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“La toxicidad de las nanopartículas en los envases es un reto que aún no se conoce bien”

Entrevista a Cristina Nerín, catedrática de química analítica de la Universidad de Zaragoza

Nerea Gorriti13/07/2011
Cambios en los hábitos de consumo, normativas cada vez más restrictivas, un sector, el del packaging de alimentos, que actúa como motor de otros tantos… Es innegable que el envase y la alimentación forman un tándem que pedalea con fuerza. Sin embargo, hay aún mucho por investigar y cierto desconocimiento por parte del industrial de cómo adaptarse a los nuevos materiales, tendencias y productos. Por ello, hablamos con una de las catedráticas más implicadas en la investigación de este sector y que participa en diversos foros internacionales, como el próximo simposium internacional sobre envases para alimentación que tendrá lugar en Berlín en 2012 y de cuyo comité científico, ella forma parte como única representación española.
Cristina Nerín es catedrática de química analítica, directora del grupo Guia y directora del Master en Ingeniería del Medio Ambiente del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) del Centro Politécnico Superior de Ingenieros de la Universidad de Zaragoza. Además de su experiencia en el mundo de la docencia y de la investigación, forma parte de los paneles de discusión internacionales de mayor envergadura.

En noviembre de 2012 tendrá lugar en Berlín la quinta edición del simposium internacional sobre envases para alimentación, ¿en qué se basará la próxima edición?

En el próximo simposium se hará énfasis en las innovaciones en el área de envases para alimentos, en especial, en nanotecnología y tecnologías emergentes; materiales sostenibles para el contacto con alimentos; asesoramiento del riesgo (toxicidad) de mezclas complejas; y efectos del procesado de alimentos en el envase. Se incluyen en todos estos conceptos los materiales plásticos, papel y cartón, latas, madera, corcho y también recubrimientos, adhesivos y tintas.

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Cristina Nerín.

Usted forma parte del comité científico, formado por miembros de todo el mundo, siendo usted la única representación española. Cuéntenos cómo pasa a formar parte de él y qué papel juega el comité en el congreso…

Desde la primera edición de esta serie de symposium formo parte del grupo de laboratorios e investigadores europeos en el área de estudio de materiales en contacto con alimentos. He participado en varios proyectos europeos desde 1993 junto con los laboratorios pioneros en estos estudios en Europa y fui coorganizadora del tercer symposium que se celebró en Barcelona. He estado en el comité científico en otras ocasiones y también en otros foros relacionados con envases para alimentos a nivel europeo y también fuera de Europa. Soy miembro de uno de los Working Group de Efsa (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y miembro del comité de Aesan (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) y además mantengo un contacto activo y casi permanente con varios de los grupos, laboratorios y responsables de empresas alimentarias que están implicados en Ilsi. Como grupo de investigación somos muy activos y bastante conocidos, diría yo, a nivel internacional.

El papel del comité científico ha sido muy relevante en esta ocasión, porque ha sido el comité quien ha decidido las áreas de interés, los conferenciantes, la extensión de cada área, etc. En resumen, el contenido del symposium. Se ha organizado y discutido todo por teleconferencia y por e-mail y la verdad es que han sido discusiones muy activas y constructivas que nos han permitido lanzar lo que creo que va a ser un symposium de enorme interés para la industria y para la investigación.

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Autor: Cecile Graat.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la industria del envase para la alimentación hoy en día?

Yo creo que los principales retos son, por un lado, la seguridad alimentaria, ya que los alimentos y la seguridad están sujetos a un examen continuo por parte de los consumidores, asociaciones, etc. La propia legislación al respecto acaba de cambiar y eso hace que la industria esté siempre preocupada por la seguridad de los materiales que vende y que emplea para contener los alimentos. Los temas de migración de componentes desde el envase, de contaminación de los alimentos por sustancias que puedan provenir del envase, son motivo de preocupación constante. A medida que vamos sabiendo más sobre los efectos de algunas sustancias, la legislación se hace más restrictiva, los límites permitidos son menores y el riesgo implícito es mayor. El control que debe efectuar la industria es muy importante.

Por otro lado, la industria se enfrenta al reto de vender productos de calidad que duren más tiempo en perfectas condiciones y que les permitan ampliar sus mercados, diferenciándose de sus competidores. Ahí entran las nuevas tecnologías de envase, los nuevos materiales, etc.

El tercer reto es siempre el precio del envase y la repercusión que las nuevas tecnologías pueden tener en el coste final.

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Autor: Christy Thompson.

Parece que los cambios en el consumo, con una clara tendencia hacia la comida preparada, requieren nuevos envases capaces de soportar las altas temperaturas —por ejemplo, de un microondas—, que preserven la calidad del alimento durante más tiempo, etc. ¿Cómo afectan a los envases los cambios en el hábito de consumo?

