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Todas las naranjas no son iguales

Clementines de les Terres de l'Ebre

Redacción Interempresas08/10/2012
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La clementina es un fruto cítrico híbrido, proveniente de la hibridación entre mandarina y naranja amarga, de donde proviene ese característico sabor agrio, pero a la vez también dulce. Así se define a la clementina común, pero la que ha arraigado profundamente en las comarcas del Baix Ebre y el Montsià, en Tarragona, tiene unos tintes característicos: un periodo de madurez de los frutos muy prolongado en el tiempo; una gran calidad gustosa; y un color naranja extremo, muy acentuado e intenso. Los frutos protegidos con I.G.P. corresponden exclusivamente a los de la especie 'Citrus reticulata', procedentes de las variedades Clementina Fina; Clementina Hernandina; y Clemenules (Clementina de Nules).

Tipos de Clementinas

Son tres las variedades de clementinas que se acogen a la I.G.P. de Clementines de les Terres de l'Ebre:

Clementina Fina

Tiene un fruto de tamaño medio o pequeño. Su forma es también variable, desde chafada hasta forma de globo y oblicua. La base es generalmente redonda, presentando a veces un pequeño cuello. El número de gajos por fruto oscila entre 8 y 12 segmentos, ligeramente adherentes, con un eje central abierto. La carne es de color naranja intenso, tierna y fundida, con mucho zumo y un fuerte y agradable aroma, de sabor ácido. No producen huesos. La piel del fruto es de grueso medio, moderadamente firme y adherente, de pelaje fácil y no presenta soplado hasta después de la madurez. Tiene un color naranja intenso, tirando hacia rojo-naranja. La Clementina Fina es la variedad pura. Tanto la Hernandina como la Clemenules provienen de la mutación de la Clementina Fina.

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Clementina Hernandina

Procedente de la mutación espontánea de la Clementina Fina, tiene un fruto de tamaño medio, con una forma ligeramente aplastada. La superficie es lisa, con aroma agradable, aunque no tan intenso como el de su progenitor. La carne es de color naranja intenso, de textura tierna y sabor muy agradable que se deshace con facilidad, sin dejar residuos en la comida. Prácticamente sin semillas cuando no hay polen. Su piel es blanda y se separa con facilidad. Productiva, con tendencia a la alternancia de cosechas, madura entre 50 y 60 días después de que las primeras Clementinas Finas y aunque su coloración es intensa, no llega a completarse, quedando una aureola ligeramente verde entorno a la zona estilar.

Clemenules

Procedente de la mutación espontánea de la Clementina Fina, tiene un fruto de gran tamaño (bastante más grande que el de la Fina), de color naranja intenso, de forma redondeada o ligeramente aplastada, y una madurez similar al de la variedad Fina. La carne es de color anaranjado-rojizo, no dejando residuos a la comida, tiene un zumo de muy buena calidad y muy compensado. Se pela con facilidad y posee cierta propensión al soplado, aunque en general aguanta bien en el árbol.

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Las clementinas de esta zona presentan un periodo de madurez en el árbol muy prolongado en el tiempo

Las clementinas de esta zona presentan un periodo de madurez en el árbol muy prolongado en el tiempo. En condiciones óptimas de madurez, los frutos presentan un índice de madurez muy alto. No obstante, a partir de un índice superior a 10, las clementinas de las tres variedades ya presentan una alta calidad gustativa que constituye una de las características diferenciales de las clementinas comercializadas bajo el amparo de esta I.G.P..

En general, presentan un porcentaje de zumo superior al 40% mínimo establecido en la norma de calidad vigente en la materia, destacando la variedad Hernandina con un porcentaje de zumo muy superior al mínimo. Las características organolépticas de las clementinas de les Terres de l’Ebre son consecuencia, por un lado, de las condiciones edafoclimáticas de la zona del Baix Ebre y Montsià, y por otro, de las condiciones de cultivo utilizadas. Unidas a las cualidades nutritivas conocidas en los cítricos, las Clementinas de les Terres de l'Ebre destacan por sus propiedades digestivas y tónicas, que las hacen muy interesantes para la limpieza y depuración de los órganos digestivos. Una curiosidad que presenta es su remarcable contenido en Bromo, que le otorga propiedades para ejercer como sedante nervioso.

Un vínculo con el medio y con la tierra

En Cataluña los cítricos han conquistado una parcela entre todos los productos agrícolas que forman parte de la compleja estructura agraria catalana. Concentrada en las comarcas del sur de Tarragona, la producción de clementinas ha ido creciendo año tras año, hasta convertirse en sello propio de la identidad agrícola catalana. En Cataluña, hasta los años sesenta la evolución del cultivo de cítricos en esta zona fue más bien lenta. A partir de entonces se comenzó a regar tierras que hasta ese momento eran de secano. Este hecho fue clave en la expansión del cultivo de cítricos en las Terres de l'Ebre. En el caso del mandarino aumentó hasta casi duplicar su superficie en tan solo diez años.
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De los diferentes cítricos cultivados en las Terres de l’Ebre, han sido las clementinas, especialmente las tres variedades protegidas, las que han sobresalido por su calidad absoluta. Así, los agricultores se han inclinado por la calidad, haciendo que el cultivo de las clementinas abarque cada día más terreno, de tal manera que poco a poco ha ido desapareciendo el cultivo de otro tipo de cítricos.