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Innovación en control de accesos

CardLink, el enlace inteligente

Juan Andrés Arias. Director de Sistemas de Acceso y Datos de Kaba España.14/01/2008

14 de enero de 2008

Hoy en día, es frecuente encontrar instalaciones en las que operan a la vez dos sistemas de control de acceso: uno 'on-line' y otro autónomo; éste último con componentes mecatrónicos o digitales. Aunque cada uno de esos sistemas aporta importantes ventajas en términos de seguridad y organización a empresas e instituciones, hasta ahora, esta combinación de sistemas ha acarreado siempre un considerable inconveniente: la imposibilidad realizar una gestión integrada. Afortunadamente, hoy el control integral de accesos es ya una realidad. La solución se llama CardLink.
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Juan Andrés Arias.
En los últimos años y dentro de la oferta de sistemas de control de acceso, hemos asistido al auge de los llamados componentes digitales autónomos. Desde su aparición en el mercado, este tipo de dispositivos se ha hecho un importante hueco en los catálogos de productos de los principales fabricantes, y ha visto como se afianzaba su posición entre las preferencias de usuarios e instaladores, con el consiguiente incremento de su demanda y también, por tanto, de su volumen de ventas.
La clave de todo esto hay que buscarla, principalmente, en lo que –sin duda alguna- es su mayor ventaja: aúnan la sencillez y rapidez de instalación, propia de los sistemas mecánicos, con la versatilidad y eficacia de los controles de acceso electrónicos. O lo que es lo mismo, su uso supone una considerable reducción de los costes de instalación, por un lado, y de explotación y mantenimiento, por otro; además de permitir un control de acceso no sólo selectivo en cuanto a personas, sino también en cuanto a horarios, y de solucionar, de manera definitiva, los problemas asociados a la pérdida de llaves.

El desarrollo de la oferta

Kaba se hizo eco de esta tendencia hace ya mucho tiempo y así lo refleja la gama de soluciones que conforma 'Total Access', su estrategia de mercado. En una primera fase, los componentes mecánicos y electrónicos se desarrollaron de forma independiente, con la imposibilidad que ello conlleva de poder establecer un concepto tecnológico unificado. Después, la situación ha ido cambiando poco a poco. El primer paso en este sentido fue el lanzamiento de Kaba Nova, un cilindro mecatrónico que, en caso de pérdida de llaves, permitía su reprogramación in situ y evitaba, así, la sustitución de todo el dispositivo de cierre. Después, Kaba volvió a marcar un hito con el desarrollo de la primera tecnología de identificación sin contacto a 13,56 Mhz, la tecnología RFID. Gracias a ella, la comodidad y seguridad de los controles de acceso electrónico se incrementaron notablemente; y además, con la integración de la electrónica en la llave, fue posible su utilización tanto en dispositivos on-line, como autónomos o mecánicos. Faltaba ya sólo poder gestionar los datos de manera integral. Es aquí donde inicia su andadura el concepto CardLink.
Es evidente que los sistemas mecánicos amaestrados son la solución más económica para regular y organizar, en un nivel básico, las autorizaciones de acceso para un elevado número de puertas. Pero su uso se ve limitado, sobre todo, al ámbito privado, pues en el entorno empresarial, la cuantía de la inversión no se calcula sobre la base de una puerta, sino que se orienta además según los gastos de funcionamiento y mantenimiento. También debemos pensar que para las empresas, los modernos sistemas de control de acceso son además de una herramienta de seguridad, un medio muy útil para reforzar su propia organización interna, y que aquéllos se presentan como la solución idónea, pues tienen la capacidad de adaptarse de una forma flexible a los procesos propios de cada empresa y de cada momento. Y teniendo en cuenta que los continuos cambios son normales en este ámbito, cuanto más automatizado esté un proceso, más seguro será.
De acuerdo con esto, la gestión centralizada de las autorizaciones (por supuesto, del personal, pero también de visitas, clientes, colaboradores externos…) se presenta como un requisito inexcusable. Si no, ¿cómo se podrían administrar, además de las entradas y salidas individuales, el cambio de ubicación de todo un equipo humano? ¿O qué ocurrirá cuando la situación de amenaza potencial varíe, algo que se da con bastante más frecuencia de lo que algunos puedan creer? En situaciones como éstas es necesaria una capacidad de reacción rápida, cuya realización, además, no conlleve costes desorbitados. Así pues, debemos prestar especial atención a aquellas soluciones que garantizan una adecuada distribución y la eficaz gestión de las autorizaciones de acceso.
En este sentido, un control de acceso 'on-line' sigue siendo la mejor referencia en instalaciones con alta frecuencia de acceso o que requieren de supervisión las 24 horas del día. Sin embargo, cuando se busca una organización más flexible y una autorización selectiva en el interior del edificio –por ejemplo, en la planta de oficinas-, los sistemas digitales autónomos son la solución más adecuada. Pero, hasta ahora, éstos contaban con una importante limitación para su desarrollo total: la falta de conexión física entre su autorización y gestión, y las mismas puertas. Este inconveniente suponía que las modificaciones de las autorizaciones de acceso se tenían que reprogramar in situ, mediante un dispositivo intermedio. Un método seguro, aunque poco flexible y nada práctico.
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Los sistemas autónomos se completan con una gestión 'on-line'.

