“Hay subsectores en el mercado de la iluminación que acumulan descensos de hasta el 70% desde el año 2007”

Entrevista a Pilar Vázquez, presidenta de Anfalum

David Muñoz24/01/2013
Tras ocupar durante los últimos seis años la presidencia de Anfalum, Rafael Barón ha cedido recientemente el testigo en la Asociación Española de Fabricantes de Iluminación a Pilar Vázquez, a quien hemos tenido el placer de entrevistar en Interempresas para conocer su opinión sobre la situación que vive el sector de la iluminación en nuestro país y sus posibles vías de crecimiento.

¿Qué retos se marca como nueva presidenta de Anfalum? ¿Mantendrá una línea continuista respecto a la labor desempeñada por Rafael Barón desde el año 2006?

El trabajo que ha venido realizando Rafael Barón durante todos estos años ha sido maravilloso. Hablamos de un profesional que lleva toda su vida dedicada a la iluminación, que conoce muy bien el sector y que ha ayudado en gran medida a su desarrollo. Por todo ello mi intención es dar continuidad a su labor aunque, como es lógico, con las diferencias que requiere la difícil situación a la que se enfrenta hoy el mercado. Rafael Barón ha vivido, como presidente de Anfalum, los primeros años de la crisis pero es ahora cuando las empresas de iluminación están sufriendo con mayor intensidad esta caída de actividad.

Desde la asociación seguiremos trabajando para ayudar a todas estas empresas a salvar la situación, teniendo claro que ahora más que nunca la unión es fundamental. Las empresas por si solas poco pueden conseguir, es el momento de estar asociado.

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Pilar Vázquez, nueva presidenta de Anfalum.

Los últimos datos que han aportado hablan de una caída en el mercado español de la iluminación durante el 2012 del 7,92%. ¿Considera que se ha tocado ya fondo?

Nos gustaría que fuera así pero es difícil asegurarlo. Si los propios economistas no se ponen de acuerdo sobre lo que pasará en los próximos meses, nosotros, que somos más técnicos, apenas podemos hacernos una idea de lo que puede ocurrir.

Pero ya no es sólo la caída producida en 2012 que Ud. comenta, sino que estamos ante una bajada de actividad que se viene manteniendo desde hace varios años. Para que se haga una idea, hay subsectores en el mercado de la iluminación que acumulan descensos de hasta el 70% desde el año 2007, lo que ha colocado a sus empresas al filo de la navaja.

Entiendo que esta caída de actividad que señala está conllevando un alto grado de destrucción de empleo, cierre de empresas… ¿no es así?

Evidentemente se ha producido un descenso notable en el número de empleados pero no es menos cierto que apenas han desaparecido empresas. Debe saber que el sector español de la iluminación está conformado por compañías que atesoran una larga tradición y que se están manteniendo a pesar de todo. Únicamente en el caso del LED, al ser una tecnología muy reciente, sí se está dando una mayor aparición y desaparición de empresas.

A su juicio, ¿qué medidas urge tomar para reactivar el mercado nacional de la iluminación?

Más que medidas lo que tenemos que aplicar es la lógica porque en el campo de la iluminación nos encontramos en un momento que ni habíamos soñado los que llevamos ya muchos años viviendo de él. Históricamente era un sector en el que no se producían grandes cambios tecnológicos y de repente, en los últimos cuatro años, se han dado transformaciones muy importantes, motivadas por la irrupción de la electrónica y, más concretamente, por el desarrollo de la tecnología LED.

Esto se ha producido además en un momento en el que coge cada vez más fuerza el concepto de ahorro energético y en el que las tarifas de la luz siguen subiendo, lo que debería favorecer la sustitución de las antiguas luminarias por productos más eficientes y de menor consumo.

Para dar este salto necesitamos que se invierta en ello pero… ¿quiénes son los que tienen buena parte de las luminarias en nuestro país? Las Comunidades Autónomas, los Ayuntamientos y el Ministerio de Fomento, administraciones que están sometidas hoy a fuertes recortes presupuestarios que hacen muy difícil tomar estas decisiones. Sin embargo, deben tener en cuenta que son inversiones de las que van a tener un retorno en pocos años y que les van a proporcionar, a la larga, grandes ahorros energéticos.

