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“Colaboramos muy activamente en la implantación de la Economía Circular en la sociedad”

Entrevista a Pilar Vázquez Palacios, presidenta de Anepma

Salva Bravo Nebot09/01/2020

Pilar Vázquez preside desde noviembre de 2016 la Asociación Nacional de Empresas Públicas de Medio Ambiente, Anepma, una tarea que compagina con su cargo como directora gerente de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano de Gijón, Emulsa, y con una amplísima y diversa actividad docente. Vázquez, quien nos atendió en uno de los escasos huecos de su agenda en la XXVII edición de las jornadas del colectivo, celebradas en la localidad tinerfeña de Granadilla de Abona, destacó durante la charla la modernización de las empresas integradas en Anepma, tanto en las labores que llevan a cabo como en su gestión.

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Vázquez acumula 38 años de actividad en Emulsa, una de las empresas fundadoras de Anepma. “Al principio”, rememora, "el colectivo estaba integrado por ocho empresas municipales, y ya antes de la constitución de la asociación se celebraban reuniones en las que compartíamos inquietudes e información, por lo que a algunos compañeros los conozco desde hace unos 30 años."

Durante las casi tres décadas de actividad de Anepma las empresas que forman parte de este colectivo, que da servicio a unos 12 millones de residentes en España, han ido ampliando su ámbito de actuación y en la actualidad se están erigiendo en impulsoras de la Economía Circular.

¿Cómo ha cambiado la asociación desde su fundación? ¿Cómo se ha adaptado a los cambios vividos por la sociedad, en la que la preocupación medioambiental ha crecido tanto?

Enormemente, porque las empresas municipales del sector éramos, sobre todo, empresas de servicios municipales. Uno de los cambios más importante se produjo cuando la gestión de los residuos empezó a considerase de otra forma.

Quizá la aprobación de la Ley de Envases y de la Ley de Residuos de 1998 aceleraron esos cambios, que propiciaron un cambio de actitud por parte de las empresas, que empezaron a encarar su actividad desde un punto de vista medioambiental. De hecho, alguna de las primeras integrantes de Anepma eran empresas de limpieza, pero luego fueron incorporando tareas y enfoques que le otorgaron un perfil medioambiental.

Hubo un cambio legislativo grande, luego funcional y también tecnológico. Aunque sigue siendo un sector en el cual el capital humano continúa siendo muy importante, la tecnología se ha incorporado de una forma muy importante, tanto a nivel de recursos como de gestión.

Si analizáramos la evolución de las empresas nos encontraríamos con una etapa en la cual se incorpora la tecnología pesada, de producción, tanto en la gestión de residuos como en la limpieza viaria, que son las principales tareas a las que nos dedicamos los socios de Anepma, aunque alguna de las empresas que forman parte de ella también realizan otro tipo de servicios. Esta primera etapa es en la que se va incorporando este tipo de tecnología, que permitió incrementar la productividad y organizar de otra forma las tareas que se llevaban a cabo.

En esta última etapa creo que ya es cuando las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) permiten que la gestión sea claramente diferente. Si a eso le añadimos aspectos relacionados con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), la importancia que están adquiriendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y desde luego la Economía Circular, evidentemente el reto y la visión de las empresas municipales se ha ampliado enormemente.

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“Nuestros propios procesos de prestación de servicios deben ser cada vez más circulares”, aboga Pilar Vázquez Palacios, presidenta de Anepma.

Da la impresión de que ahora mismo el principal reto es integrar la Economía Circular en la actividad de las empresas dedicadas a la gestión de residuos. ¿Cómo encaja esa labor con la actual gestión de los residuos?

Cuando se representa el ciclo de la Economía Circular se establecen varios tipos de actores. Por un lado, los agentes económicos que operan en el mercado de la oferta, aquellos que suministran productos y servicios al mercado y, por otro, están los ciudadanos, los consumidores, que deben realizar un consumo responsable. En tercer lugar, están las empresas que gestionan los residuos. Nosotras debemos desempeñar una actividad muy activa respecto a la reutilización y el reciclado.

