El sector agrario está muy especializado en la Comunidad Valenciana, donde los cítricos acaparan el 67% de la producción

Cítricos Valencianos: naranjas, mandarinas y limones con I.G.P.

Anna León15/11/2011

15 de noviembre de 2011

Al contrario de lo que sucede en el resto de la agricultura del país, que se caracteriza por la diversidad de cultivos, la citricultura copa el campo valenciano, con el 67% de la producción, según datos de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Valencia. De la Comunidad Valenciana salen, además, el 76% de los cítricos que se exportan a otros países, porcentaje que llega al 86% en el caso de las mandarinas y al 78% en el de las naranjas, tal y como aseguran fuentes de la I.G.P. Cítricos Valencianos. No hay duda pues, acerca del peso económico y social de estas frutas en la Comunidad Autónoma, que desde hace cinco años cuentan con su propia marca de calidad.
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Cuando uno se aproxima a tierras valencianas, lo primero que vislumbra son aquellos paisajes, prácticamente interminables, de campos de cultivo de naranjas, mandarinas y limones. Los cítricos representan el 67% de la producción agrícola de la Comunidad Autónoma, que se ha ganado con creces la fama de primera exportadora de éstos a otros países. A diferencia del resto de la agricultura española, donde abunda la diversidad de cultivos, el campo valenciano se caracteriza, entre otros factores, por la especialización. En este caso, en la plantación y producción de cítricos, según datos facilitados por la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Valencia.

Pero vayamos por partes. En términos generales, el sector primario representa, hoy en día, el 2,1% del PIB de la Comunidad Valenciana y ocupa al 3,3% de la población. La agricultura valenciana se caracteriza, además del alto índice de especialización productiva, con tendencia al monocultivo en muchas comarcas, donde cerca de tres cuartas partes de la producción son frutas, hortalizas y ganado porcino, por las dimensiones reducidas de las explotaciones: 5,07 hectáreas de media, muy lejos de las 23,8 hectáreas de la media española. Este minifundismo, según la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Valencia, ha afianzado el modelo de agricultura a tiempo parcial y el desarrollo de cooperativas.

Además, en la Comunidad Valenciana se aprecia una clara vocación exportadora de la producción agraria, básicamente orientada al consumo final y, por ende, a los mercados exteriores. En este sentido, es la tercera región española en volumen de exportaciones, las cuales equivalen al 18% del PIB regional (17% de media en España), tal y como apuntan desde la Cámara Valenciana. La exportación de cítricos, como ya se ha mencionado anteriormente, es destacable ya que ostenta cerca del 76% de la producción total. Un porcentaje que llega al 86% en el caso de las mandarinas y al 78% en el de las naranjas, tal y como aseguran desde la I.G.P. Cítricos Valencianos.

Por debajo de los cítricos –el 67% de la producción– se plantan viñas, sobre todo en Valencia y Alicante, un 10% del total. Y en menor cantidad, se cultivan hortalizas, un 9% de la producción agrícola, especialmente sandía, tomate, brócoli, cebolla y alcachofa. Es la tercera región española por volumen de exportaciones, las cuales suponen el 18% del PIB regional (17% de media en España).

La exportación de cítricos es destacable, ya que ostenta cerca del 76% de la producción total. Porcentaje que llega al 86% en el caso de las mandarinas y al 78% en el de las naranjas
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La Comunidad Valenciana es claramente exportadora, siendo los cítricos el subsector con mayor acogida en otros países.

Un cultivo con gran proyección internacional amparado por I.G.P.

En la Comunidad Valenciana, la superficie de cultivo se acerca a las 178.361 hectáreas, es decir, el 57% del total del país en el año 2010. De éstas, el 31% se destinan a la producción de cítricos, según se desprende de datos facilitados por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación Valenciana. En volumen, se producen casi 4,18 millones de toneladas de estos frutos, básicamente mandarinas (51%), naranjas (43%) y limones (6%) en el campo valenciano, tal y como recoge el Anuario Estadístico del Instituto Valenciano de Estadística. Los datos no dejan lugar a dudas: la Comunidad Valenciana lidera el ranking de exportación de cítricos, con cerca del 80% del total.

Porcentajes aparte, se llega a una conclusión: la citricultura española –donde la Comunidad Valenciana concentra el 60% de la producción y el 75% de las explotaciones– gana posiciones en países extranjeros. Durante el pasado ejercicio, el sector se posicionó como cuarta potencia mundial, por detrás de China, Brasil y Estados Unidos, así como primera región naranjera de la cuenca del Mediterráneo (22% del total), según datos aportados por la I.G.P. y barajados por el CLAM.

La citricultura española –donde la Comunidad Valenciana concentra el 60% de la producción– gana posiciones en países extranjeros. Durante el pasado ejercicio, el sector se posicionó como cuarta potencia mundial
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A pesar de la mayor dimensión internacional de éstos cítricos, el sector ha de seguir con su política de promoción y apertura de nuevos mercados exteriores.

Del peso internacional, cada vez mayor, de los cítricos valencianos deja constancia también el Instituto Valenciano de la Exportación (IVEX). A finales del pasado ejercicio, el valor económico de las exportaciones de cítricos frescos alcanzó los 1.944 millones de euros. Entre los principales países destino de éstas exportaciones figuran Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Países Bajos, Polonia, Portugal, Bélgica, Estados Unidos, Suiza, Suecia, República Checa, Noruega, Rusia, Dinamarca, etcétera. Más centrados en los retos a los que ha de hacer frente este subsector, junto con el sector de los agrios, y de forma urgente, tal y como advierten desde la I.G.P., se hallan la ordenación y concentración de la oferta, la reducción de los costes de producción, la apertura de nuevos mercados exteriores así como la mayor promoción de estos cítricos fuera de nuestras fronteras sin dejar de lado el mercado interior y, principalmente, aunar esfuerzos para mejorar la competitividad y rentabilidad actuales. Todo ello se considera básico para poder competir con la llegada, cada vez mayor, de frutos de países emergentes.