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Markem-Imaje analiza un mercado en expansión y propone las soluciones para el marcaje y la codificación

Los envases flexibles verticales: un embalaje cada vez más apreciado en la industria agroalimentaria

12 de marzo de 2012

Con mil millones de unidades al año, la producción de envases flexibles está en auge desde principios de siglo, y según un estudio de Euromonitor, aumentará hasta un 3,1% hasta el año 2014. “Hay una grandísima variedad de envases flexibles”, cuenta Pascal Brevier, jefe de mercado de Markem-Imaje. “Films de plástico, transparentes, de aluminio, multicapas de varios sustratos como aluminio, plástico o papel, etc. Pero el desarrollo más espectacular adopta la forma de bolsa vertical flexible –denominada stand-up–”, añade.
Este “success story” se inició en los años sesenta, cuando Louis Doyen, director general de la empresa de máquinas de coser Thimonnier, inventó la Doypack, una bolsa que se mantiene de pie. Los industriales tan sólo desarrollaron el potencial de este nuevo envase unas décadas más tarde, cuando la patente pasó a ser de dominio público.

Las ventajas

Inicialmente compuesto únicamente de plástico, el envase vertical flexible se ofrece hoy en versión de aluminio multicapas, una innovación que ha contribuido a dar un nuevo impulso al mercado. El envase de plástico era muy apreciado por la industria de los productos de limpieza, que lo proponía como recarga. Hoy en día, gracias a su flexibilidad, ligereza y hermetismo, su versión de aluminio ha convencido a la industria agroalimentaria y de las bebidas, que la utilizan para snacks como patatas fritas y frutos secos, compotas, café, platos preparados, pescado congelado, comida para mascotas, zumos de fruta, entre otros.
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“El envase ‘stand-up’ supera el envase flexible tradicional, ya que además de ser más vistoso, presenta otras numerosas ventajas”, analiza Pascal Brevier. “Es más ligero que la lata (el 3% del peso del producto rellenado contra el 20%), y resulta más barato de transportar, además de generar menos residuos. Al ser de rápida esterilización, ofrece una mejor conservación de vitaminas y minerales y protege mejor el contenido contra el oxígeno, la humedad y la luz”, concluye Brevier.

Codificación del envase flexible: ¿antes o después?

Hay dos tecnologías para marcar estos envases: la transferencia térmica y la proyección de tinta. “Todo depende del modo de producción”, explica Pascal Brevier. “Para imprimir antes del rellenado, se impone la transferencia térmica: el codificador se integra entonces en la máquina de envasado”.

El codificador ideal pre-envasado sugerido por Markem-Imaje es el SmartDate X40, que gracias a su cabezal de impresión inteligente garantiza una impresión perfecta sobre este tipo de embalajes, ya sean filmes, bolsas, bandejas, estuches, bolsitas o envases al vacío, sin importar que estén hechos de láminas poliméricas o de aluminio. Al estar optimizada para operar en entornos industriales exigentes, la SmartDate X40 se adapta perfectamente a procesos de producción continuos o intermitentes, con un marcaje rápido de gran capacidad de aceleración y desaceleración.

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Si el cliente prefiere imprimir tras el rellenado, la impresión por proyección de tinta es una opción acertada, ya que no precisa ningún contacto con la bolsa y acepta sin problemas las variaciones dimensionales de unos milímetros debidos el rellenado. Markem-Imaje propone la impresora inkjet de pequeño carácter 9232, con velocidad de impresión de hasta 6,6 m/s, tamaño de carácter de hasta 32 puntos y un índice de disponibilidad de hasta un 99,6 %.

Tanto el SmartDate X40 como el inkjet 9232 tienen un coste de utilización global optimizado, un rendimiento superior y una garantía de hasta 18 meses.

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