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"El problema de sostenibilidad del packaging se genera cuando el envase está mal pensado, mal diseñado, y mal gestionado como residuo"

Entrevista a Ida Fiorillo, Packaging Engineer del Barcelona Institute of Packaging BIP-Leitat

Nerea Gorriti29/04/2019

Desde el Centro Tecnológico Leitat aclaran en esta entrevista la confusa terminología que existe con respecto a los tipos de plástico y su reciclabilidad. Ida Fiorillo, experta en packaging y especializada en ecodiseño y envases sostenibles, arroja luz a los grandes mitos que existen en torno a la reciclabilidad del algunos envases: ¿Los bricks son 100% reciclables? ¿Qué falta al sistema de gestión de residuos para conseguir la circularidad de materias primas en España?  ¿Qué ocurre cuando un envase con varias capas es depositado en el contenedor amarillo? ¿Qué novedades se han lanzado al mercado en el ámbito de los envases biodegradables? ¿Cómo se minimizaría el impacto ambiental del packaging? Nos da respuestas a estas cuestiones y analiza las tendencias del sector del packaging.

Existe cierta confusión en cuanto a la terminología de algunos conceptos bio en el sector de los plásticos. Para aclararlos, ¿qué es un biopolímero?

Cierto. Se están usando términos, que pueden generar mucha confusión si no se tienen claro los conceptos. Si queremos ser rigurosos, en general, los biopolímeros son moléculas constituidas por largas cadenas sintetizadas por los seres vivos, con distintas funciones y propiedades (incluyen ADN, proteínas, almidón y celulosa etc.).

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El PET es fácilmente reciclable.

En la industria química, el término “biopolímero” suele indicar el bioplástico, material que potencialmente puede sustituir en varias aplicaciones el material plástico convencional derivado del petróleo.

Los bioplásticos pueden ser biobasados (de origen renovable) y/o biodegradables. Son posibles diferentes combinaciones entre estas dos propiedades, es decir, puede haber plásticos biobasados que son también biodegradable o biobasados no biodegradables, así como los plásticos biodegradables pueden ser de origen renovable pero también fósil. Es normal que esta mezcla de términos genere confusión.

Sin embargo, no todos los biodegradables son bioplásticos…

Lo diría al revés, no todos los bioplásticos son biodegradables. De hecho, algunos bioplásticos como por ejemplo el Bio-Polietileno, se fabrican a partir de una fuente vegetal, sin embargo no son biodegradables. En este caso, el beneficio ambiental está en el uso de un recurso natural renovable, por ejemplo, la caña de azúcar, en lugar del fósil, el petróleo, que se agota.

¿Y los oxodegradables?

Los plásticos oxodegradables, así como los fotodegradables, no los podemos considerar biodegradables, al menos hasta que no se demuestre lo contrario. Esta tecnología se basa en incorporar aditivos en los polímeros tradicionales para acelerar su fragmentación en presencia de luz u oxígeno.

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"El problema de sostenibilidad del packaging, y no solo de plástico, se genera cuando el envase está mal pensado, mal diseñado, y mal gestionado como residuo", sostiene la especialista.

Estos plásticos se fragmentan en partículas que no pueden ser asimiladas por los microorganismos, se dispersan, pero no “desaparecen”, manteniendo su impacto ambiental. Se convierten en microplásticos, ¡otro problema! Además, si se incorpora en un proceso de reciclaje este tipo de aditivos reduce drásticamente la calidad del reciclado. Actualmente desde la Comisión Europea se están poniendo restricciones en relación con los microplásticos y los plásticos oxodegradables.

Pero no todos los errores con respecto al plástico acaban aquí, existen muchos mitos. Por ejemplo, se dice, y últimamente más que nunca, que “el plástico no es un embalaje sostenible”. ¿Qué hay de cierto en esta afirmación?

El problema de los embalajes no es el plástico en sí, aunque a día de hoy se ha convertido en el mayor enemigo del planeta. Todos los envases, así como cualquier tipo de producto tiene algún impacto ambiental, más o menos visible, más o menos cercano geográficamente, más o menos fácil de gestionar. El plástico como material de envase ha permitido desarrollar soluciones muy valiosas para proteger los productos, que es donde reside el mayor impacto ambiental. El problema ambiental del plástico está en general, en el volumen y la variedad de residuos generados, debido a nuestros actuales hábitos de consumo de usar y tirar, esto es insostenible y de difícil gestión.

