Vuelve el papel pintado

Enamorarse de las paredes

Mar Martínez18/05/2011

19 de mayo de 2011

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Diseño de Inocuo The Sign Studio, para la colección Art Gallery de Tres Tintas Barcelona.
“Allí están como en la España del sesenta y pico, en que había ansias de arreglar las casas después de una etapa gris. China está así ahora, para mí es comparativo”. Éstas son algunas de las impresiones que Jaume Bermejo, director general de Tres Tintas Barcelona —y  también de Papeles Pintados Aribau—, tiene a su retorno de la feria China International Building Decorations&Building Materials Exhibition, celebrada en Pekín. Se muestra fascinado ante el espacio que el salón chino consagra al papel pintado, “dos pabellones de los más grandes que podamos tener en Fira de Barcelona”. La exportación hace que la firma catalana salga adelante ante la crisis. El siguiente reportaje  ofrece unas pinceladas sobre el mundo del papel pintado, la evolución técnica de sus procesos y la incursión de la impresión digital en un territorio dominio del huecograbado. Todo ello a través de la experiencia de Tres Tintas Barcelona.

¿Éramos más divertidos hace 30 ó 40 años? Si nuestras paredes hablaran quizás dirían que sí. Y de la misma opinión es el responsable último de Tres Tintas Barcelona y Papeles Pintados Aribau, Jaume Bermejo. Se trata de dos empresas, la cara creativa y la más clásica, de un mismo propósito: cambiar nuestros escenarios sin salir de casa a través del papel pintado. “Cincuenta veces más” —responde a la pregunta inicial—. “Podías ser más o menos hortera, eso es otro tema. Pero había opciones. Y la prueba es la gran evolución del mundo de la decoración en la ciudad de Barcelona a partir de los sesenta, con el Tuset Street, las grandes discotecas... el resurgimiento de la decoración postmodernista, promoderna y pop. El papel pintado se incorporó a aquel movimiento, pero también la industria de la carpintería, el mueble o la iluminación”, explica Bermejo. Y sentencia: “Lo que no puede ser es el tono gris de los noventa”.

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Jaume Bermejo, en el establecimiento barcelonés donde se encuentran Tres Tintas y Papeles Pintados Aribau.

Esa introspección o vuelta al hogar, el hecho de salir menos que acompaña a la crisis, podría favorecer en cierta manera a sectores como el del interiorismo y, con éste, el de los papeles pintados. Al menos ésa parece ser una de las esperanzas del mercado local. “Por 100 ó 150 euros puedes cambiar el salón y darle un ambiente totalmente diferente, reestrenar la casa, qué más quieres”.

Papel más grueso y ‘tejido-no-tejido’

Desde aquellos papeles llenos de geometrías y barroquismos, que envolvían todas y cada una de las paredes de muchas casas,  hasta nuestros días, el soporte y los procesos de fabricación de papel pintado han cambiado de manera sustancial. Sigue utilizándose papel dúplex —con una cara de pasta mecánica que se encola para pegarla en la pared y otra, la que lleva el estampado, de pasta química—. Pero los gramajes han pasado de 90, 110 ó 115 gramos el metro cuadrado a 130, 140 ó 150g/m2.

También han variado las dimensiones del papel, cuyo estándar es de 53 centímetros por 10 metros, pero que también se fabrica en rollos de 70 centímetros de ancho e incluso un metro. “Aquí no contamos con estas dimensiones. En la competencia sí, en países como Alemania o Italia, donde se utiliza este tipo de papel para diseños más amplio y donde salieron máquinas de doble ancho. Las empresas se quieren diferenciar”, explica el director general de Tres Tintas.

La firma barcelonesa ha incorporado desde hace 4 ó 5 años el soporte ‘tejido-no-tejido’ (‘non-women’ en inglés, ‘tissé-non-tissé’, en francés) en algunos de sus papeles pintados. “En vez de utilizarse la fibra de árboles en la confección del papel, el soporte se elabora con retales de ropa, con desperdicios”. Todo y eso, la base de la compañía es el papel elaborado con la materia prima procedente de bosques finlandeses y otros países nórdicos, donde las plantaciones exclusivas para hacer papel suponen una potente industria.