Si consiguiéramos esta pequeña ayuda inicial que permitiera a la rueda ponerse en marcha, lograríamos, por un lado, salvar el sector y por el otro, favorecer el ahorro en consumo eléctrico en este país.

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Asamblea General de Anfalum, celebrada el pasado mes de diciembre.

¿Ve factible desarrollar a nivel nacional algún tipo de plan ‘Renove’, como el que lanzaron en la Comunidad de Madrid, que impulse la renovación de nuestros sistemas de alumbrado? ¿Se ha trasladado esta posibilidad a la Administración?

Como dice, el año pasado Anfalum consiguió una subvención en la Comunidad de Madrid para el cambio de las luminarias que estuvieran en peor estado por tecnologías más modernas y que ofrecieran un menor consumo, pero la verdad es que este plan no tuvo el éxito esperado, sobre todo porque los ayuntamientos no estaban en condiciones de pagar la parte restante de la instalación que no estaba subvencionada. Hasta ese punto ha llegado la situación de las administraciones locales.

Ante este panorama lo que se nos está pidiendo es que seamos las propias empresas de iluminación las que asumamos el coste financiero de la sustitución, a través de lo que denominamos ‘empresas de servicios energéticos’, las cuales asumen el cambio y el control del nuevo alumbrado de un ayuntamiento (es decir pagan el importe de la obra y el recibo de la luz generado por las nuevas luminarias) y a cambio, el ayuntamiento se compromete a seguir abonando a esa empresa lo que pagaba antes por la luz. Como se pueden llegar a ahorros del 40-50% con las nuevas luminarias, con el tiempo estas empresas de servicios energéticos amortizan la inversión inicial.

Un concepto que cobra cada vez mayor importancia en nuestra sociedad es el de la eficiencia energética, sobre todo en un país como España que tiene el 85% de su déficit comercial originado en la importación de hidrocarburos. ¿Cómo puede contribuir la iluminación a mejorar el ahorro energético?

Le puedo asegurar que prácticamente todos los puntos de luz que hay en España son susceptibles de mejora, en mayor o en menor grado. Algunos, con ahorros del 20 ó del 30% y otros, llegando hasta el 70%.

En el alumbrado doméstico, gracias a las lámparas de bajo consumo, ya se ha empezado a ahorrar en consumo eléctrico aunque no de forma masiva. De hecho, ¿en cuántas casas hay aún instaladas bombillas de incandescencia? No hay más que mirar a nuestro alrededor y veremos que aún queda mucho camino por recorrer en este sentido.

Y lo mismo pasa en el alumbrado público… y en industrias, en oficinas, en comercios… Teniendo en cuenta que los ahorros que se pueden obtener a través de las nuevas tecnologías de iluminación van desde el 20% hasta el 70% podemos asegurar que podríamos lograr con el tiempo reducir a la mitad el consumo.

Una vez dicho esto también hay que tener claro que el cambio hacia las nuevas soluciones de iluminación hay que hacerlo con cabeza. Cada situación es diferente y requiere de una solución distinta. El LED ni es la panacea ni es la respuesta más adecuada en todas las aplicaciones. Puede haber alternativas mejores para algunos casos.

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Anfalum representa al sector español de la iluminación en numerosas ferias nacionales e internacionales. En la imagen, su stand en Matelec 2012.

Hablando del LED. Frente a esta importante caída de mercado en general que indicábamos antes, este segmento parece nadar a contracorriente. ¿Pasa el futuro de la iluminación por esta tecnología?

Es lógico que el LED esté en auge. Cuando partes de cero es muy fácil crecer. La tecnología LED es muy reciente y lo lógico es que siga desarrollándose durante los próximos años, desplazando en buena parte a otras opciones de iluminación.

Pero como adelantaba antes, hay que estudiar dónde es conveniente su instalación y cómo deber hacerse para aprovechar sus ventajas. Por ejemplo, en el alumbrado exterior no se puede reemplazar así como así una luminaria tradicional por un LED. La altura óptima de la instalación variará, el área de iluminación también será diferente…

En definitiva, no vale cambiar una luz por otra porque de esta forma tendríamos un país mal iluminado, cuando lo cierto es que España siempre se ha caracterizado por su buena iluminación.

