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El cultivo del olivar del siglo XXI

Olivar en seto: cómo con un fácil manejo conseguimos una alta rentabilidad

María Dolores Gómez López, directora de la Cátedra AgritechMurcia-UPCT

Ángel Ostos, Ados Olea

02/04/2019
En un mercado cada vez más competitivo el abaratar costes asegurando o aumentando la calidad es una prioridad de nuestra agricultura. Esta agricultura a su vez debe de cumplir la función de alimentar a una población creciente sin olvidar la sostenibilidad de las explotaciones optimizando el uso del suelo, así como de los recursos, todo un reto. Es por ello que desde hace años vemos como cultivos tradicionales se han reconvertido a sistemas intensivos y superintensivos buscando mayores rentabilidades pero sin perder la prioridad por la optimización y sostenibilidad. El olivar y más recientemente los frutos secos están experimentando esa modernización de la mano de agricultores emprendedores y grandes inversores.
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El olivar en seto surge a mediados de los 90 en Huesca cuando los productores de viña en espaldera quisieron cultivar los olivos en esta disposición, para aprovechar sus máquinas vendimiadoras cabalgantes. El primer agricultor plantó 6 has de la variedad Arbequina en un marco de 3x1,35 y rápidamente fueron muchos los que le siguieron en Murcia, Ciudad Real, Tarragona y Huesca, movidos por los excelentes resultados obtenidos (Olint Magacine, 2000). En los años siguientes más empresas y más agricultores se fueron animando a tenor de los primeros resultados, el creciente interés por el aceite de oliva y la enorme dificultad por encontrar mano de obra. Tanto fue así que a finales de los 90 este sistema de cultivo se extendió a Francia, donde se encontró con verdaderas restricciones en su expansión debido a las reticencias de los productores locales, sobre todo por el uso de variedades extranjeras. Casi paralelamente se expandió en América, más concretamente en California donde se prevé una gran expectativa de futuro y en Portugal, donde los inversores comenzaron con grandes plantaciones, siendo un enclave con crecimiento contante, siguiendo los pasos de España. Desde esos años se ha ido expandiendo en diferentes países como Túnez, Chile, Marruecos, Italia y hasta Australia y recientemente otros países están empezando a incorporar esta tecnología: Argentina, Arabia Saudita, Turquía, Irán, Libia, Argelia (Olint, 2019). En la actualidad existen en el mundo alrededor de 180.000 ha, de las cuales más del 50% se encuentran en España.

Juan Villar (2018), consultor estratégico preconiza que en 2030 más del 20% de las plantaciones de olivar se harán en superintensivo, similar al porcentaje de superficie en intensivo, augurando que está será la única estrategia para mantener la rentabilidad del olivar.

Características del cultivo

Cuando hablamos de olivar en superintensivo, nos referimos a la plantación de los olivos en forma lineal y en seto, las plantas se distancian en la línea entre 1,35 y 1,5 metros, siendo la separación entre calles de entre 3,5 y 4 metros y respecto a la altura no se deja crecer más de 2,5 metros, las densidades por tanto son de entre 1.000 y 2.000 árboles por hectárea. Este tipo de disposición hace que el comportamiento de la planta varíe respecto al cultivo tradicional y se obtenga una alta eficiencia productiva, debido a que tiene una mayor superficie productiva (m2/ha) que el olivar tradicional. Esto es debido a que, a igual volumen de copa, todo el volumen es superficie exterior y por tanto productiva, al disminuirse el sombreo. Además, en un olivar en seto bien podado se consigue una adecuada relación hoja-madera, lo que se traduce en un menor consumo de agua y nutrientes, al contrario de lo que se pensaba al principio de instalar este sistema, cuando se creía que una mayor densidad de plantación llevaría a un mayor gasto en insumos.

Otra de las principales características de este cultivo es tener una elevada precocidad, es decir, una rápida entrada en producción, aproximadamente, a los dos años de la plantación, según fechas de plantación y tamaños de la planta. Por ello podemos afirmar que, con la primera recolección, se consigue que los ingresos anuales sean ya mayores que los gastos.

Pero la característica más destacable de este sistema de cultivo es, sin duda, la completa mecanización de la recolección, obteniendo una importante reducción del coste de recolección y menor dependencia de la mano de obra.

Respecto a las mejoras en la calidad, con este sistema de cultivo toda la aceituna proviene de vuelo y se recoge en un corto periodo de tiempo, por lo que se puede recolectar en el momento óptimo de maduración obteniendo un rendimiento graso más elevado, y por tanto una extraordinaria calidad del aceite.

