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Impresión 3D - Fabricación aditiva

La crisis provocada por la pandemia del coronavirus ha evidenciado la necesidad de acelerar la transformación digital en todos los sectores, entre ellos, el sanitario

Sanidad apela a la innovación que propone la impresión 3D

Redacción Interempresas13/07/2020
Para la planificación y la fabricación de guías quirúrgicas, para piezas de mantenimiento en hospitales y centros médicos, para prótesis, y por ahí sigue la lista. La impresión 3D se ha revelado como una tecnología eficaz para agilizar el día a día entre los profesionales del sector de la salud.

El pasado 30 de junio Grupo Solitium celebró un webinar gratuito en el que participaron la traumatóloga y responsable del departamento 3D del hospital Fremap de Majadahonda (Madrid), Maruxa Rodríguez, y el jefe de Seguridad del hospital universitario Miguel Servet de Zaragoza, José Ramón Vera, para explicar las razones por las que la sanidad debe lanzarse ya a la innovación que propone la Impresión 3D y qué avances se están haciendo en este sentido.

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Nos sobran los motivos

La crisis provocada por la pandemia del coronavirus ha evidenciado la necesidad de acelerar la transformación digital en todos los sectores. También en el sanitario, donde se vivieron momentos críticos por la falta de suministros y material de protección que, en gran parte, se fue solventando por las iniciativas de la comunidad maker y empresas como Grupo Solitium, que puso al servicio de hospitales, centros sanitarios y residencias de mayores su 3D Lab equipado de impresoras 3D HP Jet Fusion con las que fabricaron máscaras y viseras.

“Ante la falta de suministros y con el fin de protegernos, estuve revisando medios y redes sociales como LinkedIn en búsqueda de empresas con líneas de impresión 3D que me ayudaran en la fabricación de material de protección y di con Grupo Solitium, que me ofreció enseguida su ayuda altruista y, gracias a sus Servicios de Ingeniería 3D, valoramos las posibilidades que teníamos de desarrollar material de protección para el personal sanitario e inmediatamente comenzamos a imprimir viseras”, cuenta Maruxa Rodríguez en un momento durante su intervención en el webinar ‘Sanidad, Impresión 3D y gestión de emergencias’. La traumatóloga, que también dirige el departamento 3D de Fremap, defiende esta tecnología que “ya ha demostrado su utilidad en otras áreas como la aeronáutica y la automoción”, y que “desde los años 2014 y 2015 se ha revelado muy eficaz también en sanidad para la formación del personal gracias a los prototipos que se pueden imprimir, la planificación quirúrgica que sirve, en nuestro caso, para adaptar las placas de osteosíntesis antes de abrir al paciente y nos acorta los tiempos quirúrgicos, para las guías quirúrgicas que nosotros utilizamos para hacer la síntesis de las fracturas desde fuera de forma percutánea con muchísima más facilidad, y para terapia ocupacional y prótesis, entre otros”, enumera.

Tan notable es su incidencia dentro del sector que sanidad no debe quedarse en la superficie e identificar la impresión 3D “como una actividad integrada dentro de los hospitales”, asegura Rodríguez. Algo para lo que se necesita irremediablemente un partner tecnológico que aporte el know how y la experiencia. Un socio como Grupo Solitium, que durante la pandemia trabajó con distintos hospitales, también con Fremap, para producir material de protección y, a través de sus Servicios de Ingeniería 3D, asesoró y rediseñó muchas piezas para adecuarlas a los estándares. “Modificamos y optimizamos equipos de protección auxiliares”, cuenta Miguel Ángel Mora, ingeniero responsable de los Servicios de Ingeniería 3D de Grupo Solitium, quien se topó con ciertos problemas y concluyó con la necesidad de “homologar bibliotecas de modelos en STL (archivos para Impresión 3D) y seguir investigando en materiales”.

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Ventajas probadas

El concepto ‘just in time’ ideado por Taiichi Ohno, directivo de Toyota, allá por la década de 1950 se ha convertido en la base de toda empresa para evitar la acumulación de stock. Esta filosofía ha hecho que las organizaciones hayan distribuido su producción por todo el mundo y hayan reducido a la mínima expresión sus inventarios para que sólo se produzca a demanda. Algo que, llegada una catástrofe de las dimensiones de la pandemia del coronavirus, ha colapsado las economías de todos los países: sin producción, sin transporte, sin reservas.

La impresión 3D también apoya la reducción de stock, pero devuelve la capacidad de producción local a los países. Y más en concreto, a las empresas.

El caso del hospital universitario Miguel Servet de Zaragoza es, en cierto modo, un buen ejemplo de la eficiencia que se logra cuando se recupera el poder de fabricación. Este centro cuenta con una impresora 3D en su departamento de seguridad y mantenimiento, con la que ha conseguido ahorrar hasta 28.000 euros en concepto de costes en repuestos, amortizando esta inversión en menos de un año: “Hemos conseguido rediseñar y fabricar aquí en el hospital piezas que tenían un coste elevado”, aplaude José Ramón Vera, jefe del departamento de Seguridad e Ingeniería del hospital universitario Miguel Servet. Su departamento es esencial en cualquier hospital y supone un importante gasto.

“La inversión inicial fue alta, porque no sólo adquirimos la impresora, también el escáner y un pc para todo el tema del diseño. Sin embargo, cualquier repuesto o componente tanto para el mantenimiento de un hospital como para la electromedicina (TAC o escáner, por ejemplo) supone precios muy altos, que ya no tenemos que asumir. Aquí hemos llegado a fabricar un soporte para adaptar un inmovilizador de paciente a un TAC, que antes de la pieza que produjimos en 3D no existía en nuestro centro y que obligaba al hospital a derivar a aquellos pacientes que requerían una técnica de diagnóstico de radiología. Cuando la fabricamos solucionamos ese problema. Producir la pieza nos costó aproximadamente media hora y unos 10 euros y ahorró al hospital entre 6.000 y 24.000 euros en concepto de coste de desplazamiento a otros centros. También hemos fabricado piezas descatalogadas que son imposibles de conseguir, como la de cierres de ventanas HMI que, cuando se rompían nos obligaba a cambiar todas las ventanas. Ahora ya no tenemos ese problema”.

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“Mantenimiento hospitalario, estudio de modelos preoperatorios, guías de corte y taladro, útiles específicos de laboratorio, I+D mediante bioprinter”, enumera José María Ferrándiz, director de la línea de Negocio 3D de Grupo Solitium, “son sólo algunas de las aplicaciones que ya se están dando en el sector sanitario”. Pero serán más a medida que avance la investigación en esta área.

“Este es sólo el comienzo. El futuro ya llegado de forma acelerada y lo ha hecho de la peor de las maneras. Es el momento de aprender y aprovecharse de la tecnología. Es el tiempo de la impresión 3D”.

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