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“Esperamos que a finales de año ya esté publicado el Proyecto de Ley para la actualización del CTE-DB-HE tras haber abierto un diálogo para escuchar a los sectores afectados, atendiendo a sus sensibilidades”

Entrevista a Pedro Luis Fernández-Cano, presidente de La Fundación La Casa que Ahorra

María Fernández Peláez03/09/2018

Los Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCN) son la nueva realidad hacia la que nos dirigimos para conseguir unos niveles adecuados en materia de eficiencia energética y sostenibilidad. Hablamos con el presidente de La Fundación La Casa que Ahorra, Pedro Luis Fernández-Cano, para que nos avance en qué situación se encuentra actualmente España en materia de eficiencia energética, así como el estado actual del CTE-DB-HE -documento que marca los requisitos de eficiencia energética previstos por la Comisión Europea que tienen que cumplir los edificios-, y cuáles son las principales barreras y retos a los que han tenido que hacer frente para conseguirlos.

La Fundación La Casa que Ahorra se constituyó en 2010 con el objetivo de conseguir viviendas energéticamente más eficientes. ¿Cómo valoraría estos ocho años de andadura de la Fundación? ¿Creen que se han dado grandes pasos en materia de eficiencia energética desde entonces?

Estamos satisfechos con lo conseguido, aunque nos hubiera gustado lograr más, pero sabemos que hay que ir paso a paso. Efectivamente han pasado ya 8 años desde que empresas del sector de la construcción decidimos unirnos y crear esta Fundación en pro de un objetivo común: sensibilizar a todos los sectores de la sociedad sobre un tema tan importante como la eficiencia energética.

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Pedro Luis Fernández-Cano, presidente de la Fundación La Casa que Ahorra.

El objetivo no era fácil, y menos en los comienzos, en los que no se tenía una conciencia ‘energética’ tan clara como ahora. Hemos tenido que trabajar mucho, y lo seguimos haciendo, pero creemos que el resultado merece la pena. El trabajo de unos cuantos, entre ellos la Fundación, se ha traducido en mejoras normativas desde la Administración y en una apuesta de las familias por hogares más confortables y saludables partiendo de la eficiencia energética.

¿Considera que, según está planteada actualmente la normativa española, se establecen con claridad los criterios para que un edificio sea considerado de consumo casi nulo?

El EECN tiene una propuesta de definición muy clara en base a una Recomendación de la UE, y aquí en España se ha interpretado de una manera peculiar. Decir que el EECN es el que cumple con el CTE-DB-HE es ambiguo. Ni se deja claro que necesite poca energía, ni cuánta, ni que ésta deba ser de origen renovable ‘in situ’ o de proximidad.

Sabemos que actualmente está en revisión el CTE-DB-HE para que todos los edificios nuevos cumplan con los requisitos de eficiencia energética previstos por la Comisión Europea. Uds. como Fundación, ¿conocen en qué estado se encuentra el nuevo documento? ¿Cuándo prevén que estará publicado?

El pasado 29 de junio se publicó el Proyecto de Ley para su actualización, y el 31 de julio el MiFom cierra el periodo de alegaciones. Estamos trabajando duramente en analizar e interpretar de manera positiva y propositiva el documento, y así poder entregar en plazo aquellas alegaciones que entendemos que puedan matizar, complementar e incluso mejorarlo. Esperamos que a finales de año ya esté publicado tras haber abierto un diálogo para escuchar a los sectores afectados, atendiendo a sus sensibilidades.

¿Cree que España logrará los objetivos de eficiencia energética marcados por la Unión Europea en su Estrategia 2020 por la que todos los nuevos edificios tendrán que ser de consumo casi nulo?

En este punto quiero precisar que realmente tenemos un año más, porque esta obligatoriedad será efectiva el 1 de enero de 2021. No nos engañemos, el punto de los EECN se cumplirá, pues no se podrá construir si no cumple con su definición. Otra cosa es si llegaremos a una reducción del 20% de las emisiones respecto a 1990 (las cifras dicen que no), que el 20% de la energía sea renovable y que la eficiencia energética haya aumentado un 20%. Por lo que respecta al sector Edificación (que es el que nos ocupa a la Fundación), tenemos pocas expectativas de que así sea. No obstante, y tras la definición de los objetivos 2030, mucho más ambiciosos, se podrá ajustar si hay una voluntad política real.

¿Cuáles son, a su juicio, las barreras existentes para alcanzar esos objetivos marcados por esta estrategia en relación a emisiones, renovables y eficiencia energética?

Si hablamos del cumplimiento a nivel país, estamos convencidos que ha sido el no tener estos temas en el foco, que no fuesen prioritarios, y además que diferentes ministerios tuviesen objetivos dispares en lo que a ello concierne. El nuevo gobierno socialista ha optado por poner bajo el mismo Ministerio de Transición Ecológica los asuntos relacionados con Energía y Medio Ambiente. Están en sus primeros 100 días y hay que esperar cómo plantean sus políticas, pero parece claro que irán de la mano. Estemos de acuerdo o no, al menos serán estrategias coherentes. Démosles ese voto de confianza.

Respecto a los países de nuestro entorno, ¿estamos mejor, igual o peor en materia de eficiencia energética?

