“Nos ha pasado un tsunami y los que quedamos con vida, estamos agarrados a una palmera viendo cómo reconstruimos todo esto”

Entrevista a Jacobo Bermejo, presidente del Clúster del Producto Gráfico y del Libro Gallego

David Muñoz14/02/2014

Justo antes de la irrupción de la crisis, en el año 2007, nacía el Clúster del Producto Gráfico y del Libro Gallego, un conjunto de empresas de los sectores gráfico, edición, publicitario y proveedores que, de manera voluntaria, se agrupaban con el objetivo de emprender proyectos en común y lograr avances en materia de formación, innovación, internacionalización y competitividad. Entrevistamos a su presidente, Jacobo Bermejo, para conocer su opinión sobre la transformación que está viviendo este mercado y sobre los nuevos retos que debe encarar.

¿Cómo ha arrancado este 2014 para el sector? ¿Se atisba alguna mejoría en el mercado de las artes gráficas?

Consideramos que el 2014 va a seguir siendo un año difícil para nuestro sector, si bien es cierto que en las últimas reuniones que hemos mantenido en el seno de Feigraf han surgido algunos indicios que apuntan a que en algunos ámbitos ya se empieza a estabilizar la caída.

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Jacobo Bermejo, presidente del Clúster del Producto Gráfico y del Libro Gallego.

Según el estudio ‘Sectores’ realizado por la empresa DBK, la producción de artes gráficas en España se había reducido un 45% desde 2008 y hasta 2013. ¿Manejan Uds. datos similares?

Es difícil hacer un análisis del mercado si antes no se segmenta bien. Artes gráficas es un concepto muy amplio, por lo que conviene hacer tres grandes divisiones: packaging, embalaje e impresión comercial. Las caídas de actividad en las dos primeras han sido muy pequeñas e incluso hay segmentos, como puede ser el de las etiquetas, donde se ha crecido en los últimos tiempos, no tanto en los márgenes como sí en la producción. Por el contrario, en impresión comercial los datos son mucho más duros. Las estimaciones que hemos hecho desde Feigraf, a partir de tres ratios importantes como son el consumo de papel, el índice de producción industrial y los datos de empleo en el INEM, nos dan una horquilla en la caída de actividad de entre el 55% y el 70%, desde 2008 y hasta finales de 2012.

¿Dispone de alguna cifra para hacernos una idea de cómo ha influido esta caída en el cierre de empresas y destrucción de empleo?

Hasta mediados de 2013 se habían destruido cerca de 40.000 puestos de trabajo. En cuanto a la reducción de empresas, ésta no ha sido tan numerosa, debido, sobre todo, a la gran cantidad de microempresas que siguen existiendo en nuestro país y que se mantienen bajo unas condiciones que nada tienen que ver con la rentabilidad. Son empresas que están realizando una defensa numantina de sus negocios, y cuyos propietarios tienen sus vidas hipotecadas en esas empresas. De todas formas, si dijéramos que el 40% de este sector ha desaparecido con la crisis, no iríamos muy mal encaminados.

¿Se mueven en Galicia en los mismos niveles de caída de actividad que en la media de España?

Sí, aunque evidentemente hay zonas más afectadas que otras. Por ejemplo, en Vigo es como si hubiera pasado un tsunami. Muchas empresas del sector están hoy técnicamente muertas y lo peor es que intentan sobrevivir tirando los precios. Si hay poco trabajo y el poco que hay lo cobras a muy bajo precio, al final las cuentas se van agravando.

Entiendo que este sector vive una doble crisis, la general, la económica que afecta a todos los sectores, y la que conlleva un cambio tecnológico, la digitalización de muchos formatos. ¿Cuál es la más difícil de sobrellevar?

Realmente son tres las crisis a las que tenemos que hacer frente. De hecho, yo suelo decir que nos enfrentamos a la ‘Tormenta Perfecta’, ya que al igual que en la película del mismo nombre, asistimos a la conjunción de tres borrascas en una, lo que hace que su potencia sea tremenda. A la crisis económica general y al cambio tecnológico que Ud. comentaba hay que sumar un tercer factor que ya se planteaba antes incluso del 2008: el sobredimensionamiento de este mercado. Si antes de la irrupción de la crisis el 80% de las empresas del sector trabajaban con rentabilidades negativas o con unos márgenes muy bajos, imagínese lo que ha conllevado este descenso tan abrupto de la actividad.

