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Evolución de la plaga de los taladros del maíz en Galicia

Rosa Ana Malvar, Ana Alonso, Rogelio Santiago*, Fernando Samayoa, Silvana Poceiro, Pedro Revilla, Bernardo Ordás, Amando Ordás, Jose Cruz Jiménez, Marlon Caicedo, Ana Butrón Misión Biológica de Galicia. CSIC16/01/2015

Las plagas de insectos son uno de los factores que limitan la producción de los cultivos. El maíz, uno de los cultivos más importantes a nivel mundial, no es una excepción. De los insectos que atacan al maíz los taladros o barrenadores constituyen la plaga más importante ya que alrededor del 7% de la producción mundial de maíz se pierde debido a daños ocasionados por taladros, lo que supone pérdidas estimadas de 40 millones de toneladas al año (FAOSTAT, 2011).

Pero, ¿qué son los taladros? Se conoce con este término a larvas de distintas especies de lepidópteros que se introducen en la caña del maíz, se alimentan de la médula y producen galerías a lo largo de toda la caña. Consecuentemente esto produce un debilitamiento del sistema vascular de la planta que se traduce en una disminución del rendimiento. Además, el daño directo que producen las larvas sobre las mazorcas y la mayor facilidad de encamado de las cañas huecas merma todavía más la producción (Figura 1).
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Figura 1. Daños producidos por los taladros: a) daño en caña; b) taladros dentro de la planta; c) daño en mazorca; y d) encamado de tallo.

Los agentes responsables de la plaga varían según la zona geográfica. Además, ciertos aspectos del ciclo biológico (número de generaciones anuales, épocas de vuelo, etc.) así como la intensidad de la plaga están relacionados con las condiciones ambientales. Por ello, a principios de los años 90, empezamos a estudiar la plaga de los taladros en Galicia, en concreto en la provincia de Pontevedra. Los primeros resultados fueron claros identificándose dos taladros en esta zona: Ostrinia nubilalis, conocida como taladro europeo, y Sesamia nonagrioides, denominada taladro mediterráneo (Cordero et al, 1998). Estas especies también son los taladros más abundantes en el resto del territorio español (Eizaguirre y Fantinou, 2012). En un primer trabajo se estudiaron las fluctuaciones de las poblaciones de ambas especies en varias localidades gallegas en el período 1990-1996 (Cordero et al, 1998). La abundancia de las larvas de ambas especies, así como la intensidad del daño producido, varían mucho entre años y localidades. Aun así, se pudieron extraer algunas conclusiones generales: el ataque puede ser generalizado, encontrándose hasta el 100% de las plantas dañadas por los taladros, lo que ocurrió en varias localidades y especialmente en los años 1995 y 1996; las capturas de adultos de ambas especies, realizadas con trampas de feromonas, nos indicaron la existencia de dos generaciones por año, la primera vuela en mayo y la segunda en julio-agosto; se observan pocas plantas dañadas por las larvas de la primera generación, pero en septiembre las larvas de S. nonagrioides y en menor grado las de O. nubilalis colonizan gran parte de las plantas (Cordero et al 1998).

Dada la gran variabilidad, especialmente entre años, que presentaban los ataques decidimos continuar monitorizando la plaga en parcelas de cuatro localidades de la provincia de Pontevedra: Barrantes –costera y a nivel del mar–, Pontevedra –costera y a 20 m sobre el nivel del mar–, Ponte Caldelas –interior y a 250 m sobre el nivel del mar– y Cotobade –interior y a 400 m sobre el nivel del mar–. En cada parcela se siembran 200 m2 de un híbrido de maíz (el mismo en todas las parcelas para evitar interacciones con el genotipo de la planta). Desde junio hasta noviembre se realizan muestreos mensuales en los que se recogen 50 plantas por parcela; éstas se diseccionan y se anotan las zonas de la planta dañadas y el número de larvas encontradas de S. nonagrioides y de O. nubilalis. Esto nos ha permitido conocer cómo se distribuyen los daños en la planta y si pueden coexistir larvas de las dos especies en la misma planta. Este nuevo estudio abarcó el período 1997-2003 y en él pudimos comprobar que los taladros son una plaga importante en la provincia de Pontevedra, especialmente en la zona costera donde las temperaturas son más suaves; que el daño producido por el taladro mediterráneo fue superior al producido por el europeo, pero este último también fue importante; que ambos taladros pueden coexistir prefiriendo la parte de la caña situada por debajo de la mazorca principal; que las dos especies tienen dos generaciones por año pero en veranos cálidos puede haber una tercera; y que los adultos capturados se pueden utilizar para estimar el número de generaciones, pero no para predecir los daños que tendrá el cultivo (Velasco et al 2007).

