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El envase de PET ante el reto del reciclado

01/09/1996


Carlos Ballesteros Martín
Presidente de ANEP




La necesidad de solucionar la gestión de los residuos sólidos urbanos está impulsando el desarrollo de sistemas alternativos de reciclado y valorización de los envases usados. El PET, uno de los materiales de envasado que más ha incrementado su consumo en los últimos años resulta, por sus características, especialmente interesante de reciclar y existe una importante demanda del producto reciclado para diversas aplicaciones. El reciclado del envase de PET postconsumo es una realidad viable, tanto técnica como medio ambientalmente, ya que da lugar a un producto con un importante valor añadido y contribuye a disminuir la generación de residuos. Carlos Ballesteros, presidente de la Asociación Nacional del Envase de PET (ANEP) y responsable del departamento de medio ambiente de Continental PET España, explica la evolución del reciclado del PET y los factores que contribuyen a la expansión de este producto.

EL PET o polietilén tereftalato es un polímero que habitualmente se transforma mediante un proceso de inyección-estirado-soplado. Durante este proceso las moléculas del polímero se orientan en dos direcciones distintas. En el caso de los envases la orientación tienen lugar según una dirección longitudinal, paralela al eje del envase, y según una dirección transversal al mismo. Es precisamente esta propiedad, conocida como biorientación, la que confiere al PET una elevada resistencia mecánica, lo que unido a su transparencia, hace que resulte un material idóneo para el envasado de productos líquidos.

En particular, los envases de PET resultan especialmente adecuados para contener líquidos a presión, siendo el envasado de bebidas carbónicas la principal aplicación. Además, el abaratamiento en los costes de fabricación y el desarrollo de tecnologías que mejoran substancialmente las propiedades de las botellas de PET han permitido un crecimiento notable del número de sus aplicaciones. Entre ellas cabe destacar el envasado de agua mineral, aceite, zumos, bebidas isotónicas, detergentes, productos de higiene corporal, productos farmacéuticos, etc. En España, las primeras botellas de PET aparecieron en el mercado en 1980. Desde entonces el consumo ha ido creciendo hasta alcanzar en 1995 las 80.000 T.

Envase muy ligero

Dentro de las propiedades de cualquier material de envasado, hoy en día resulta fundamental considerar sus atributos medio ambientales. En este sentido la directiva europea 94/62 sobre Envases y Residuos de Envases establece que se fomentarán las medidas para reducir los residuos de envases, así como para favorecer los sistemas de reutilización, reciclado y valorización.

A lo largo de su breve historia el envase de PET ha llevado a cabo una considerable reducción de peso. Así, las típicas botellas de refresco de 2 litros, que originalmente pesaban 90 g, actualmente apenas pesan 48 g. Además se ha eliminado la base de polietileno que servía de apoyo a la botella, falicitando su reciclado. Esto hace del envase de PET uno de los más ligeros que existe en el mercado, contribuyendo no sólo a la reducción de la generación de residuos, sino también a disminuir el consumo de materias primas no renovables, energía, transporte, etc.

Con respecto a la reutilización, los envases rellenables de PET se vienen comercializando con notable éxito en distintos países europeos y latinoamericanos. Estos envases pueden reutilizarse un mínimo de 20 veces. Recientemente se han introducido en el mercado alemán botellas rellenables que pueden lavarse en caliente, lo que las hace especialmente adecuadas para envasar productos muy sensibles a los aromas residuales, como el agua mineral.

El PET postconsumo es un material particularmente interesante de reciclar debido a sus numerosas aplicaciones. Hoy en día se recicla en mayor o menor medida en todos los países desarrollados, incluído naturalmente España. Por último, su elevado poder calorífico permite su valorización mediante el aprovechamiento de su contenido energético.

Con el fin de alcanzar los objetivos de recuperación, reciclado y valorización establecidos por la directiva 94/62, la industria del PET, a través de la Asociación Nacional del Envase de PET (ANEP), ha establecido como principal misión la de promover su recuperación y reciclado, a través de un programa de actuación basado en el asesoramiento a las autoridades municipales, autonómicas y nacionales, así como en la colaboración con los distintos sectores industriales implicados. De particular importancia se considera la participación en un sistema integrado de gestión de residuos de envases, como el planteado por CEOE y Asodeco.

