Entrevista a Alberto Ortiz, director de producción de Xerox España

02/03/2009

2 de marzo de 2009

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Alberto Ortiz, director de producción de Xerox España.

¿Cuáles son las amenazas y oportunidades del sector en la actualidad?

La industria gráfica se enfrenta a un momento, adicionalmente a la situación ya convulsa de la economía, de redefinición de roles en que cada actor está buscando su nuevo espacio. Esa situación genera una tremenda amenaza para aquellos que no estén preparados, y sin embargo también una histórica oportunidad para los que si lo estén. Nuestro propósito es intentar por todos los medios que los clientes sepan desarrollar el modelo de negocio oportuno en cada uno de los mercados para que puedan ver un incremento en sus márgenes de manera oportuna.

¿Qué medidas pueden tomar las empresas gráficas para superar la crisis?

La estrategia de una empresa como puede ser la nuestra se basa sobre tres pilares. El primero, y la industria lo presupone, es que aportemos la correcta tecnología en todo momento. El segundo sería optimizar toda la inversión que se ha hecho anteriormente, y sobre todo, convertir en más eficaz y más eficiente cada uno de los procesos de la industria gráfica. Eso significa la necesidad de mejorar los flujos de trabajo en sintonía con la demanda del nuevo mercado. El último pilar sería la sincronía entre nuestro crecimiento y el de los clientes. Para ello fundamentamos nuestro crecimiento en el crecimiento de los volúmenes de nuestros clientes. Al mismo tiempo se tiene que intentar articular nuevos sistemas que les permitan aprovechar otras oportunidades de negocio que históricamente estaban alejadas del mundo de la industria gráfica, entrando en mercados como el ‘packaging’ o la fotografía, dándoles la oportunidad de participar de un negocio emergente, reforzando al mismo tiempo las bases de su negocio actual.

“Hay gente que intenta echar todas las culpas a Internet, sin embargo para muchas empresas de la industria gráfica se ha convertido en un motor de crecimiento exponencial”

¿De qué manera cree que afecta Internet en la impresión de libros, revistas y diarios?

Hay gente que intenta echar todas las culpas a Internet, sin embargo para muchas empresas de la industria gráfica se ha convertido en un motor de crecimiento exponencial. Tal vez el momento económico convulso lleva a que la gente prefiera esperar. El problema es que el mundo se mueve cada vez más rápido, y el que se queda quieto está retrocediendo. Internet no debe ser algo de lo que huyamos, sino que hemos de intentar hacer un frente común. Hay muchas compañías de la industria gráfica que gracias a Internet están imprimiendo fondos editoriales que antes no estaban a disposición de muchos lectores. La red no hemos observarla únicamente desde el punto de vista de la industria gráfica, también el lector o el comprador ha cambiado su hábito de compra. Ahora es mucho más selectivo, sabe perfectamente lo que busca, bucea por la red e intenta optimizar su tiempo. Ese es el cambio que la industria gráfica tiene que hacer: dejar de ver un enemigo en Internet y buscar una asociación que le permita sacar el máximo provecho de las nuevas oportunidades que también para el consumidor general se están generando.

En su opinión, ¿qué tendencias marcarán el sector de las artes gráficas en los próximos años?

Crecer, pensando que tal vez la mayor dificultad a la que nos enfrentamos es tomar decisiones. En muchas ocasiones implica un cambio cultural, que creo que es lo más complejo. Pero todos aquellos que verdaderamente estén dispuestos a acometer nuevas inversiones también se les abre un abanico de oportunidades que en su éxito histórico no tenían. Por tanto la apuesta decidida de una empresa como la nuestra con la industria gráfica es intentar ayudarles, explicarles cuales son las nuevas oportunidades de negocio, tener muy en cuenta que debe existir una sintonía entre las inversiones y la cuenta de explotación, y sobre todo, trabajar el día después de haber instalado un equipo, porque lo que necesitamos generar todos son nuevas aplicaciones, nuevos volúmenes, y en definitiva, nuevas riquezas.