Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento

Garantizando la seguridad de su marca y de sus procesos

Olivier d'Anterroches, Global Marketing Manager Foodlube, Rocol Lubricants13/12/2013
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El año 2013 ha sido un año bastante agitado para el sector de alimentación. La polémica sobre el caso del ‘fraude del caballo’ en productos cárnicos ha puesto el tema del abastecimiento y producción de alimentos en el objetivo con una polémica que no se había visto desde la crisis de las ‘vacas locas’ en los años 90. La consecuente bajada en la demanda de los productos debido a la pérdida de confianza de los consumidores ha tenido un gran impacto negativo para algunas marcas.
En este caso, las miradas se han dirigido principalmente hacia el origen de los alimentos, y en especial de la carne, pero hay lecciones que aprender y aplicar en todo el sector de alimentación y bebidas en lo que se refiere a la integridad de sus cadenas de suministro y el hecho de poder ofrecer a los comercios y a los consumidores ciertas garantías sobre la seguridad de los productos.

Para los fabricantes de alimentos esto significa el establecimiento de prácticas de trabajo seguras y éticas y la evaluación de los procesos donde puede haber riesgos de contaminación. Una parte clave en esta evaluación son los riesgos asociados con los procedimientos de mantenimiento de las plantas de proceso y la utilización de lubricantes. La aplicación de buenas prácticas en este ámbito puede minimizar el riesgo de contaminación en cualquier etapa de producción.

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La solución comienza con el uso de lubricantes de grado alimenticio que hayan sido certificados por organismos independientes. Sólo se necesita una incidencia de contaminación de un producto para causar daños irreparables a la imagen de una marca. Ésta puede tener su origen en una contaminación a través de un lubricante que no haya sido certificado con seguridad si se produce un contacto accidental con los alimentos.

Aunque no sean nuevos en el mercado, la variedad de lubricantes de grado alimenticio continua creciendo a medida que los equipos de I&D de los principales fabricantes desarrollan soluciones para aplicaciones especificas y así mejorar aun más la seguridad de los procesos por toda la planta.

Dando la talla

Los lubricantes de grado alimenticio deberían ser certificados H1 emitidos por la NSF para proporcionar la garantía independiente y autorizada de que la fabricación de productos reúne todos los requisitos higiénicos en caso de contacto accidental con alimentos, cosméticos o piensos para animales.

Tener el certificado H1 por la NSF significa que el lubricante ha sido analizado por este organismo para asegurar que cumple con los más actuales estándares de seguridad. Una vez analizado y certificado, el lubricante se considera seguro para su uso en fabricantes que producen alimentos, bebidas, productos cosméticos y piensos. Además, garantiza que el lubricante ha sido fabricado con ingredientes aprobados por la FDA estadounidense y libres de derivados de animales, aceites extraídos de frutos secos, soja, productos lácteos o genéticamente modificados.

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Su formulación segura no implica hacer concesiones en cuanto al rendimiento del lubricante. La utilización de aceites base de grado alimentico, incluyendo sintéticos, aceites renovables y siliconas, y la mezcla del mismo con anti-oxidantes y aditivos de alto grado para otorgar propiedades aptas para aplicaciones especificas garantiza que pueden cumplir cómodamente con las necesidades complejas del sector alimentario y de bebidas.

Para una mayor garantía de seguridad, los fabricantes deberían buscar proveedores de lubricantes que están certificados con el ISO 21469:2006. Al igual que la NSF H1, esta certificación es reconocida a nivel mundial y es importante para los auditores de EFSIS y/o BRC dado que ofrece una garantía altamente fiable e independiente que sus lubricantes han sido formulados, fabricados y suministrados de la forma más segura e higiénica posible.

Como parte del proceso de certificación ISO 21469, los fabricantes de lubricantes proporcionan evaluaciones sobre los riesgos en el uso de lubricantes, facilitan auditorias de plantas de proceso, ayudan a sus clientes a desarrollar y controlar procedimientos efectivos sobre las garantías de calidad y monitorizan la composición de sus productos a través de un proceso continuo de pruebas y muestras.

Para los fabricantes de alimentos, pues, obteniendo lubricantes clasificados NSF H1 de un proveedor con ISO 21469:2006 representa la mejor manera de reducir el riesgo de contaminación, un riesgo cuya importancia no se puede subestimar hoy día.

Seguridad visible y, ahora, detectable

Es fácil identificar los lubricantes certificados con NSF H1 por el círculo azul que aparece en su etiqueta, lo cual hace más fácil el proceso de controlar el uso de los lubricantes correctos por toda la planta. Sin embargo, los riesgos de contaminación aún pueden producirse y pasar (por) desapercibidos, sobre todo en entornos de fabricación muy automatizados y con mucha actividad.

