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La importancia del color

David Izquierdo, jefe de Producto Production Printing en Konica Minolta

22/04/2014
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Vivimos en un periodo de integración, integración del digital en los talleres de offset, integración de varios dispositivos para un trabajo, integración de dato variable sobre impresiones ya realizadas en prensas offset. Integración al fin y al cabo de diversos elementos que tienen que mostrar una sola apariencia, un mismo color vengan de donde vengan.

Para ello es muy importante poder conocer y editar los espacios de color de los dispositivos, poder perfilar los diferentes soportes para las máquinas y poder generar perfiles comunes que ‘casen’ a unas máquinas con otras los soportes que en cada caso sean necesarios.

Partiendo de aquí, vemos que uno de los más importantes parámetros a la hora de decidirse por un dispositivo de color es su ‘gamut’.

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Trabajos de calibración de color.

‘Gamut’ es la palabra inglesa de gama de color que, según definición de Wikipedia: “es la proporción del espacio de color que se puede representar con ese dispositivo o proceso, ya que existen limitaciones físicas que hacen imposible que cualquier dispositivo reproduzca toda la información de color visible por el ser humano.”

Es importante por tanto, que el dispositivo sea capaz de reproducir, dentro de su espacio de color correspondiente, los colores con la máxima fidelidad posible, pero sobre todo es importante mantener la misma colorimetría de trabajo a trabajo, y a lo largo del tiempo.

Si generamos, por ejemplo, un catálogo con imágenes y colores corporativos, debemos tener en cuenta que los colores han de ser los colores corporativos que el cliente nos pide. Pero además, debemos saber que los próximos trabajos que imprimamos para este cliente tienen que llevar exactamente los mismos colores que el primer trabajo, ya que son los que nuestro cliente nos pidió, y que gracias a la fidelidad de color de nuestro dispositivo, y a nuestro buen hacer, han hecho que este cliente nos vuelva a confiar su trabajo.

De nada nos servirá esforzarnos por conseguir un buen trabajo y ganar un cliente, si el siguiente trabajo no podemos imprimirlo con la misma calidad ni fidelidad.

Además, sabemos que el color que estamos reproduciendo tiene que ser impreso por diferentes dispositivos, lo que nos lleva a la estandarización del color, bien a una determinada normativa, o bien a un estándar propio con el que trabajemos.

Dentro de los estándares más comunes, están los establecidos por I.C.C. (Internacional Color Consortium), que desde 1983 agrupa a varias empresas de gráficas y electrónica, para la creación de un sistema de gestión de color universal, que pueda trabajar bajo cualquier sistema operativo o aplicación, y la creación de las normas de la ISO como la 12647 referidas a la industria gráfica.

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Después deberemos tener en cuenta que si trabajamos con diferentes dispositivos, estos han de tener un espacio de color común, para que las diferencias entre un dispositivo y otro sean mínimas. Y por último tenemos que mantener esa fidelidad de color en todos los dispositivos dentro del mismo espacio de color, sabiendo que, por ejemplo, la tirada media de un offset es mucho mayor que la de una máquina digital, por lo que los ciclos de calidad de color de una y otra, serán diferentes.

Para este mantenimiento de la colorimetría, los dispositivos tienen determinadas herramientas que nos permiten el ajuste de la colorimetría y su mantenimiento en el tiempo, dentro de una misma tirada o en distintas tiradas.

No solo los dispositivos de impresión, además los Rips que los controlan, los flujos de trabajo en los que se mueven, las aplicaciones con las que trabajamos y, de manera muy importante, el soporte sobre el que imprimimos, inciden de manera importante en el resultado final, y es por ello que debemos contar con las herramientas precisas para poder controlar el color desde el principio hasta el final del proceso de impresión.

En un mismo fichero, podemos tener imágenes de diferentes fuentes de color (RGB, CMYK, Pantone, SWOP, etc…), por lo que dentro del proceso debe darse un primer paso que sería la ‘normalización’ de todas esas fuentes, para que en las siguientes transformaciones hasta ser impresas el resultado sea el mismo para todas.

Hablamos de la integración, pero con todo este trabajo ‘extra’, parece que la integración nos va a llevar semanas de pre-impresión para lograr un resultado satisfactorio. Sin embargo, la realidad es que hoy en día existen herramientas suficientes para automatizar al máximo y facilitar los procesos de color dentro de un trabajo de impresión.

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“De nada nos servirá esforzarnos por conseguir un buen trabajo y ganar un cliente, si el siguiente trabajo no podemos imprimirlo con la misma calidad ni fidelidad”.

Se trabaja con espectrofotómetros que sirven para offset, digital, flexografía, etc. sin tener que utilizar uno concreto para cada tipo de impresión. Se utilizan aplicaciones que generan de manera automática estos perfiles ‘entre dispositivos’, y los optimizan a los distintos tipos de soportes

Es verdad que además debemos cuidar nuestros trabajos y nuestros dispositivos, calibrar a menudo las impresoras, tener perfiles de los papeles que estamos utilizando, utilizar los diccionarios de color para editar librerías de colores planos, etc…, pero si utilizamos las herramientas adecuadas, la fidelidad y consistencia de color es una asignatura que debemos aprobar… y con nota.

Empresas o entidades relacionadas

Konica Minolta Business Solutions Spain, S.A.

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