Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento
En este artículo el representante de Finat recopila los objetivos alcanzados y hace un llamamiento para superar los retos pendientes

De la teoría a la práctica: Sostenibilidad y reciclaje en la industria de las etiquetas autoadhesivas

Jules Lejeune, director general de la federación europea de fabricantes de etiquetas autoadhesivas Finat11/12/2012

En un sector en el que tanto la cadena de valor como el producto principal son complejos, no sorprende que el desarrollo de un programa integral de prácticas sostenibles esté llevando tiempo. No obstante, como director general de la federación europea de fabricantes de etiquetas autoadhesivas, he constatado avances significativos en el último año que están dando resultados prácticos y cuantificables, lo que demuestra que el sector está pasando de la teoría a la práctica en materia de sostenibilidad.

En este sentido, Finat ha adoptado con entusiasmo un rol importante: el de fuente de información para sus miembros sobre todos los aspectos de la conformidad medioambiental, a través de subcomités de expertos centrados en la sostenibilidad, el reciclaje, así como en aspectos técnicos, métodos de comprobación y tendencias del sector, y también mediante diversas publicaciones técnicas, métodos de comprobación y actos de la federación en distintas partes de Europa. En cuanto a la sostenibilidad, Finat participa en proyectos de reciclaje de la capa antiadherente de la etiqueta –tanto papel como película–, de transformación de los residuos de matrices de etiquetas en energía, de reducción de la contaminación de contenedores de PET termoconformado por contacto con etiquetas autoadhesivas, así como de definición de parámetros relativos a tecnologías adhesivas respetuosas con el medio ambiente.

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La federación socia de Finat en los Estados Unidos, The Tag & Label Manufacturers Institute (TLMI), también es muy activa en el ámbito de la sostenibilidad. Su programa LIFE (Label Initiative for the Environment, Iniciativa de las Etiquetas por el Medio Ambiente) ofrece un proceso de certificación de la sostenibilidad especial para la industria del manipulado de etiquetas. La TLMI también ha separado los temas de sostenibilidad en grupos de trabajo especializados, sobre todo en el tratamiento de los residuos de matrices y de la capa antiadherente (también papel y película). Como solo se ocupa de un país –a diferencia de Finat, que abarca cincuenta naciones–, puede parecer que el trabajo de la TLMI es más sencillo, pero las distancias de EE UU convierten la recogida de residuos en una tarea ardua. Según la TLMI, en Norteamérica se generan en torno a 270.000 toneladas de residuos procedentes de las matrices de las etiquetas, de las cuales se calcula que solo se recicla el 1%. En Europa, no se dispone de un indicador similar, pero dudo de que el porcentaje sea superior.

Cabe decir también que el interés por la sostenibilidad y el reciclaje en nuestro sector se ha extendido a escala mundial. La Global Label Association, L9, se ha comprometido a reducir la huella de carbono en todas las fases de la cadena de suministro de las etiquetas autoadhesivas: desde la fabricación de las materias primas hasta el reciclaje de la capa antiadherente, pasando por la aplicación final. Esta asociación, formada por miembros de Australia, Brasil, China, India, Japón, México y Nueva Zelanda, así como por las federaciones Finat y TLMI, hace las veces de enlace entre las marcas, los principales distribuidores y el sector público con el objetivo de promover la sostenibilidad medioambiental en el etiquetaje autoadhesivo. Su tarea es un ejemplo de cómo, desde los planos regional y local, se pueden alcanzar objetivos globales.

Un amplio abanico de oportunidades

En la actualidad, las federaciones de fabricantes de etiquetas están identificando, examinando y recomendando posibles aplicaciones para las matrices y las capas antiadherentes –reciclaje de circuito cerrado, pastillas de combustible, combustibles de diseño y otros combustibles– a sus miembros.