Es cierto que en la jerarquía en la gestión de los residuos establece, en primer lugar, la reducción del consumo de materias primas en la elaboración de productos. En este sentido, las ciudades tienen la obligación de establecer un programa de reducción de residuos y eso es absolutamente Economía Circular, pero es cierto que ir en esta línea exige producir y consumir de una forma diferente a la actual, dejar de hacerlo de forma lineal evitando, en la medida de lo posible, la generación de residuos y, si es posible, incorporarlos como materiales secundarios en otros procesos productivos.

Por lo tanto, hay muchos actores que deben implicarse en este cambio y entre ellos, evidentemente, la Administración a todos los niveles para incentivar el ecodiseño y la eco-distribución de bienes y productos.

Creo que las empresas del sector, además de ese papel relacionado con la mejora del reciclaje, también tenemos que promover la reutilización y erigirnos en generadores de esa Economía Circular, que beneficia a las empresas que gestionamos residuos, puesto que nos permite cumplir el primero de los principios en la jerarquía de residuos, que es precisamente el de la prevención de su generación. Por eso también, al ser empresas municipales -y esto es algo que en Anepma tenemos como parte sustancial de nuestra actividad- es dar más energía a ese impulso, aunque haya cuestiones que estén más allá de nuestra actividad. Podemos ayudar a los consumidores a la hora de realizar un consumo más responsable.

Además, nuestros propios procesos de prestación de servicios deben ser cada vez más circulares. Porque nosotros también consumimos productos y servicios relacionados con la compra verde, adquiriendo materiales que procedan del reciclado.

De hecho, en estas jornadas una de las mesas de debate relacionada con la Economía Circular contará con la participación de expertos en la materia, tanto desde un punto de vista local como global. Además, presentaremos un informe en el que se recoge un primer diagnóstico sobre la actividad de las empresas integradas en Anepma, las asociadas y los socios colaboradores, para conocer nuestra propia circularidad y saber cómo estamos participando de esta tendencia; pero también qué acciones estamos llevando a cabo para influir externamente.

Hay que tener en cuenta que somos 47 empresas municipales y/o autonómicas que damos servicio a unos 12 millones de habitantes. Además, contamos con 26 socios colaboradores, las empresas privadas más importantes del sector, por lo que cualquier diagnóstico que aportemos de este conjunto de medidas es, prácticamente, la visión del sector.

Hay mucho camino por hacer, no todo recae sobre nosotras, pero sí colaboramos muy activamente en la implantación de la Economía Circular en la sociedad. Estamos muy implicados y, de hecho, Anepma es una de las asociaciones que se ha adherido al pacto de la Economía Circular y en estas jornadas vamos a animar a las empresas que conforman la asociación a que se unan de forma particular.

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Vázquez remarca que “somos 47 empresas municipales y/o autonómicas que damos servicio a unos 12 millones de habitantes. Además, contamos con 26 socios colaboradores, las empresas privadas más importantes del sector, por lo que cualquier diagnóstico que aportemos de este conjunto de medidas es, prácticamente, la visión del sector”.

En esa Economía Circular, las tecnologías a las que hacía referencia antes, las de la información y la comunicación, ¿se están incorporando a la actividad cotidiana de las empresas de Anepma?

Por un lado, un buen número de las empresas que conforman Anepma hemos decidido que nuestras flotas de vehículos, nuestra maquinaria, sea eléctrica o incorpore energía proveniente de energías renovables y alternativas. También es habitual encontrar empresas en cuyos vehículos se han incorporado tecnologías que ayudan a lograr una conducción eficiente, que permite reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera.

También es habitual encontrar herramientas que nos permiten optimizar las rutas, porque somos conscientes de que nuestras flotas deben tratar de ocasionar el mínimo impacto medioambiental.

