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Afianzada ya en el sector del ferrocarril y el de la construcción, busca oportunidades en otros como el agrícola

Las máquinas de primer nivel soportan el éxito del especialista en chapa Rem-Iru

Ibon Linacisoro15/09/2011

15 de septiembre de 2011

Rem-Iru es una de esas empresas que ha decidido basar su desarrollo en la apuesta por las tecnologías de alto nivel. Especializada en el trabajo de la chapa y ubicada en Vitoria, Rem-Iru es una empresa familiar liderada por tres miembros de una misma familia, padre y dos hijos. Con un total de 60 trabajadores no sólo está logrando sobrevivir en estos años de gran dureza para todos sino que está encontrando nuevos nichos de mercado ampliando el abanico de los materiales y de los tamaños de chapa que ofrece. Su implantación en el sector del ferrocarril y en el de la construcción es ya un hecho, mientras penetra en otros, como el agrícola, donde se está haciendo un hueco en la fabricación de secaderos de grano para Rusia, de la mano de un socio líder en el sector.
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La máquina de láser fibra de Salvagnini, con una superficie de corte de 1.500 x 4.000 milímetros, ha abierto nuevas posibilidades a Rem-Iru.

Roberto Ruiz, el padre, trabaja en el sector de la chapa desde 1973, año en el que fundó una empresa con otros socios. En 2002 los socios decidieron separarse y repartirse las filiales, momento en el que Roberto Ruiz se hizo con las riendas de la actual Rem-Iru, actualmente un referente en el ámbito de la subcontratación. Hoy, junto con sus dos hijos, Daniel, director Comercial y de Producción y Judith, gerente, lidera una empresa consolidada que cuenta con 60 empleados y un parque de maquinaria completo para el trabajo de la chapa. “Nuestra actividad principal es la producción en chapa, su manipulación, corte y punzonado. –explica Roberto Ruiz–. Punzonamos inoxidable, hierro, aluminio y latón y también plegamos y panelamos”. Sus productos se destinan a aparatos cotidianos, como los de aire acondicionado, o a sectores como el ferrocarril, donde cuenta con CAF como cliente, el de los ascensores o la fabricación de contenedores.

En un paseo por el taller de la sede central de Vitoria destaca la máquina más nueva, una láser fibra de Salvagnini con una superficie de corte de 1.500 x 4.000 milímetros. Antes de llegar a ella, y entre otras marcas de primer nivel como Trumpf o Bystronic, se encuentran también las dos paneladoras, una automática y otra semiautomática, y un sistema de punzonado con cizalla, compuesto por una torre almacén para alimentación y un dispositivo de apilado automático de Salvagnini. Con esta apuesta por el láser fibra la empresa puede ahora ofrecer productos de mayor calidad y reducir sus costes de producción, abriendo además la posibilidad de trabajar productos como el aluminio puro, el cobre o el latón. Toda una ventaja que ofrece a este subcontratista la opción de ampliar su oferta, no solo por los materiales que puede cortar, sino también por el tamaño de la máquina.

La decisión de adquirir la máquina estuvo motivada por la saturación a la que estaba sometida la otra máquina de láser con la que cuenta, trabajando a tres turnos, “lo cual creaba dificultades cuando había cualquier incidencia y teníamos que subcontratar a otros talleres. La presión de los clientes no nos dejó otra salida”, explica Roberto Ruiz.

También fue importante el bajo consumo energético y la disminución radical de consumibles de la máquina a la hora de decantarse por esta en concreto. No sólo le permite a Rem-Iru trabajar bajo sus premisas de respeto al medio ambiente, sino también evitar la instalación de un transformador para poder afrontar la alimentación de más electricidad a la nueva máquina.

Rem-Iru cuenta con una oficina técnica bien equipada. Allí se reciben los pedidos, se analizan los materiales que se requieren y se hacen las programaciones para las máquinas que, partiendo de chapas de diferentes formatos, conforman la pieza deseada.

En su afán de ofrecer a los clientes piezas ya terminadas y de controlar todo el proceso internamente, se ha creado también una sección de soldadura, instalada en otro pabellón, donde seis profesionales de la soldadura permiten a la empresa tener controlado este proceso y evitar la subcontratación de estas labores. Ha sido, en cierto modo, un avance impulsado por los propios clientes: “Ellos mismos nos demandaban la soldadura e incluso la pintura, aunque de momento, esta último no es un tipo de actividad en la que pensamos entrar”.

