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Reciclaje, reutilización y valorización de los envases

Los residuos de envases representan el 30% del peso de las basuras domésticas

Maite Robles18/03/2010

18 de marzo de 2010

Hablar de plásticos hoy en día va estrechamente ligado a hablar de reciclaje. El alto nivel de producción y uso de envases de plástico obliga a cumplir con las normas establecidas de reciclaje y valorización y a promover conductas que ayuden a proteger el medio ambiente. Afortunadamente, cada vez hay más métodos para conseguir el objetivo.
Según el Centro Español de Plásticos, aproximadamente el 40% de la producción de plástico se destina a envases. Dentro del sector del envase de plástico, el mercado dominante es la alimentación, que comprende un 60% del consumo. Los envases de comida son el 40% del total. Les siguen los de bebidas, con un 20%. Estos datos implican directamente al consumidor en el uso responsable de estos envases. Porque de su colaboración a la hora de separar los plásticos y depositarlos en el contenedor amarillo depende gran parte del proceso de reciclaje. Del último indicador ambiental publicado por el Ministerio de Medio Ambiente llama la atención que sólo un 2% de los residuos urbanos tratados llegan a las instalaciones de clasificación de envases. Por lo que el trabajo de concienciación ciudadana es largo, más cuando los envases y sus residuos representan el 50% del volumen y el 30% del peso de las basuras domésticas generadas anualmente en España.
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Foto: Chris Richardson.
Una correcta separación previa de los residuos facilitaría que los envases plásticos puedan transformarse
Sin duda, una correcta separación previa de los residuos facilitaría que los envases plásticos puedan transformarse y así ahorrar materias primas y reducir las emisiones de CO2. De esta manera la normativa se ha modificado y mejorado, de acuerdo a los objetivos marcados de valorización y reciclaje para completar la Ley 11/1997, del 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases que establece que, antes del 31 de diciembre de 2008, y en años sucesivos, “se reciclará entre un mínimo del 55% y un máximo del 80% en peso de los residuos de envases”. Y se “valorizará o incinerará en instalaciones de incineración de residuos con recuperación de energía un mínimo del 60 % en peso de los residuos de envases”.
Objetivo cumplido. Desde 2006 la tasa de valorización y reciclaje de residuos de envases publicada por el Ministerio de Medio Ambiente supera los límites impuestos por ley y lleva tres años por encima del 60%. Uno de los medios para llegar a cumplir las directivas es mediante el Sistema Integral de Gestión de residuos. Un procedimiento de recogida y tratamiento de los envases y sus residuos, que en el caso de los envases de plástico se realiza a través de Ecoembes. Los envasadores pagan una tasa que financia los gastos ocasionados por la recogida, transporte hasta la planta de separación y clasificación, y el envío posterior a los centros autorizados para su tratamiento. En estos centros los procedimientos pueden ser varios. Se puede optar por la transformación del material mediante distintos métodos (reciclado) o aprovechar la energía que aún queda dentro de un residuo (valorización). Dos métodos que son esenciales porque la reutilización de los envases de plástico se sitúa a unos niveles ínfimos y poco reseñables.
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Foto: Recyclthis.

Reciclaje

La Fundación para la Investigación y el Desarrollo Ambiental (Fida) recoge dos tipos de reciclado para envases plásticos: mecánico y químico. Y explica que en comparación, el reciclado mecánico es menos costoso, pero obtiene un producto final de menor calidad para un mercado más reducido.
El reciclaje mecánico consiste en cortar las piezas de plástico en pequeños granos para posteriormente tratarlos. Hay algunos tipos de reciclaje mecánico, pero en todos antes de tratarlos siguen cinco pasos comunes: limpieza, clasificación, trituración, lavado y granceado. Una vez listo se puede proceder de diferentes maneras, si se hace por extrusión, el material se somete a presión para fundirlo y pasar por una matriz donde se homogeneiza. Si se opta por la inyección, el material fundido se inyecta en un molde frío cerrado en el que se solidifica y toma la forma deseada. Otra técnica de reciclaje mecánico es el soplado, se emplea para obtener botellas, garrafas, etc. y es similar a la técnica de los vidrieros. Primero hay que fundir el material e introducirlo dentro de un molde. Luego se inyecta aire en el interior y el material queda en forma de tubo. Normalmente las técnicas de fusionan para conseguir mejores resultados. Otros procedimientos son la compresión (casi en desuso), la transferencia (de alto coste) y el calandrado (se utiliza sobre todo con el PVC).
En cuanto al reciclaje químico su principal propiedad es la de producir materiales de calidad, plásticos o combustibles. Se trata de degradar los materiales plásticos, mediante calor o con catalizadores, hasta tal punto que quedan moléculas sencillas válidas para conseguir desde cero otros tipos de plásticos. Esto se consigue mediante la gasificación, la pirólisis, la hidrogenación, el craking o con disolventes. Desde Cicloplast recuerdan que en el reciclado químico no es necesaria la selección de los plásticos y puede tratar fácilmente plásticos mezclados o heterogéneos, reduciendo así los costes de recogida y selección y generando productos finales de gran calidad.
En la valorización energética se puede aprovechar el potencial de los residuos plásticos como fuente de electricidad o calor

Valorización

La gestión de los envases plásticos encuentra una salida eficaz en la valorización energética porque en los casos en los que no sea viable el reciclado mecánico o químico, se puede aprovechar el potencial de los residuos plásticos como fuente de electricidad o calor. Es un método que en Fida aconsejan en el caso de tener plásticos que estén muy deteriorados, sucios, o mezclados con otros materiales difíciles de separar. Es válido aunque no se haya hecho una separación selectiva porque el requisito principal es que contengan un alto poder calorífico y los envases de plástico lo cumplen. En Fida afirman que con un envase de yogur se obtendría la energía necesaria para mantener encendida una bombilla durante una hora aproximadamente.
El aprovechamiento de los plásticos como combustibles lo practican en industrias como las cementeras, que necesitan gran cantidad de energía para alimentar sus hornos, sustituyendo así al carbón, que es el combustible más utilizado, y reduciendo con ello los impactos ambientales que éste provoca. Otras rutas de explotación son su uso como combustible en las incineradoras municipales de residuos sólidos o también como combustible alternativo en centrales térmicas.
Cicloplast estima que si se recupera la energía que contiene la basura que produce una familia, se cubre el 10% de sus necesidades en electricidad y calefacción. Y pone como ejemplo a Suecia porque cubre el 15% de sus necesidades de calefacción, recuperando la energía que contiene el 50% de sus residuos domésticos.

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