El concepto CardLink

Como solución, Kaba ha desarrollado CardLink, una innovación que permite extender los sistemas de control de acceso hasta los componentes digitales autónomos, al basar el almacenamiento y transporte de las autorizaciones de acceso en medios de identificación RFID, ya sean tarjetas, llaves, pulseras o llaveros. Gracias a ello, las credenciales de acceso residentes en el medio se presentan a los componentes autónomos, donde son leídos durante un imperceptible proceso de identificación y validación del usuario. Y viceversa: durante este mismo proceso, el componente autónomo puede grabar en el medio de identificación determinada información (por ejemplo, 'nivel de batería bajo'). Así, en el próximo acceso al edificio, esta información será transferida al sistema central, pudiéndose gestionar de manera 'on-line'.
Pero además, CardLink incluye en el sistema una función de seguridad adicional de gran importancia: en lugar de conceder una autorización general a las tarjetas, el administrador puede definir una validación temporalmente limitada al medio de identificación. De esta manera, si por ejemplo, se fija un periodo de validez de dos días, transcurrido este tiempo, el medio de identificación no se podrá seguir utilizando en los componentes autónomos, a menos que se haya validado nuevamente. Esta revalidación se realiza en cualquier lector de acceso 'on-line' habilitado para ello. La principal aportación de esta función tiene un gran impacto sobre el control del sistema, pues permite un conocimiento exacto del estado del mismo en cada momento, lo que lo ubica dentro de la categoría de sistemas deterministas, requerimiento indispensable para cualquier sistema relacionado con la seguridad.
Todo ello se realiza, con el fin de garantizar un funcionamiento seguro y cómodo, de forma transparente para el usuario, incluyendo además una señalización sencilla. Si las autorizaciones se modifican –individual o globalmente-, se genera un mensaje al usuario para indicarle que proceda a una actualización. Esta actualización se puede realizar en cualquier PC, a través de la Intranet o de Internet o mediante terminales de actualización conectados 'on-line' al sistema central. Y si fuera necesario realizar una evaluación de los movimientos, la información se puede volcar íntegramente al sistema central, donde se procederá a su análisis, junto con los datos on-line referentes a los movimientos realizados.
Otro de los puntos diferenciadores del concepto CardLink, es que basa su funcionamiento en la separación entre componentes pasivos –los medios de identificación-, y componentes activos –el sistema 'on-line' y los componentes digitales. Los componentes pasivos están en manos de los usuarios (propios o contratas), y son controlados desde los componentes activos que están ubicados en las instalaciones del cliente. De esta forma, se evita dotar a los usuarios o, incluso, programadores del sistema, de costosos elementos, como llaves o tarjetas activas, cuya utilización y mantenimiento no pueden ser confiados sin la debida cualificación. Esta diferenciación básica simplifica, de manera drástica, la gestión del sistema, ya que desde el punto de vista del operador, no existen diferencias en la forma de operar el sistema. Al final del día, se trata de trabajar con las mismas tarjetas y con las mismas autorizaciones; todo lo que ocurre por debajo sigue siendo transparente para usuarios y operadores, sin incorporar complejidad. Esta es la clave de su escalabilidad.
Por último, es importante destacar que CardLink dispone de una amplia gama de componentes, en función de los diferentes requisitos de seguridad que los distintos accesos demanden, ya sean cilindros o escudos digitales, lectores de pared o cerraduras digitales para armarios y taquillas.

Valoración de tecnologías alternativas

Cerca del final, es conveniente hacer un pequeño paréntesis para aclarar las posibles dudas que el tema pudiera suscitar. Y es que no será la primera vez que se plantea la cuestión sobre si la tecnología RFID es el método más adecuado para la gestión integral de autorizaciones en un control de acceso autónomo. Creo sinceramente que sí, aunque no me gustaría ocultar que existe una alternativa a esa tecnología. Me refiero a los radioenlaces. Una opción con importantes desventajas. En primer lugar, el componente autónomo requiere bastante más energía. En segundo lugar, la implantación de la radiofrecuencia es un tema espinoso. Y por último, la seguridad del funcionamiento puede quedar en entredicho debido a interferencias externas. Especialmente, en aquellas instalaciones que abarcan grandes distancias. En este caso, la instalación por parte del personal auxiliar no es una garantía, pues se requieren conocimientos adicionales al del ámbito de la puerta.

Una solución de hoy para el futuro

Con todo lo expuesto hasta ahora es fácil concluir que, gracias a CardLink se consigue un perfecto equilibrio de tres de las necesidades básicas de toda organización moderna: seguridad, comodidad y organización. Además, la completa integración en todos los procesos empresariales relacionados con la gestión de las autorizaciones, ofrece la seguridad de los datos, la eficacia y la flexibilidad necesarias. Por otro lado, el acceso de nuevos empleados, visitantes o demás usuarios se puede gestionar de manera inmediata, eliminando con ello periodos transitorios o provisionales. Y, finalmente, la libertad de poder elegir el medio adecuado se traduce en una optimización de los gastos. Para los clientes, la solución se plantea de tal manera que está completamente capacitado para una migración.
Pero las ventajas de CardLink no se agotan en el presente. Con esta solución, la gestión integral de autorizaciones está garantizada frente a los retos que pudieran plantearse en el futuro. Porque su enfoque tecnológico asegura ampliaciones ilimitadas del sistema, de forma que éste crezca con la empresa. Es, en definitiva, una de las innovaciones Kaba con mayor visión de futuro.
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Los procesos automatizados añaden seguridad.

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