En este artículo analizamos los resultados obtenidos en estos últimos años de muestreo, incluyendo en algunos casos datos desde el año 1997 para tener una perspectiva de evolución más amplia
En un escenario de cambio climático, estamos interesados en evaluar los cambios que se producen a lo largo del tiempo en la plaga de los taladros. Para ello continuamos con el estudio de la dinámica de las poblaciones de los taladros desde 2004 hasta la actualidad. Asimismo, hemos querido conocer la importancia que tiene el daño producido por las larvas. Para ello, en cada muestreo valoramos en las plantas dañadas cada parte de la planta –caña por debajo de la mazorca principal, caña por encima de la mazorca principal, mazorcas, hojas y pendón– independientemente utilizando una escala subjetiva que comprende valores desde 1, cuando la parte de la planta evaluada está completamente dañada, hasta 9, cuando está libre de daños.

En este artículo analizamos los resultados obtenidos en estos últimos años de muestreo, incluyendo en algunos casos datos desde el año 1997 para tener una perspectiva de evolución más amplia.

Daños producidos por los taladros

Para analizar el daño producido por los taladros nos centraremos en los muestreos de octubre, que es cuando, generalmente, ya se ha producido el grueso del ataque de las larvas de la segunda generación. Es ésta la generación importante, ya que los daños producidos por las larvas de la primera generación –cuando se producen y salvo excepciones– son escasos y no tienen gran repercusión en la producción final del cultivo.

Se comprueba que el ataque es importante en las localidades de la costa; de hecho, de los 18 años estudiados en ninguno el número de plantas dañadas es inferior al 50% en Pontevedra y sólo en tres (1997, 2007 y 2012) lo es en la localidad costera de Barrantes. El número de plantas con daño es significativamente menor en las localidades del interior, pero mientras que no detectamos diferencias significativas entre localidades costeras, sí se detectan diferencias entre las del interior, siendo la localidad situada a mayor altitud la que presenta menos plantas dañadas. En general hay una tendencia lineal de disminución hacia menor daño en cuanto aumentamos la altitud. Esta tendencia es significativa (P<0,10) en la mitad de los años estudiados (Figura 2 y Tabla 1). En cuanto a los años, destacan 2005 y 2006 como los años en que el ataque de la plaga fue más importante, y 2012 por presentar el menor número de plantas dañadas. Los intervalos de variación anual en cada localidad, salvo en Pontevedra, son amplios (Figura 2), pero se minimizan al analizar conjuntamente las localidades (Tabla 1).

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Tabla 1. Porcentaje de plantas dañadas por el ataque de los taladros en el mes de octubre en cuatro localidades de la provincia de Pontevedra.
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Figura 2. Porcentaje de plantas dañadas durante el periodo 1997-2014 en dos localidades costeras (20 y 0 m sobre el nivel del mar) y dos de interior (250 y 400 m snm) de la provincia de Pontevedra.

