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Lepe, Islantilla y La Antilla, un modelo de gestión

Gestión sostenible de los residuos en varios municipios onubenses

Timothy Byrne14/11/2014
La localidad turística de Lepe, junto con los resorts de Islantilla y La Antilla, están ubicados en la Costa de la Luz, en la provincia de Huelva. Su privilegiada posición les convierte en un destino destacado para los amantes del sol y para los practicantes de golf, que se ven atraídos por los numerosos clubes que hay en la zona. Lepe, Islantilla y La Antilla, muy próximos a la frontera con Portugal, con el río Guadiana separando ambos países, aumentaron su potencial turístico implantando hace años un avanzado sistema de gestión de residuos que permite hacer esta tarea de forma eficiente y sostenible.

Debido al incremento de turistas que han experimentado estos tres centros turísticos, los volúmenes de residuos han aumentado notablemente en los diez últimos años. A principios del año 2000, a Urbaser, el segundo contratista de gestión de residuos más importante de España (propiedad de Dragados en ese momento), se le adjudicó un contrato de tres meses y medio (desde el 1 de junio hasta mediados de septiembre) para gestionar los residuos de Lepe, Islantilla y La Antilla. Con ello, la compañía colaboraba con la empresa pública Gestión Integral del Agua de Huelva SA (Giahsa), que era la responsable de la recogida de basuras de todas las localidades costeras de Huelva.

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Servicio de recogida de residuos.

Para dar este servicio, Urbaser suministró tres vehículos de carga trasera, de Geesinknorba, Ros Roca y Faun, con capacidades desde 16 hasta 22 m3. Los chasis empleados tenían dos y tres ejes, los primeros para una PMA de 18 toneladas y los segundos, para una PMA de 26 toneladas. Los chasis tenían transmisiones automáticas Allison o transmisiones manuales.

Urbaser proporcionó además a nueve miembros de su equipo, tres conductores y seis cargadores, a los que se unieron en septiembre otro conductor y dos cargadores más para cubrir bajas por vacaciones o enfermedad.

La recogida de residuos municipales empezaba a medianoche y se realizaba durante los siete días de la semana. Urbaser operaba bajo indicaciones de Giahsa, la cual realizaba también estas operaciones en las localidades de Isla Canela, Isla del Morral, Isla Cristina, La Redondela, Cartaya, El Terrón, El Rompido, El Portil, Punta Umbría, Mazagón, etc. Cada vehículo de Urbaser estaba operado por un conductor y dos cargadores, los cuales vaciaban los contenedores de 1.100 litros situados en los puntos comunitarios de las calles.

Los contenedores eran vaciados en las tolvas de los vehículos usando equipos de elevación. Cada vehículo realizaba dos cargas por noche, la primera empezaba a las 2 h y la segunda sobre las 6-7 h. Cualquier excedente que no estuviera depositado en el contenedor también se introducía en el vehículo, todo con el objetivo de reducir la emisión de olores, sobre todo en la temporada estival.

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Descarga en compactador.

Para garantizar que se recogían todos los contenedores, Urbaser estableció turnos de 8 horas de trabajo. Si uno de los equipos había terminado su ruta antes de esas 8 horas acudía a ayudar a alguno de los otros dos vehículos, e incluso podía suplir cualquier avería técnica.

Esto demuestra las buenas prácticas que vienen realizando desde hace años los contratistas españoles, apostando por un modelo de recogida de apoyo al resto del equipo (‘Joint Finish’) en lugar de rutas cerradas (‘Task and Finish’). Esto reduce el riesgo de incidentes en el servicio y otorga un mayor estándar de calidad.

Transferencia y tratamiento de residuos

Cuando los vehículos de recogida estaban llenos, encaraban el camino al centro de transferencia ubicado en La Redondela, cerca de Lepe. Este centro opera todas las noches y hasta mediodía los siete días de la semana. Esto ofrece el tiempo adecuado para que los vehículos de gancho puedan cargar los contenedores herméticamente sellados, transportarlos para su descarga en la planta de tratamiento y devolverlos vacíos para recibir la siguiente carga.

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Proceso de pesaje.

Esta estación de transferencia de residuos era una de las tres que operaba Reciclados del Tinto y del Odiel SL (Retinod), en representación de la Diputación Provincial de Huelva (Área de Medio Ambiente). Las otras dos estaciones de transferencia estaban situadas en Huelva capital y Almonte, las cuales procesan los residuos urbanos de diferentes municipios de la región.

Las tres plantas de transferencia abrían por la noche para recibir los residuos por parte de las compañías privadas y públicas que habían realizado su trabajo en diversos horarios. A la llegada, todos los vehículos de recogida eran pesados, por lo que la planta de transferencia conocía la carga neta de residuos que transportaba cada vehículo. Los camiones son pesados de nuevo después de descargar y antes de dejar la planta, para poder grabar su tara. Una vez pesados los camiones descargaban su mercancía en el compactador estático de Kiggen.

Como en La Redondela sólo había un compactador, era habitual ver colas de vehículos esperando para descargar sus residuos a primera hora de la mañana. Por el contrario en los centros de Huelva y Almonte había dos compactadores, debido a la mayor cantidad de residuos que gestionaban.

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Un servicio sostenible y eficiente.

Una vez que los residuos habían sido compactados dentro de los contenedores herméticos, se transportaban en semitrailers con gancho operados por Reciclados del Tinto y del Odiel SL (Retinod) hasta la planta de tratamiento de Villarrasa, operada por esta misma empresa. Esta trataba los residuos generados y recogidos en la provincia de Huelva. La planta tenía instalaciones para el reciclaje de materiales sucios (MRF). El material era depositado en un bunker de almacenaje donde operaba una grúa con gancho, la cual depositaba el residuo en un transportador hasta terminar en una cinta donde los materiales reciclables eran separados de forma manual. Estos materiales, tales como papel, cartón, vidrio, plásticos y materiales férricos y no férricos, eran almacenados hasta que fueran recogidos para ir a otras fábricas situadas en diferentes partes de la Península Ibérica. La parte orgánica de los residuos era enviada para compostaje, mientras que el resto se depositaba en el vertedero cercano a la planta de tratamiento.

En resumen, Urbaser en colaboración con Giahsa proporcionaban a residentes y turistas de la localidad de Lepe y de los resorts de Islantilla y La Antilla un servicio de recogida y transferencia de residuos muy sostenibles, antes incluso de que la crisis económica irrumpiera en 2008.

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