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Cierra sus puertas el 19 de mayo

Fernando Higueras, la exposición de un genio de la arquitectura

Santos de Paz22/04/2019

El 19 de mayo cierra una de las grandes exposiciones de arquitectura celebradas en nuestro país, la de Fernando Higueras, que ha servido para mostrar las obras, proyectos y el legado de una figura a la que desde ahora se valorará aún más. Sirva este reportaje para un merecido homenaje a la exposición y su protagonista.

Fernando Higueras

Controvertido, visionario, rebelde, polifacético, genio deslumbrante, adelantado a su tiempo caracterizan a este arquitecto que fue capaz de abordar todos sectores de la edificación y ser uno de los grandes a nivel nacional e internacional. Fernando Higueras (Madrid, 1930-2008) ha dejado como herencia en la historia de la arquitectura española un modo emocional de considerarla desde su cualidad más esencial.

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El arquitecto Fernando Higueras.

Fue algo más que un arquitecto, fue ante todo un artista, un precursor de la modernidad práctica con aura de hombre universal renacentista. Gran fotógrafo y pintor –galardonado con numerosos premios, como el de Bellas Artes en 1954–, además de un consumado guitarrista cuya técnica fue elogiada por el propio Andrés Segovia. Su relación con el arte no se limitó a la práctica, sino que cultivó una estrecha amistad con algunos de los más destacados creadores de su tiempo, los pintores Lucio Muñoz, Amalia Avia y especialmente Antonio López. Su íntima relación con el mundo artístico se entremezcla con su trabajo arquitectónico y contribuyó a su enriquecimiento.

De él han dicho, entre otras cosas:

María Isabel Navarro Segura (arquitecto): “Pertenece a una generación de arquitectos madrileños que tenían la conciencia de participar en un proceso completamente renovado de la arquitectura española, que no reconocían la existencia de límites a su actividad como arquitectos, y carecían de la memoria histórica de la generación que entonces ya abría el camino frente a la presión aún recalcitrante de los arquitectos que habían elaborado las propuestas para el Régimen durante la década de los años 40”.

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Centro de Restauraciones Artísticas, ‘La Corona de espinas’, Premio Nacional de Arquitectura.

Álvaro Martínez-Novillo (experto en arte): “En el caso de Fernando Higueras podemos afirmar que cuanto proyectó y construyó a lo largo de toda su carrera, lleva la impronta de un arquitecto-artista no muy diferente a aquellos polifacéticos creadores del Renacimiento”.

Iñaki Ábalos (arquitecto): “Un verdadero mago, cuya facilidad infinita quizá fuese, a la postre, su peor enemigo”

Y es que su personalidad también le llevó a enfrentamientos, siendo notorio el que tuvo incluso con su sobrino Jesús Higueras (párroco de la iglesia de Santa María de Caná en Pozuelo de Alarcón) a costa de esta obra, una de las construcciones religiosas más ambiciosas de las últimas décadas (Higueras la proyectó con una cubierta natural que no existe). El rifirrafe entre ambos en los últimos meses de la obra supuso una riña, un despido y una ruptura con tintes de melodrama familiar. Recomiendo la lectura de toda la historia en un artículo de Carlos Prieto en El Confidencial.

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Colegio Estudio.

Quiero destacar otra de las muchas anécdotas de este artista/ arquitecto: no directa, sino de una de sus obras, la de la Unidad Vecinal de Absorción en Hortaleza (1963), una intervención de viviendas de actuación pública residencial de primera necesidad. La propuesta que le mostraron a Franco fue otra en la que los baños eran comunes a las viviendas (como en los cuarteles, pensando que era la que le podía gustar más); la propuesta le pareció poco avanzada al dictador en momentos de expansión económica del Régimen y le propusieron como alternativa el proyecto de Higueras en el que los baños estaban incorporados en las viviendas, a lo que Franco indicó que era el modelo a seguir. “Franco nos salvó la vida” dijo irónicamente el arquitecto.

La exposición

El 27 de febrero se inauguró en el Museo ICO de Madrid la exposición ‘Fernando Higueras. Desde el origen’, comisariada por Lola Botia y organizada por la Fundación ICO y el Ministerio de Fomento.

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Imagen del Museo ICO de Madrid durante la exposición ‘Fernando Higueras. Desde el origen’.

Tuve la suerte de visitar la exposición organizada por ADANAE junto con otros exalumnos del Colegio Estudio (en donde el arquitecto cursó bachillerato y cuyas instalaciones albergan desde 1970 el colegio) y hacerlo de la mano de su comisaria. Lola Botía refleja y demuestra emoción en sus explicaciones (entre otras cosas fue su pareja y colaboradora), mostrando una parte de la obra de Higueras. “con esta exposición se ha dado a conocer una muestra de la cantidad y calidad de sus obras y podría hacerse una exposición de cada una de sus etapas”, indicó.

En la exposición, dividida en las etapas que marcan su obra (1954-60, 1961-62, 1963-69, 1970-78, 1979-97 y 1998-2007), se han podido ver más de 70 de los 315 proyectos que realizó en su trayectoria, a través de planos, fotografías, maquetas y audiovisuales.

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Detalle de la exposición.

