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ENTREVISTA 42 de la industria, en Madrid, en los edificios vinculados al -conocido como el racionalismo madrileño- y, en Andalucía, con algún trabajo muy significativo, y poco más. De la labor de investigación y documentación que puso en marcha Docomomo Ibérico, gracias a la inestimable labor de su Comisión Técnica, empezaron a destacar arquitectos poco reconocidos hasta entonces pero que se revelaron como creadores de arquitecturas de gran valor, como Álvarez Castelao, arquitecto asturiano que había hecho trabajos fantásticos para centrales hidroeléctricas verdaderamente fantásticos, Xosé Bar Boo en Galicia, Juan Antonio García Solera en la Comunidad Valenciana o Gabriel Lupiáñez en Andalucía, por citar algunos. Similar fue el caso de Vaquero Palacios, otro gran arquitecto que, por su condición de asturiano, había empezado a hacer obras significativas en Oviedo y que también había trabajado para Hidroeléctrica del Cantábrico. Sus arquitecturas deslumbraron porque eran arquitectos innovadores. ¿Cómo consiguió Docomomo implicar a las administraciones en la conservación de este patrimonio? Con el Ministerio de Fomento de la época hicimos un primer registro centrado en arquitectura industrial, que sacó a la luz muchos edificios. Más adelante hicimos el registro de la vivienda y una exposición correspondiente en el Ministerio y un par de años después hicimos otro Central Hidráulica de Proaza, 1964-1968. Joaquín Vaquero Palacios. Proaza (Principado de Asturias). https://docomomoiberico.com/edificios/central-hidraulica-de-proaza/. Foto: © Luis Argüelles/Fundación Docomomo Ibérico. dedicado a los equipamientos. Tanto el primero como el segundo dieron pie a exposiciones en los Nuevos Ministerios en Madrid, que luego viajaron por toda España. Ya teníamos un panorama de 1.856 edificios registrados, pero quedaba una tarea importante, hacer la crítica sobre ellos, situarlos en el panorama de la arquitectura española, europea y mundial. Aquí se produjeron grandes sorpresas, no solo por parte de Docomomo. Estudiosos y críticos de la arquitectura, como William Curtis y KennethFramptom ‘descubren’, por ejemplo, a Alejandro de la Sota, con actos de reconocimiento en Harvard y en Londres, con un eco importante, y alrededor de una exposición divulgativa de su obra. Esa arquitectura empieza a sentirse e interpretarse en el panorama europeo con una valorización que hasta ese momento era inusitada. Pasamos de aquellos 156 edificios primeros de 1996 a multiplicar por algo más de 10 veces el número de edificios de calidad que debían ser protegidos. El siguiente salto significativo se produce en 2014. El Ministerio de Cultura venía promoviendo unos planes de protección de catedrales, dedicados a conventos y monasterios y también de castillos, de arquitectura industrial y arquitectura popular. A esa estrategia de protección de patrimonio se

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