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El reciclaje es un elemento fundamental para la reutilización de metales como la hojalata y el acero

… Y de la hojalata surgió el más duro de los aceros

Redacción Interempresas14/07/2010

14 de julio de 2010

En los útlimos tiempos, no nos cansamos de escuchar sobre lo importante que es la sostenibilidad, los pasos que debemos dar para evitar o retrasar el cambio climático o el ascenso de lo que se viene definiendo como 'eco-eficiencia'. El reciclaje de metales es un aspecto importante en todos estos conceptos y, la hojalata, un actor principal.

Como si se tratara del milagro de los panes y los peces o de cualquier otra cita bíblica, el transformar un material en otro parece que se ha convertido en algo casi normal, en los tiempos que corren. Recuperar materiales inservibles y convertirlos en materiales útiles es algo fundamental para la industria, que necesita volver a crecer, y para el medio ambiente, que necesita un obvio apoyo de todos y cada uno de nosotros. El primer paso para el reciclaje de materiales como la hojalata es la recuperación de envases metálicos.

Los envases de acero tienen una caracterísitica única, derivada del hierro de que están hechos: son magnéticos. Esta cualidad les diferencia por completo del resto de los materiales que se emplean para fabricar envases. Si colocamos un electroimán sobre el flujo de basuras podremos recuperar prácticamente todos los envases de hojalata. De una manera fácil y barata, sin necesidad de tener que seleccionarlos a mano de entre los demás residuos.

Recuperar materiales inservibles y convertirlos en materiales útiles es algo fundamental para la industria y para el medio ambiente

En todas aquellas ciudades que tienen plantas de tratamiento de RSU (Residuos Sólidos Urbanos, nuestra basura) para obtener compost (abono orgánico), estas instalaciones disponen de electroimanes que se encargan de separar automáticamente la fracción magnética y, por tanto, los envases de acero. Cuando existen estas instalaciones, las latas usadas se recuperan de la basura ordinaria sin clasificar.

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La correcta distribución de la basura urbana en contenedores es fundamental para un reciclaje eficiente. 

En la incineración, los envases de acero no se queman: se recuperan para su reciclado. Existen en España varias plantas que incineran la basura doméstica para obtener energía y reducir el volumen de los residuos que acaban en los vertederos. Algunas de estas instalaciones cuentan con sistemas de separación magnética antes de la entrada en el horno, lo que permite recuperar una parte muy importante de los envases de acero. Y todas recuperan envases de acero después de la incineración. En dicho proceso se producen unas escorias donde únicamente permanecen los envases de acero: éstos no han sido fundidos porque el horno no alcanza las elevadas temperaturas de fusión del acero. Un electroimán separa de nuevo la fracción férrica de las escorias y estos residuos también son reciclados en las acerías.

El reciclaje requiere aprendizaje

La recogida selectiva es un sistema relativamente nuevo en España y que todavía está en fase de implantación. Como es natural, la población debe aprender el modo adecuado de actuación y por ello debemos tener en cuenta que consiste en separar en varias fracciones los residuos que producimos en los hogares para facilitar su recuperación y reciclado. Cada categoría tiene su propio recipiente: iglú verde para el vidrio, contenedor azul para el papel/cartón, contenedor amarillo para los envases metálicos, plásticos o compuestos... Como es lógico, los envases de acero se recuperan también aquí para su reciclado.

La importancia del reciclaje reside en que los españoles generamos, por término medio, un total de 360 kilos de basura al año. Redondeando, cada uno de nosotros produce un kilo de basura al día. Este apreciable volumen está lejos de las cifras que ofrecen otros países que llegan a producir hasta 800 kilos de basura por habitante y año, pero lo importante no es producir más o menos residuos que otros, sino hacer todo lo posible para que la basura no acabe ahogando nuestro habitat. Hasta hace algunos años, prácticamente todos los residuos se depositaban en vertederos. Recientemente se empezó a cuestionar la validez medioambiental de esta práctica porque cada vez es más difícil disponer de terrenos para enterrar una cantidad de residuos tan grande y porque, además, se está desperdiciando una cantidad muy apreciable de recursos de gran valor.

