“Espero que se haya entendido el mensaje y que se tomen las soluciones necesarias”

Entrevista a Lorenzo Ramos, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA)

David Pozo27/11/2009

27 de noviembre de 2009

La manifestación de Madrid del 21 de noviembre fue el lugar en que todas las organizaciones agrarias y cooperativas alimentarias pusieron su grano de arena, para que de una vez por todas se solucione el problema endémico del campo español, agravado en los últimos años por la crisis y por la guerra entre las grandes distribuidoras. Lorenzo Ramos, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores, nos explica cómo se siente el sector y cuáles son las medidas que se han de tomar con inmediatez para lo que califica como una situación “insostenible”.
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Lorenzo Ramos, secretario general de la UPA, durante la manifestación del 21-N en Madrid.

Reunir a 200.000 personas en Madrid y lograr parar el sector agrícola durante el pasado 20 de noviembre fue todo un reto. ¿Qué balance haría de las dos jornadas de protesta?

Debemos felicitarnos por la asistencia a la manifestación. Como convocantes quedó claro que si habíamos dado ese paso era porque realmente existe un problema y la gente está sensibilizada con la situación. El hecho que todo el mundo parara el viernes y que el día siguiente mayoritariamente los agricultores se fuesen a Madrid a manifestarse de una forma pacífica, viene a darnos la razón en lo que las organizaciones agrarias estamos reclamando. Existe una gran preocupación, porque los agricultores están pasando por un momento muy delicado, y lo que yo pude observar es una gran ilusión entre todos los manifestantes en que estos temas tienen solución y que hay que intentar arreglarlo cuanto antes.

“Todo el mundo sabe que tenemos razón en lo que pedimos y lo que queremos es que ese consenso se traslade a los organismos de decisión para que la situación se solucione lo antes posible”

Ha habido un apoyo masivo que ha venido desde todos los lados (ayuntamientos, asociaciones, particulares, etc.), porque se sabe que el mundo rural se la está jugando...

Todo el mundo sabe que tenemos razón en lo que pedimos. Somos necesarios, ahora más que nunca, en un momento en que la población mundial crece y se necesitan alimentos, para cuidar un mundo rural que a todos nos gusta aprovechar y visitar, y en definitiva, para mantener vivas zonas muy importantes de nuestro país. Presidentes de comunidades autónomas de todos los colores políticos, ayuntamientos, asociaciones, etc., nos apoyan, porque saben que tenemos razón, y lo que queremos es que eso se traslade a los organismos de decisión y que la situación se solucione lo antes posible.

Se habla de más de 120.000 puestos de trabajo perdidos en los últimos años y de una pérdida importante de la renta agraria. ¿Es una situación que se puede agravar exponencialmente a medio o corto plazo?

Ahora mismo las explotaciones de prácticamente todos los sectores están pasando por problemas de rentabilidad. Estamos en una situación en que los precios de los productos que nosotros vendemos han caído en picado, hasta el punto que no dan para cubrir los costes de producción, unos costes que sí se han ido incrementando porque fueron subiendo el petróleo, la electricidad y las demás materias primas. Sin embargo, cuando las mismas materias han vuelto a bajar, como en el caso del petróleo, después no ha quedado reflejado en el coste final, manteniéndose los precios. Además hemos padecido de forma directa la guerra de precios entre las distintas empresas de distribución. Venimos denunciando desde hace muchos años lo que ha sido la desigualdad creada entre un agricultor que no cubre los costes de producción con lo que se le paga, y que ese mismo producto sea vendido al consumidor cinco o diez más caro. Esto ocurría antes en algunos sectores, pero hoy ya ocurre en todos. Y lo que pedimos es que evidentemente el agricultor, como mínimo, cubra costes. Ahora mismo muchos empresarios del sector están perdiendo dinero y están manteniendo sus negocios con su propio patrimonio. A diferencia de años anteriores, en que muchos podían diversificar el negocio hacia otros sectores como la construcción o el turismo, ahora, con la actual crisis, también es prácticamente imposible.

“Lo que no puede ser es que el agricultor ponga el producto en el mercado, todo el mundo aplique sus márgenes, y al final lo que sobre se le dé al agricultor”

¿El tema de la guerra de precios entre las grandes distribuidoras, que afecta al agricultor de pleno, es un tema que se puede solucionar o ha de ser el gobierno quien ha de intervenir para que no se produzcan los desajustes que anteriormente denunciaba?