Diversos sistemas de recuperación y reciclado

Para la recuperación de los envases de PET, existen diferentes sistemas de recogida selectiva comunes a otros materiales, tales como contenedor o iglú, contenedores individuales para cada domicilio, puntos limpios, sistemas de depósito, etc. Los envases, depositados por el ciudadano en estos contenedores, se recogen y son transportados a las plantas de clasificación de residuos, donde se separan los distintos materiales reciclables.

Los sistemas de aprovechamiento del PET postconsumo se pueden clasificar en tres grupos: reciclado mecánico, reciclado químico y valorización energética.

El reciclado mecánico es, con mucho, el sistema más utilizado. La mayor parte de las operaciones de separación empleadas están basadas en las diferencias de densidad de los distintos materiales, de ahí la importancia de no incluir entre los componentes del envase materiales con densidad similar a la del PET. El producto final de las plantas de reciclado mecánico es un material en forma de escamas o de granza, susceptible de ser utilizado en la mayor parte de las aplicaciones del PET, a excepción de aquellas que supongan contacto directo con un alimento.

Se han desarrollado distintos procesos de reciclado químico, algunos de ellos a escala industrial, entre los que cabe mencionar los de metanólisis, hidrólisis, glicólisis, y saponificación. Básicamente consisten en la despolimerización del material mediante distintos agentes químicos, con la finalidad de romper las cadenas poliméricas para volver a obtener los monómeros de partida. Los productos obtenidos, de elevada pureza, se vuelven a polimerizar para fabricar de nuevo PET básicamente igual al material virgen, por lo que pueden utilizarse para las mismas aplicaciones, incluido el contacto con alimentos.

El PET tiene un poder calorífico de 23 MJ/kg, similar al del carbón. Al estar compuesto únicamente por C, H y O su combustión es limpia y puede utilizarse eficazmente como sustituto de los combustibles fósiles en la producción de energía. Por tanto la valorización energética constituye una opción digna de tenerse en cuenta, ya que contribuye al ahorro de fuentes de energía no renovables.
Multitud de aplicaciones del PET reciclado

Uno de los factores que más está contribuyendo al desarrollo del reciclado del PET es la variedad de aplicaciones existentes, lo que determina que exista una importante demanda de este producto. Entre las más relevantes está la fibra textil, las láminas para fabricación de blísters y cajas, los flejes para productos voluminosos, los envases para productos no alimentarios, los envases multicapa para alimentos y los envases para alimentos.

La demanda de PET reciclado ha hecho que se incremente de forma importante la capacidad y el número de las plantas de reciclado, especialmente a partir de 1994. Sin embargo, el crecimiento de la producción no ha sido tan pronunciado. Para el presente año se espera reciclar unas 46.000 toneladas, lo que significa que en su conjunto las plantas de reciclado están trabajando ligeramente por encima del 50% de su capacidad.

Como en el caso de otros materiales, actualmente el principal problema que limita un mayor crecimiento de la producción de PET reciclado radica en la recuperación de los envases postconsumo. Hay que tener en cuenta que en los principales países consumidores de PET: Italia, Francia, Reino Unido y España, los sistemas de recogida selectiva de envases aún se encuentran en una etapa relativamente incipiente. Así, en Italia se recupera un 10% del consumo total de PET, mientras que en los otros tres países las cifras son aún más modestas, entre el 1 y el 3%. Comparativamente estas cifras están muy lejos del 35% que se alcanza en Estados Unidos, o de porcentajes cercanos al 90% de reciclado que se consiguen en Holanda, Suiza y Suecia.

Tanto la directiva 94/62 como las distintas legislaciones nacionales están impulsando el establecimiento de sistemas de recogida selectiva de envases en cada vez un mayor número de municipios en toda Europa. Esto se traducirá en un aumento significativo de las cantidades recuperadas, que servirán para abastecer a la industria recicladora, y en consecuencia determinará el futuro incremento de su producción.

En línea con esta tendencia europea, en nuestro país también está creciendo la recogida selectiva de envases, aunque aún cubre un porcentaje de población reducido. Cabe esperar que la futura legislación, junto con el establecimiento de sistemas integrados de gestión de residuos de envases, propicie la generalización de su recuperación en la mayor parte de los municipios. Actualmente en España hay tre empresas que están reciclando el PET postconsumo que se recoge: Acodi, Remaplast y Sointex-Wellman.

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