El problema de sostenibilidad del packaging, y no solo de plástico, se genera cuando el envase está mal pensado, mal diseñado, y mal gestionado como residuo.

Antes de poner en el mercado un envase el fabricante o distribuidor habría que pensar: ¿Es necesario? ¿Qué es necesario y qué se puede evitar? ¿Qué materiales usar y cómo lo puedo diseñar para que tenga el menor impacto posible? Por otro lado, debería ponerse en condiciones y educar al consumidor a tirar el residuo donde toca.

Esa confusión es extensible a todo el packaging. Se cree que los bricks son 100% reciclables, ¿lo son? ¿Es un material sostenible?

Teóricamente es reciclable. Pero una cosa es la teoría, otra es lo que se hace o se puede hacer por límites técnicos o motivos económicos. El brick está hecho de un material multicapa compuesto generalmente por un 75% de papel, 20% de plástico y un 5% de aluminio. La fibra de papel se puede recuperar, la restante mezcla de plástico y aluminio (25% aproximadamente) es más difícil de reciclar y no tiene mucha salida como reciclado. Este material complejo tiene beneficios ambientales en algunos aspectos, como el origen renovable de la mayor parte de sus componentes, pero en cuanto a reciclabilidad, son preferibles otros tipos de materiales, como el PET.

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"No existe el material sostenible que vaya bien para todo".

El brick tiene propiedades que lo hacen un buen material para las aplicaciones que las necesiten, pero para productos que no las necesitan, como el agua, podría considerarse un sobre embalaje y además genera un residuo más difícil de gestionar en comparación con la habitual botella de PET.

La cuestión es que no existe “EL” material sostenible que va bien para todo. Para cada producto hay que elegir materiales y diseñar el envase que cumpla con sus funciones con el mínimo impacto ambiental posible a lo largo de todo su ciclo de vida.

¿De qué manera está cambiando el envase y embalaje de los productos de consumo en la actualidad? ¿A qué retos deben hacer frente las empresas del sector?

En la actualidad el reto principal y más urgente es sin duda la búsqueda de soluciones de packaging sostenible, principalmente impuesto por la presión normativa que se está generando alrededor del problema de los residuos plásticos. Ahora la sostenibildad ya no es un compromiso de pocos o una tendencia, sino se ha convertido en una necesitad que está arrastrando a todos los agentes de la cadena de valor del packaging. Nos encontramos en un punto de inflexión que requiere un cambio de paradigmas, y que sea rápido.

Nuevos materiales, procesos…. ¿Qué novedades cree que traerá el futuro en el ámbito de materiales y procesos para el sector del packaging?

Quedándonos en el ámbito de sostenibilidad ambiental, veremos nuevos desarrollos de envases flexibles. Actualmente se están investigando y desarrollando productos monomateriales con propiedad barrera, que sean reciclables o bien compostables. Ya están saliendo soluciones interesantes pero el obstáculo principal a su salida al mercado es el precio por envase.
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Envases flexibles.

Se está poniendo mucho esfuerzo en la investigación y el desarrollo de bioplásticos, de origen renovable y/o biodegradables que tengan características y procesabilidad comparables con los plásticos convencionales y a un precio accesible. Para disminuir su coste también se investigan vías de síntesis de estos biopolímeros a partir de diferentes tipos de biomasa y residuos agroalimentarios, que sean técnicamente y económicamente viables a escala industrial.

Otro “nuevo material” que adquirirá protagonismo, que propiamente “nuevo” no es, es el plástico reciclado. Parte de la solución del problema de los residuos plásticos está en el reciclaje. La incorporación de plástico reciclado en packaging es una de las medidas que está impulsando la Comisión Europea para activar una economía del reciclaje, junto con el diseño de envases fácilmente reciclables. El uso de reciclado es una gran oportunidad de ser parte de la solución, pero también tiene sus retos y sus limites técnicos.