“En vez de utilizarse la fibra de árboles en la confección del papel, el soporte se elabora con retales de ropa"

Una de las ventajas del tejido-no-tejido en cuanto a su uso en papeles pintados es funcional. “Con papel ‘normal’ hay que coger la tira de papel y encolarla toda antes de ir con ella a la pared. En el ‘non-women’ lo que se encola es la pared, y la tira llega seca hasta ella. Se trata de una ventaja más competitiva en la aplicación, porque las colas son las mismas, aunque el producto es más caro”. Pero también hay inconvenientes técnicos. Uno de ellos es que el gofrado no tiene los resultados óptimos que da la base de pasta de papel.

Tinta y tacto

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Ambos papeles, de Riki Blanco, pertenecen a la colección infantil. El de la derecha es un mural impreso en digital.

“En España aún utilizamos tintas con disolventes, pero en Europa casi todo el mundo utiliza tintas al agua, por cuestiones medioambientales”, explica Bermejo quien considera que las tintas han gozado de una gran evolución gracias a los avances de la industria química, por ejemplo en cuanto a la creación de lacas, brillos, oro, plata y metalizados. “Antes conseguías tinta dorada o plateada a base de mucha purpurina de oro y plata, y aquello desprendía. El oro y la plata no es un color, sencillamente una materia. Hoy en día hay acabados perfectos en cuanto a esto y de una lavabilidad absoluta”.

En cuanto a acabados, otra de las tendencias del papel pintado en Tres Tintas Barcelona es el de las texturas: simular el lino u otro tipo de telas, perlas, brillantes... La evolución tecnológica ha jugado en favor del gofrado. “Antes se conseguía el relieve mediante la presión de dos cilindros, macho y hembra. Ahora se hace mediante una tinta de PVC espumado que al pasar por un túnel de secado rápido, a 400º, se convierte en relieve”, explica el responsable de la firma.

Muros en digital a la carta

La impresión digital se ha deslizado de una u otra manera en todas las disciplinas relacionadas con las artes gráficas. También ha encontrado su lugar en el escenario de la decoración y los papeles pintados aunque, por el momento y por mucho tiempo, seguirá siendo territorio del huecograbado, con alguna incursión de la flexografía o combinación de ambas técnicas en función del diseño.

Las tiradas cortas, de diseños muy exclusivos, se han revelado como el territorio de acción para la impresión digital. Paredes con identidad única e irrepetible son posibles gracias, a este tipo de técnica. “El mundo del papel pintado es un mundo industrial. Necesitas unas instalaciones y una producción importantes, unas cantidades mínimas considerables, para que los precios sean buenos. Y eso condiciona toda una colección. Yo puedo ser arriesgado sólo hasta cierto punto”.

Las tiradas cortas, de diseños muy exclusivos, se han revelado como el territorio de acción para la impresión digital

Así, la impresión digital ha entrado en el mundo del papel pintado a partir de la recuperación de algo que no es nuevo: los murales. “Como si fueran grandes cuadros en la pared. Con la impresión digital se puede hacer una sola unidad, diseñar un papel pintado”. En el caso de Tres Tintas Barcelona así es en la colección Art Gallery, en que han participado artistas internacionales y españoles que han aportado diseños para colocarlos, en forma de papel impreso, en las paredes.

Pero, ¿y si el cliente pide esa técnica para un edificio entero?. “En digital sería carísimo”, asevera Bermejo. “En el caso de un edificio entero, si hay unos mínimos de producción podemos hacer el papel que quiera y como lo quiera quien nos lo solicita. Tenemos una sección llamada ‘Papel a la carta’ para obras, hoteles... Una de las últimas intervenciones que hemos hecho ha sido en el hotel Barceló-Raval. El hotel tiene la superficie suficiente como para que les hayamos confeccionado un papel para ellos de manera normal, estandarizada. Ahora bien, si en un rincón quieren una impresión muy concreta, entonces es impresión digital”.

