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Las aplicaciones de la nueva robótica se diversifican y saltan de los escenarios industriales a los sociales

La robótica avanzada busca el mercado de masas

Mónica Daluz23/03/2009

23 de Febrero de 2009

¿Quién decía que los mercados estaban saturados de bienes de consumo, tan maduros que apenas quedaba espacio para nuevas propuestas, en fin, que habíamos tocado techo? Se fragua la explosión de una nueva industria, la robótica de servicio, que busca, en última instancia, crear una nueva categoría de producto de alto valor para el mercado de masas: nuevos asistentes personales que tratan de emular las características humanas. Acaso el robot sea al siglo XXI lo que el coche fue a la década de los 60, además de una revolución por su utilidad intrínseca, todo un símbolo de poder, de estatus… Las inversiones en investigación están centradas y empecinadas en impulsar a toda costa el desarrollo de la robótica de consumo. ¿Y qué pasa con la robótica industrial?, ¿es que la industria está servida? o ¿acaso el ocio es más rentable? Necesidad o novedad, el caso es que nos hallamos en un momento crítico en el campo de la robótica; el futuro de esta ciencia, sus líneas de investigación y de aplicación, definirán qué y cómo será la sociedad que viene, porque dicen que los productos que ha de generar no serán productos cualquiera. ¡Ojalá! Porque si el mercado se detiene en la espectacularidad de la anécdota este suculento bocado tendrá los días contados desde antes de nacer.
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El robot de construcción ligera de Kuka, modelo LWR (Light Weight Robot), de forma modular, presenta siete grados de libertad, lo que le confiere una gran flexibilidad y poder de manipulación.

En su día, la informática permitió al sector de la robótica industrial dar un salto muy significativo en lo que se refiere a control de máquinas y equipos de automatización. La construcción de brazos robóticos abrió las puertas a nuevas aplicaciones de la ciencia robótica, como la ingeniería civil o el campo médico asistencial. El progreso de la informática ha permitido dotar a los robots de mayor capacidad de control, de modo que en la actualidad, se está desarrollando una robótica de servicio que se extiende a ámbitos como la agricultura, la exploración, la limpieza, la cirugía o el rescate. El siguiente eslabón de la cadena es el robot personal, que a pesar de su presencia en el cine y en las novelas de ciencia ficción desde hace casi medio siglo, sigue sin llegar al ámbito doméstico.

La industria necesitó autómatas rápidos y precisos, y los tuvo, la sociedad del bienestar parece demandar humanoides (o, agotados los ámbitos de la electrónica de consumo y otros sectores demasiado trillados, se hace necesario generar una nueva necesidad para que el mercado siga su curso…), y muchos son los investigadores que trabajan con ahínco en incrementar la autonomía de los que serán nuestros nuevos compañeros de trabajo, niñeras o mayordomos. Sistemas de posicionamiento para una navegación segura, nuevos sistemas de visión, sistemas cognitivos basados en la función del objeto en lugar de en sus dimensiones, dotación de capacidad de aprendizaje, autonomía en la toma de decisiones… Todo para hacer realidad ese ciberfuturo que nunca llegó.

En cualquier caso, se atisban nuevas oportunidades de negocio para las empresas del sector, con el nacimiento de lo que ha venido a llamarse ‘robótica avanzada’, de aplicación tanto industrial como en servicios, asistencia personal, incluso ocio; una industria de, y con futuro.

Las inversiones en investigación están centradas y empecinadas en impulsar a toda costa el desarrollo de la robótica de consumo. ¿Y qué pasa con la robótica industrial?, ¿es que la industria está servida? o ¿acaso el ocio es más rentable?

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Estos robots y un conjunto de softwares adaptativos están permitiendo gestionar la logística de grandes almacenes de mercancías mucho más rápidamente. El sistema ya funciona en algunas empresas norteamericanas. Es de Kiva Systems.

Panorámica de la robótica industrial

Si tradicionalmente ha venido siendo la automoción la industria que mayores incrementos venia experimentando en consumo de autómatas, según Javier Grau, gerente de AER-ATP, “esta línea está estancada y son otros los sectores industriales que están tomando el relevo, como el agroalimentario, que ha aumentado su parque de robots en un 30 por ciento, o la manipulación y el embalaje, así como la robótica de inyección de plástico”. En la misma dirección se manifiesta Jesús Sánchez, director del área técnica de Kuka Robots Ibérica: “En el sector de la alimentación se están encontrando cada vez más y más aplicaciones a los robots industriales; como ejemplo, ahí está nuestro partner Banss, que utiliza nuestros robots para sus instalaciones automáticas de descuartizado de cerdos”. Por su parte, el presidente de AER-ATP, Juan Luis Elorriaga, lo explica así: “Tradicionalmente el de la automoción, tanto en la fabricación de automóviles como de sus componentes, ha sido el sector en el que la robótica industrial ha tenido su máxima expresión. Ello sigue siendo así ya que las tecnologías empleadas de la automoción son tecnologías ya muy contrastadas e implementadas en todo el mundo. Se debe hacer notar que otros sectores industriales están entrando con gran fuerza en lo que se refiere a la aplicación de la robótica industrial, además de los tradicionales como pueden ser el eléctrico y electrónico, manipulación de plástico…, sectores que comienzan a tener una importancia relativa como el agroalimentario, el aeronáutico y el farmacéutico, entre otros.”

