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Estaciones de Servicio
Jaume Arcarons, consejero delegado de Alvic

“Trabajar en mercados internacionales nos ha enfocado al cambio constante”

Revista Estaciones de servicio24/05/2016
Alvic ha logrado estar presente en 18 páises gracias a su decidida puesta por la internacionalización, un proceso que ha aportado grandes mejoras a la empresa y a sus productos.
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Jaume Arcarons es el CEO de Alvic, compañía que en la actualidad está presente en 18 países.
Alvic es un claro ejemplo de las ventajas que aporta a las empresas dar el salto al extranjero para comercializar sus productos y soluciones. Gracias a su apuesta por la internacionalización, la compañía, presente en 18 países, ha logrado ofrecer a sus clientes soluciones más completas y flexibles. Pero además, su presencia en varios continentes ha enriquecido la cultura de la firma, que está enfocada hacia un cambio constante, una cualidad que es cada vez más necesaria para operar en la economía actual.

Estaciones de Servicio: Servicomput, la primera empresa de lo que hoy es el Grupo Alvic, fue fundada en 1988 y en la actualidad, 28 años después, la compañía cuenta con delegaciones en tres continentes. ¿En qué momento se decidió llevar a cabo la internacionalización de Alvic? ¿Cuáles fueron los motivos para dar ese salto?
Jaume Arcarons: La decisión de llevar a cabo la internacionalización se tomó en el año 2003, cuando se iniciaron diversos estudios de mercado de varios países. En 2005 decidimos empezar a trabajar el mercado mexicano, ya que era el país donde estábamos viendo más oportunidades de negocio debido a un cambio legal que obligaba a todas las estaciones de servicio a instalar lo que se definió como “Control Volumétrico”. Nosotros definimos el producto y lo tuvimos listo en dos meses, lo que nos facilitó una rápida introducción en este mercado.

EE.SS: En la actualidad, ¿en qué países, directa o indirectamente, está presente Alvic?
J.A: A día de hoy Alvic está presente en 18 países, Marruecos, México, Perú, España, Portugal, Colombia, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Belice, Estados Unidos de América, Argelia, Togo y Camerún.

EE.SS: ¿Cuáles fueron los retos a los que tuvieron que hacer frente en sus primeros movimientos exteriores? ¿Qué dificultades encontraron y cómo las superaron?
J.A: La principal dificultad inicial radicó en la adaptación del software a la operativa y legislación del país, después vinieron otros retos y dificultades, como formar un equipo de técnicos locales, crear una sociedad en el país, encontrar a nuestro general manager para dirigir este nuevo proyecto, etcétera. Todo esto se llevó a cabo inicialmente con el esfuerzo y dedicación, de mí persona y del equipo interno de Alvic España, que en aquel momento me apoyó, sin olvidar la colaboración de nuestros socios locales, que también fue muy importante.

EE.SS: ¿Qué ventajas aporta a la compañía operar en mercados tan distintos? ¿Qué beneficios aporta a los clientes de Alvic su experiencia internacional?
J.A: Para la compañía las ventajas han sido muchas, principalmente hay que destacar que al trabajar en varios países nos ha otorgado una visión mucho más transversal de este sector, lo que nos permite adaptarnos más rápidamente a nuevas zonas geográficas, por ejemplo.

Estas experiencias son de gran valor para todas las áreas de la empresa, diariamente hay muchos inputs de casuísticas negativas o positivas de todo tipo de ámbitos, que nos sirven para ir mejorando juntos, muchas veces, evitando situaciones que no han funcionado en otras zonas o implantando procedimientos que han resultado casos de éxito en alguna empresa del grupo.

Finalmente, una de las ventajas más importantes que nos ha aportado trabajar en mercados internacionales es que nuestra filosofía como empresa ha cambiado hacia una cultura organizativa multicultural y enfocada al cambio constante, cosa que nos ha ayudado a avanzar como equipo.

Para nuestros clientes, consideramos que existen muchos beneficios. Podríamos destacar que, gracias a estas experiencias, pueden disponer de herramientas informáticas que son mucho más productivas gracias a las aportaciones de los clientes de las zonas en las que estamos trabajando, cuantos más inputs recogemos, más ricas en funcionalidades son nuestras soluciones.

Lo mismo ocurre con equipos tecnológicos que fabricamos: una buena iniciativa de algún cliente de cualquier país, probablemente se puede aplicar a otro, y viceversa, lo que permite llevar a cabo una evolución continua de nuestra tecnología que, siempre, se transforma en un beneficio directo para nuestros clientes.