Que una planta esté dañada no significa necesariamente una pérdida de producción; esto más bien depende de la intensidad del ataque y de la zona de la planta que sea atacada. Para estudiar este fenómeno en detalle, nos centramos en la localidad de Barrantes, donde como media casi el 80% de las plantas están atacadas. El estudio contempla el período 2004-2014 porque hasta 2004 en los muestreos no se valoraba la intensidad del ataque. Como media de este período el 69% de las plantas muestreadas tienen dañadas la caña por debajo de la mazorca principal, el 34% presentan daños en la parte superior de la caña y el 28% presentan ataques en la mazorca. Se corrobora pues que los taladros atacan fundamentalmente la zona inferior de la caña. Pero, ¿cuán importante es el daño producido por las larvas taladradoras? El daño medio de las cañas atacadas por debajo de la mazorca es de 6,3, por encima de la mazorca es de 7,0 y en la mazorca de 7,4. Es decir, las larvas además de preferir atacar la parte inferior de la caña, es aquí donde infringen el mayor daño. Si trasladamos la escala a una apreciación cualitativa del daño diríamos que si el valor de la escala es menor que 5 estaríamos ante un daño muy severo, entre 5–6 el daño sería severo, 6–7 apreciable y mayor que 7 leve. Por lo tanto como 'media' tenemos un daño apreciable por debajo de la mazorca.

¿Qué información podemos obtener del estudio de los años individuales? Lo primero que llama la atención es la alta correlación entre cantidad e intensidad del daño en todas las partes de la planta, pero especialmente por debajo de la mazorca (r=0,80). Además, tanto en cantidad como en intensidad, los daños producido en la distintas zonas de la caña están estrechamente correlacionados (r>0,80 en ambos casos) siendo menor la correlación con los daños producidos en la mazorca.

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Figura 3. Valoración del daño medio producido por los taladros en distintas partes de la planta en la localidad costera de Barrantes, desde 2004 al 2014, utilizando una escala subjetiva donde 1 significa completamente dañada y 9 sin daño.

Como se puede observar en la figura 3, el año 2006 fue especialmente duro ya que el daño fue muy severo en la caña y apreciable en la mazorca. En general, los daños son apreciables con la excepción de los años 2009 y 2012, en los que el daño detectado fue débil. Por lo tanto, los taladros son una plaga con un potencial de daño importante en las localidades costeras, que puede llegar a ser severo algunos años con la consiguiente merma en la producción del cultivo.

Larvas taladradoras

Una vez analizados los daños, ¿qué ocurre con las larvas que son los agentes causantes de la plaga? El número de larvas por planta sigue una tendencia similar al porcentaje de plantas dañadas; sin embargo, aquí las diferencias son menos claras. La localidad donde encontramos menos larvas por planta es la que se encuentra a mayor altitud y difiere significativamente del número de larvas encontradas en las localidades costeras. Sin embargo, las larvas en la localidad costera de Pontevedra no difieren de las encontradas en Ponte Caldelas (250 m snm) y llama la atención el número medio de larvas encontradas en Barrantes (2,1 larvas/planta) por lo que habrá que evaluar qué condiciones climatológicas tiene esta localidad para favorecer el desarrollo larvario (Tabla 2 y Figura 4). En general, no hay diferencias significativas entre los años, aunque se observa una ligera tendencia a un menor número de larvas por planta en los últimos años de muestreo.

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Tabla 2. Larvas taladradoras por planta en el mes de octubre en cuatro localidades de la provincia de Pontevedra.
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Figura 4. Larvas/planta durante el periodo 1997-2014 en dos localidades costeras (20 y 0 m snm) y dos de interior (250 y 400 m snm) de la provincia de Pontevedra.

Previamente comentamos la existencia de dos especies taladradoras en Galicia; conocer quién es el principal agente causal de la plaga es importante, porque aunque el daño producido es similar (ambos taladros producen galerías en la caña y dañan la mazorca) la intensidad del mismo no es comparable. El taladro mediterráneo es más voraz y más agresivo que el europeo, las larvas de S. nonagrioides tienen mayor tamaño que las larvas de O. nubilalis (Figura 5). Si acumulamos todas las larvas encontradas en los 18 años de muestreo en las cuatro localidades la proporción de larvas del taladro mediterráneo alcanza el 79%. En el análisis por localidades siempre es más abundante S. nonagrioides y no detectamos diferencias en la distribución de las especies entre las localidades de costa e interior. Se mantiene la importancia del taladro mediterráneo tal y como se postulaba en Velasco et al, 2007.

