Encuadernación y acabados: la imagen final de un producto bien impreso

Mikel Aizcorbe, gerente de MKM

05/08/2014
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Obligado es reconocer a la encuadernación toda la importancia que merece. A lo largo de la historia, la labor del encuadernador ha sido accesoria a la del impresor. Su cometido era, en muchos casos, la de completar el trabajo del impresor y su finalidad, la de conservar el ejemplar que contiene.

Los tipos de encuadernación tienen por objeto procurar tres factores: conservación, fácil manejo y presentación artística y comercial. Lejos quedan las encuadernaciones artísticas de la Edad Media, los códices, los volúmenes egipcios y greco-romanos, encuadernados a todo lujo, utilizando madera recubierta de cuero o terciopelo, nervios de buey, marfil, etc. y con lujosas terminaciones en orfebrería para el disfrute de la monarquía y clases altas de la época.

Con la industrialización, los procesos se abarataron mucho y se desarrollaron nuevas técnicas para vender libros y publicaciones a un coste más bajo y con ello se crearán técnicas para encuadernar más sencillas, más rápidas y menos costosas y que ponían al alcance de los más desfavorecidos económicamente la alfabetización masiva que supuso la revolución industrial.

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Actualmente, los soportes para la difusión de la información se dividen principalmente entre los medios impresos y la edición electrónica. De esta división se ha generado recientemente el debate de la sostenibilidad de la industria gráfica. Los argumentos utilizados en su contra son, generalmente de tipo ecológicos. Unos argumentos que en mi opinión no se sostienen, teniendo en cuenta que ha sido esta industria, la de producción de papel, la que ha evolucionado notablemente hacia unos sistemas de producción mucho más respetuosas con el medio ambiente.

Unos sistemas que, comparados con los utilizados por su actual competidor, los medios digitales, que sustentan su funcionamiento con el uso masivo de baterías y metales pesados que, más temprano que tarde, incidirán en el ya demostrado calentamiento global, responden por sí mismos a la errónea estigmatización a la que se ha sometido a nuestro sector.

Nuestros libros y la información que contienen nunca necesitarán emitir gases contaminantes a la atmósfera para seguir cumpliendo con su función, la difusión del conocimiento. Por todo ello, seguimos rompiendo una lanza a favor de la industria gráfica, considerando que el papel es un producto natural, biodegradable y reciclable y que emplea recursos renovables.

Centrándonos en lo que nos ocupa, podemos distinguir entre las encuadernaciones de libros propiamente dichos y entre las que se ocupan de otros tipos de impresos como pueden ser las agendas, cuadernos, folletos, calendarios, etc. En un país que se caracteriza por ser en el que más libros se editan y en el que, desgraciadamente, menos se lee, cabe destacar en la encuadernación de libros encolados, tanto en el sistema de tapa blanda (rústica), como en la de tapa dura (cartonée), la irrupción de un nuevo adhesivo, el poliuretano reactivo (PUR) que, con un coste menor que la encuadernación por cosido, consigue unos resultados similares a ésta, debido a una mejor adherencia y con una duración en el tiempo más prolongada que el sistema de encolado de cola caliente (hotmelt o EVA) y que lo sitúa en una opción muy aconsejable para la edición de pequeñas o medianas producciones.

En cuanto a los sistemas de encuadernación del segundo tipo, predominan los sistemas de grapado para ejemplares con menor cantidad de hojas y la encuadernación con perforados para ediciones de cuadernos, agendas, calendarios, etc.

En la encuadernación por grapado destacamos la nueva oferta del alambre para grapado en variedad de colores que rompen con la monotonía del, ya tradicional y poco menos que aburrido, color plata omnipresente en las últimas décadas.

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La encuadernación con perforados es, principalmente, utilizada para la formación de cuadernos, manuales, agendas, etc. de uso intenso pero breve, destacando el espiral plástico (PVC) como el más adecuado para sintonizar con el diseño gráfico, dada su gran variedad de colores disponibles en la actualidad.

Además, el espiral plástico es más aconsejable para el uso infantil que el metálico, debido a su mayor docilidad en lo que respecta al maltrato de los cuadernos, con una “memoria de forma” que el espiral metálico o el doble alambre no poseen en caso de aplastamiento, y a su menor hostilidad en lo que se refiere a los arañazos o pinchazos que puedan sufrir los usuarios provocados por los extremos del propio espiral.

Cabe destacar que, en el proceso de acabados, los barnices de secado U.V. se introdujeron en el transcurso de los 70 inaugurando una nueva y excitante era en la industria gráfica. Estos productos revolucionarios secan (polimerizan) instantáneamente, dando lugar a pliegos completamente secos a la salida de máquinas de aplicación.

Los barnices U.V. tienen, sobre todo, la gran ventaja de ofrecer un nivel de brillo muy aproximado al del plastificado. Esto convierte el barnizado U.V. en una alternativa económica a la plastificación, haciendo que muchas empresas sean independientes de terceros con evidentes beneficios en términos económicos.

De reciente introducción en el mercado, la aplicación selectiva del barniz U.V.I. permite realzar la calidad de elementos gráficos aislados o cualquier detalle puntual sobre el resto de un impreso. Dependiendo del acabado que se quiera obtener, puede ser mate o brillante, incluso con relieve o texturizado.

Con la aplicación desde máquinas con tecnología inkjet tenemos la posibilidad de realizar acabados 3D con un grosor de barnizado capaz de alcanzar las 100μ de relieve como característica más destacada.

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Conclusiones

Son los aspectos económicos los que han obligado a nuestro sector a investigar e innovar diferentes maneras de adaptarse al mercado. Un mercado vapuleado tanto por la crisis financiera, como por la aparición de las nuevas tecnologías que compiten directa o indirectamente con la industria gráfica. El resultado ha sido un descenso considerable de las tiradas y del precio de los productos, así como del aumento de la demanda de reducción de plazos de entrega.

Aparentemente, las empresas han reducido el gasto en todas sus partidas. Sin embargo, la calidad y complejidad de los productos impresos no deja de evolucionar. Las dificultades económicas imponen la austeridad, provocando sobreproducción y descenso de precios, pero, al mismo tiempo, el cliente busca la calidad, la diferencia y lo especial, lo nuevo y exótico.

Consecuentemente, observamos que los talleres se van equipando con maquinaria y soluciones completas, intentando abarcar en sus instalaciones desde los procesos de impresión, hasta los de encuadernación y acabado, configurándolos como más independientes de servicios externos y capaces de ofrecer una comunicación más completa para solucionar de manera más eficaz y con mayor rapidez la demanda requerida por sus clientes.

Sobre MKM

MKM es una empresa de ámbito nacional, dedicada a la importación, venta y asistencia técnica de maquinaria para la encuadernación y el proceso de acabado en las artes gráficas. Fundada en 1987 como empresa distribuidora en Navarra, MKM cuenta hoy con instalaciones y exposición permanentes en Madrid y Pamplona, junto con una completa red de distribuidores repartidos por toda la geografía española, en representación directa de fabricantes de prestigio internacional.

Empresas o entidades relacionadas

MKM Comercial, S.L.

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