Naturalista, vintage, fashion...

En los últimos diseños de Tres Tintas Barcelona hay plantas, naturaleza... pero el papel pintado no parece conocer en la actualidad límites en sus diseños. Coge de aquí y de allá. Aprovecha lo que fue. “La última colección para adultos, que se llama ‘Sophie’ es un poco vintage, pero moderno, porque su creador ha viajado mucho por el mundo”, explica Jaume Bermejo.

La firma también ha colaborado con Míriam Ocáriz y Txell Miras, en una colección que se inspiró en la moda femenina. Y en otro extremo, con Mariscal, cuyas creaciones llegaron después de una colección basada en el arte de la calle, graffitis, tatuajes, flores e inspiración neoyorquina.

En 2009 habían exportado sus creaciones a más de treinta países. “Vendemos por todo Europa, Estados Unidos, Canadá, Méjico, Australia.En Suramérica estamos en países como Chile, Bolivia y Perú, y queremos entrar en Brasil. En Argentina aún no,  porque la situación es muy mala. También estamos en Rusia y en gran parte de Europa del Este. Estamos entrando en Turquía y vamos haciendo cosas con Emiratos Árabes, aunque es un poco difícil porque Dubai y toda aquella zona está totalmente parada”. De hecho, la exportación de sus papeles pintados ha permitido en gran parte a Tres Tintas Barcelona salir al paso de la crisis en España. “Desde 2004 y prácticamente hasta 2008 todo eran ganas. Sacabas una colección y todo el mundo la encontraba bien, y se ponía a trabajar. Ahora todo es desánimo”.

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A la izquierda, papeles de la colección infantil Érase una vez y de Wall-à-Porter, diseño de Míriam Ocáriz. En la colección Revival, a la derecha, Tres Tintas recupera diseños que ya vieron la luz en los años 60 y 70, como el de la imagen, de Jaume Bermejo.

Lo sagrado

Las técnicas y los precios impiden, por el momento, que la impresión digital se democratice en las paredes. Pero no es sólo eso. “En el mundo del papel pintado hay algo sagrado: la regularidad del color del primer al último rollo de una misma producción. Y en la impresión digital en estos momentos eso es aún inviable”.

Pero sí que son viables las fórmulas mixtas. Como la última colección de Tres Tintas Barcelona, Érase una vez, dedicada al público infantil —tras seis colecciones en la calle para adultos— que combina el sistema tradicional de impresión de huecograbado para los rollos con motivos que se repiten y la impresión digital para grandes murales en que una pared se convierte en el escenario de un carrussel o un globo aerostático.

Breve historia del papel pintado

Por Mª Teresa Canals Aromí, doctora en Historia de la Arquitectura por la UPC
y directora del Museu de l’Estampació de Premià de Mar

· Los papeles pintados más antiguos

Teniendo presente que los testimonios más antiguos que se conservan en Europa datan del siglo XVII, podemos decir que las primeras estampaciones procedían de talleres similares en los cuales se imprimían los libros, naipes o estampas, con moldes o planchas de madera (xilografías).

· La producción manual y el trabajo artesanal

Hasta mediados del siglo XIX, el papel se manufacturaba en los antiguos molinos papeleros hoja a hoja (25 x 40 centímetros). Podía estamparse cada una de ellas por separado, o bien unirlas previamente para formar rollos y conseguir amplias superficies ornamentales.

Los pigmentos eran naturales, de origen vegetal o mineral hasta el descubrimiento, en Inglaterra, de las anilinas o colorantes artificiales a finales del siglo XIX.

· Real Fábrica de papeles pintados. Madrid 1788-1834

Al igual que la mayoría de monarquías europeas, la Casa Real española fundó diferentes talleres reales con la finalidad de obtener productos de alta calidad propiciando el florecimiento de las artes decorativas entre la realeza y la aristocracia. Se conservan algunos magníficos ejemplares en los palacios reales de Aranjuez, La Quinta de El Pardo, etc.

