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Sistemas de riego para nuestro jardín

El riego correcto

José Luis Velasco, responsable de Marketing de Husqvarna división Consumer (Gardena y McCulloch)

27/04/2017
Ahora que se acerca el buen tiempo, llega la hora de pensar en aumentar el riego de las plantas en nuestros jardines. Para ello, existen multitud de formas de riego, entre las que escogeremos, normalmente dependiendo de las necesidades hídricas de las plantas, pero también de otros factores que nos condicionan, como puede ser la cantidad de agua que podemos gastar, las condiciones climatológicas del lugar, la economía, y también, el ingenio.
Aquí daremos algunos consejos atendiendo a las diferentes necesidades, y a las opciones de que podemos disponer dependiendo de las condiciones del riego.

Riego manual

Es el riego más común que existe, sobre todo por su simpleza; solamente se necesita una manguera, un par de conexiones y, a veces, un terminal. Pero ¿quién no ha regado poniendo simplemente el dedo en la manguera? Su principal uso suele ser para jardineras, macetas y praderas de tamaños pequeños o medios.

Su principal ventaja es la facilidad de instalación y el aspecto económico; los puntos negativos principalmente son que, a la hora de regar, al ser un método totalmente manual y con dificultad en el control del agua, suele ser muy fácil regar unas partes de más y otras de menos.

Los principales accesorios para su uso son:

  • Manguera: suele ser en PVC, y existen diferentes tipos dependiendo de los metros necesarios y el tipo de zona a regar; las más comunes son las mangueras antitorsión, espirales, y extensibles con presión.
  • Conexiones: las conexiones son las necesarias para unir la manguera al grifo y también para la adaptación al terminal. Principalmente se usan dos formas, por medio de abrazaderas, y la más común, con sistema de click rápido.
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El riego manual es el más común y simple que existe.

Riego por aspersor de superficie

Suele ser un sistema sencillo; se necesitan normalmente un par de conexiones rápidas, una manguera y un aspersor, el cual puede variar dependiendo de la forma de la pradera o jardín.

Los principales tipos de aspersores suelen ser los siguientes:

  • Aspersores oscilantes: suelen ser los aspersores con mejor pluviometría a la hora de regar, ya que lanzan el agua hacia arriba y la caída hace simulación de la propia lluvia. Suelen ser fáciles de ajustar al terreno y sin necesidad de solapar gracias a sus múltiples toberas; el único inconveniente podría ser su uso en zonas de mucho viento.
  • Aspersores circulares: suelen ser aspersores económicos y normalmente su acción de riego suele ser de 360º, aunque también existen modelos sectoriales, los cuales dan la opción de regulación para ajustarse en esquinas, o perimetrales. Suelen ser modelos adaptables a jardines con formas circulares o semicirculares. Como inconveniente, se puede decir que suelen ser aspersores complicados de ajustar a la zona.
  • Aspersores de turbina o impacto: son los aspersores capaces de lanzar más lejos el agua, también suelen ser los más conocidos, ya que, sobre todo el de impacto, es el típico aspersor ‘de toda la vida’. Suelen ser adaptables a grandes extensiones. Como inconveniente, necesitan un buen caudal para un funcionamiento correcto.
  • Aspersores multisuperficies: son aspersores que tienen las distintas opciones de riego en el propio producto, con lo que su principal ventaja es que se pueden adaptar a varias zonas del jardín, simplemente girando su cabezal manualmente.
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Riego por aspersor de superficie de Gardena.

Riego por goteo

También llamado riego localizado, ya que se centra en regar la planta directamente donde realmente necesita, en la raíz. Suelen ser sistemas muy recomendados para grupos de plantas. Son sencillos de montar y el ahorro hídrico es muy importante.

Aunque sí que hay que tener en cuenta varios factores a la hora de la instalación:

  1. El sistema funciona a baja presión, con lo que es obligatorio utilizar un reductor de presión para que la instalación no se rompa.
  2. Hay que tener en cuenta que las salidas de caudal suelen ser mínimas, con lo que cualquier partícula puede obturar el gotero, por ello, es muy recomendable el uso de un filtro.
  3. Dependiendo del tipo de plantas y sus necesidades, elegiremos el tipo de gotero necesario. Aquí podéis ver varios ejemplos;
    • Goteros simples: suelen ser de caudal fijo, y se suelen utilizar para plantas con unas necesidades hídricas muy comunes; son recomendables para instalaciones de no más de 25 metros.
    • Goteros autocompensantes: este tipo de gotero es el más recomendable para instalaciones grandes o instalaciones con desnivel, ya que garantiza que todos los goteros lanzan el mismo tipo de caudal.
    • Goteros regulables: muy utilizados gracias a su adaptabilidad, ya que es el gotero ideal a la hora de regar plantas con diferentes necesidades hídricas.
    • Microdifusión: suelen ser difusores adaptados a tuberías de goteo; son muy interesantes a la hora de regar parterres con muchas plantas o praderas de césped pequeñas o difíciles de adaptar a riegos enterrados.
  4. Dependiendo de la longitud, también podemos ‘jugar’ con la tubería para el riego. Si se trata de una zona de máximo 15 metros, con una cantidad de 10-15 goteros, puede ser realizada la instalación con tubería de 4 o 4,6 mm.Esto tiene la ventaja de que la tubería es muy pequeña, con lo que se puede disimular mejor, además de ser más flexible para pasar por zonas complicadas. Su principal inconveniente suelen ser los límites máximos de instalación, ya que el caudal que pasa es muy bajo. Para instalaciones más grandes, es mejor el uso de tuberías de 12 o 16mm exterior, las cuales aumentan el paso de caudal, con lo que podemos instalar más longitud y más goteros.
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El riego por goteo se centra en regar la planta directamente en la raíz.