Hablar de datos concretos de producción es complicado, pero podemos decir que en fincas sin limitaciones se pueden obtener medias de 12.000 kg/ha, que con rendimientos grasos netos cercanos al 16%, supondrían unos 1.900 kg de aceite por hectárea.

Costes y rentabilidad

Los costes de implantación del olivar en seto no son tan elevados como cabría pensar y como veremos mas adelante estos se compensan al hacer balance con el beneficio obtenido.

En las tablas 1 y 2 podemos observar los datos relativos a producción obtenida en sistema de cultivo extensivo (en marco 7x5 m) y cultivo en seto (marco 4 x 1,35 m), respectivamente.

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Tabla 1. Datos de producción durante los primeros 15 años de cultivo de aceituna y aceite en sistema intensivo (marco 7x5 m)
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Tabla 2. Datos de producción durante los primeros 15 años de cultivo de aceituna y aceite en sistema en seto o superintensivo (marco 4x1,35 m)

Como podemos ver existen grandes diferencias de producción afectando a costes y rentabilidad como cabe esperar. Relativo a los costes de implantación y manejo, los gastos de plantación en el cultivo en seto oscilan entre los 6.000 y 7.000 €/ha, a diferencia de el sistema en intensivo que ronda los 3.500 €/ha, es decir aproximadamente la mitad del coste de implantación. Sin embargo, en el sistema en seto o superintensivo con la primera cosecha (> 7.500 kg/ha), que se produce al tercer año, ya obtenemos un beneficio anual, hecho que se produce en el sistema intensivo hasta el año 8, cinco años después (Tabla 1 y 2). Respecto a la plena producción se produce en el sistema en seto a los 6-7, recuperándose en ese momento la inversión, debido a la elevada eficiencia productiva. Sin embargo, en el cultivo en intensivo la plena producción se alcanza a los 12 años, 6 años después y amortizándose la inversión, aproximadamente, en el año 16, 10 años después. Tras esta recuperación de la inversión se pueden llegar a tener beneficios medios anuales de 2.500 €/ha, en condiciones óptimas de clima y cultivo, frente a los 850 €/ha que se obtiene el olivar intensivo, debido sobre todo a que este último soporta mayores gastos de recolección al no poder mecanizarse. Por tanto, podemos decir que la inversión inicial es del doble, pero el beneficio se triplica. Coincidiendo en gran medida con los datos obtenidos por Egea el at (2017)

Y en cuanto al manejo, los costes propios del cultivo son similares a otros tipos de olivar, destacando sin embargo que en la recolección estos costes se reducen a la mitad. Pasando de 0,1 €/kg de aceituna en olivar intensivo, a la mitad, 0,05 €/kg de aceituna en olivar en seto.

Manejo del cultivo

Plantación

El olivo es un cultivo poco exigente en clima y suelo, pero se debe hacer un estudio climático y de suelo de la zona, para comprobar que no existe ningún factor limitante. El olivo soporta hasta menos 8 grados en invierno, pero es sensible a las heladas de finales de otoño, por afectar a los frutos y de febrero a marzo a las yemas. Respecto al suelo es importante evitar el encharcamiento, analizando el % de arcilla y granulometría y asegurándonos de que exista una profundidad de suelo útil mayor de 70 cm para el desarrollo radicular. También será conveniente realizar una analítica de Verticillium.

La disponibilidad de agua también es importante, debiendo tener o aporte de precipitaciones o dotación de agua de riego suficiente, oscilando las necesidades hídricas entre 1.500 y 2.500 m3/ha, pudiéndose realizar con dotaciones menores, pero variando los marcos de plantación, como más adelante comentaremos. En cuanto al riego, se suele utilizar tubería con goteros integrados autocompensantes, con diámetro entre 16 y 20 mm, distanciados entre si 0,5 o 0,75 m y con un caudal/gotero de entre 1,6 a 2,4 l/hora dependiendo su elección del caudal instantáneo disponible, numero de turnos de riego, longitud de las calles, etc. Destacar que el factor más importante en la elección de la distancia entre goteros, es el tipo de suelo. Así, por ejemplo, en suelos arenosos habrá que colocarlos con la distancia más corta de 0,5 m para que se puedan solapar correctamente los bulbos húmedos.

Respecto a la elección de la variedad lo más importante será la adecuación de la misma al sistema del olivar en seto. Las variedades mejor adaptadas a este sistema son, Arbequina, Arbosana y la griega Koroneiki. Estas dos últimas son sensibles al frio y mientras que la Arbosana presenta un escaso vigor y alto potencial productivo, Koroneiki tiene un exceso vigor, lo que la hace muy recomendable en suelos pobres. Además cabe destacar que se están desarrollando nuevas variedades para este sistema y que hay experiencias interesantes con variedades de aceitunas de mesa como Manzanilla Cacereña.