Depende del informe que se lea. Hemos visto a España saliendo muy bien en algunos, p.e. en el International Energy Efficiency ScoreCard del American Council for an Energy-Efficient Economy (ACEEE) donde la Edificación salía fantástica, no así el resto de sectores. Nuestra visión es que compararnos nunca es bueno, pues o nos acomoda si se sale bien en la foto, o se tiende a culpar a otros, si es al contrario.

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La batalla de los EECN está ganada en el edificio nuevo, pues el mercado excluirá aquellos edificios que no lo sean en menos de 2 años.

Para dejarlo claro, necesitamos ambición (objetivos claros) y políticas (de apoyo y reglamentarias), así como indicadores, y especialmente que este tema sea un Pacto de Estado y no dependa del color del gobernante.

A su juicio, y más allá de la norma, ¿cómo cree que podría generarse una mayor demanda de los ECCN?

La batalla de los EECN está ganada en el edificio nuevo, pues el mercado excluirá aquellos edificios que no lo sean en menos de 2 años. Además, los promotores y constructores ya saben que no hay un sobrecoste significativo, por lo que se están subiendo al carro, y no sólo a través cumplir con el CTE, sino con otras certificaciones más ambiciosas y/o complementarias.

El problema radica en el parque existente. En 2050 (lo dice la nueva EPBD aprobada el 9 de julio) todo el parque inmobiliario deberá estar descarbonizado. Ahí tenemos el gran problema en España, y parte de Europa. Esto sólo se arreglará consiguiendo que se active la demanda del propietario, y ante ello siempre decimos: “La demanda ciudadana se ha de basar en ‘4 C’: Conciencia, Confianza, Credibilidad y Compartir”, y así lo expusimos en el Congreso EECN de 2016, y fuimos “trending”.

¿Considera que la sociedad española es consciente de las ventajas económicas, medioambientales y de salud que puede obtener con acciones encaminadas a mejorar la eficiencia energética de un edificio? ¿Cree que se ha cambiado esa mentalidad de ‘gasto’ por la de ‘inversión’?

Queda camino por recorrer en este aspecto, y va muy ligado con la respuesta anterior. El esfuerzo informativo que hemos hecho -y seguiremos haciendo- desde la Fundación, así como el que han hecho otras instituciones desde muchos otros ámbitos, ha sido importante y creemos que parte de la sociedad es conocedora de todas las ventajas que trae consigo la eficiencia energética de los edificios, y no sólo en el bolsillo a la hora de pagar la factura del suministro energético. Hay otros intangibles que empiezan a calar y ayudan en la toma de decisión, y esos se deben potenciar tanto desde la Administración como desde el sector.

“El tema financiero es una barrera importante. Existen subvenciones, cada vez más, pero a nuestro entender no es suficiente”

¿Qué acciones considera que se tendrían que llevar a cabo para que la demanda de estos edificios no sea sólo por puro cumplimiento normativo sino por un convencimiento social?

Como decía, respecto al edificio nuevo poco hay que hacer. La competitividad eliminará a aquellos que no ofrezcan lo que la ley y el mercado demanda. Eso sí, siempre que el CTE-DB-HE sea suficientemente exigente.

El riesgo lo tenemos en el parque edificado. Las palabras confort y salud cada vez están más asociadas y en el fondo son un derecho que debemos exigirle a nuestro hogar. Tenemos un mensaje en nuestra Fundación que ha calado mucho: 'Si cuidas tu casa, ella cuidará de vosotros. Rehabilítala'. Pero eso sólo no basta, hay que aportar medidas legislativas exigentes y medidas de acompañamiento para que ese cumplimiento legislativo no sea una carga. En breve, la Fundación presentará un informe sobre una medida de acompañamiento que ya ha tenido cierto éxito en Europa y que pondremos a disposición del gobierno actual. Os mantendremos informados.

Ya para finalizar, ¿qué factores, a su juicio, podrían incidir más en la mejora de los índices de eficiencia energética de nuestro país (medidas de concienciación social, subvenciones administrativas, sanciones…)?

El tema financiero es una barrera importante. Existen subvenciones, cada vez más, pero a nuestro entender no es suficiente. De hecho, tenemos como ejemplo el Plan de Vivienda, que incluye en el tema de rehabilitación (el que más nos ocupa en la Fundación) con líneas dirigidas a la eficiencia energética, el mantenimiento y la regeneración. Es positivo, pero creemos que debería ser más ambicioso pues el mercado es enorme. Los beneficios son notables si tenemos en cuenta que estos Planes suponen un impulso importante para la economía dado el incremento de PIB e impuestos que genera (aspecto a tener muy en cuenta por el Gobierno), para el empleo, para la dependencia energética, para las emisiones CO2, etc.

No creemos en las sanciones por sí mismas, pero el 'palo-zanahoria' no debe descartarse cuando las acciones de concienciación, legislativas y de apoyo no funcionan solas. El sector automóvil está dando un ejemplo en ello con el apoyo de grandes afectados como las ciudades. Ordenanzas específicas que regulan el uso de algunos vehículos y combustibles. ¿Deberemos llegar al contrasentido de que aquellos edificios ineficientes no puedan climatizarse pues contaminan? No parece lógico, pero si “en 2050 los edificios deben estar descarbonizados”, no se puede mirar hacia otro lado traspasando la responsabilidad al usuario.

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