Sus obras, un regalo para la arquitectura

Fernando Higueras se alejó del racionalismo para acercarse al informalismo, aprovechando además lo mejor de la arquitectura vernácula tradicional y de modo pionero en España, introduciendo la consideración del entorno y el respeto al paisaje y la naturaleza, que llegaría a ser primordial en su obra y que integró incluso en sus proyectos urbanos. Pertenece a un grupo de arquitectos que trae un verdadero relevo generacional marcado por las nuevas necesidades de apertura del régimen de Franco y por las tentativas del sector cultural de reformar posiciones en el contexto de un proceso político sin expectativas de cambio.

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Lola Botía, comisaria de la Exposición.

Un aspecto que comparten los arquitectos nucleados en torno a la Escuela de Madrid es el alto grado de pragmatismo, que cabría calificar de realismo. Era el momento en que surge en España un interés por las arquitecturas populares que en Higueras se traduce en interés por la relación entre naturaleza y arquitectura, un planteamiento, que le permitiría relacionar categorías primigenias, esenciales, intemporales. “He aprendido mucho de la arquitectura popular anónima, ya que es una infinita fuente de lecciones. Siempre he apreciado en esta la naturalidad, la adecuación, el orden y la funcionalidad, la lógica, la economía, además de la disciplina y la diversidad combinadas y armonizadas en un nivel que difícilmente encuentro en la arquitectura contemporánea”, afirmaba Higueras, quien también dijo: “mi mejor cliente son los concursos”, en los que no siempre triunfó pero en los que dejó su impronta a nivel nacional e internacional (fue uno de los arquitectos españoles más reconocidos internacionalmente -se le invitaba a concursos restringidos- y su obra está por todo el mundo, desde Brasil a Emiratos Árabes).

En 1960 Fernando Higueras realiza el primer trabajo con el concepto de la vivienda, concurriendo al concurso para el Premio Nacional de Arquitectura bajo el tema 'Diez residencias de artistas en el Monte de El Pardo'. Este trabajo se publicó en múltiples revistas, tanto nacionales como internacionales. Las viviendas de artistas se convirtieron pronto en una de las constantes fundamentales de su obra. La arquitectura para habitar responderá a razones de economía de recursos materiales, de costes de ejecución y plazos, pero estará siempre impregnada de aspectos relacionados con el bienestar, con las sensaciones placenteras más elementales, y también con el mundo de los sueños de sus clientes: desde la casa de César Manrique, pasando por las de Lucio Muñoz, Manuel Villaseñor, el guitarrista Andrés Segovia, La Macarrona, Nuria Espert o su propia casa subterránea, un claustro materno terrestre iluminado cenitalmente al que llamaría el ‘rascainfiernos’.

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Detalle de la exposición.

En 1961 consigue el Premio Nacional de Arquitectura con su proyecto para el Centro de Restauraciones Artísticas, ‘La Corona de espinas’, en la Ciudad Universitaria de Madrid, en colaboración con Rafael Moneo y Luis Roig d’Alós. Una obra definitiva en su trayectoria será la construcción del Colegio Estudio en Aravaca (1962), de donde parten todos los invariantes de arquitecturas posteriores, como sus únicas vigas invertidas de hormigón. En este colegio empieza a desarrollar sus propuestas de diseño de mobiliario e interiorismo, que seguirá ampliando en toda su obra.

El proyecto de las Viviendas para el Patronato de Casas Militares (1967-1975) en la Glorieta de Ruiz Jiménez de Madrid es un caso particular del planteamiento de arquitectura para habitar. La manzana original fue transformada en una modalidad peculiar de propuesta urbanística en la que todos los requerimientos encontraban respuesta: fachadas públicas para vías abiertas, conexión de tráfico y usos de aparcamiento, vía interior de tráfico y zona ajardinada.

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El proyecto de las Viviendas para el Patronato de Casas Militares (1967-1975).

En 1963 recibe el encargo de un Plan de ordenación y urbanización en Playa Blanca, en el sur de Lanzarote. Viaja a la isla junto a César Manrique y encuentra una riqueza de elementos naturales para el desarrollo de su trabajo que le llenan de entusiasmo: La Geria, con su picón y el verde de la vid, playas negras, paisaje lunar lleno de volcanes, el color de las aguas, etc. Su propuesta de respeto absoluto al entorno se traduce en la no intervención en el paisaje. Más tarde realizaría sus planteamientos para la Ciudad de las Gaviotas en el Risco de Famara y de Montaña Bermeja y la obra maestra del Hotel Las Salinas en Lanzarote, referente turístico de arquitectura al borde del mar. Sus trabajos en la isla (como la mareta, donde nuestros gobiernos han tomado por costumbre utilizar) y en la Costa del Sol alcanzarían gran repercusión mediática e influirían en la plástica arquitectónica del momento dentro y fuera de nuestro país. Además, en 1969 fue invitado por el Principado de Mónaco al concurso internacional restringido de un Edificio polivalente en Montecarlo.

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Hotel Las Salinas.

En 2001 se deshace el gran estudio de la Avenida de América, 14, y lo traslada a su vivienda, el ya famoso ‘rascainfiernos’. Son años de creatividad con proyectos tan atrevidos como su propuesta para la Zona Cero de Nueva York o el Rascacielos horizontal para Shanghái. En 2007, Fernando Higueras constituye la fundación que lleva su nombre y que desde entonces mantiene vivo su legado., una obra plástica, estética, que conecta bien con todo en la que lo provisional se confunde con lo definitivo.

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