La industria necesitó autómatas rápidos y precisos, y los tuvo. La sociedad del bienestar parece demandar humanoides y muchos son los investigadores que trabajan con ahínco en incrementar la autonomía de los que serán nuestros nuevos compañeros de trabajo, niñeras o mayordomos

El sector opina...

Juan Carlos Arenas, director comercial de ABB responde así a nuestro cuestionario telegráfico

¿Cuáles son las tendencias del sector de la robótica industrial y las innovaciones más significativas?

La tendencia de la robótica es desarrollar robots más competitivos, con menos consumo, menor tamaño, menor coste, mejores prestaciones y con gran capacidad de comunicación.

Las innovaciones más significativas son controlar con un solo controlador varios brazos mecánicos, manipulación de grandes cargas, autodiagnosis y control remoto a través de internet.

Cite alguna aplicación sorprendente en robótica industrial.

Hay muchas relacionadas con el sector de la alimentación; desde el robot ordeñador de vacas, hasta el robot carnicero que descuartiza un cerdo con precisión cirujana.

¿Qué cosas se pueden hacer hoy gracias a los robots industriales que no pudieran hacerse hace una década?

Hacer multifunción con varios brazos mecánicos (mover una pieza entre varios robots), manipulaciones con visión en 3-D, manipular objetos con 10G de aceleración...

Cite y describa una herramienta robótica que haya supuesto un antes y un después en algún sector industrial.

El desarrollo del robot de estructura paralela ha supuesto un gran salto en el sector del envasado, montaje y picking.

Volviendo a la industria automovilística, el gerente de la asociación AER-ATP comenta que “el sector del automóvil se encuentra muy estabilizado y no hay previsiones de nuevas factorías, ni lanzamientos con grandes expectativas”. Nuestro interlocutor nos confirma que “aunque la robótica industrial tendrá sus avances, en la línea de mayores velocidades de carga, sistemas de visión en los aparatos manipuladores; la posibilidad de manejar cargas más pesadas, el futuro de la robótica se está focalizando en medicina quirúrgica, asistencia y servicios domésticos”. Por de pronto, el sector de la automoción no lidera ya el número de unidades instaladas y se queda en el 46,5 por ciento de las mismas, lo que significa un descenso de 8 puntos en relación al ejercicio anterior. Por otra parte las cifras constatan que la soldadura deja de ser la aplicación más utilizada, con algo más del 36 por ciento, siendo superada por la manipulación, que representa ya más del 46 por ciento de las unidades incorporadas en el ejercicio. Destaca el notorio incremento del sector alimentación y bebidas, que aumenta su parque en un 44,5 por ciento y representa cerca del 20 por ciento del total de unidades instaladas en el año.

El número de unidades vendidas en 2007 ascendió a 2.515, cifra que viene repitiéndose por tercer año consecutivo. La cifra total de robots instalados era, a cierre del citado ejercicio, de 27.701 unidades, siendo el crecimiento global del parque de robots instalados en España, del 9,6 por ciento.