Mientras que países como EE UU, Francia o Alemania hicieron una profunda reconversión empresarial antes de la crisis, creando grupos de una cierta dimensión, en España esto no se hizo y eso ha agravado la situación. Le voy a dar un dato que extrajimos en 2008 de un estudio que hicimos sobre el mercado francés con la intención de exportar allí. En aquel año había en Francia 6.800 empresas de artes gráficas, mientras que en España teníamos 10.900 empresas… y eso teniendo menor población, superficie y desarrollo industrial.

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A pesar del cambio tecnológico al que asistimos, el papel seguirá teniendo un papel protagonista en el mundo de la comunicación.

Y todo ello en un contexto tecnológico revolucionario para las artes gráficas, con lo digital ganando cada vez más protagonismo sobre los formatos tradicionales, ¿no?

Sí, de hecho se puede decir que la crisis ha acelerado este cambio tecnológico al favorecer la digitalización el ahorro de costes para muchas empresas. Por ejemplo, hay quien considera el folleto impreso un producto prescindible y que puede ser sustituido por la misma versión digital colgada en la web de la compañía.

Las consecuencias de la crisis están siendo absolutamente devastadoras, especialmente en todo lo referente a las administraciones públicas, que constituían un cliente importante en nuestro negocio, y también a las obras sociales de las cajas de ahorro y los bancos que han sido dinamitadas. Ese cóctel es el que hace que la crisis esté resultando tremendamente dura.

¿Cómo saldrá este sector de esta 'tormenta perfecta' que comentaba anteriormente?

Adivino no soy, para eso ya están los economistas, pero sí le puedo indicar que estoy convencido de que el papel va a recuperarse. Es más, ya lo estoy notando en la calle. Una vez superada la histeria de la austeridad, la gente se está dando cuenta de que el papel sigue siendo un medio efectivo de comunicación. Es evidente que no volveremos a las grandes tiradas de antes pero es seguro que el papel volverá a ganar protagonismo.

Entonces, ¿serán compatibles los formatos tradicionales en papel con los nuevos digitales?

Para mí, el futuro pasa por algo que se aleje de las verdades apocalípticas de ambas partes. La empresa del futuro será, a mi juicio, una empresa mixta en la que se combinen las diferentes tecnologías: el offset seguirá teniendo su papel, como lo tendrá también el digital. Y a ellas se sumarán otras tecnologías que están aún por madurar, como puede ser el inkjet, todavía muy verde e inaccesible por costes.

Frente a los que insisten en el anatema de que el ‘papel va a desaparecer’, mi opinión es totalmente contraria: tendrá otro ‘papel’ pero mantendrá una gran importancia en materia de comunicación. En este sentido, comparto el planteamiento que se está haciendo desde diferentes ámbitos sobre el concepto de ‘Comunicación Gráfica’, que señala que el papel seguirá teniendo protagonismo pero combinado con otras tecnologías y compartiendo espacio con otros productos gráficos que hasta ahora eran impensables, como son los PLV’s o los productos de decoración.

¿Cree que con las nuevas generaciones de lectores/clientes se va a acrecentar cada vez más la distancia entre digital y papel? ¿Será una ‘especie protegida’ el joven que lea un periódico/libro en papel?

El mercado está en una permanente transformación, en muchas ocasiones se desconoce cuál puede ser la mejor alternativa. Un claro ejemplo es el de la revista Newsweek que dejó de imprimirse en papel para salir únicamente on-line, pero que meses después ha vuelto a imprimirse bajo el modelo de suscripción. En EE UU se están volviendo a abrir librerías, combinando otros formatos, etc. Todo ello hace pensar que el papel seguirá teniendo cosas que decir en el futuro, independientemente de si se imprime en formato offset o digital.

En cuanto a su pregunta sobre las tendencias de los nuevos lectores, considero que detrás de este tema hay un debate aún más profundo y que no sabemos cómo medir. Parece evidente que en la introducción de las nuevas tecnologías en el mundo de la educación se han seguido, en muchas ocasiones, políticas irresponsables que, bajo la justificación del ahorro de costes, han conllevado un grave perjuicio para la formación de los más jóvenes, con niños a los que le cuesta cada vez más leer o a los que ni tan siquiera les interesa leer un libro, sólo textos cortos. Es un problema muy serio que hay que atajar cuanto antes.

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El sector debe buscar la simbiosis perfecta entre todas las tecnologías.

¿Está todo el mundo concienciado de ello?