Si cada vez se quieren productos que perduren más en el tiempo y las exigencias de seguridad alimentaria son cada vez más severas, los envases se tecnifican, se hacen más complejos ¿está esta tendencia reñida con la sostenibilidad?

Es cierto que al envase se le pide cada vez más. Los avances en tecnologías aplicadas a la formulación de aditivos, tintas y recubrimientos permiten desarrollar materiales novedosos que se emplean para los envases activos e inteligentes. Con la incorporación de partículas en los polímeros o bien su aplicación en las superficies se obtienen materiales con propiedades mejoradas, como propiedades barrera, antimicrobianas, de protección a UV, termocrómicas entre otras. Sin embargo, esta innovación y “tecnificación” del envase se enfrenta a las restricciones por seguridad alimentaria, que regula el uso de aditivos, y ahora con la exigencia de sostenibilidad.
Es más, el envase es el vendedor silencioso, el que debe destacar su producto entre tanta oferta en un mercado tan competitivo. Se busca en el envase diferenciación, personalización, experiencia de compra para atraer el consumidor tanto en un lineal como en e-commerce.
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La leche en muchos casos, se envasa en bricks.

Por un lado, la tendencia hacia envases y materiales más diversos, sofisticados y complejos, por otro lado, la necesitad de simplificación y estandarización para garantizar una correcta gestión final del envase residuo y la posibilidad de reciclaje. Hay que encontrar el punto de equilibrio. Hay que innovar y crear, pero dentro de ciertas “normas” que permitan gestionar el envase en su fin de vida. No es un límite, pero requiere un cambio de paradigmas.

¿Cómo definiría usted el packaging sostenible ideal?

Si no se puede eliminar o reutilizar, el envase debe ser eficiente y minimalista. Que cumpla con sus funciones básicas de proteger el producto y de informar al consumidor, con el menor número posible de materiales y elementos.

Diseñado y fabricado para minimizar su impacto ambiental. Que atraiga el consumidor con 'claims' ambientales rigurosamente comprobados y comunicados de forma transparente.

El tipo de material depende de la aplicación. No creo exista el material sostenible ideal que valga para todo. Ni papel, ni bioplásticos pueden ser la solución para cualquier envase, ni por si solos darían abasto para todos los tipos y cantidades de embalajes que se producen. Es necesaria la coexistencia de materiales y la estandarización de tipos y aplicaciones de packaging para conseguir una gestión eficaz de los residuos.

En términos generales, ¿cómo cree que se minimizaría el impacto ambiental del packaging?

Minimizar cantidad y número de materiales utilizados, teniendo muy en cuenta la compatibilidad entre ellos, simplificar los elementos de su ensamblaje, optimizar formas y geometrías: estos los ingredientes básicos para minimizar el impacto ambiental de un envase.

Hay que diseñar cada envase que se pone en el mercado aplicando criterios ambientales, dando a los aspectos ambientales la misma importancia que los aspectos técnicos y económicos. Teniendo en cuenta cada fase del ciclo de vida del envase, desde el origen de la materia prima hasta la disposición final del residuo, pasando por los procesos de producción y distribución, el transporte y el uso, el proceso de reciclaje.

Es necesario coordinar los esfuerzos de todos los agentes de la cadena de valor para ir hacia la misma dirección y lograr un envase sostenible. De hecho, la Estrategia Europea del Plástico, que proporciona el marco del próximo desarrollo normativo en tema de envases y residuos plásticos, hace una llamada a la acción y a la colaboración entre todos los 'stakeholders'.

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Los plásticos de un solo uso están en el ojo del huracán mediático.

¿Puede adelantar alguna novedad que se haya lanzado recientemente al mercado en el ámbito de los envases biodegradables?

Ante todo, cabe aclarar los conceptos de biodegradable y compostable, a menudo se usan indiscriminadamente pero no es lo mismo y puede ser fuente de equívocos.

