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“Veo a los empresarios pesimistas, y eso no es justo”

Entrevista a Héctor Fuentealba, Manufacturing Development Manager en Corporate Operations de Nestlé, en Suiza

Mar Martínez30/11/2011

30 de noviembre de 2011

Por esa percepción, Héctor Fuentealba, ingeniero chileno, abre su conferencia como invitado estelar de la I Jornada del Club Español del Packaging anunciando: “Traigo un mensaje de optimismo”. Confía con firmeza en el valor de un envase/envoltorio y no esconde que el packaging es su pasión —que ha ejercido, trabajando en envase y embalaje, durante 25 de sus 38 años en la compañía—. Ha viajado por el mundo con su trabajo en Nestlé y sabe que las necesidades de packaging no son las mismas en un país desarrollado que en uno emergente. Pero insiste en su convicción de que aquí o allá el packaging es tan importante como el producto que contiene.
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Fuentealba, durante su intervención el la I Jornada de Packaging, en Barcelona.

Tras su charla en esta jornada, deduzco que considera usted que nunca se invierte demasiado en packaging…

En packaging hay que invertir, pero bien. Hay que focalizar los esfuerzos en el consumidor, en ser competitivo y en dar cumplimiento a la normativa. Básicamente ése era mi mensaje. No invertir ni gastar en lo que no vale.

Por ejemplo…

En formas de desperdicio como sobrestock, sobreproducción, ineficiencia… ese es el tipo de cosas en las que no hay que invertir.

Usted tiene una visión muy amplia del mundo del packaging. Actualmente trabaja en la central de Nestlé, en Suiza, donde la situación económica es muy diferente a la de España y eso debe darle una cierta distancia…

Pero tenemos una visión global con muchas realidades diferentes.

Entonces, ¿dónde tiene que buscar la oportunidad de que usted habla el empresario español?

En la calidad y la eficiencia. Es la única forma de competir hoy en día. Hay que ser autoexigentes, no basta con ser buenos, sino excelentes. Eso es lo que hace la diferencia hoy en día. Hoy tenemos mucha oferta de productos buenos y para que valga la pena que estemos en una actividad, tiene que ser excelente.

Tengo un ejemplo de mi propia experiencia: una señora con pocos ingresos económicos, que invirtió una cantidad significativa de su capacidad económica, en un producto nuestro, caro. Se trataba de una lata de leche en polvo de dos kilos. ¿Por qué? Porque ese envase de hojalata, a ella le dio garantía de calidad, de seguridad… y porque el producto que ella estaba comprando era para su bien más precioso, su nieto, o su hijo. Cuando alguien tiene pocos recursos para invertir, no puede permitirse el riesgo de equivocarse en la decisión de compra y, por lo tanto, tiene que ir a productos que le entreguen confianza.

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Las cápsulas de Nescafé Dolce Gusto son uno de los productos sofisticados de Nestlé. Foto: Nestlé.

Además, está convencido de que un comprador, aunque su nivel económico no llegue al de la media, no va a renunciar a un producto que necesite, y de que en ello tiene un papel muy importante tanto el producto, como su packaging…

Para una compañía como Nestlé, que tiene una amplia gama de productos y, así, de materiales, ¿el futuro está en lo biodegradable y lo reciclable?

En todo eso. En la reducción del impacto ambiental, que puede ser por el uso de materias primas con origen renovable, por el menor uso de materias primas, y por el uso de materias primas que son más reciclables o recuperables. El impacto ambiental hay que medirlo en todas las dimensiones, no solamente en una dimensión.

Los productos sobreenvueltos que encontramos en un supermercado no irían a priori en consonancia con el respeto ambiental. Lo de la magdalena que va en una bolsita de unidad, que a su vez va sobre un soporte plástico con más unidades, que van en una caja, que va envuelta con plástico… ¿hay que ser crítico también en el mundo del embalaje o es justo embalar tanto?

Hay que ser crítico y preguntarse si todo ese embalaje le está entregando algún valor al consumidor o al cliente, o no.

“Sobrestock, sobreproducción, ineficiencia… ese es el tipo de cosas en las que no hay que invertir”

¿Se lo da?

No necesariamente, incluso puede que a algún consumidor le moleste tener que abrir tanto packaging. Puede ser también que el envase individual garantice la frescura del producto y eso es importante para el consumidor.

Por otra parte, hay packaging que no podemos evitar, porque está entregando un valor. Un regalo de Navidad, ¿puedo entregarlo sin packaging? No puedo, porque está generando parte de la sorpresa, es parte de la emoción.

¿Cuál es el mayor valor que tiene hoy en día un packaging?

Tiene un papel fundamental en el valor percibido del producto. Cuando alguien compra una pluma Montblanc, ésta viene con una caja, con un diseño especial, que tiene un costo, pero que me está mostrando que el producto tiene un valor. Durante mi conferencia he dado un ejemplo, la ropa de la gente. Cuando producimos productos es como cuando vestimos a nuestros hijos para ir al supermercado, a donde los podemos enviar bien o mal vestidos. No siempre es bueno ahorrar en el packaging, hay que invertir lo necesario.

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Fuentealba hizo su exposición ante unos ochenta profesionales de envase y embalaje que acudieron a la I Jornada del Club Español del Packaging, en Barcelona.

Ha comentado que Nestlé está abriendo bastante su mercado en países emergentes, como China, la India o países africanos donde hay un sector de la población con bajo poder adquisitivo pero que está aumentando su capacidad para acceder a determinados alimentos de calidad. En ese caso, ha explicado que no se trata tanto de vender un producto en envase grande, sino en unidosis que quizás sí se pueda permitir el ciudadano con menos dinero...

Se trata de megatendencias que no podemos modificar. Es así y, sí, tenemos que dar una respuesta a esa demanda. Por ejemplo, monodosis de Nescafé o chocolates a un precio asequible pero con los mismos atributos de calidad de los envases estándar.

“El mundo de hoy es impensable sin packaging”

¿Y cómo dar respuesta al residuo que esa demanda pueda generar en países tan poblados?

Lo que hay que hacer es medir el impacto ambiental de ese plástico o ese envase en su ciclo completo de vida, y minimizar ese impacto en todas las dimensiones. Por otro lado, no es totalmente cierto que el packaging sea un gran contaminante del medio ambiente, al contrario. El packaging protege los productos alimentarios y evita que se deterioren. En los años 30, la mitad de la producción de los alimentos se pudría en los campos antes de ser transportada porque no había el envase necesario. Ese producto en descomposición producía una cantidad de CO2 que afecta el medio ambiente. No podemos mirar una sola dimensión, sino que tenemos que mirar el impacto completo, desde la fuente de materias primas hasta el reciclaje.

Ha acabado su conferencia diciendo al público, que aquí, en España, lo del packaging no se ha acabado. ¿Lo ha dicho porque percibe cierta negatividad entre los empresarios?

Es que los veo pesimistas, y no es justo. Además, por el aumento y concentración del retail, el mundo de hoy es impensable sin packaging. Hay un proverbio chino con este punto de vista: cuando hay amenazas, o nos defendemos de ellas o las aprovechamos.

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Monodosis de café soluble, según Fuentealba muy vendidos en Uruguay. Foto: Nestlé.

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