· Papel pintado llegado de Oriente

Al mismo tiempo que se instalaban manufacturas en los países europeos, llegaron papeles pintados en forma de grandes paneles o ‘panneau’, procedentes de China (Cantón y Macao), con exuberantes paisajes que reflejaban la fauna y la flora autóctonas. Se convirtieron en un producto de lujo al alcance de muy pocos. Nació la moda y el concepto de la ‘chinoiserie’.

Los fabricantes europeos copiaron y diseñaron modelos con vistas panorámicas y evocadoras de tierras lejanas.

· De la estampación manual a las máquinas rotativas del siglo XIX

A lo largo del siglo XIX la llamada ‘Revolución industrial’ permitió la introducción de maquinaria en algunos talleres y fábricas (aunque suponía un elevado coste que no estaba al alcance de todos).

Se fabricaba el papel mecánico, es decir, en forma continua. Así que se inventaron máquinas a las que se incorporaban los cilindros gravados (similares a las de la estampación textil) para estampar el papel pintado. Para cada color era necesario un cilindro. Los primeros intentos representaron un aumento de la producción, aunque en detrimento de la calidad. La parte artística también perdió calidad ya que se copiaban los diseños anteriores, que no siempre se adaptaban al nuevo sistema.

Los primeros cilindros eran de madera y podían tener incrustaciones metálicas. Posteriormente se fabricaron de cobre y otros metales.

· Evolución tecnológica y estética: siglo XX

Todos hemos oído hablar de William Morris y de las Arts & Craft que, a finales del siglo XIX, introdujo el diseño de autor con sus elaboraciones artísticas que enlazaron con el estilo Art Nouveau, que aquí denominamos ‘Modernismo’ y del que han perdurado unos magníficos diseños en papel pintado.

A lo largo del siglo XX se incorporaron nuevas técnicas de estampación y materiales lavables que convirtieron este material en un elemento decorativo de alta calidad que seguía las modas y los estilos artísticos.

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Cartoncillo gravado al estilo de los cueros repujados. Bélgica 1882. Foto: Museu de l'Estampació de Premià de Mar.
“En 2002-2003 nos pusimos en el lugar de la gente joven. Y nos preguntamos: ¿tenemos algo que les enamore? Y la respuesta era que no, que no había nada que enamorara”

Sobre Tres Tintas Barcelona

La empresa Tres Tintas Barcelona, creada en 2004, tiene un estrecho vínculo con Papeles Pintados Aribau, una empresa con 50 años de historia. Sus creadores pertenecen a la misma familia pero con Tres Tintas plantean la visión más creativa, arriesgada y alternativa del papel pintado y las telas.

“¿Por qué debes decir que no?”

La compañía catalana cuenta con una dirección de arte que se nutre de ideas propias y de fuera. Confiesan estar abiertos a todo tipo de ideas, muchas de las cuales importan contratando a diseñadores de otros países. Dicen, además, que éstos no han diseñado antes papeles pintados, lo que aporta frescura. “Vienen, por ejemplo, del mundo de la ilustración”, explica Bermejo. La colección infantil, por ejemplo, cuenta con ilustradores como Juancrís, Mercedes Cuetos o Riki Blanco (2º Premio Nacional de Ilustración 2007).

"Hay estudiantes que han salido de la Escola Massana a los que hemos comprado sus diseños. Y grandes diseñadores, como Mariscal, pues también. Pero estamos totalmente abiertos, porque no sabes nunca dónde está lo bonito o lo feo. ¿Por qué debes decir que no a la gente?”.

La cuestión ha sido crear con el fiel objetivo de conquistar al público joven, ese mismo que en el pasado consideró que el papel pintado era algo retro, clásico y sólo para padres. “En 2002-2003 nos pusimos en el lugar de la gente joven. Y nos preguntamos: ¿tenemos algo que les enamore? Y la respuesta era que no, que no había nada que enamorara”.

Ahora, Bermejo manifiesta con seguridad que el 70% de su clientela tiene entre 20 y 40 años, cuando antes era justo al revés. “Ése es el buen camino. Y a ésa gente tienes que estar siempre sorprendiéndola”, concluye.

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