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“El especulador de turno se aprovecha del trabajo de gente que no sabe hacer otra cosa y que pone todo su empeño en sacar adelante su granja”

Entrevista a María Luisa Merino, ganadora del Premio Ganadero del Año de Danone

David Pozo27/05/2011
María Luisa es de las pocas ganaderas de nuestro país. Empezó con 14 años ordeñando vacas a mano, y hoy cuenta con una ganadería en plena campiña segoviana (Escalona del Prado), totalmente robotizada, y cuya producción, de 9.000 litros de leche diarios, va a parar a la multinacional láctea Danone. El Premio Ganadero del Año es un nuevo reconocimiento a un sector muy perjudicado por la crisis y que ha visto desaparecer a una parte de sus miembros por un mercado lanzado a la especulación.
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María Luisa Merino, ganadora del Premio Ganadero del Año de Danone.

¿Qué representa para usted y para todo su equipo este reconocimiento?

Para mí en particular nada. El premio es para la familia, porque es un equipo bien coordinado que intenta funcionar bien. Nuestra vocación ha sido continua, durante tres generaciones seguidas de ganaderos, y un premio como éste representa uno de los mejores estímulos que se puede dar a una vida dedicada a la ganadería.

Un premio como éste representa uno de los mejores estímulos que se puede dar a una vida dedicada a la ganadería

El hecho que Danone por primera vez haya decidido reconocer públicamente a sus proveedores, ¿qué le parece?

La vida del ganadero resulta bastante dura, y que una empresa, con la que llevas 30 años trabajando bien mutuamente te premie, resulta estimulante a la vez que necesario. Te animan a seguir trabajando y a seguir mejorando.

Cuando ve a tantos compañeros cerrar explotaciones porque no tienen prácticamente márgenes y porque no son capaces de colocar la leche a un precio rentable, ¿cómo valora tener el respaldo de una multinacional como Danone?

Siempre lo he valorado mucho. El hecho de llegar a fin de mes, hacer el balance de tus cuentas y de tu negocio el día 31, y que el día 7 tengas ingresado tu dinero, es una garantía y una seguridad intratable. Todo lo demás son abusos que no se pueden consentir. El especulador de turno se aprovecha del trabajo de gente que no sabe hacer otra cosa y que pone todo su empeño en sacar adelante su granja. Danone, referente a ello, me parece una de las empresas más estables y más fiables en este sentido que existen en el mercado.

¿Con ilusión para el futuro?

Por supuesto. Se lo he transmitido siempre a mis hijos, se lo seguiré transmitiendo y sigo pensando que saldremos de ésta. Cuando mi marido y yo empezamos, nos pilló la crisis del 78. Hacía dos años que éramos ganaderos y con esfuerzo salimos adelante. Lo que sí tengo claro es que hay que trabajar duro y buscar todas las alternativas que se tengan al alcance para poder salir del atolladero. Pero se sale. Eso sí, hay que saber con quién trabajas y con quién te mueves. Quizás se tenga que recortar inversiones, pero nunca eliminarlas, porque en este sector como en otros no se puede perder el tren de la evolución.

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María Luisa Merino posa con su familia durante la fiesta de entrega de los Supplier Awards Danone.

Además las empresas les exigen innovar...

Danone lleva asociado a su Departamento de Gestión de Leche una infraestructura bestial, y siempre has de estar modernizándote. Nuestra ganadería elabora por ejemplo un 50% de la alimentación del ganado, y para ello has de invertir en regadío, en maquinaria, etc., y todo ello para crear un alimento de mejor calidad, que darás a tu ganado, que a su vez producirá más y mejor. Para ello es necesario no perder nunca el tren de las nuevas tecnologías.

Las subvenciones tienen que ser para el que trabaja el campo, y no para el especulador que ve en la agricultura o la ganadería una simple fuente de inversión

¿Y cree que el ganadero español cuenta los medios necesarios para ello?

El ganadero español es igual de bueno o mejor que el ganadero europeo, pero con mayores costes y con unos precios más bajos. No podemos llegar a ser tan competitivos, porque nuestros costes de producción son más altos.

¿Qué le pediría a las instituciones?

La inversión que he hecho en mi explotación hubiera sido imposible sin el apoyo de las instituciones. Nosotros decidimos invertir cuando mis hijos decidieron plantarse y quedarse en la explotación, pero claro, tenían una base. Un joven que quiere empezar hoy en día lo tiene dificilísimo, por no decir imposible. Para que el mundo rural no desaparezca, las instituciones tienen que apoyar muchísimo más a los jóvenes. Y continúo diciendo que las subvenciones, ya sean europeas o estatales, tienen que ser para el que trabaja el campo, y no para el especulador que ve en la agricultura o la ganadería una simple fuente de inversión.