La elección del marco de plantación dependerá del tipo de suelo, dotación hídrica, vigor de la variedad, maquinaria disponible…En fincas con dotación de riego lo normal es emplear marcos de plantación entre 4 x 1,5 m y 3,75 m x 1,35 m, correspondiendo a alrededor de 1.650 y 2.000 olivos/ha. En caso de secano o bajas dotaciones, según la fertilidad y la pluviometría de la zona, lo normal son marcos de plantación que nos proporcionen entre 1.000 y 1.300 plantas/ha (7 m x 1,35 m; 6,5 m x 1,5 m; 5,5 m x 1,35 m)

Aunque según estudios recientes, el potencial productivo no depende tanto de la orientación como se pensaba, la mejor insolación la reciben los olivos si se plantan con orientación Norte-Sur, pero dependiendo de la orografía de la parcela y de la forma de la misma, se elegirá la orientación definitiva.

La plantación del olivar en seto es similar a la plantación del olivar tradicional, variando solo el marco de plantación. En cuanto a la época, el mejor tiempo es otoño si es de secano, para que llegue al verano con el mayor tamaño posible y siempre y cuando en la zona no sea limitante el frío, en cuyo caso será mejor plantar en primavera, una vez pasado el riesgo de helada.

De manera generalizada, serán necesario aparte de la planta, tutores y protectores. Para la elección de la planta, además de buscar una planta certificada con garantías sanitarias, es importante conocer el formato en el que se presenta y el tipo de embalaje en el que será servida, así como la altura mínima que tendrá, que será determinante para la forma de realizar la plantación, podas iniciales y para la correcta elección del tipo de protector.

La plantación se puede realizar a mano o con máquina plantadora, dependiendo la elección, entre otros factores, del tamaño de la explotación, disponibilidad de empresas de servicio cercanas con máquina plantadora, disponibilidad de mano de obra cualificada, etc. Independientemente de esto y de manera generalizada, podemos recomendar que en plantaciones de menos de 10 ha lo normal es que interese más realizarla de forma manual. En cualquiera de los casos, la profundidad recomendada será aproximadamente la altura del cepellón más 10 -15 cm, siendo muy importante que no quede turba fuera de la tierra en ningún caso y que el terreno quede bien compactado alrededor de la planta. Para finalizar se clavará el tutor junto a la planta a una profundidad de entre 40 – 50 cm, realizándose posteriormente el atado y por último la colocación de los protectores.

Justo después de la plantación, salvo que haya lluvia inmediata, se debe realizar un riego de asentamiento. El tiempo de riego será muy variable según las condiciones del terreno, pero asegurando que se unan los bulbos húmedos y se llegue a todas las plantas.

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Poda

Respecto al manejo del cultivo, decir que es fácil. En el caso de la poda, por ejemplo, que es la labor más importante, tenemos una poda parcialmente mecanizada y la parte que hay que hacer de forma manual es muy intuitiva, por lo que no requiere personal cualificado.

Desde que se realiza la plantación hasta que el olivar entra en producción aproximadamente, a los dos años de la plantación, según fechas de plantación y tamaños de la planta, es necesario realizar algunas labores de guiado y mantenimiento de la explotación, que, si bien no son difíciles, si es necesario conocerlas para maximizar el rendimiento futuro.

En primer lugar, tendremos que decidir el tipo de formación que vamos a seguir, que dependerá del tipo de planta de que disponemos y condicionará el manejo futuro.

Respecto a esto decir que, la formación del olivar en seto ha experimentado una rápida evolución en los últimos años, fruto de la observación e inquietud de técnicos y agricultores. En la actualidad la tendencia generalizada es a la búsqueda de la denominada formación en falsa palmeta, potenciando el crecimiento de ramas laterales, que van en el sentido de la plantación, con lo cual disminuimos la dominancia apical. Con el empleo de tutores de menor altura, que nos permiten realizar podas mecánicas antes. Con ello además de reducir la altura del olivo, se consigue un mayor grosor del tronco, plantas mas fuertes y se potencian las ramificaciones laterales y realizar la poda mecánica antes.

Lo primero que se debe de tener en cuenta es la realización de la poda de formación, de manera generalizada en cualquier intervención hay que tener en cuenta dos aspectos fundamentales, mantener la planta libre de ramificaciones laterales en los primeros 60 cm y no eliminar nunca más de 1/3 de la altura de la vegetación más 40 cm.

