FY61 - FuturEnergy

Eólica | Wind Power FuturEnergy | Junio June 2019 www.futurenergyweb.es 15 Por otro lado, España es, después de China, EE.UU., Alemania e India, el quinto país en producción eólica. La energía eólica instalada en el mundo creció un 9,6% en 2018, hasta situarse en 591.000 MW, según datos del Global Wind Energy Council (GWEC). No obstante, existe una amenaza: el rápido crecimiento actual en torno a la energía eólica puede derivar en un grave problema de especulación si no se regula adecuadamente desde el gobierno de nuestro país. La amenaza real de una posible burbuja en el sector En España, tras unos años de sequía, y gracias al abaratamiento de costes y la apertura regulatoria, el sector renovable empieza a despegar con fuerza. Para hacerse una idea, si hay alrededor de 28.000 MW renovables en servicio, Red Eléctrica gestiona permisos para nuevas instalaciones por más de 116.000 MW. La posibilidad de que muchos de estos proyectos sean especulativos y puedan desembocar en una burbuja financiera puede amenazar al sector. Según Red Eléctrica de España (REE), el número de permisos para nueva generación renovable se incrementaron en un 64% en el año 2018. A cierre del año pasado, había 28.146 MW renovables instalados y el operador del sistema eléctrico había recibido solicitudes de acceso y conexión para 88.848 MW más (41.646 MW con permiso de acceso y 47.202 MW con una solicitud en curso). Una cifra que en los primeros cuatro meses de este año ha vuelto a crecer. Así, a mediados de abril, el número de instalaciones renovables sumaba 28.400 MW y REE tenía solicitudes para gestionar 116.400 MWmás: 45.900 MW con permiso de acceso y 70.500 MW sin permiso; lo cual duplica el objetivo establecido en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) de tener 87.140 MW renovables en 2030. Hasta ahí no hay problema. Sin embargo, el operador eléctrico alerta en el documento “Red Eléctrica y la integración renovable” sobre la posibilidad de que muchos de esos proyectos no sean “maduros”, es decir, que puedan no tener un proyecto industrial detrás. La entidad advierte que podría haber intermediarios que ven una oportunidad de negocio en la obtención de permisos para después venderlos a los titulares finales de las plantas. La clave del problema es el tiempo De media, desde el paso número uno hasta el final, el proceso de creación de una instalación fotovoltaica es de unos cinco años, pasando por conseguir todos los permisos necesarios y realizando su construcción que requiere, por lo general, entre año y año medio. Ahora, algunos promotores, por reducir ese proceso natural de cinco años, pagan dinero para ahorrarse los trámites correspondientes a las autorizaciones donde intervienen diversas administraciones. En la actualidad, para instalar una planta renovable en España se requiere una garantía (aval) y la correspondiente información técnica. La normativa actual parece inadecuada e insuficiente para abordar los retos de la transición energética y en el sector hablan de un auténtico cuello de botella en la tramitación. Desde el Ministerio On the other hand, Spain is, after China, the US, Germany and India, the fifth country in wind power production. Globally installed wind power grew by 9.6% in 2018, to stand at 591,000 MW, according to data from the Global Wind Energy Council (GWEC). However, a threat does exist: today’s rapid growth of wind power could give rise to a serious problem of speculation if the Spanish Government fails to apply appropriate regulation. The real threat of a possible bubble in the sector After years of drought in Spain and thanks to the drop in costs and regulatory liberalisation, the renewable sector is taking off in force. To give some idea of this, if there are some 28,000 MW renewables in service, the Spanish Electricity Grid (REE) manages permits for new installations of more than 116,000 MW. The possibility that many of these projects are speculative resulting in a financial bubble could threaten the sector. According to REE, the number of permits for new renewable generation increased by 64% in 2018. At of the close of last year, there were 28,146 MW in installed renewables and the system operator had received applications for access and connection for a further 88,848 MW (41,646 MWwith access permits and 47,202 MWwith an application in process). This figure has grown again in the first four months of this year. By mid-April, the number of renewables installations amounted to 28,400 MW and REE had applications pending processing of a further 116,400 MW: 45,900 MWwith access permits and 70,500 MWwithout, doubling the target set by the PNIEC, Spain’s National Energy and Climate Plan, of 87,140 MW from renewables by 2030. Thus far there is no problem. However, in its paper “The Spanish Electricity Grid and renewable integration” the grid operator cautions about the possibility that many of those projects are not “mature”, in other words, that they may not have an industrial project behind them. The entity warns that there could be intermediaries that see a business opportunity in obtaining permits to subsequently sell them to the end owners of the plants. The key to the problem is time On average, from the first to the last step, the process of creating a PV installation takes around five years, from obtaining all the necessary permits to undertaking its construction that generally requires one to one and a half years. In order to reduce that natural process of five years, some developers pay money to save having to do the procedures corresponding to the authorisations in which different administrations intervene. To install a renewable plant in Spain today, a guarantee (aval) is required along with the corresponding technical information. Current regulations seem inadequate and insufficient to address the challenges of the energy transition and the sector is talking of a real bottleneck as regards processing. The Ministry for the Ecological Transition is aware of the problem, noting that it is working with the CNMC, the Spanish National Commission on

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