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A pesar de la crisis y de la búsqueda de precios más baratos, se sigue confiando en la profesionalidad del sector

El carpintero: profesional de toda la vida

Roberto Gómez27/05/2010

27 de mayo de 2010

La carpintería es un oficio ancestral que ha sobrevivido a casi todo: la aparición de nuevos materiales, la industrialización de los productos, el intrusismo, el bricolaje y ahora, como no, a la crisis. Hablamos con un profesional al frente de un negocio familiar con cuatro generaciones de carpinteros a sus espaldas.

“Antes, en una carpintería, se fabricaba y se instalaba. Ahora, solamente instalamos”, nos comenta Joan García, dueño de la carpintería que lleva su nombre. Situada en la calle La Jota en Nou Barris (Barcelona), este negocio familiar continúa con su labor con la cuarta generación de profesionales de la madera. Joan regenta una carpintería en la que trabaja con su hijo, un empleado y su mujer.

La madera siempre ha acompañado nuestras construcciones aunque la aparición de nuevos materiales ha restado presencia al oficio. El aluminio viste ahora las fachadas de todos los edificios de nuestras ciudades. Actualmente asociamos ventanas de madera al medio rural, pero no al urbano. Sin embargo, son muchas más las aplicaciones de este oficio a nuestras casas y es ahí donde continúa la labor del carpintero. En Fusterias Joan García están especializados en la colocación de puertas interiores y blindadas, aunque “también hacemos algún dormitorio”. Y aunque las tiendas de muebles copan casi todo el mercado, muchas veces necesitamos el trabajo de un carpintero para adecuar a medida los muebles para los hogares.

La mano de obra en carpintería es cara. Se trata de un trabajo complicado que requiere de verdaderos profesionales. Esto encarece un mercado que busca ávidamente productos cada vez más baratos. “Hoy en día es impensable fabricar y colocar”, nos comenta Joan, “el precio de fabricación es elevado y por eso a las carpinterías llegan las piezas prácticamente hechas”.

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El uso de herramientas en muchos casos caras, junto al nivel de profesionalización requerido, ‘salvan’ a la carpintería del intrusismo.

El descenso de la construcción y el intrusismo

Como cualquier oficio asociado a la construcción, la carpintería no es ajena a la crisis del sector. Se trata de una profesión plagada de autónomos y pymes que, en muchos casos, han tenido que echar el cierre o reducir su plantilla. Si no hay nuevas casas, no se instalan puertas nuevas.

No es el caso de esta carpintería de Barcelona, a quien no ha afectado directamente el descenso de la construcción aunque sí lo han notado. “Nosotros no realizábamos muchas obras nuevas, aunque también estamos pagando la crisis de la construcción” afirma Joan García. El descenso de este sector ha afectado al nivel adquisitivo de gran parte de la población “y al final repercute en todos”.

Sin embargo, parece que lo que no está afectando demasiado a los carpinteros es el intrusismo. Pintores, albañiles y electricistas se quejan continuamente, y con razón, del gran número de no profesionales que realizan reformas sin factura en los hogares. La carpintería requiere no solo de un gran nivel de profesionalización, sino de la utilización de herramientas demasiado caras y voluminosas que dificultan que cualquiera pueda meterse a hacerla. Según Joan García “siempre ha habido intrusismo, pero curiosamente, los proveedores de material nos comentan que este tipo de personas está desapareciendo”. A pesar de la crisis y de la reducción de consumo que aumenta la búsqueda de precios más baratos, la gente sigue confiando en la profesionalidad del sector.

Tampoco el bricolaje parece dañar en demasía a los carpinteros. “El trabajo que realizamos no es sencillo y la herramienta es cara” apunta Joan. “Es cierto que hay gente que trata de hacerlo por sí misma, pero en el grueso de nuestro trabajo –instalación de puertas- son los menos”.

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La carpintería supone un trabajo complejo que requiere de verdaderos profesionales. Esto encarece un mercado que busca ávidamente productos cada vez más baratos.

El ‘IVA del fontanero’ ayudará a los carpinteros

A partir de julio de 2010, fontaneros, carpinteros, cristaleros, albañiles y el resto de profesionales vinculados a las reformas del hogar pagarán únicamente un 8%, en lugar del 16% actual, cuando efectúen cualquier tipo de reparación, obra o rehabilitación en viviendas.

“Creemos que hoy en España es más sostenible rehabilitar que construir viviendas nuevas", dijo Elena Salgado, la ministra de economía durante la presentación de la medida. La ministra de Economía estima que la reducción de IVA y las deducciones fiscales estimularán la actividad del sector que más paro acumula en la actualidad y, como anunció hace un mes, podría crear 350.000 empleos.

Para Joan García “es una medida que confiamos reactive el sector”. “Cuando hablamos de facturas que suelen rondar los 3.000 euros, una reducción del 8% es mucho dinero”. Además, esta medida puede ayudar a reducir aún más el intrusismo del que hablamos. Precisamente, el no facturar el IVA era la mejor excusa para recurrir a no profesionales. Si a la confianza del usuario en el carpintero profesional sumamos esta significativa reducción de impuestos, la revitalización de la carpintería, al igual que en sectores asociados, parece obvia.

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Se estima que ya se ha tocado fondo y que 2010 pinta mejor para el sector de la carpintería.

Una leve mejora

La Fusteria Joan García (antigua Fusteria La Jota) ya sufrió un recorte de personal en el año 1996. Actualmente, las cargas económicas han motivado su cambio de estatus administrativo, pero a pesar de todo, la carpintería resiste. Con cuatro trabajadores en plantilla, Joan afronta el futuro con optimismo. “Parece que el sector va a salir adelante” nos comenta. “El año pasado fue horrible, pero poco a poco se va trabajando más y confiamos en que la cosa mejore con la reducción del IVA en las reformas”, sin duda, la gran apuesta. Poco a poco, la demanda va aumentando. Parece que ya se ha tocado fondo y que 2010 pinta mejor en lo que a la carpintería se refiere.

Sin embargo, existe un problema añadido a la difícil situación que puede hacer que algunas carpinterías no aguanten y no puedan participar de la reactivación. Si la situación no es fácil ya de por sí, hay que sumar un problema que, aunque no es nuevo, sí se está agravando. Hablamos de los impagos. Este es un problema con el que los gremios en general se enfrentan a menudo. La situación económica ha hecho que mucha gente aplace o simplemente deje de afrontar los pagos.

Es una situación complicada. A nadie le agrada tener que ir detrás de los clientes para cobrar un trabajo ya realizado. Como en muchos otros ámbitos, en la carpintería también hay que dedicar un tiempo extra para reclamar un dinero que es propio.

Las asociaciones del sector proporcionan información y asesoramiento a los profesionales a la hora de reclamar estos impagos.

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