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Del tratamiento final a la prevención ambiental

Ecodiseño, oportunidad para innovar

Mónica Daluz24/03/2009

24 de febrero de 2009

Las administraciones se han puesto manos a la obra… Una nueva sensibilidad medioambiental por parte de los ayuntamientos va a incidir directamente en la evolución de los productos de sus proveedores tras y es que los consistorios se disponen a adoptar las normas europeas sobre compra verde, integrando criterios ambientales en los pliegos de condiciones de proyectos de obra.
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No lo parece, pero es una biblioteca, eso sí, móvil. El ecomicroespacio es diseño de Antoni Roselló. Se trata de un volumen prismático, acondicionado como biblioteca, que multiplica por dos su volumen disponible cuando está en uso.

En los últimos años, las empresas han venido adoptando paulatinamente sistemas de gestión medioambiental con el objetivo de cumplir la legislación vigente y de disminuir las agresiones sobre el medio ambiente. Estas políticas han generado la aparición de nuevos conceptos. El ecodiseño es uno de ellos.

Esta práctica busca satisfacer la función de un producto con el menor impacto ambiental global asociado a su ciclo de vida. En este sentido, la utilización de metodologías de ecodiseño sobre un producto permite disminuir desde su definición su impacto ambiental. El ecodiseño es, pues, una herramienta y su finalidad, mejorar el índice de ecoeficiencia.

La asunción del ecodiseño altera el proceso tradicional de diseño y nos hace pasar del producto como resultado de una función, un coste y unas tecnologías dadas, independientemente de los 'efectos colaterales' que se den a lo largo del mismo, a partir de la necesidad de crear un ecoproducto, y buscar las mejores alternativas a tal fin. Se valora, se mide y se interviene.

Ecodiseño ¿qué es?

Podemos definir este el concepto de ecodiseño como el conjunto de acciones orientadas a la mejora ambiental del producto en la etapa inicial de diseño, mediante la mejora de la función, selección de materiales menos impactantes, aplicación de procesos alternativos, mejora en el transporte y en el uso, y minimización de los impactos en la etapa final de tratamiento.

Las empresas deberán llevar a cabo actuaciones globales de prevención ambiental y para ello la clave la encontramos en este nuevo factor, el ecodiseño, que dispone de diversas herramientas de valoración.

Las empresas tienen en sus manos elegir las herramientas ambientales que crean oportunas para iniciar este proceso hacia la ecoeficiencia, elección que vendrá dada por su implicación y responsabilidad en materia ambiental, por su coste y por el grado de complejidad.

Tal como se describe en el documento editado por el Instituto de Cultura de la Generalitat, Ecoproducto y Ecodiseño, si la empresa se encuentra en una fase de introducción de conceptos ambientales en los productos, las herramientas más recomendables son las cualitativas, como la valoración de la estrategia ambiental (VEA) o las listas de comprobación (LC); en una etapa de transición, en que es posible un análisis semicuantitativo ambiental, las herramientas más aducadas son la evalucación del cambio de diseño (ECD) o las matrices de análisis; y en una etapa más avanzada de implantación del ecodiseño, pueden considerarse herramientas cuantitativas como el análisis del ciclo de vida (ACV)

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Ecojardinera, diseño de Curro Claret. Fabricada en materiales flexibles y en forma de saco, que se adapta de manera orgánica a su contenido y al espacio. La cantidad de material es mínima, no realiza una función de sustentación, actúa únicamente como elemento de contención de la tierra, agrupándola de manera que las raíces de la planta puedan aferrarse a ella.
Sin embargo, dado lo incipiente de la aplicación de este concepto, todavía existen algunos problemas o inconvenientes para su implantación. Según los estudios llevados por investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, las principales barreras en el mundo empresarial e industrial es el desconocimiento de los impactos globales del ciclo de vida de sus productos, la no disponibilidad de datos ambientales de dichos productos, además del condicionamiento de las mejoras ambientales en el producto a la reducción de costes y la prioridad en el tratamiento de los residuos de los productos. Pero, la mayor barrera la constituye el alto grado de desconocimiento del ecodiseño en el mundo empresarial.

Como se hizo…

He aquí dos ejemplos de ecodiseño. Se trata de un proyecto que ha sido coordinado por el grupo de investigación SosteniPrA, del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) de la Universitat Autònoma de Barcelona, y ha contado con la participación de un equipo interdisciplinario integrado por diseñadores, arquitectos, ingenieros, químicos y ambientólogos, se enmarca en el Programa Català d'Ecodisseny, del Departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat de Catalunya, que tiene el objetivo de fomentar la investigación de estrategias de prevención del impacto ambiental asociado al ciclo de vida de los productos, y cuenta con el apoyo del Fad.