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Figura 5. Adultos y larvas de los taladros.

¿Cómo se distribuyen las larvas en la planta?, ¿qué zona de la planta prefieren?, ¿coexisten ambas especies taladradoras? Para contestar a estas preguntas analizaremos la localidad de Ponte Caldelas (periodo 2004–2014) por ser en esta localidad donde la proporción de larvas de S. nonagrioides y O. nubilalis está más pareja a lo largo de los 18 años de estudio. Los resultados indican que si muestreásemos 100 plantas en un hipotético campo que representara los 11 años de estudio en Ponte Caldelas nos encontraríamos con la siguiente situación: encontraríamos 75 larvas taladradoras, de las cuales 53 serían taladro mediterráneo y 22 taladro europeo; 51 estarían por debajo de la mazorca (36 S. nonagrioides y 14 O. nubilialis); 13 por encima de la mazorca (7 S. nonagrioides y 6 O. nubilialis) y 13 en la mazorca (10 S. nonagrioides y 3 O. nubilialis) (Figura 6). Es decir ambas especies prefieren claramente la parte inferior de la caña con una única pequeña diferencia: el taladro europeo prefiere como segunda opción la parte superior de la caña mientras que el mediterráneo prefiere la mazorca. Una distribución similar la encontramos en el período 1997-2003 (Velasco et al, 2007).

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Figura 6. Distribución de las larvas taladradoras en la planta de maíz.

Galicia se sitúa en una zona libre de transgénicos por lo que en nuestras condiciones no podemos evaluar cómo la introducción del maíz Bt ha afectado a la plaga. Por el contrario, Galicia es un escenario idóneo para estudiar la evolución natural de la plaga en un territorio libre de maíz modificado.

Conclusiones

  • La plaga de los taladros es una constante en la provincia de Pontevedra con pocas variaciones anuales si analizamos conjuntamente todas las localidades, pero con importantes variaciones dentro de cada localidad.
  • La plaga disminuye, en cantidad e intensidad, a medida que aumentamos la altitud.
  • En las localidades al nivel del mar el daño producido por los taladros es apreciable, siendo algunos años y en algunas localidades muy severo.
  • El taladro mediterráneo es el principal causante de la plaga, pero también hay taladro europeo.
  • Ambos taladros pueden coexistir, teniendo ambos preferencia por la parte inferior de la caña.
  • No se detecta ningún patrón de cambio en la plaga a lo largo de los últimos 18 años, siguiendo las fluctuaciones un patrón errático.

Financiación

Esta investigación ha sido financiada por el Plan Nacional de I+D+i proyectos: AGL2003-0961, AGL2006-13140, AGL2009-09611 y AGL2012-33415.

Referencias bibliográficas

  • Cordero A, Malvar RA, Butrón A, Revilla P, Velasco P, Ordás A. 1998. Populations dynamics and life-cycle of corn borers in South Atlantic European Coast. Maydica 43: 5–12.
  • Eizaguirre M, Fantinou AA. 2012. Abundance of Sesamia nonagrioides (Lef.) (Lepidoptera, Noctuidae) on the edges of the Mediterranean basin. Psyche: A J Entomol 2012:1–7
  • FAOSTAT. 2011. Statistical database. Food and Agriculture Organization of the United Nations, FAO. Disponible en http://faostat.fao.org/.
  • Velasco P, Revilla P, Monetti L, Butrón A, Ordás A, Malvar RA. 2007. Corn borers (Lepidoptera: Noctuidae; Crambidae) in northwestern Spain: Population dynamics and distribution. Maydica 52:195–203.

ENLACES DESTACADOS

FIMA  Agrícola 2018, Feria de Zaragoza, 20-24 de febrero

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