La verdad es que afectan mucho. El desarrollo de materiales más inertes, que sean capaces de cocer o calentar directamente en un microondas convencional, sin riesgo de que desprendan sustancias no deseables/no comestibles, es un reto que la industria tiene planteado. NO se puede calentar cualquier material, ni emplear para microondas aquellos materiales que no están específicamente diseñados para ello, porque entonces pueden desprender compuestos que dañen nuestra salud.

Hay también una clara tendencia hacia el “envase inteligente”, o envases activos. ¿Qué son? ¿Pasará el futuro del sector por este tipo de envases?

Los envases activos son aquellos que actúan directamente sobre el producto envasado, protegiéndolo frente a procesos de deterioro natural. Por ejemplo, frente a la oxidación, frente a la contaminación microbiana, etc. En los envases activos se incorporan en el material de envase sustancias que detienen o impiden que se produzca la oxidación del alimento, por ejemplo. Esto es una enorme ventaja, porque los antioxidantes se fijan en el envase en lugar de añadirlos a los alimentos. El envase no se come, por lo que esta tecnología permite comercializar alimentos más naturales, más sanos, pero que duran más tiempo en perfectas condiciones.

En cambio, los envases inteligentes son aquellos que informan sobre el estado del alimento que contienen. Por ejemplo, si el alimento está fresco o no, si está rancio, si ha sufrido rotura de cadena de frío y ha sido descongelado y vuelto a congelar durante el transporte, o si está contaminado con microorganismos, etc.

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Autor:Sanja Gjenero.

¿Qué otras innovaciones se están desarrollando?

Hay una investigación muy activa ahora en todo el mundo y también en Europa, sobre el desarrollo de materiales activos y, en menor medida, de materiales inteligentes. Hay interés también por los envases sostenibles, con objeto de reducir los residuos, y aquí entran los materiales reciclados y los biomateriales. Los retos principales están en las tecnologías para envases activos y en obtener las propiedades requeridas en los biomateriales. Claro, todo ello debe tener un mínimo coste, asequible y que compense los cambios e inversiones a efectuar.

Cada vez más se demandan materiales renovables que estarán en contacto con los alimentos, como es el caso del plástico —PLA— a partir de maíz. ¿Es una tendencia real? Es decir, ¿son soluciones viables? ¿Qué otros proyectos se están desarrollando en este sentido?

El PLA es real, hay varias plantas ahora mismo con producción industrial de PLA en Europa. Es todavía un polímero caro y no es fácil de procesar, pero ya está en el mercado. Hace falta mejorar sus propiedades finales. En eso hay varios grupos trabajando.

Los plásticos derivados de PLA y similares no pueden reciclarse junto con la corriente ‘normal’ de residuos de envases plásticos. El volumen de plásticos de este tipo tendría que ser mucho mayor para crear un sistema propio de recogida y reciclado o valorización ¿Cómo valora esta situación?

Es cierto. Desde mi punto de vista, esto puede generar un problema en el reciclado. Físicamente es parecido al PET, cuyo reciclado está resuelto tecnológicamente. Pero la mezcla con PLA no es buena. Habrá que tenerlo en cuenta y seguro que se tendrán que habilitar nuevos dispositivos de separación y control de materiales para reciclado.

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Autor: Bartlomiej Stroinski.

Asistimos a un uso creciente de plásticos reciclados en los envases y en muchos casos ya tienen la aprobación para su uso en contacto con alimentos. ¿Cree que por aquí puede encontrarse una forma de abaratar costes o serán aplicaciones minoritarias?

Yo creo que, en efecto, ésta va a ser una forma de abaratar costes y no creo que vayan a ser aplicaciones minoritarias. El PET, por ejemplo, no se puede considerar minoritario cuando se emplea en agua mineral, bebidas refrescantes y muchos otros productos líquidos en uso alimentario.

Asimismo, la nanotecnología y otras tecnologías emergentes tendrán un papel fundamental en el congreso, ¿qué aportan estas técnicas a los envases en la actualidad y en un futuro?

Sí, la nanotecnología es una de las áreas del congreso. La presencia de nanopartículas aporta o puede aportar muchas propiedades, desde propiedades barrera a los gases, principalmente el oxígeno, para prolongar la vida útil de alimentos sensibles al oxígeno, hasta un medio de incorporar agentes activos que protejan al alimento como agentes antimicrobianos, por ejemplo. Pero hay muchas aplicaciones posibles. Una de las áreas en las que hace falta investigar todavía, y en la que nuestro grupo ya está trabajando, es en conocer qué ocurre con las nanopartículas incorporadas en el material de envase, si migran como nanopartículas, se disuelven en el alimento o no se mueven del material de envase. En este sentido, la toxicidad de las posibles nanopartículas como tales es otro reto que aún no se conoce bien.