En cuanto al número de podas a realizar, dependerá principalmente del tamaño del olivo en el momento de la plantación. Así, en el caso de haber empleado planta pequeña, de menos de 40 cm será necesario realizar al menos dos intervenciones de poda durante el primer año, para ir eliminando progresivamente las ramificaciones laterales por debajo de los 50-60 cm. Sin embargo, si la planta tiene más de 60 cm en el momento de la plantación, nos ahorraremos al menos un pase de poda.

El momento de realizar esta primera poda, va a depender principalmente del desarrollo de la plantación y por lo tanto de la época de la plantación y del tamaño de la planta inicialmente. Normalmente se realizará entre los meses 3º y 6º tras la plantación. La siguiente poda se realizará cuando la mayoría de los olivos alcancen una altura aproximada de 1,5 m, dejando ya prácticamente libres los primeros 50 cm desde el suelo. Normalmente el distanciamiento de estas podas suele ser entre 3 y 5 meses dependiendo del desarrollo de la planta.

Ya cuando la planta supere la altura del tutor, se podrá valorar la necesidad de realizar un despunte mecánico, que provocará la perdida de la dominancia apical, lo que favorecerá el desarrollo de ramas laterales que formen la “falsa palmeta”. Este despunte mecánico se podrá realizar alguna vez más, cuando la mayoría de los olivos crezcan mínimo 50 cm o incluso puede que fuera recomendable realizarlo de forma manual antes de alcanzar la altura del tutor, si hubiera un crecimiento excesivo.

Conclusiones

Podemos resumir que, la plantación del olivar en seto es bastante sencilla y tan solo es necesario una preparación inicial del terreno para proceder a la plantación, que podemos realizar de manera mecanizada. Es importante el asegurarse una planta certificada con garantías sanitarias, con un correcto formato, altura y tipo de embalaje. Respecto a los costes no son elevados, pudiendo hablar de entre los 3.000 y 4.000 €/ha según sea secano o regadío, en cuyo caso habría que añadir los costes propios de riego, que de media pueden estar alrededor de los 2.000 €/ha.

Se deben buscar localizaciones con bajo riesgo de heladas con suelo que permita un buen drenaje y con una dotación hídrica mínima de 1.500 m3/ha. La elección de la variedad y del suministrador cobra especial importancia para que sea lo más adaptado a este sistema de cultivo.

En los dos primeros años se debe decidir el manejo y formación a seguir. Respecto a la colocación o no de espaldera, si no se coloca, hay que considerar el coste de tutores de mayor calibre y una mayor reposición de cañas a lo largo de los dos primeros años y medio de la plantación. Hasta la primera recolección, con podas, despunte y atado intentaremos conseguir una cosecha lo antes posible y lo más elevada, lo que se consigue normalmente a los dos años (en caso de plantar en Otoño) o a los dos y medio para plantaciones realizadas en primavera. Como media general, se puede conseguir entre 7.500 y 10.000 kg/ha en la primera recolección, dependiendo de la fecha de plantación, tamaño de planta, cuidados, etc.

Podemos resumir que, el olivar en seto es una inversión de alta rentabilidad con un excelente futuro y proyección de mercado. Utilizando la tecnología adecuada unida a un fácil manejo se produce aceite de alta calidad a un coste más bajo que en el cultivo tradicional, recuperándose la inversión inicial al sexto año de la plantación, obteniéndose unos beneficios medios anuales de 2.500 €/ha.

Destacar que las expectativas van a ir mejorando ya que las empresas tecnológicas están enfocando sus objetivos comerciales en este sistema de cultivo, promoviendo el desarrollo continuo de maquinaria específica y la obtención de nuevas variedades que se adapten mejor a este sistema, buscando menor vigor y aumento de la productividad.

En definitiva, podemos decir que nos encontramos ante el cultivo del olivar del siglo XXI.

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Agradecimientos

 Agradecemos a las empresas, AZUD; Industrias David; ICL-Fuentes Fertilizantes; Novagric; Nutricontrol; Olea Fyton y RITEC su apoyo y soporte para poder realizar este trabajo.

Referencias

Egea G., Fernández JE, Alcon F. (2017). Financial assessment of adopting irrigation technology for plant-based regulated deficit irrigation scheduling in super high-density olive orchards. Agricultural Water Management 187: 47–56.

Olint (2000) Editorial. Nace Olint. http://www.olint.com/sites/default/files/magazines/Olint1.pdf

Olint (2019) Historia y trayectoria del sistema-superintensivo. http://www.olint.com/es/olint-rinde-tributo-a-los-pioneros-del-sistema-superintensivo

Villar J., (2018) https://www.juanvilar.com/blog/

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