Cuantos más envases de acero se recuperen, más cantidad se estará reciclando, porque la chatarra férrica es indispensable para el proceso metalúrgico. Tanto para la acería integral como para la acería eléctrica, la chatarra es una materia prima esencial. Por cada tonelada de acero usado que reciclamos, ahorramos una tonelada y media de mineral de hierro y unos 500 kilogramos del carbón que se emplea para hacer el coke. Si hablamos de energía, el ahorro es del 70% y en cuanto al agua el consumo se ve reducido en un 40%. El beneficio para el entorno es evidente. Todos debemos contribuir, como consumidores, al reciclado de los materiales que integran nuestra vida diaria y, muy en particular, el sector de los envases.

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En los vertederos se encuentran muchas piezas de hojalata que son reciclables para la industria del acero. Foto: John Nyberg.

Un futuro mejor para nuestros hijos

Preservar las materias primas y mantener el equilibrio de la naturaleza es una obligación que tenemos que asumir para que las generaciones futuras también puedan disfrutar del entorno. En el caso de la hojalata coinciden plenamente los intereses de la sociedad con los de la industria: la primera por razones medioambientales y la segunda porque necesita los residuos como materia indispensable para su proceso productivo. Una vez separados del resto de residuos, los de acero, que conforman la llamada chatarra férrica, pasan por un proceso de adecuación que les va a permitir llegar en condiciones idóneas a las acerías. Una vez comprobado que responden a las exigencias necesarias, se compactan para facilitar su manejo y transporte a uno de los dos destinos siguientes:

Preservar las materias primas y mantener el equilibrio natural es una obligación que debemos asumir para que las generaciones futuras también puedan disfrutar del entorno

En primer lugar, las acerías de cabecera. Estas instalaciones, también llamadas siderurgias integrales, son las que fabrican el acero según el proceso tradicional de horno alto. Utilizan entre un 20% y un 30% de chatarra férrica para conseguir acero nuevo. Hace años, se procedía a un desestañado para separar este metal en los productos de hojalata pero en la actualidad se emplea una cantidad tan pequeña de estaño que ya no es necesario suprimirla.

Por otro lado, tenemos las acerías eléctricas, unas instalaciones en las que ya no se procede a la obtención del arabio sino que se funde directamente el acero recuperado. El elemento básico es el horno eléctrico, que produce la temperatura necesaria para fundir la chatarra férrica, ingrediente principal, si no exclusivo, de este sistema. En menos de una hora los desechos de acero, de los que los envases representan una parte muy pequeña, se han reciclado y convertido en la materia prima para nuevas utilidades. El 72% de la producción española de acero de 1999 provenía de las acerías eléctricas y esta proporción sigue creciendo poco a poco cada año. Las acerías eléctricas no utilizan pesados equipos como los de aglomaración del mineral, las coquerías o los altos hornos, y contribuyen además a un ahorro importante de energía.

El acero es el material más reciclado en el mundo, y esto ha venido sucediendo desde mucho antes de que existiera la actual conciencia ecológica. El proceso de fabricación del acero requiere grandes cantidades de chatarra y que los hornos eléctricos trabajan casi por completo con esta. Todos los envases de hojalata acaban reciclándose y convirtiéndose en parte de un coche, de una lavadora, de un barco, de una viga o de otra lata. La siderurgia es una industria esencialmente recicladora gracias a las características del reciclado del envase de acero. La más importante de ellas es que se recicla todo lo que se recupera, aunque también son destacables aspectos como que e acero se puede reciclar cuantas veces se quiera sin que pierda ni se deteriore ninguna de sus características en cada ciclo, que el coste del reciclado es económicamente rentable y que el reciclado es una necesidad de la industria siderúrgica. O empleando un tono diferente, podemos afirmar que de la más debil de las hojalatas, puede surgir el más duro de los aceros.

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