¿Tiene aún el LED mucho margen de mejora tanto a nivel cuantitativo como cualitativo?

Sí. Al ser una tecnología tan reciente el potencial de progreso es enorme, tanto en versiones para interiores como para exteriores.

En el ámbito doméstico, ¿el ciudadano de a pie conoce realmente las ventajas que puede obtener con el LED?

Creo que no. Estábamos habituados a poner bombillas de incandescencia de 25, 40 ó 60 W y la aparición del LED sigue generando muchas dudas al cliente sobre su idoneidad en determinadas aplicaciones. La luz que proporciona esta tecnología es completamente diferente, está mucho más concentrada, tiene distinta tonalidad,… Matices, éstos y otros, que desconocen la mayoría de los usuarios domésticos.

Además, muchas veces no saben qué correlación puede haber entre las potencias que tenía instaladas en incandescencia o bajo consumo y las que debe instalar con el LED. Por eso nuestra recomendación es que, ante cualquier duda, se deje asesorar por los profesionales. Hay marcas que ya han llevado a sus propios técnicos a grandes superficies para ofrecer esta labor de asesoramiento. Es la mejor fórmula para evitar disgustos, para impedir que el consumidor se lleve a su casa una bombilla por la que ha tenido que pagar un poco más pero que no le da el resultado apetecido.

Con la idea de fomentar el uso de las versiones de bajo consumo y de LEDs, se han dejado ya de fabricar bombillas tradicionales desde 25 hasta 100W. ¿Han estimado el ahorro energético que se va a lograr con esta medida?

Es difícil de estimar porque todavía hay muchas bombillas de incandescencia en uso. Además, el gran ahorro no se va a apreciar en uno o dos años sino que será más a largo plazo cuando desaparezca todo el stock que aún hay disponible tanto en los almacenes como en las propias casas, oficinas, comercios y demás. Pero una vez culminado este proceso de sustitución, no es descartable, como indicaba anteriormente, llegar a ahorros de hasta el 50%.

¿Hay algún riesgo de que, ante el cese de fabricación en Europa de estas versiones, se constituya un mercado negro para la venta de bombillas de incandescencia?

Sinceramente, creo que no. Tenga en cuenta que esta normativa es a nivel europeo, por lo que han dejado de fabricarse estas bombillas en toda la Unión Europea. Si se siguen fabricando en otras partes del mundo y hay algún intento de introducirlas aquí de forma irregular, habrá que estar bien atentos para detectar estas prácticas y denunciarlas.

Uno de los factores que ha atenuado la caída del mercado de la iluminación es el crecimiento de las exportaciones, que ya suponen casi una tercera parte de las ventas del sector. ¿Qué nivel de internacionalización han alcanzado ya nuestras empresas? ¿Hay aún mucho margen de crecimiento en este ámbito?

Sí, sin duda. Las empresas españolas de iluminación hemos vivido unos años muy buenos en el mercado nacional y eso ha provocado que hasta la irrupción de la crisis, no nos hayamos preocupado excesivamente por la exportación. Salvo algunos casos concretos que sí llevan varios años con estrategias de internacionalización, a la mayoría nos ha entrado la fiebre exportadora ahora, cuando nos hemos visto en problemas.

Además, hemos empezado esta salida al exterior de una forma algo desordenada, tratando de vender fuera sin instalarnos en esos países. Hasta ahora, sobre todo en los mercados emergentes con los que compartimos idioma, esta forma de actuar ha dado resultados positivos porque la calidad del producto español sigue siendo apreciada, pero consideramos que es el momento de dar un paso más, reforzando esas exportaciones con establecimientos en esos países. Y para ello necesitamos contar con ayudas de la Administración, sobre todo del Icex, ya que muchas de nuestras empresas son pymes para las que establecerse a muchos kilómetros de casa no es una tarea fácil.

Por fortuna para esta apertura al exterior también contamos a nuestro favor con que ya hay grandes firmas españolas que han abierto esos caminos (constructoras, eléctricas…) y que cuentan con nosotros a la hora de desarrollar sus proyectos de iluminación fuera de España.