En estos casos, el enfoque debería dirigirse hacia soluciones prácticas que ayudan a reducir aún más dichos riesgos. Un ejemplo es la utilización de envases de lubricantes suministrados con tapas y accionadores hechos de un nuevo tipo de plástico llamado Detex, que ha sido desarrollado para ser descubierto con detectores de metal.

De este modo, se reduce el riesgo de contaminación por objetos extraños durante el proceso de fabricación ya que, a diferencia de los envases tradicionales de aerosol, todas las tapas y accionadores en los envases de lubricantes pueden ser detectados usando un equipo estándar de detección de metales, en caso de que estos quedaran sueltos en las áreas de procesamiento de alimentos y bebidas.

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Además, las tapas y accionadores Detex, cuya patente está en trámite, se fabrican a partir de materiales seguros y están considerados aptos por la FSA de los EE UU para su uso en plantas procesadoras de alimentos.

Sin embargo, por muy innovadoras que sean las soluciones como ésta, su aplicación no proporciona a los fabricantes protección total contra los riesgos en la producción. Para alcanzar ese nivel de protección, es importante implementar un programa integral de gestión de lubricación por toda la planta de procesos.

La evaluación, planificación y gestión de la lubricación a largo plazo

Un buen fabricante de lubricantes debería estar muy bien posicionado para ofrecer a sus clientes consejos sobre cómo la gestión de la lubricación de su maquinaria puede ayudarles a alcanzar un mayor rendimiento y eficacia en su planta, y así aumentar su productividad.

Un programa de gestión de lubricación comienza con una auditoria sobre las necesidades de lubricación por toda la planta, con el fin de descubrir donde se está aplicando lubricante de forma incorrecta y donde es posible racionalizar.

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El estudio determinará donde se está usando un producto de bajo rendimiento y demostrará también los puntos donde los intervalos de lubricación y los procedimientos de su aplicación pueden ser mejorados, lo cual puede indicar la necesidad de implementar un curso de formación. Además, con la disponibilidad hoy día de lubricantes muy avanzados técnicamente, los responsables de mantenimiento tendrán la posibilidad de cambiar de producto para ayudar a mejorar la eficacia de la planta en general.

Es posible que el estudio revele que, en vez de utilizar un gran número de lubricantes diferentes, se podría optar por usar productos más universales, ayudando así a racionalizar los gastos en lubricación. Por ejemplo, puede que sea posible aplicar una grasa multi-función en la lubricación de barras, bujes, espigas y rodillos en máquinas donde antes se utilizaban varios productos especializados. Este tipo de racionalización permite a los fabricantes reducir la variedad de productos de lubricación que necesita comprar, simplificando así la cadena de suministro de los mismos.

Es importante destacar que sólo un estudio completo realizado por consultores técnicos experimentados proporcionará el máximo número de mejoras en el régimen de mantenimiento. Sin un conocimiento detallado de las características técnicas de los productos disponibles, existe el peligro de que se realicen cambios erróneos, lo cual puede traer consecuencias costosas de arreglar. En algunos casos, será necesario desarrollar una solución a medida donde anteriormente se ha identificado un problema pero que las soluciones disponibles no hayan podido resolver satisfactoriamente hasta la fecha.

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Los resultados de un estudio acerca de la gestión de lubricación dependerán del particular proceso de fabricación que haya sido analizado, pero cualquier auditoria debería proporcionar informes de lubricación que detallen cuales son las tareas de lubricación necesarias cada día, semana y mes. Estos informes permitirán a los técnicos de mantenimiento gestionar la lubricación de la planta de forma eficiente a través de un sencillo programa de software.

El estudio no sólo puede ofrecer recomendaciones acerca de la formación de técnicos, si no también podría recomendar mejoras sencillas de implementar como, por ejemplo, la colocación en la maquinaria de carteles y etiquetas más visibles y fáciles de entender. Los principales fabricantes de lubricantes, además, pueden ofrecer equipos de ingenieros técnicos, quienes realizan las tareas de lubricación para el cliente, como parte de un paquete completo de servicios de apoyo.

En conclusión, la implementación de una gestión de lubricación estructurada que utiliza lubricantes certificados NSF H1 y suministrados por un fabricante con ISO 21469:2006 es la mejor estrategia a seguir para lograr un proceso de lubricación con los menores riesgos posibles. Esta estrategia, a su vez, forma parte importante en la protección de la reputación de la marca y en mantener la confianza de los comercios que distribuyen el producto final, y los consumidores que lo compran.