Por descontado, como en todas las industrias responsables, el camino hacia el éxito en este ámbito pasa por aplicar métodos de producción ajustada y reducir la huella de carbono. Las empresas miembros de Finat –manipuladores de etiquetas, proveedores de materias primas, fabricantes de impresoras, equipos auxiliares y aplicadores automáticos de etiquetas, así como empresas de laminados autoadhesivos– ya son expertas en esta materia. Las empresas ya han reducido los tiempos de preparación y las mermas de material en todas las fases de la cadena de suministro, y los avances tecnológicos han posibilitado un ahorro energético considerable en procesos como el secado, tanto de las etiquetas en la fabricación como de las tintas en la impresión. Las innovaciones en la tecnología digital también han optimizado los procesos de preimpresión, así como la impresión de etiquetas, de modo que conforman una plataforma increíblemente flexible para producir etiquetas que incluso permite realizar distintas tiradas cortas de las mismas etiquetas, que luego van unas encimas de otras para aprovechar al máximo el material, el tiempo y el consumo energético. En algunos países europeos –sobre todo Alemania–, se ofrece asesoramiento financiero práctico sobre tecnologías que fomentan la sostenibilidad. Asimismo, las principales empresas de laminado de etiquetas ofrecen servicios de recogida de residuos de etiquetas a sus clientes del segmento del manipulado.

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En el congreso de Finat celebrado recientemente, se organizó una mesa redonda con varios representantes de empresas de manipulado de etiquetas de ambos lados del Atlántico, quienes confirmaron su intención de aprovechar todas las oportunidades de ahorrar residuos, tiempo y costes, tanto en beneficio del medio ambiente como de sus negocios. Las etiquetas autoadhesivas aparecen de forma física en la fase del manipulado de la cadena de suministro, y luego pasan a las marcas y a las empresas de envasado que las aplican. Mientras que la capa antiadherente contribuye a que las etiquetas se apliquen de forma precisa, rápida y sin problemas en las instalaciones de la empresa de envasado, los residuos de las matrices de etiquetas se quedan en la empresa de manipulado, a la espera de una solución que no puede ser el simple vertido.

‘No’ al entierro de residuos

Uno de los mayores desafíos de Finat es ayudar a las empresas europeas de manipulado a gestionar los restos de las matrices de etiquetas de manera sostenible. Los canales de transformación de los residuos en energía son una opción. Además, hoy en día los restos de las matrices de etiquetas se pueden reciclar y convertir en compuestos de madera y plástico.

No obstante, Finat considera que su rol actual debe ser el de facilitar la creación de una ‘cadena de custodia’ de la capa antiadherente usada que también involucre al usuario final. Las empresas usuarias finales que se impliquen pueden obtener ingresos de las compañías de reciclaje industrial de películas antiadherentes (tanto de PET como de PP). En cambio, si la capa antiadherente es de papel siliconado, el proceso requiere un tratamiento más especializado. En este sentido, Alemania es pionera. La VskE, la asociación alemana del sector de las etiquetas, ha promocionado los servicios del especialista austriaco en reciclaje Lenzing Paper Mill, que trabaja con la empresa independiente de reciclaje Cycle4green (C4G). Juntos, abarcan toda la cadena de custodia entre el manipulador, el usuario final y el reciclador. El proyecto ha establecido unos turnos regulares de recogida de las capas antiadherentes en las líneas de envasado de los usuarios finales, señaladas por los manipuladores, que están preparados para participar en el proceso. C4G se encarga de la parte logística –recoger y entregar el material por reciclar– y del contacto diario con las empresas de manipulado y los fabricantes.