Riego enterrado

Es un riego muy enfocado a praderas de césped. Se trata de instalaciones cuyas principales ventajas suelen ser las siguientes:

  • Son discretas, ya que no se ve ningún tipo de material sobre la zona a regar.
  • Si el montaje es correcto, se puede conseguir un gran ahorro de agua en comparación con los riegos manuales.
  • Tiempo libre; si lo automatizamos, no tendremos que estar pendientes de regar, y tendremos más tiempo libre para dedicarlo a otras cosas.

Hay que tener en cuenta que los riegos enterrados se dividen en partes, y cada una de ellas tiene una función. Estas serían las partes más importantes:

  • Acometida: primero, hay que tener en cuenta de dónde vamos a alimentar la instalación; dicha acometida puede derivar, dependiendo de las opciones del jardín, y de las diferentes zonas. Las más importantes suelen ser: acometida general, aljibes, pozos, o sondeos. Es importante destacar que en las 3 últimas opciones, será necesario añadir una bomba de presión para aumentar la misma en el circuito.
  • Arqueta: normalmente tenemos que tener en cuenta que, dependiendo de nuestro caudal y la presión en la acometida, podremos añadir diferentes zonas de riego. La arqueta es la parte en la cual se divide la acometida general en diferentes zonas. Es muy importante tener en cuenta que, para saber cuántas fases podemos tener en nuestro jardín, previamente tendremos que hacer un estudio para hacer una buena división, y para ello, se deben conocer las ubicaciones de las turbinas o aspersores, el número de ellos, el caudal, y la presión.
  • Tuberías: dependiendo principalmente de la capacidad de la acometida, podemos decidir el diámetro de la tubería. Las más comunes en instalaciones en jardines privados suelen ser de 25 y 32 mm.
  • Conexiones: codos, tes y empalmes siempre son necesarios para ajustar la tubería en la pradera. Un consejo: intentar sobre todo usar los menos codos posibles; si podemos doblar la tubería sin necesidad de usar un codo, mejor. Esto es debido a que los codos tienen bastante pérdida de carga y pueden bajar considerablemente el caudal de la instalación.
  • Turbinas y difusores: son los encargados de repartir el agua por el jardín de forma uniforme. La diferencia entre ambos es sencilla, los difusores están enfocados a zonas pequeñas sobre los 4-5 metros de diámetro y su principal ventaja es que son económicos y fáciles de regular. Las turbinas lanzan el agua a mucha más distancia, con lo que son ideales para riegos en zonas de grandes extensiones. Consejo: no es recomendable mezclar en una fase de riego turbinas con difusores, ya que los caudales que gastan son bastante diferentes; nos encontraríamos la zona de turbinas muy seca o la zona de difusores encharcada. Si fuera necesario usar ambos aspersores, recomendaríamos hacerlo en diferentes fases.
  • Automatización: si queremos olvidarnos de estar al tanto de abrir el grifo y sobre todo, de cerrarlo, podemos añadir un sistema automático para dicha función. Normalmente, dichos sistemas necesitan un enchufe para su funcionamiento, aunque también existen sistemas que trabajan con pilas. Los productos necesarios serían los siguientes:
    • Válvulas: son llaves de paso electrónicas; se suelen ubicar en las arquetas y los modelos más comunes llevan un cableado para la conexión a un programador. Suelen trabajar a una tensión baja de 24 V.
    • Programador: es el encargado de manejar las válvulas; desde él podemos programar los riegos a nuestro gusto. Hay que tener en cuenta que suele haber programadores para ubicar en interiores o modelos estancos.
    • Cableados: son los cables encargados de llevar la señal desde el programador a las válvulas. Hay que tener en cuenta que debido a la señal que envía de baja intensidad, dicho cable no suele ser recomendable para distancias de más de 20-30 metros.
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Si el montaje del riego enterrado es el correcto, se puede conseguir un gran ahorro de agua.

Otros sistemas de riego

Estos sistemas vistos anteriormente son los más usados y recomendados para jardines privados, pero también existen otros sistemas, menos comunes, pero que también tienen su cabida en los jardines y terrazas, y estos serían algunos ejemplos:

  • Tuberías exudantes: se trata de una tubería especial, la cual va sudando agua y regando por toda su longitud. Es muy común en agricultura, pero también tiene algún hueco en los jardines privados. Su riego está enfocado sobre todo a perimetrales de plantas o huertas.
  • Irrigadores: sistemas de riegos por estacas, que normalmente llevan un depósito en la parte superior y poco a poco van regando la planta y manteniéndola húmeda. El principal inconveniente es que suelen tener un tamaño considerable. Su principal uso es en macetas o jardineras.
  • Regadera: un clásico, barato y fácil de usar, pero con la pega de que no se puede automatizar. Para uso principalmente en zonas pequeñas y con pocas plantas.
  • Riego por inundación: cada vez menos común, y menos en jardines privados, pero a veces se tiene la suerte de tener una acequia o un río cerca, de donde podemos derivar para abastecernos. Su uso principal y prácticamente único es el riego de huertos.

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