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La eficiencia energética puede suponer un ahorro del 50% en la factura de la luz

20/01/2011

20 de enero de 2011

La reciente subida de la electricidad, en plena recesión económica, ha supuesto un nuevo golpe para la cuenta de gastos de las empresas. El momento de crisis económica unido al incremento del precio de la luz, han hecho que las empresas pierdan competitividad debido al aumento de sus costes energéticos. Sin embargo, tal y como se destaca desde la consultora Ipsom es posible reducir la factura de la energía eléctrica hasta en un 50% a través de la aplicación de medidas de eficiencia.
Por ejemplo, los sistemas de climatización (calefacción, aire acondicionado) son los mayores consumidores de energía. El calor y el frío representan hasta el 50% de la factura eléctrica. Por su magnitud, son un objetivo clave del ahorro energético. En este ámbito, los ahorros son posibles a través de las siguientes medidas: programar la temperatura según los horarios de la empresa, revisar los sistemas de climatización con frecuencia, es de especial importancia atender a los filtros. Por otro lado, conviene detectar posibles fugas en las canalizaciones de aire caliente o frío que reducen la eficiencia energética. Y, por último, es conveniente cubrir la parte exterior del aparato de aire condicionado para evitar pérdidas de calor. Asimismo, mejorar la eficiencia energética de los aparatos de aire condicionado a través de la regulación, puede suponer un ahorro de un 20%. Por otro lado, si éstos se sustituyen por otros más eficientes el ahorro alcanza la cifra de un 30%.
En cuanto a la iluminación, la reducción de los costes es muy significativa. Gracias a la nueva tecnología existente en sistemas de iluminación, el ahorro puede ser de hasta un 30%. Así, por ejemplo, sólo en la sustitución de los fluorescentes por la tecnología LED, aunque supone una inversión, tiene como resultado una disminución de hasta un 80% en el coste energético. Por otro lado, la instalación de sensores que apaguen las luces de aquellas estancias que no estén siendo utilizadas, también supone una importante disminución del coste con una inversión mínima.

También, dos tercios de calor generado en un edificio se pierden a través de las paredes y techos (el tercio restante se va por las puertas, ventanas y sistemas de ventilación). Por tanto, es obvio que una mejora en el aislamiento del edificio puede conllevar una reducción drástica de las pérdidas de calor (o bien de las entradas indeseadas de calor, en los meses de verano) y de los costes de climatización. Por este motivo, es muy necesario llevar a cabo un mantenimiento regular del edificio, atendiendo y reparando posibles, paredes degradadas, cristales rotos o ventanas que no cierran de forma correcta. Por otro lado es conveniente una mejora del aislamiento. Ésta puede realizarse aprovechando obras o reformas, mediante la instalación de materiales adecuados o rellenando los espacios interiores del techo y paredes con materiales aislantes.