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Rueda de prensa de Anfalum y la Asociación Española de la Carretera, en la que se dieron a conocer las deficiencias en el estado de conservación de nuestras vías.

¿Cuáles son los principales valores diferenciales de las empresas españolas de la iluminación a la hora de competir en un mercado tan global?

Me atrevería a decir que lo primero que nos diferencia es la importancia que en España se ha dado siempre a la iluminación. Como país del sur de Europa, que goza durante el año de muchas horas de sol y que desea tener durante la noche una iluminación similar a la que tiene de día, siempre se ha dado aquí una gran relevancia a estos temas, estando habitualmente a la vanguardia tecnológica.

A ello añadiría que los españoles somos emigrantes por naturaleza, nos ha tocado muchas veces salir fuera a vender, y que hay países emergentes donde se habla nuestro idioma donde existe aún un alto potencial de crecimiento.

Un aspecto preocupante que salió de su última Asamblea General reside en los malos resultados que han deparado los ensayos de producto realizados por Anfalum durante el 2012. ¿A qué se debe? ¿Se está importando mucho producto sin control? ¿Se está poniendo en riesgo la seguridad de los ciudadanos?

El principal problema que se encuentra nuestra asociación es que se está importando mucho producto de dudosa calidad y seguridad. Desde hace años trabajamos para detectar en el mercado estos artículos que no cumplen con la normativa vigente.

Quiero dejar aquí muy claro que no solo se hacen ensayos con productos de fuera de Anfalum. También probamos productos fabricados por nuestros asociados y en este sentido me alegra decir que prácticamente en ningún caso hemos detectado problemas graves. Desde fuera están entrando todo tipo de productos y nuestra batalla seguirá estando en controlar si cumplen o no con las normativas.

¿Y quién tiene que ejercer ese control?

Fundamentalmente los órganos administrativos, aunque desde Anfalum siempre les proporcionaremos toda la ayuda que necesiten. Además, desde los puntos de distribución también se debería velar mucho más por comercializar únicamente productos que cumplan con toda la normativa ya que, por desgracia, apreciamos que algunos de estos artículos que salen defectuosos en nuestras pruebas, han sido recogidos en almacenes de material eléctrico. Con esto no quiero decir ni que todos los almacenes tienen productos que no cumplen con las normativas, ni que todos los productos que haya en un determinado almacén sean irregulares, pero sí que sería conveniente que vigilaran mucho más la calidad y seguridad de estos productos.

Es posible que a veces el propio almacén no sepa si ese producto cumple con las normativas. ¿No podría crearse un sello que permitiera al distribuidor tener la certeza al 100% de que ese producto ofrece la calidad y la seguridad necesaria para ser comercializado?

Eso es muy complicado. Desde luego ya hay sellos, como el marcado CE, pero no es menos cierto que algunos de ellos son demasiado fáciles de conseguir. Hay quienes son capaces de falsificar hasta el sello.

Para ir terminando y de cara al 2013. ¿Qué expectativas tiene para este año teniendo en cuenta que no se vislumbra una recuperación a corto plazo de la construcción residencial/no residencial y que los ayuntamientos tienen sus presupuestos restringidos?

En líneas generales se puede decir que el alumbrado interior está más estabilizado que el exterior, el cual comenzó su caída un poco más tarde debido a los famosos Planes E, que llevaron algo de dinero a los ayuntamientos. Aunque no sé si esto, al final, ha sido bueno o malo para este tipo de iluminación ya que ha tenido menos tiempo para adaptarse a la nueva situación, con caídas más abruptas. Por tanto, conociendo además las dificultades que aún arrastran muchas administraciones, veo difícil que el alumbrado mejore en este 2013.

Sólo si salen adelante los numerosos proyectos que existen sobre eficiencia energética, si funciona la vía de las empresas de servicios energéticos que comentaba antes y si los bancos abren un poco la mano de los créditos para acometer los cambios de alumbrado, podremos ver un futuro más luminoso.

Creo firmemente que estamos en un momento en el que el sector de la iluminación puede aportar muchas cosas para ahorrar energía, pero necesitamos del apoyo de todos para mentalizar a la administración y a los consumidores en general, de que invertir en iluminación no es tirar el dinero.

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