El ecobanco

Es un diseño de Lievore Altherr Molina y del equipo del ICTA. Se trata de un banco de aspecto escultórico compuesto por tres elementos combinables teniendo en cuenta el entorno y la función: asiento, respaldo y reposabrazos. Analicemos a continuación los elementos que se han tenido en cuenta para su diseño:

Materia prima
Ecobanco duro: hormigón con áridos reciclados para entornos duros (exposición a alta incidencia solar, salinidad elevada, uso muy continuo, vandalismo, etc.).
Ecobanco blando: asiento de plástico reciclado, para situaciones benignas (bonanza climática, lugares protegidos, etc.).

Uso
El uso de hormigón reduce las tareas de mantenimiento y es más duradero.
La durabilidad del hormigón facilita su reutilización.
Gran modularidad: adaptables a diferentes usos y entornos con unos pocos módulos básicos.

Transporte y embalaje
El banco se transporta desmontado.

Gestión de residuos
Tanto el hormigón con áridos reciclados como el plástico reciclado pueden volver a reciclarse.

Dimensiones: 2.400 x 570 x 712 mm.

Peso: 700 x 2 kg Doble y 1.200 kg Individual

Anclaje: Se fija al suelo con pernos de acero.

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El ecobanco es uno de los seis ecodiseños de mobiliario urbano desarrollados por ICTA. En este caso el diseño de la pieza es obra de Lievore Altherr Molina. Hay dos versiones, en plástico y en hormigón. El uso de hormigón reduce las tareas de mantenimiento y es más duradero. Fácilmente reutilizable y permite gran modularidad.

Se trata de seis ecodiseños de mobiliario urbano, seis experiencias piloto con un menor impacto ambiental, que serán productos de referencia en la investigación para la protección del medio ambiente. En ellos se ha conseguido: trabajar con materias primas procedentes de materiales reciclados o renovables; reducir el volumen y el peso final, para facilitar el transporte; reducir el consumo energético y los costes de mantenimiento, tanto en la fase de construcción como en la de uso; emplear energías renovables; añadir más de una función a sus posibilidades de utilización, y obtener residuos reciclables o reutilizables al final de su vida útil.

Cuando la entidad científica Cosmo Caixa vio el proyecto quiso realizar los prototipos. El sector empresarial ya le ha visto salida comercial y, en la actualidad, ya hay varias empresas privadas fabricando el producto. Veamos dos ejemplo de los seis de que consta este ecoproyecto.

La ecofarola

La han llamado Farola viva, y es diseño de Capella García Arquitectura y del equipo del ICTA. El producto consta de cimentación reutilizable de hormigón reciclado, báculo de malla desplegada de acero inoxidable, equipo lumínico de 15 W (LED), placa solar, montada en la placa captadora, batería. El diseño se adapta a escala humana. Está concebido para su instalación en parques, zonas peatonales o plazas pequeñas, pensado para dar una claridad suave que ilumine el paseo.
Como la fotosíntesis de una planta, recoge la radiación solar por la superficie superior de la hoja captadora (placa fotovoltaica) durante el día y, por la noche, la transforma en luz que emite desde la parte inferior de las hojas emisoras.
Tiene autonomía, se puede colocar donde se quiera sin necesidad de infraestructura ni de red eléctrica.
Para su diseño se han tenido en cuenta los siguientes elementos:

Materia prima
Se reduce la cantidad de material con el uso de una malla desplegada.
Uso de hormigón reciclado en la cimentación.

Uso
Iluminación de alta eficiencia: LED. Reduce el consumo.
Uso de fuentes energéticas renovables de bajo impacto ambiental: paneles fotovoltaicos.
Aligeramiento del espacio urbano: el báculo, al no tener cableado, puede ser ligero y transparente, puede mimetizarse con el entorno y permite que trepe por él la vegetación.
El bajo flujo de luz emitido por la ecofarola reduce el impacto lumínico.

Transporte y embalaje
La farola se transporta desmontada.

Gestión de los residuos
El acero del báculo es reciclable.
La cimentación puede extraerse en el momento de la desinstalación, para su reutilización o reciclaje.
Parte de los componentes del sistema fotovoltaico puede n reutilizarse.

Luminancia
15 lux mínimo

Dimensiones
450 x 400 x 3.600 mm

Peso
22,1 kg

Anclaje
Dado subterráneo de 0,11 m3

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La han llamado Farola viva, y es diseño de Capella García Arquitectura. El producto consta de cimentación reutilizable de hormigón reciclado, báculo de malla desplegada de acero inoxidable, equipo lumínico de 15 W (LED), placa solar, montada en la placa captadora, batería. Con el uso de una malla desplegada se ha buscado la desmaterialización del producto (se reduce la cantidad de material utilizado).

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