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Plataformas Elevadoras JLG Ibérica - Plataformas autopropulsadas

JLG

Plataformas elevadoras de personal: las PEMP son estables dentro del entorno de trabajo para el cual han sido diseñadas

Foto de Plataformas elevadoras de personal
La estabilidad de las plataformas elevadoras de personal (PEMP) de la firma JLG es la característica física que más puede afectar a la seguridad. La propiedad que mantendrá una PEMP erguida es su estabilidad y por defecto se debe pensar que todas las plataformas elevadoras de personal son estables dentro de las limitaciones derivadas de su diseño. Estas limitaciones definirán en el espacio figuras geométricas más o menos complejas en función del tipo de máquina y de su diseño. Existen varios tipos de PEMP, aunque básicamente se pueden agrupar en brazos, tijeras y mástiles. Sus fabricantes deben tener en cuenta las posibles perturbaciones que definen el sistema donde trabaja la máquina lo que a su vez definirá el campo de aplicación de la misma y sobre los cuales deberán establecerse limitaciones para considerar la máquina segura. Según el diseño y la complejidad de movimientos de la máquina estas limitaciones serán mayores, siendo el brazo articulado el que requiere mayor desarrollo por parte de los fabricantes. En condiciones generales, una PEMP es estable si no se encuentra desnivelada, cargada o posicionada por encima de sus valores máximos. A nivel práctico, las principales perturbaciones a tener en cuenta son: capacidad de la plataforma, desnivelación máxima del chasis, posibles posiciones de la estructura elevadora, puntos de apoyo, fuerza lateral del viento...

Para evitar estos riesgos las PEMP disponen de dispositivos limitadores y de advertencia. Así, la estructura elevadora de la máquina se bloquea o limita mecánicamente para evitar posiciones inestables de la plataforma. Igualmente, desde el 1 de julio de 2003 es obligatorio que todas las plataformas elevadoras de personal comercializadas como máquinas nuevas tengan un dispositivo de control de carga de la plataforma. Finalmente, el chasis de la máquina puede soportar una inclinación máxima, siendo segura y esto lo advierte un dispositivo denominado “inclinómetro”. No obstante estos dispositivos no son suficientes para conservar la estabilidad pues hay muchos otros factores difícilmente acotables como la irregularidad del terreno o su consistencia, por lo que el operador deberá finalmente supervisar la operación de la PEMP.