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Los consumidores exigen mayor oferta en productos saludables, según un estudio de Eroski Consumer

10/05/2012

10 de mayo de 2012

Una encuesta a 1.900 consumidores de nueve comunidades autónomas, encargada por Eroski Consumer, revela que el 30% de los entrevistados reclama más productos saludables para su compra diaria. Y también que una tercera parte adquiere productos ricos en fibra, sin azúcares añadidos o bajos en calorías.

A fin de investigar sobre los hábitos de consumo de productos mejorados nutricionalmente, Eroski Consumer entrevistó a 1.900 personas de las siguientes comunidades autónomas: Andalucía, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Comunidad de Madrid, Navarra y País Vasco. En todos los hogares contactados, la persona que contestó a la entrevista siempre era la responsable de la compra (o una de ellas). En un 70% de los casos era una mujer y en el 30% se trataba de un hombre. Por edades, todos eran mayores de 20 años y el número de personas que vivían en los domicilios consultados era cuatro, de media.

A raíz de este estudio, Eroski Consumer ha comprobado que solo una tercera parte de los encuestados asegura adquirir algún tipo de alimento mejorado nutricionalmente. En concreto, se eligen productos ricos en fibra, sin azúcares añadidos, bajos en calorías y sin grasas saturadas. Además, del total de entrevistados, a un 28% les gustaría que hubiese más variedad en la oferta actual de este tipo artículos. Sin embargo, el 70% de los encuestados percibe que el precio de este tipo de productos es, en general, más caro que los demás.

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Foto: Eroski Consumer.

La información es clave para poder elegir los productos de forma correcta y conseguir el propósito de alimentarse de una forma equilibrada: casi cuatro de cada cinco encuestados aseguran leer la que aparece en los envases y etiquetas nutricionales de lo que van a adquirir. De ellos, un 87% centra su atención en la fecha de caducidad; un 56% en los ingredientes que contiene el producto; y un 43% en su valor nutricional.

Sin embargo, el 48% de los entrevistados no entiende de manera clara la información nutricional y de ingredientes que figura en los productos alimenticios y únicamente el 10% la utiliza como fuente principal para asesorarse sobre alimentación.

En general, no existen amplias diferencias entre las nueve comunidades autónomas estudiadas, aunque en Galicia se compran con mayor asiduidad (siempre o bastantes veces) alimentos nutricionalmente mejorados (es decir, a los que se les ha reducido las grasas, la sal o los azúcares o bien han sido enriquecidos con micronutrientes como las vitaminas o los minerales), seguida muy de cerca por Andalucía, Islas Baleares y la Comunidad de Madrid.

Por el contrario, los encuestados residentes en el País Vasco declaran no adquirir estos productos con tanta frecuencia. Además, Eroski Consumer quiso determinar con qué frecuencia se compran productos bajos en sal o sin sal, alimentos que contengan solo cereales integrales, que no contengan grasas saturadas, artículos sin azúcares añadidos, ricos en fibra, bajos en calorías enriquecidos con Omega 3 y vitaminas y minerales. Entre los entrevistados, el 48% compra habitualmente artículos ricos en fibra; y en torno al 40%, alimentos sin azúcares añadidos, sin grasas saturadas y bajos en calorías. Además, el 34% de los encuestados se lleva a casa habitualmente productos que contengan solo cereales integrales; y aproximadamente un 25%, aquellos enriquecidos con vitaminas y minerales, así como bajos en sal o sin sal. Por último, un 23% adquiere artículos enriquecidos con Omega 3. Además, tanto las mujeres como los hombres escogen en primer lugar productos ricos en fibra (un 46% ellos y un 48% ellas). Pero si se tiene en cuenta la edad, son los entrevistados con más de 45 años los que más declaran comprar este tipo de artículos (de media, un 55% frente al 42% de los jóvenes entre 20 y 44 años).

Curiosamente, en un país con más de 10 millones de afectados por la hipertensión arterial, un 48% de los entrevistados asegura que nunca suele escoger alimentos sin sal o bajos en sal y un 46% tampoco productos enriquecidos con Omega 3. Cataluña, Navarra y País Vasco son las comunidades donde hay más consumidores que nunca adquieren alimentos sin sal o bajos en sal (un 55% así lo asegura). Y en las Islas Baleares y, de nuevo, Navarra y País Vasco obvian en mayor proporción (un 33% así lo dice) los enriquecidos con Omega 3. Por sexos, el 50% de las mujeres nunca compran alimentos sin sal o bajos en sal, mientras que un 47% de los hombres no adquieren nunca los enriquecidos con Omega 3.


Cuidar la alimentación es, en ocasiones, una empresa compleja. De hecho, al 28% de los consumidores le gustaría que hubiera más variedad de productos alimenticios mejorados nutricionalmente (más ellas que ellos, puesto que lo piensan el 26% de los hombres y el 29% de las mujeres encuestadas). Lo aseguraron especialmente en Galicia (un 34% de los encuestados en la región) y en la Comunidad Valenciana (en un 33%). Pero además, para un 8% del total de entrevistados la oferta de este tipo de artículos saludables no es suficiente.

Los encuestados reclamaban propuestas más saludables de lácteos y derivados (así lo afirmaban en un 32% de los casos) y embutidos (en un 31%). Asimismo, desearían que se ofreciesen bebidas (a un 25% le gustaría), alimentos precocinados (a un 23%), conservas (a un 20%) y galletas (a un 19%) en una modalidad o receta mejorada nutricionalmente. Y en menores proporciones querrían productos de este tipo en aperitivos, pan y cereales (para un 15%, respectivamente), y en salsas y condimentos (para un 4% de los entrevistados).

En la alimentación, el sexo también nos diferencia: ellas quieren más productos saludables relacionados con los lácteos y derivados, como leche, yogures, quesos, mantequillas, etc. (lo prefiere un 35% de las entrevistadas). A ellos, por el contrario, les gustarían más artículos que tengan que ver con los embutidos (también un 35% de hombres encuestados lo piensa). Sin embargo, en el caso de los hombres, resulta mucho más esclarecedor realizar las comparaciones por edades. Los más jóvenes de entre 20 y 44 años buscan alimentos precocinados (pizzas, tortillas, etc.) (lo asegura un 41% de los hombres entrevistados de esta edad), mientras que los mayores de 45 años preferirían más lácteos y derivados (un 34%).

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Foto: Eroski Consumer.
Desde el año 2008, la crisis económica y social por la que atravesamos está influyendo mucho en el consumo. En muchos hogares en los que el presupuesto doméstico ha disminuido, la máxima de “apretarse el cinturón” es un mantra que se repite a diario. En este sentido, un 70% de los encuestados tienen la percepción de que los productos alimenticios saludables son más caros que los demás (lo piensan sobre todo en Galicia y Cataluña). Solo un 16% cree que tienen el mismo precio (sobre todo en la Comunidad de Valencia y en Andalucía) y un 1% que son más baratos.

A pesar de ello, Eroski Consumer comprobó que la crisis económica no ha afectado a la intención de los consumidores de mantener una dieta saludable y cuidar de su alimentación. Y es que un 35% de las personas encuestadas compra más productos bajos en sal, ricos en fibra, bajos en calorías… respecto a hace dos años (en mayor proporción ellos que ellas, un 37% frente a un 34%), especialmente los baleares.

Solo un 3% compra menos (alrededor de un 5%, eran consumidores manchegos y valencianos) y tres de cada cinco adquieren el mismo número.

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