En nuestro Clúster organizamos el Foro Reimprímete y en él hemos tocado en varias ocasiones el tema de la educación virtual. Pues bien, le puedo decir que hemos invitado también a empresas especializadas en formatos digitales y en todos los casos hay coincidencia en que es imposible llevar un modelo educacional a la escuela sin que se tenga en cuenta al papel. Un colegio, el mundo en general, sin papel, es inviable. Habrá que trabajar en una simbiosis de formatos pero el papel nunca desaparecerá.

Déjeme recordarle que cuando aparecieron los discos y la televisión, los grandes gurús pronosticaban el fin definitivo de la radio. Años después, se puede decir que los discos prácticamente han desaparecido y que las nuevas generaciones apenas ven la televisión (prefieren el ordenador). La radio, por el contrario, sigue como un elemento muy potente en nuestra sociedad.

Un elemento tan importante como es el papel, que ha pervivido durante tantos siglos y que tiene incluso connotaciones sagradas en algunos casos (Biblia, Corán…), sería irracional que desapareciera.

¿Cómo se ve desde el Clúster las nuevas posibilidades que abre la tecnología digital, como por ejemplo la Realidad Aumentada (imágenes 3D)?

Es otro de los ámbitos de trabajo donde más se puede trabajar la simbiosis de tecnologías. En este punto sí me gustaría puntualizar que las artes gráficas, en su concepto tradicional de oficio manual, tienden a desaparecer, siendo desbancado este concepto por una visión más industrial, donde la maquinaria tiene un papel mucho más importante.

En sus inicios, el Clúster se marcó un Plan de Acción basado en cuatro ejes de actuación: Innovación, Internacionalización, Competitividad y Formación. Respecto a lo primero, ¿cómo se puede fomentar la I+D en este sector?

Sobre todo por dos factores: por la mencionada combinación de tecnologías y por la creación de nuevos productos que proporcionen valor añadido, del tipo PLV’s, packaging digital…

En cuanto a la internacionalización, ¿se está saliendo de una forma óptima a otros mercados? ¿Qué nivel han alcanzado las empresas gallegas?

La crisis ha incidido de lleno en este ámbito. Muchas de las empresas que formaban parte del Clúster han cerrado y las que aún nos mantenemos estamos sufriendo las consecuencias de esta grave crisis. Nos ha pasado un tsunami y los que quedamos con vida, estamos agarrados a una palmera viendo cómo reconstruimos todo esto.

En cuanto a la internacionalización, el éxito o no de estas estrategias depende de los recursos que tenga la propia empresa. Salir al exterior no es coger un avión, desembarcar en París y empezar a vender. Es una labor mucho más complicada, que necesita maduración. Si las empresas están ahora escuálidas y sin recursos, no es fácil para ellas salir al exterior, aunque es un camino que no se puede perder nunca de vista.

¿Cómo pueden ganar en competitividad las empresas? ¿Por precio?

La competitividad pasa por evitar que te consideren una empresa commodity. Si tu estrategia se basa en bajar los precios debes tener en cuenta que siempre estarán los chinos, los vietnamitas, los indios… que podrán ofrecer el mismo producto más barato. Por tanto, la base de la competitividad pasa por ser útiles a nuestros clientes. El impresor tiene que ser capaz de ofrecer al cliente productos que le ayuden a vender.

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Desde el Clúster del Producto Gráfico y del Libro Gallego se confía en que el mercado ya haya tocado fondo.

En cuanto al cuarto eje, ¿cree que los profesionales del sector tienen una formación adaptada a las nuevas tecnologías?

La radiografía del sector que teníamos, incluso antes de la crisis, era la de empresas pequeñas que regateaban el tema de la formación, cuando lo cierto es que esto debe ser algo irrenunciable, que no puede quedar relegado a un curso que se hace durante un día. Tanto a nivel de directivos como de empleados, la formación debe ejercitarse a lo largo de toda la vida laboral. Es algo en lo que tenemos que seguir incidiendo, en invertir en la formación de las empresas, porque así es como realmente seremos competitivos, no bajando precios.

Por último y como resumen, ¿cómo va a evolucionar el mercado? ¿Algún deseo para este 2014?

La evolución que siga el mercado va a depender de muchos factores, hay aún muchas incógnitas, pero insisto en que, desde mi punto de vista, el 2014 va a ser el año en el que el mercado dejará de caer y en el que nos podremos arrastrar por el fondo, lo cual es un punto importante, saber lo que tenemos debajo.

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