Tendencias y retos en investigación: productividad y flexibilidad

La investigación en el campo de la robótica industrial en los próximos años pasa por la combinación de dos factores: productividad y flexibilidad, así como su integración completa en los procesos de fabricación. Tal como queda recogido en el Libro Blanco de la Robótica, publicado el año pasado, según los estudios realizados por la plataforma europea Euron y Europ los retos tecnológicos que la automatización industrial deberá afrontar serán los siguientes:
  • Desarrollar nuevos sistemas de manipulación y agarre: brazos más flexibles, más rápidos, con relaciones de fuerza-peso 1:1 frente a las 1:10 actuales, lo que obligará a aplicar nuevos materiales más ligeros y resistentes, y motores más pequeños y potentes.
  • Desarrollo de sistemas de agarre autoconfigurables.
  • Desarrollo de sistemas multi-robot que cooperen en los sistemas de fabricación, y que en muchos casos puede suponer la modificación de los sistemas de transporte.
  • Desarrollo de sistemas de fabricación en los que los robots cooperen con los trabajadores, lo que obliga a desarrollar sistemas más seguros que permitan a robots y operarios trabajar en los mismos escenarios. En este sentido se tenderá a ver el robot como un co-trabajador que pueda ser integrado como un agente más en el centro de trabajo.
  • Programación flexible de los robots basada en la información de los sensores y no en secuencias preestablecidas, lo que permitirá una fabricación más flexible y adaptable a nuevos procesos de fabricación.
  • Desarrollo de interfases avanzadas que permitan una programación y manejo de robots de forma más sencilla, incluida la comunicación por voz y gestual.
  • Desarrollo de métodos para la integración rápida y flexible de los diferentes componentes del proceso de fabricación: máquinas herramientas, robots, alimentadores, sistemas de transporte, etc.
  • Desarrollo de sistemas de planificación inteligente para obtener ciclos de producción más cortos, tiempos de puesta a punto menores, y sistemas flexibles reconfigurables.
  • Mejoras en las tecnologías de los sensores, incrementando la resolución, velocidad, precisión, incorporación de inteligencia, herramientas de diagnóstico y unidades de procesamiento.
  • Métodos de detección de fallos y recuperación en cada nivel jerárquico que incrementarán la robustez y flexibilidad de los sistemas de producción.
  • Desarrollo de robots con sistemas de control abierto, escalable, distribuido y estandarizado que permitan su integración a través de redes de comunicación en el entorno industrial.
Ya existo, ¿y ahora qué?

Los investigadores en robótica españoles vienen teniendo tres salidas posibles. Una, incorporarse a algún proyecto europeo. Dos, trabajar para proyectos de la Administración. Algunos, los menos, realizan desarrollos para la industria. Resulta que los centros de investigación españoles, dependientes básicamente, de organismos públicos, tienen en sus laboratorios un verdadero arsenal de robots de todos los tamaños y formas que, de poder hacerlo, reflexionarían aproximadamente así: “ahora que me han creado, ¿quién me va a fabricar? y ¿quién me venderá?”. El panorama es el siguiente: existe un sector/consumidor con una necesidad y un producto idóneo para cubrirla; un producto de altas prestaciones, con funciones innovadoras, que dan solución a problemas concretos, con campos de aplicación perfectamente definidos… Son numerosos los ingenios disponibles para la industria, novedosos desarrollos preparados para ser utilizados. Por ejemplo, para la industria petrolífera y gasística la Universidad Politécnica de Madrid ha desarrollado un robot de reducido tamaño, en forma de ‘gusano’ articulado, que podría recorrer una tubería y realizar trabajos de inspección, limpieza, etc., que sería de gran utilidad para las empresas de esos sectores. “Lo que ocurre -nos explica Ramón Galán, catedrático de Automática de la UPM- es que faltan empresas que apuesten por esos desarrollos y los comercialicen, empresas que se arriesguen a ofertar un producto, por ejemplo en una feria, sin tener una cartera de clientes”.

Según los profesionales consultados, al ser la robótica una tecnología transversal y la principal característica del robot su flexibilidad para desarrollar diferentes tipos de tareas, van a ser todos los sectores productivos los que encontrarán en la robótica un valor añadido que marcará la diferencia. “La robótica -afirma Galán- puede ser uno de los productos que España podría desarrollar y exportar de forma competitiva a Europa, Japón y EE.UU. El esfuerzo inicial debe ser de la Administración e inmediatamente de la industria nacional”.

Hoy por hoy, según Carme Torras, profesora de Investigación en el Instituto de Robótica e Informática Industrial, el asunto aún está verde en materia de transferencia de conocimiento entre universidad y empresa. “Hacer cosas interesantes con empresas de aquí no es fácil. A menudo nos plantean problemas muy concretos a resolver a cortísimo plazo, y abordarlos sería entrar en competencia con las ingenierías. Nuestra misión es hacer investigación puntera”, asevera Torras.

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El M-430iA es un robot de manipulación, de diseño antropomórfico, de largo alcance (900 mm) y alta velocidad para el sector de alimentación. Es de Fanuc Robotics.

Nuevas oportunidades

Como hemos visto a lo largo de estas páginas, y respondiendo a la pregunta que nos hacíamos al inicio del reportaje, no, la industria no está servida en materia robótica. El futuro nos depara nuevos escenarios industriales impensables hoy y que pueden ser una realidad a medio plazo, una dinámica que cobra un nuevo impulso especialmente en estos momentos, en los que el debate sobre cómo reinventar la gestión de los recursos y su circulación, en aras de una mayor eficiencia y productividad, al tiempo que de mayores beneficios en lo social y del mínimo impacto medioambiental, está más presente que nunca. La nueva robótica deberá dar respuesta a las también nuevas necesidades de los distintos sectores industriales. Los sistemas de almacenamiento automático, por ejemplo, constituye un ámbito creciente de innovación en entornos industriales.