Biodegradable es un material que puede descomponerse en los elementos químicos que lo conforman (principalmente agua, CO2, CH4 y nutrientes), por a la acción de agentes biológicos como plantas, animales, microorganismos y hongos, bajo condiciones ambientales naturales, sin tener en cuenta el tiempo empleado, es decir, ¡podría tardar en biodegradarse cientos de años! Que un envase sea biodegradable por supuesto no da ninguna autorización a dejar el residuo por el campo “ya que se biodegrada”. Los envases biodegradables actualmente no se reciclan para obtener nueva materia prima, ni se pueden compostar si no son también compostables.

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El BIP-Barcelona Institute of Packaging nace como una iniciativa de Leitat para dar soporte a las empresas del sector en sus proyectos de packaging.

Un envase, o cualquier otro producto, biodegradable es también compostable solo cuando puede convertirse en compost (abono orgánico). Es decir, puede ser completamente y rápidamente degradado en las condiciones particulares de un sistema de compostaje industrial o “home”, en el tiempo de un ciclo de compostaje (del orden de semanas) y sin dejar compuestos tóxicos.

Están apareciendo en el mercado muchos productos de un solo uso hechos de materiales biodegradables o compostables, por ejemplo, vajillas, vasos, bolsas, como solución a las restricciones impuestas por la directiva europea sobre plásticos de un solo uso, de próxima aprobación definitiva. En cuanto a los envases, los plásticos biodegradables que más se están usando son el PLA para envases rígidos y los almidones termoplásticos para flexibles. Un envase compostable es sostenible siempre que exista una infraestructura de tratamiento de residuos y compostaje que pueda asumirlo, lo cual de momento no es lo habitual.

Como hemos comentado, se está invirtiendo mucho esfuerzo en innovación: van saliendo novedades, y saldrán más, pero muchas veces ni llegan al mercado, principalmente por el coste. Además, hay que tener en cuenta que la CE reconoce que la introducción de plásticos biodegradables en el mercado “conlleva oportunidades, pero también riesgos. En ausencia de un claro etiquetado o comunicación al consumidor, y de un adecuado sistema de recogida y tratamiento del residuo, podría agravar el problema existente de la dispersión del plástico y generar problemas al reciclado mecánico. Por otro lado, el plástico biodegradable puede tener un papel en algunas aplicaciones y un esfuerzo de innovación en este campo es bienvenido”.

¿Qué ocurre cuando un envase con varias capas es depositado en el contenedor amarillo? ¿Se puede reciclar?

Depende del tipo de envase y del tipo de materiales que componen las capas. Una botella de leche multicapa de polietileno, puede ser reciclada. Un film multicapa que puede estar compuesto de hasta 7 u 8 capas muy finas de materiales diferentes no puede ser reciclado por reciclaje mecánico, que es el tipo de reciclaje habitual a gran escala. El proceso de reciclaje es muy complejo, y existen muchos obstáculos técnicos y económicos, sobre todo derivados de la gran variedad de residuos y de materiales que se utilizan en packaging. Por eso es tan importante diseñar para reciclar, para facilitar estos procesos o al menos no entorpecerlos.

Aun así, cuando se tira al contenedor amarillo el residuo de envase tendrá la mejor gestión posible.

¿Qué falta al sistema de gestión de residuos para conseguir la circularidad de materias primas en España?

La circularidad de materias primas se consigue con el compromiso de todos los agentes de la cadena de valor, no se debe considerar responsabilidad unicamente del sistema de gestión de residuos. Desde fabricantes, 'brandowners' y distribuidores que deberían poner en el mercado envases fácilmente reciclables y usar material reciclado para sus productos, al consumidor que debe recoger y depositar sus residuos de forma diferenciada, mejor si vacíos y limpios.

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Nuevos materiales poliméricos, adhesivos y nanomateriales son objeto de estudio en Leitat.

Es más fácil reciclar residuos homogéneos y limpios, como los que pueden derivar de sistemas como el SDDR (Sistema de depósito, devolución y retorno) adoptados en algunos países. Mucho más complicado es reciclar algunos tipos de residuos plásticos, que estos sistemas de entrada no aceptan. El reto es poder recoger y reciclar la máxima cantidad de plásticos, incluso aquellos, como los residuos de envases multicapa, que de momento suponen un límite técnico.

