El sector en Barcelona y Madrid describe a Interempresas la dificultad que supone ser sostenible con el medio ambiente en tiempos de recesión económica

Manual de sostenibilidad en tiempos de crisis para empresarios de artes gráficas

Ricard Arís19/01/2010

19 de enero de 2010

Cuando uno se dispone a escribir un artículo sobre las artes gráficas en nuestro país, lo primero que debe hacer es informarse sobre el sector, sobre la sostenibilidad y, a ser posible, conseguir entrevistas con representantes del sector, si puede ser una empresa grande y otra pequeña, una de Barcelona y una de Madrid, ambas con más de 30 años de experiencia en el mercado y, para completar el cóctel y antes de agitarlo, un ingrediente más, la crisis económica.

Aunque uno se aburra de hablar de ella, por el momento parece que no nos vamos a librar del tema económico universal. La crisis económica ha tenido muchas consecuencias ya conocidas y una de ellas es que ha quitado de la agenda otros temas que deberían estar en primera fila como la sostenibilidad, el medio ambiente, el reciclaje y todos estos temas que comenzaron a denominarse 'la ecología' en los años 60 y 70 y que nos preocuparon en los 80 y 90 con el nombre de 'el agujero de la capa de ozono'.

Tanto empresas grandes como pequeñas nos describen la dificultad añadida que supone ser medioambientalmente sostenible en tiempos de recesión.

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Para realizar una buena gestión medioambiental es imprescindible el cumplimiento de la legislación vigente.

Dos casos gráficos y sostenibles. Madrid primero…

Lo primero que, hasta cierto punto, nos sorprende durante el proceso de documentación para escribir este artículo es que no importa si diriges una empresa de 470 trabajadores o si tienes una de uno. Tanto la catalana Printer Industria Gráfica Newco S.L. como la madrileña Gráficas Sando nos describen la dificultad añadida que supone ser medioambientalmente sostenible en tiempos de recesión.

Luis Sanjuán, propietario y único trabajador de Gráficas Sando, nos describía los métodos de reciclaje que se utilizaban antes de que se regularizara el tema de los residuos industriales: “Antes de que saliera la ley, los líquidos los tenía guardados en un bidón. Llené ese bidón durante años hasta que se lo llevaron, con los líquidos ya solidificados”. Luis Sanjuán describe también otras formas de reciclaje de la época en las que “el revelador iba al desagüe, los botes de tinta y los trapos, a la basura...”. Lo que parece ahora tan lejano a la sostenibilidad, era entonces práctica habitual en la mayoría de las empresas de artes gráficas del sector.

Pero afortunadamente para la Madre Tierra los tiempos han cambiado y existe una legislación al respecto, “a mí me cuesta 200 euros al año”, describe Sanjuán. “Y yo tengo una empresa pequeña, imagínate – me decía– lo que debe gastar en sostenibilidad una empresa grande de artes gráficas”, lamentándose por el aumento de gastos en estos tiempos de crisis y lo que supone para una empresa con un sólo empleado como Gráficas Sando un gasto de estas características.

…y Cataluña después

Para Manel González, responsable de Medio Ambiente de Printer Industria Gráfica, compañía con 470 trabajadores fijos y 50 eventuales, los problemas son otros. Actualmente se encuentran en un plan medioambiental para conseguir la certificación ISO 14.001 para mejorar su eficiencia energética. La compañía no ha realizado grandes gastos en regulación medioambiental en los últimos tiempos, excepto los imprescindibles. En 2005 realizaron el último gran gasto en este tipo de normativa, cuando invirtieron 600.000 euros en cambiar y modernizar el sistema de humos. En este sentido, como en muchos otros ámbitos, las compañías invierten solo lo imprescindible.

“Ahora mismo, –admitía Manel González– cumplir la legislación ya es mucho” y añadía “¡Hacemos lo que podemos! Además, la administración nos hace seguimientos y controles periódicos”. Explicaba también que por la crisis no han dejado de tomar medidas: “Cumplimos con la ley porque tenemos una licencia medioambiental y, de hecho, fuimos de las primeras empresas catalanas en tenerla”. González también quiso destacar la transparencia de la compañía a la que representa y que “de estar en otra situación económica tomaríamos más medidas medioambientales, pero ahora mismo, con cumplir la ley tenemos suficiente".

En cuanto a la legislación en su comunidad autónoma, el responsable de Printer Industria Gráfica se quejó que en Cataluña la regulación es más restrictiva que en otras. Afirmó que “el nivel de cumplimientos es muy alto, es un agravio comparativo”. Explicó además: “Estamos obligados, por ejemplo, a hacer un seguimiento de focos, con unos límites muy concretos, cuando en otras imprentas del estado el seguimiento es mucho menor”.

En el marco internacional existente se busca un objetivo común: lograr un crecimiento sostenible que sea respetuoso con el medio ambiente
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Las comunidades autónomas cuentan con organismos específicos para comprobar que se produce un desarrollo medioambiental adecuado.

Un poco de normativa

Como hemos visto, para realizar una buena gestión medioambiental es imprescindible el cumplimiento de la legislación vigente. El conocimiento y consideración de todo el conjunto de leyes y normativas es complicado, aunque las campañas de difusión y la propia implicación de las empresas ayudan a superar estas dificultades.

En el marco internacional existente, donde desarrollan las directrices y compromisos de actuación para que todos los países aúnen objetivos y esfuerzos, se busca un objetivo común: lograr un crecimiento sostenible que sea respetuoso con el medio ambiente. Las Naciones Unidas han desarrollado un papel fundamental para conseguir la implicación de todos los países en una actuación común. Además de las regulaciones de la ONU y la Unión Europea, las comunidades autónomas tienen transferidas competencias en materia medioambiental, así que les ha tocado legislar y definir normativas de obligado cumplimiento más acordes a sus peculiaridades socioeconómicas y su política medioambiental.

Desde las comunidades autónomas se crean organismos específicos para comprobar que se produce un desarrollo medioambiental adecuado y que se presenten campañas de sensibilización y divulgación. Es entonces cuando industriales y empresarios deben de informarse con mayor profundidad de sus obligaciones y responsabilidades.

Por otra parte, los ayuntamientos y mancomunidades, lo que llamaríamos el ámbito local, son los encargados de plasmar toda la legislación anterior a través de planes de ordenación urbana, control de actividades industriales, control de aguas residuales, etcétera. Es el interlocutor con el que debemos de mantener un contacto directo, ya que nuestras actividades se realizan dentro de sus municipios que, a fin de cuentas, son los que pueden sufrir un incorrecta gestión medioambiental con el daño que ello puede acarrear para generaciones futuras.

El principal problema de las artes gráficas es, como hemos visto, el impacto ambiental que éstas producen. Es decir, la alteración producida por una actividad en un entorno determinado. A través de la Evaluación de Impacto Ambiental, la consejería de cada comunidad autónoma obliga a las empresas a adoptar medidas preventivas, correctoras y de control periódico sobre sus actividades.

Es imprescindible por tanto, a pesar de los tiempos de recesión y pocos ingresos, tener nuestras compañías en condiciones con respecto al medio ambiente, para evitar castigos administrativos, seamos una gran empresa o una pyme.