Su radio de acción se ha ampliado, por lo tanto considerablemente: más y mayores tamaños de chapa, más materiales y soldadura. “Podemos ofrecer muchas más piezas que antes, hemos ampliado mucho nuestra oferta”.

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El trabajo de la chapa es la especialidad de esta empresa vitoriana.

Máquinas de primera línea

Para responder a unas exigencias crecientes de los clientes y con el fin de acercarse lo más posible a la pieza final, sin tener que externalizar trabajos, esta empresa vitoriana está bien equipada. Además de los equipos de soldadura en la sección ya comentada, cuenta con tres punzonadoras, dos máquinas de corte por láser, seis plegadoras, dos paneladoras, una cizalla hidráulica CN y una punzonadora con cizalla, así como un cilindro y maquinaria auxiliar (varios taladros, roscadora, remachadora, etc.)

Las máquinas de alta tecnología permiten, además, ofrecer mejores precios al mercado. “Por ejemplo, –señala el fundador de la empresa– en la máquina punzonadora con cizalla de Salvagnini podemos cargar la máquina y dejarla trabajando toda la noche, sola, mientras que los otros modelos de máquinas que tenemos, tienen que ser cargados a mano”.

Además, la máquina de láser fibra es mucho más rápida en chapa de 1 a 2 mm que la de láser convencional. En este sector lo importante son los plazos, siempre muy ajustados y que obligan a una gran flexibilidad de la plantilla y a contar con los mejores equipos.

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Roberto Ruiz (derecha), padre y 'alma mater' de la empresa, trabaja en el sector de la chapa desde 1973.

El futuro

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  Detalle del interior de la máquina de láser fibra, mucho más rápida en chapa de 1 a 2 mm que la de láser convencional.

“Hay mucha competencia, mucha presión sobre los precios, y por eso apostamos por máquinas de alto nivel que nos permiten producir más barato y ofrecer las piezas a mejores precios que nuestra competencia”. Así se expresa Roberto Ruiz preguntado por las claves para seguir teniendo éxito en tiempos difíciles. “Invirtiendo en tecnología logramos bajar los costes”.

Aprendida esta elección, ¿cómo elegir la opción más adecuada de las existentes en el mercado? Tras un análisis completo de las características de las máquinas que pueden cubrir sus necesidades entran en juego otros factores como el servicio y, en cierto modo la confianza que el comprador tiene en su interlocutor en la empresa que le suministra la máquina. Roberto Ruiz piensa que hoy en día las diferencias entre las marcas punteras son pocas y entran en juego por tanto factores más subjetivos, como la confianza y, sin duda, otros más objetivos como el precio. “Aunque el precio no está necesariamente en primer lugar. Lo primero es que la máquina responda a lo que nosotros queremos. No nos podemos permitir pagar menos por una máquina si esa máquina no nos va a dejar ser competitivos”.

El presente y el futuro pasan por la exportación aunque en la actualidad la mayor parte de los clientes de Rem-Iru, de los sectores ferroviario y de la construcción, se encuentran en España. “Somos una empresa subcontratista. Es cierto que los pedidos actualmente están en horas bajas, pero también estamos abriendo mercados y ofreciendo nuestros servicios a empresas de otros países. Una de las acciones más interesantes actualmente es la de los secaderos de grano que estamos fabricando para el mercado ruso.

Colaboramos con una empresa, líder en el sector, que tiene la patente. Nosotros hacemos todo el trabajo de chapa. Hemos fabricado ya varios para Hungría y actualmente estamos finalizando otros pedidos para Rusia”.

Rem-Iru cuenta por tanto con las cualidades para seguir en primera línea: un equipamiento completo y versátil, una plantilla preparada y flexible, y vocación y capacidades para la exportación.

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Piezas realizadas en Rem-Iru, en un improvisado expositor.

Aparcabicis

En las oficinas de Rem-Iru, en Vitoria, sorprende una fotografía de bicicletas sobre un soporte. No hay chapa en ese aparcabicis, sino tubos. ¿Qué tiene que ver con Rem-Iru? La explicación es sencilla: la empresa fabrica, junto con un socio, el inventor, los aparcabicis conocidos como ‘Modelo Vitoria’, de los que ya están instalados más de 2.500 unidades en la capital vasca. Pero esta es otra historia, de otra empresa que corta, dobla y suelda tubos. En Rem-Iru, la especialidad es la chapa.

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Aparcabicis fabricados por Rem-Iru.

Empresas o entidades relacionadas

Salvagnini Ibérica, S.L.

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