¿Puede poner ejemplos de sistemas de recolecta y gestión de residuos en otros países a los que deberíamos acercarnos?

Cada país tiene sus características e incluso el aspecto cultural influye mucho sobre la eficiencia de un mismo sistema. Además, incluso en un mismo país, es muy diferente gestionar los residuos de un pueblo con casas unifamiliares, en comparación con las grandes ciudades: la logística y la posibilidad de control sobre la calidad de la recogida varían considerablemente.

Se están experimentando muchos modelos de recogida, entre ellos los que identifican y premian al ciudadano por depositar correctamente sus residuos.

Cada realidad es diferente, un sistema de recogida y gestión puede funcionar en un contexto y no ser efectivo en otro. El sistema de recogida y gestión de residuos debería estar muy adaptado al territorio y calibrado respeto a la población a nivel local.

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Leitat ofrece servicios de apoyo global en la industrialización, testing y validación de productos.

Proyectos en la industria del packaging en el que se halla inmerso Leitat.

"En Leitat se desarrollan tanto proyectos industriales como de I+D en estrecha relación con el mundo empresarial. Las capacidades y tecnologías desarrolladas en Leitat que se pueden aplicar al packaging van de la robótica y automatización de procesos industriales a la fabricación aditiva, al desarrollo de materiales plásticos y bioplásticos y de recubrimientos con diferentes propiedades, a las biotecnologías aplicadas a la gestión de residuos. El BIP-Barcelona Institute of Packaging nace como una iniciativa de Leitat para dar soporte a las empresas del sector en sus proyectos de packaging, abarcando desde el diseño y ecodiseño de envases y embalajes hasta la industrialización, ayudando a transferir las tecnologías desarrolladas en Leitat a la industria del sector en proyectos de I+D+i de diferente envergadura. Además, el BIP coordina proyectos en el marco de la economia circular, asesorando y formando a las empresas para definir e implemetar estrategias de packaging sostenible, valiéndose de una amplia experiencia industrial en el sector de packaging y de la estructura y amplia competencia de Leitat en tecnologías, materiales y medioambiente", afirma Ida Fiorillo.

Ida Fiorillo – Científica de formación y con experiencia en proyectos de investigación en el campo de la Ecología aplicada y Bioquímica en el CSIC y en varios centros internacionales. Ha trabajado 5 años en el sector logístico y comercio en la gestión de sistemas integrados de calidad, medioambiente, seguridad laboral y seguridad alimentaria certificados según normas ISO.

Postgrado en Packaging Engineering por la UPC. Actualmente es Packaging Engineer del Barcelona Institute of Packaging BIP-LEITAT especializada en ecodiseño y packaging sostenible.

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En Leitat desarrollan diseños, FEA y realización de conceptos.

“Actualmente desde la Comisión Europea se están poniendo restricciones en relación con los microplásticos y los plásticos oxodegradables”
“Todos los envases, así como cualquier tipo de producto tiene algún impacto ambiental, más o menos visible, más o menos cercano geográficamente, más o menos fácil de gestionar”
“El problema ambiental del plástico está en general, en el volumen y la variedad de residuos generados, debido a nuestros actuales hábitos de consumo de usar y tirar, esto es insostenible y de difícil gestión”
“El brick está hecho de un material multicapa compuesto generalmente por un 75% de papel, 20% de plástico y un 5% de aluminio. La fibra de papel se puede recuperar, la restante mezcla de plástico y aluminio (25% aproximadamente) es más difícil de reciclar y no tiene mucha salida como reciclado”
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Procesos pilotos de transformación y de impresión.
“Veremos nuevos desarrollos de envases flexibles. Actualmente se están investigando y desarrollando productos monomateriales con propiedad barrera, que sean reciclables o bien compostables”
“Nos encontramos en un punto de inflexión que requiere un cambio de paradigmas, y que sea rápido”
“Los plásticos biodegradables que más se están usando son el PLA para envases rígidos y los almidones termoplásticos para flexibles. Un envase compostable es sostenible siempre que exista una infraestructura de tratamiento de residuos y compostaje que pueda asumirlo, lo cual de momento no es lo habitual”

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