Las grandes distribuidoras han de darse cuenta que no pueden seguir con la política que han estado llevando a cabo en los últimos años, con unos balances de beneficios millonarios mayores en cada ejercicio, mientras que los que les proveemos de la materia prima nos estamos arruinando. Creo que ya han comenzado a notar esa presión y ahora hace falta que el gobierno esté ahí para que garantice que los acuerdos a los que se vayan llegando se cumplan al 100%, no solamente con las empresas de distribución, sino también con las industrias y con todos los agentes que estén implicados. Nosotros solo pedimos que cada uno tenga la parte que le corresponda, de tal forma que todos podamos vivir. Pero por otra parte, ahí tenemos algunos acuerdos como el de la leche, que se firmó antes del verano, o más recientemente en el sector vinícola y cítrico, en que la Comisión Nacional de la Competencia está permanente detrás de nosotros con denuncias y expedientes. Y lo que en realidad se ha de cambiar es la ley, porque no se pueden comparar los productos alimentarios con otros sectores como puede ser la telefonía o las eléctricas. La agricultura y la ganadería tienen unas peculiaridades que no tienen otros sectores, y necesitan unas garantías a través de unos acuerdos contractuales entre distribuidoras, la industria, las cooperativas y los agricultores, con la supervisión de las administraciones públicas, para que cuando el agricultor ponga el producto en el mercado sepa que como mínimo va a recibir un precio. Lo que no puede ser es que el agricultor ponga el producto en el mercado, todo el mundo aplique sus márgenes, y al final lo que sobre se le dé al agricultor, y que sino se quede sin cobrar nada.

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Manifestación por las calles de Madrid del 21 de noviembre.

Poco después de la manifestación desde el gobierno se dijo que de cara a la próxima presidencia española de la UE, en el primer semestre de 2010, una de las prioridades será la agricultura. ¿Los agricultores se creen estos mensajes o creen que es papel mojado?

Nosotros queremos creérnoslo porque es posible y porque la política agraria que se ha llevado por parte de la UE a lo largo de los últimos ocho o nueve años es absolutamente equivocada, llevándonos a una situación de total indefensión, donde se han eliminado los mecanismos de regulación del mercado y se ha ido a la liberalización total, y eso provoca que en momentos de crisis como la ocurrida en el sector lácteo los organismos europeos o los gobiernos no tengan mecanismos para resolverla.

Espero que las palabras del presidente del Gobierno y la voluntad del ejecutivo vayan en la línea de resolver el problema, y no en pasar el expediente e intentar quedar bien.

Una vez comprobado donde nos ha llevado la política aprobada en los últimos ocho o diez años, a ver si se produce esa recapacitación, y la presidencia española puede ser una buena oportunidad.

¿Después de esta postura contundente y pacífica por parte del campo, el señor Lorenzo Ramos es optimista a corto plazo?

Me gustaría serlo, porque yo vi a gente muy ilusionada, joven y con ganas de defender su trabajo, sus explotaciones, su familia y sus pueblos. Desde luego yo estoy muy ilusionado porque creo que el campo ha de tener futuro sí o sí. Lo que hace falta es que haya voluntad por todas las partes en que se solucione. El problema llegaría en que si no se soluciona, después de que todos hayan salido a la calle pacíficamente, nos podamos encontrar en que las posiciones se radicalicen, que comiencen movilizaciones más contundentes, y eso es lo que no queremos. Pero cuando la gente lo está pasando mal, al final se agarra a lo que sea. Yo espero que se sepa entender el mensaje que ha lanzado toda la sociedad, y que este mensaje sea recibido por las administraciones públicas de la forma que se merece.

¿Es decir que no se descartan acciones más contundentes si el problema no se soluciona en los próximos meses?

Efectivamente, y eso es a lo que no queremos llegar. Pero la gente del sector, después de haberse manifestado pacíficamente, también se harta y si dentro de dos meses nosotros llegamos y les decimos a los agricultores que no hemos avanzado en nada, es normal que te digan que ya no quieren volver a pasearse por Madrid, sino que ha llegado el momento de tomar acciones más contundentes. Desde luego no es nuestra intención. Hemos dado una lección y ahora la pelota está en el tejado de los demás para que a través de las reuniones que hagan falta se llegue a una solución lo antes posible.

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