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Por otro lado, los fabricantes de capas antiadherentes más destacados han puesto en marcha dos iniciativas importantes de recogida de residuos en Europa central. UPM ha desarrollado un proyecto de reciclaje de circuito cerrado para aprovechar las capas antiadherentes que produce. La empresa retira la silicona de la capa antiadherente en su fábrica papelera de Plattling (Alemania) y luego la aprovecha como materia prima para producir distintas clases de papel. El proyecto está abierto a toda la cadena de valor del etiquetaje de toda Europa, independientemente del origen o del color del material. La iniciativa incluye un sistema de recogida personalizada de residuos y soluciones logísticas, junto con el propio programa de tratamiento de residuos de etiquetas de la empresa.

Por otro lado, hace muy poco, Ahlstrom ha anunciado que recogerá el papel cristal usado (papel kraft fuertemente calandrado) y lo reciclará para producir papeles especiales en su fábrica papelera de Osnabrück, en Alemania. Los socios logísticos de Ahlstrom recogerán el material en las instalaciones de los clientes e impresores de forma gratuita, con la condición de que estos tengan una cantidad de residuos mínima. El proyecto abarca Alemania, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos.

Un sistema similar está a punto de arrancar en Suiza, donde tres importantes impresores de etiquetas han creado una “ruta” de clientes para recoger las capas antiadherentes usadas con el apoyo logístico de C4G, que las transportará a la planta de reciclaje de Lenzing. La intención es extender el sistema a impresores más pequeños y a sus clientes, como en Alemania.

Estas soluciones parecen la mejor respuesta para el tratamiento de las capas antiadherentes de las etiquetas y su aprovechamiento para producir papel, ya que se trata de un sistema de reciclaje de circuito cerrado de verdad. No obstante, lo ideal sería que el proyecto creciera y se adoptara de forma mayoritaria para manejar un volumen de residuos rentable con el objetivo de garantizar la viabilidad de las papeleras y reducir la cantidad de residuos vertidos. Es un reto considerable si tenemos en cuenta que, por ejemplo, hasta ahora el sector de las etiquetas representa menos del 10% del volumen anual de residuos de papel que entra en la papelera de Lenzing.

El largo camino hacia el éxito

El sector de las etiquetas autoadhesivas necesita, por tanto, la ayuda de las marcas y de las empresas de envasado que usan sus productos. Llegar hasta las personas que pueden hacer posible la recogida de las capas antiadherentes es una tarea difícil. Primero, la empresa de manipulado o su representante deben convencer al responsable de la sostenibilidad de la marca, que suele ser un alto directivo y en consecuencia está lejos de la línea de envasado a la que la empresa de manipulado presta servicio. Segundo, hay que convencer a los responsables de compras y envasado de las ventajas medioambientales y del ahorro de costes que supone participar en un programa de recogida de residuos de etiquetas, un proceso que implica cantidades mucho más pequeñas que, por ejemplo, en la recogida de cartones o películas de plástico. En tercer y último lugar, hay que contactar con el responsable de planta, que es la persona con quien hay que organizar la preparación de los residuos y el horario de recogida. Todo este proceso previo puede llevar semanas o incluso meses.

¡Ayuda por favor!

Solo en la UE, hay unos ocho mil clientes de empresas de manipulado de etiquetas autoadhesivas. Todos ellos pueden contribuir a mejorar no solo las credenciales medioambientales de sus empresas, sino también las de la industria de las etiquetas autoadhesivas. Además, la recogida y el reciclaje de las capas antiadherentes pueden dar una nueva vida a los productos del papel. En nombre de las tres mil empresas de manipulado de etiquetas autoadhesivas, hago un llamamiento a las marcas –en especial a las que trabajan en segmentos de mercado de gran volumen, como la alimentación y el cuidado personal– para que participen y faciliten un método de recogida de las capas antiadherentes de las etiquetas. Finat prestará toda su ayuda para identificar las rutas locales que den una respuesta a las necesidades de cada empresa de la manera más sencilla posible. En un momento en que los costes de las materias primas no dejan de aumentar y los recursos naturales del planeta disminuyen, estamos ante una verdadera oportunidad de contribuir a la sostenibilidad de una tecnología de decoración de productos de gran importancia.