Entre sus ventajas destaca que permite el suministro eléctrico de lugares aislados o distantes de la red eléctrica

Energía minieólica: la energía en casa

Maite Robles03/05/2010
Un pequeño aerogenerador conectado a una red de baja tensión, un poco de viento y voilà: ya tenemos electricidad en casa. La minieólica es una forma ecológica y sencilla de ayudar al abastecimiento de la energía del hogar, pero la falta de ayudas y de legislación propia dificultan su expansión.

En pleno siglo XXI, cerca de 1.800 millones de personas en el mundo viven sin electricidad, sin embargo en occidente saltan chispas cuando parte de la población se queda sin este servicio temporalmente. Los gastos de acondicionamiento de las líneas de transporte hacen que llevar la luz a determinados puntos no sea rentable. Y esto no ocurre sólo en países pobres, sino también en zonas remotas de nuestra geografía. Existen diferentes alternativas para conseguir generar electricidad sin depender del servicio de las grandes compañías eléctricas. Una de esas alternativas es sin duda la energía minieólica.

Consiste en el aprovechamiento de los recursos eólicos mediante la utilización de aerogeneradores de potencia inferior a los 100 kW. Los molinos de esta tecnología deben tener un área de barrido que no supere los 200 metros cuadrados.

Las ventajas de este sistema son múltiples. Por un lado, permite el suministro eléctrico de lugares aislados o distantes de la red eléctrica. Al estar colocado en el lugar de consumo, se reduce al mínimo las pérdidas en transporte o distribución –en España se pierde más del 15% de la producción eléctrica en las líneas de transporte–, adaptándose a las necesidades energéticas de cada lugar. Además, es totalmente compatible con la energía fotovoltaica o con sistemas híbridos con gasoil.

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Precisamente por sus reducidas dimensiones, la energía minieólica requiere que los molinos tengan un área de barrido que no supere los 200 m2. Foto: Bornay.

Un molino en casa

Estos minigeneradores eólicos pueden instalarse en los tejados de viviendas o granjas, convirtiendo así a cualquier consumidor en un pequeño productor de electricidad. Están destinados sobre todo al medio rural, a zonas aisladas donde, en combinación con la energía fotovoltaica o generadores de gasoil, pueden proporcionar la energía necesaria para un consumo medio.

La mayor parte de los minimolinos instalados a nivel doméstico actualmente no sobrepasan los 10 kW. Su coste es similar al de la energía fotovoltáica. Alrededor de 6 mil euros por cada kW. Sin embargo, su amortización es, de momento complicada. En lugares a los que no llega la red eléctrica convencional, es imposible vender la electricidad sobrante. Y en los que sí llega, la actual legislación, que los equipara a la energía eólica a gran escala, lo dificulta sobremanera.

Vacío legal

En países como Holanda, Reino Unido o EE UU, la energía minieólica es ya una realidad. Sin embargo, en España el Ministerio de Industria no está favoreciendo su implantación y desarrollo. Para instalar un molino de poco más de un metro, las administraciones exigen los mismos requisitos que para la implantación de un aerogenerador de más de 100 metros de altura en el medio natural.

La presión de las grandes compañías eléctricas tampoco ayuda. Su influencia hace que la energía minieólica no exista como tal legalmente. Sin embargo, la quincena de empresas fabricantes de este sector quieren independizarse de los parques eólicos como ya ha ocurrido en países vecinos como Italia o Portugal, donde ya tienen un marco regulatorio propio. Según Francisco Javier Forte, presidente de la Sección de Minieólica de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), “España tiene un gran potencial en sus fabricantes, que se mantienen gracias a las exportaciones y a las ayudas al Tercer Mundo, pero la situación ya no es sostenible, necesitamos un marco regulatorio”.

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Diversos ejemplos de aplicaciones aisladas. Foto: Bornay.

A la espera del próximo Plan de Energías Renovables 2011-2020, el sector reclama un Real Decreto que ponga fin al bloqueo que dificulta su implantación. La APPA había proyectado la instalación de 50 MW en España en 2010. La realidad ha dejado mucho más bajo ese techo situándolo en unos escasos 8 MW.

Pequeños productores

El director de la Unidad de Energía Eólica del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), Ignacio Cruz, cree que las compañías eléctricas tienen reticencias hacia la minieólica. Según Cruz “para las grandes empresas es mucho más fácil producir toda la energía en 10 centrales, poner un contador y vender”. Y es que la energía minieólica podría convertir a los propios consumidores en productores y vendedores de electricidad.

Cualquier persona que instale uno de estos pequeños molinos en su casa, puede vender la energía sobrante a las eléctricas. Pero debido a la ausencia de un marco regulatorio, el proceso para conseguir esto puede demorar más de un año.

España asume el déficit tarifario del coste del kilovatio, un déficit que actualmente asciende a 14.000 millones de euros. Por ello Forte reclama bonificaciones, incentivos fiscales o ayudas para aquellos usuarios que opten por este tipo de energía limpia. “Como la minieólica produce la energía donde se necesita, no facilita la existencia de grandes centrales de generación, así que cuando un usuario intenta vender sus kilovatios, se topa con las compañías eléctricas” afirma Forte.

Retrasar lo inevitable

Parece innegable que, a la larga, las compañías eléctricas van a tener que competir con cientos de pequeños productores de electricidad doméstica.

El proyecto de minieólica del Ciemat, adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación, construye nuevos prototipos de miniturbinas más baratos, eficientes y capaces de conectarse a la red con menos problemas que los actuales.

El director del Ciemat es además el coordinador del grupo de la Comisión Electrotécnica Internacional que está elaborando la normativa por la que se deberá regir el sector minieólico en el futuro. Si esta comisión logra diferenciar estos pequeños generadores de sus hermanos mayores, su implantación se extenderá inevitablemente.

Con un molino de 1 kW, una familia puede abastecer una cuarta parte de su consumo medio. Aunque de momento su inversión no es rápidamente amortizable a nivel económico, lo es sin duda medioambientalmente. Un 25% de energía eléctrica conseguida sin emisiones de CO2 producida en casa.