¿Cómo afectan los procesos de envase y los tratamientos del packaging al alimento?

Pueden afectar de distintas maneras. Más bien entiendo que se refiere a los procesos que se aplican a los alimentos envasados como, por ejemplo, la esterilización del producto envasado por cualquiera de las técnicas disponibles (convencional por aumento de temperatura, altas presiones, pulsos eléctricos, irradiación, etc). Algunos afectan a los materiales, acelerando las migraciones. Si se emplea llenado en caliente el material debe ser adecuado para ello. Otros procesos degradan parcialmente (o pueden degradar), el material y los compuestos de degradación pueden migrar al alimento en contacto con ellos. Al material de envase se le añaden barnices, tintas de impresión, adhesivos, etc. que incorporan muchas sustancias químicas que hay que controlar, ya que a veces son fuente de migraciones y problemas en los alimentos. A veces ocurre que no es problema de toxicidad, sino de carácter organoléptico. Por ejemplo, algo sabe raro o huele raro en un alimento y el causante puede provenir del envase o de cualquiera de sus “complementos” (adhesivos, tintas, etc.).

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Autor: Alex Ling.

Usted es catedrática en el departamento de Química Analítica de la Universidad de Zaragoza. ¿Qué proyectos relacionados con el envase en contacto con la alimentación tienen en marcha en esta universidad?

Ahora mismo tenemos varios proyectos vigentes, entre los que destacaré sólo algunos:

• Dos proyectos europeos: Safemtech (IAPP, Marie Curie Actions), en el que estamos trabajando con la empresa italiana /multinacional Goglio; y Nafispack (FPVII), en el que estamos varios partners de España, Suecia, Noruega, Italia y Alemania, además de varias empresas.

• Tres proyectos nacionales:

Migractintellig (AGL-04363), del Plan Nacional de Investigación y financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MICIIN)y por Fondos Feder.

Por otra parte trabajamos en la mejora de la calidad del melocotón de Calanda: material vegetal, técnicas culturales, conservación y comercialización. Está financiado por el Inia y los Fondos Feder. Es un proyecto multidisciplinar coordinado entre 5 grupos de investigación de Aragón. Nuestro grupo ha trabajado en desarrollar con éxito un envase activo para prolongar la vida útil del melocotón de Calanda.

Y el proyecto envasado activo para nectarinas de cuarta gama, subvencionado por el Miciin en la convocatoria Innpacto de 2010. En este proyecto, liderado por la empresa Artibal (Sabiñánigo), participamos también dos grupos de investigación y dos centros tecnológicos.

• Varios proyectos con empresas que, por razones de confidencialidad, no puedo mencionar.

¿Están los proyectos de la universidad alejados de la ‘vida real’, tal y como se suele decir?

En absoluto. Nuestros proyectos están totalmente conectados con la vida real. Todos somos consumidores y nuestra investigación la vivimos en primera persona.

Trabajamos en perfecta conexión y estrecha colaboración con muchas empresas. De hecho, hemos desarrollado la investigación de 3 patentes internacionales, dos de ellas con la empresa Artibal y una con Repsol. En ambos casos se comercializan los nuevos materiales activos que han nacido en nuestro laboratorio.

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Autor: Vera Reis.

Entendemos que la asistencia a la jornada es una oportunidad para la industria. ¿Cómo animaría al industrial español para no dejar pasar oportunidades como ésta de conocer de primera mano lo último del mercado?

Creo que sin duda es una oportunidad estupenda para recibir de primera mano las novedades, las nuevas tecnologías, comentar y poner de manifiesto sus preocupaciones respecto a los materiales en contacto con alimentos y, sobre todo, conocer los últimos desarrollos y estar en contacto con los mejores expertos en este campo.

Doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Zaragoza, catedrática de universidad en el área de química analítica en el Centro Politécnico Superior (CPS) de Ingenieros (antigua Escuela Superior de Ingenieros Industriales) de la Universidad de Zaragoza. Directora de 12 tesis doctorales y autora de más de 100 publicaciones científicas en revistas internacionales de alto índice de impacto. Coordinadora del Postgrado en Ingeniería del Medio Ambiente que se imparte ininterrumpidamente en el CPS desde el curso 1989-90. Ha impartido más de 20 conferencias plenarias en congresos internacionales y ha participado en más de 100 congresos internacionales.

Investigadora principal de más de 50 proyectos de investigación de financiación pública a nivel internacional, nacional y local, y también de financiación privada (empresas). Directora en la actualidad del Grupo Universitario de Investigación Analítica (Guia) y sus tres secciones: Guiar (riesgos industriales), Guame (materiales y envase) y Guiamac (medio ambiente y calidad).

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