Precisamente, el análisis y certificación de la huella de carbono es otra de nuestras líneas de trabajo. Las empresas integradas en Anepma estamos certificando nuestra huella de carbono para conocerla y así tratar de reducirla. Hay un conjunto de medidas para intentar trabajar en ese camino. De hecho, en la encuesta que hemos realizado sobre nuestra aportación a la Economía Circular hemos preguntado qué medidas se están implementando para reducir las emisiones contaminantes de nuestros vehículos a la atmósfera. No podemos olvidar que nuestra actividad, a pesar de tener un cariz básicamente medioambiental, tiene un impacto en el entorno.

Las ciudades están inmersas en un proceso de modernización cuyo destino final es convertirse en ciudades inteligentes en las que la tecnología, en el sentido más amplio, logren mejorar la calidad de vida de sus residentes y reducir su huella ecológica. ¿Estamos realmente en ese camino, o queda aún mucho que recorrer para alcanzar ese objetivo?

Creo que es importante ir dando pasos. Es verdad que a veces la propia tecnología te invita a introducir esas nuevas formas de funcionamiento. Pero hay que guardar siempre un equilibrio. En nuestras empresas hay mucho capital humano, y creo que en el futuro seguirá siendo precisa la actividad de muchos empleados para continuar realizando las tareas que llevamos a cabo. Es verdad que se van incorporando automatizaciones y que esas automatizaciones deben ponerse al servicio de nuestras necesidades para mejorar nuestras tareas y el servicio que prestamos a las ciudades.

Desde luego, estamos abiertos a la innovación. Precisamente, nuestro sector -quizá porque tradicionalmente era más manual- ha incorporado muchísima tecnología en los últimos años. Eso es algo imparable y no es negativo, pero hay que ver cómo es cada ciudad y cada territorio, porque no siempre es posible incorporar cualquier tecnología a la actividad que desarrollamos.

Por lo tanto, las empresas que desarrollan este tipo de TICs deben conocer cuáles son las que pueden aplicarse. En este sentido, Anepma es un ejemplo de colaboración público-privada. Tener tan cerca a los socios colaboradores, que normalmente son productores de equipamientos o de tecnologías, nos permite trabajar de forma muy cercana y coordinada en la dirección más adecuada. Ellos, desarrollando tecnologías, y nosotros aplicándolas en los servicios que llevamos a cabo, en los que -no podemos olvidarlo- es muy importante la colaboración ciudadana.

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“Estamos abiertos a la innovación. Precisamente, nuestro sector -quizá porque tradicionalmente era más manual- ha incorporado muchísima tecnología en los últimos años”, destaca la también directora gerente de Emulsa.

¿Qué ventajas aporta a los ciudadanos la actividad de empresas públicas que desarrollan tareas de limpieza urbana, de mantenimiento de las zonas verdes, de gestión de residuos urbanos, frente a las compañías privadas que realizan estas tareas? ¿Y cuáles son las principales debilidades de este modelo frente al privado?

La principal fortaleza de la gestión directa es que los objetivos que tiene la empresa municipal son exactamente los que tiene la administración local y/o autonómica. Estamos totalmente comprometidos con la prestación de los mejores servicios a los ciudadanos.

El hecho de no buscar un beneficio industrial nos permite reinvertir los superávits que se logran en la actividad que desarrollamos, beneficiando así a los ciudadanos. Por otro lado, hemos demostrado sobradamente que somos empresas innovadoras, eficientes. El coste que tiene por habitante realizar los servicios mediante la gestión directa es absolutamente competitivo. Creo que tenemos muchas ventajas. Obviamente, la gestión puede ser buena o mala, independientemente de la titularidad de la empresa, pero cuando se lleva a cabo una buena gestión desde lo público está más presente en las localidades y territorios. Desde mi punto de vista, la gestión indirecta está más alejada de los ciudadanos.

La principal fortaleza de la gestión directa es que los objetivos que tiene la empresa municipal son exactamente los que tiene la administración local y/o autonómica. Estamos totalmente comprometidos con la prestación de los mejores servicios a los ciudadanos

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