Por otro lado, entrar en el mercado de consumo supone para las empresas de robótica una excepcional oportunidad de negocio, y las compañías punteras ya han diversificado sus desarrollos, creando dos líneas de investigación: una industrial y otra de servicio.

El incremento de personas de edad avanzada en las sociedades occidentales va a impulsar la demanda de robots de asistencia personal en el hogar. Estos robots ofrecen una comunicación multimedia con el usuario, controlan los electrodomésticos de la casa, lleva el plan de compras o sirven de guía en la casa. Los pocos productos que se comercializan en la actualidad son unidades móviles que no tienen aspecto humano. También se han realizado ya numerosos robots asistenciales para personas discapacitadas. En este sentido, la robótica ofrece beneficios sociales resolviendo problemas cotidianos y mejorando la calidad de vida de los ciudadanos mediante la reducción de las horas de trabajo y de los riesgos laborales.

La robótica avanzada ha salido de las líneas de producción y entre los novedosos campos de aplicación y, por tanto nuevos mercados que se abren para el sector, se encuentra por ejemplo el de la construcción, con un nivel de automatización de los más bajos entre los sectores productivos. Se está trabajando para acercar la construcción a la industria manufacturera, para lo cual es imprescindible tratar los edificios como elementos fabricados en serie. La prefabricación será fundamental y la construcción de edificios modulares de alta calidad y bajo coste constituye uno de los objetivos prioritarios de la investigación en este campo.

La agricultura, aunque cuenta con un aceptable nivel de automatización, tiene el reto de introducir soluciones de robótica avanzada en aplicaciones poco automatizadas como los cultivos de frutas y verduras, que hoy necesitan uso masivo de mano de obra.

En la industria de la alimentación crece la necesidad de mayores niveles de flexibilidad en su automatización para rentabilizar las instalaciones produciendo productos distintos en la misma factoría, sin efectuar paradas innecesarias.

Y por supuesto, la medicina, donde se requiere una alta seguridad operacional. Ahí está el famoso brazo quirúrgico Da Vinci, un sistema robotizado que representa uno de los grandes avances de la ingeniería robotizada en aplicaciones médicas.

La industria naval, que demanda la inspección automática de los cascos de los barcos, o la robótica espacial, que tiene su máximo exponente en la exploración planetaria mediante robots móviles, son otros ejemplos de campos de aplicación y de oportunidades para la industria robótica.

En cualquier caso, la nueva robótica da un paso más allá en las operaciones automatizadas; la máquina se desplazará en entornos no estructurados y para ello debe ser capaz de interactuar y relacionarse con su entorno, bien sean personas u otras máquinas. Y eso lo cambia todo.

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Diseñado y fabricado por Honda, Asimo fue el primer robot bípedo y humanoide.

El futuro nos depara nuevos escenarios industriales impensables hoy y que pueden ser una realidad a medio plazo; una perspectiva que cobra un impulso renovado especialmente en estos momentos, en los que el debate sobre cómo reinventar la gestión de los recursos y su circulación, está más presente que nunca

De la industria al hogar

Algunas previsiones apuntan a que en 2015 habrá en Japón por lo menos un robot por hogar. El aumento de población de edad avanzada en el país nipón está generando una necesidad real en el mercado: un asistente personal que pueda cuidar y entretener al anciano. El país esta ‘hasta la bandera’, de modo que la solución de occidente de importar inmigrantes, es poco factible. Y por lo que respecta al grado de aceptación a la hora de relacionarse y establecer vínculos con los robots, parece que evtre los japoneses, por razones culturales, esté será alto.

En los próximos años la robótica avanzada deberá abordar algunos retos básicos para ‘poblar’ la sociedad de robots de servicio. A diferencia de la robótica industrial tradicional, en la que el objetivo es la repetición de una misma tarea, la robótica de servicios debe tener mayor flexibilidad, pues la máquina debe aprender a realizar tareas. Y es aquí donde surge el concepto clave que para algunos expertos marca la diferencia entre qué es y qué no es un robot: la autonomía. “En el momento en que el robot deja de repetir siempre la misma acción y tiene un componente por minúsculo que sea, de reacción ante la incertidumbre de situaciones no programadas y va, de algún modo 'tomando decisiones', esa pequeña línea es la que marca la frontera entre el robot y el no robot”, señala Davide Faconti, director general de Pal Technology.

Otro factor fundamental viene determinado por el entorno. En la industria el entorno es estático y definido; es precisamente el entorno el que se acomoda y acondiciona a la medida del robot. El robot social tiene que trabajar en ambientes dinámicos y que no están hechos a la medida del robot y por lo tanto, es la máquina la que debe adaptarse al entorno. Percibir el entorno va a requerir sofisticados sistemas, especialmente en el desarrollo de visión por computador, medio éste que está todavía lejos de conseguir una capacidad de interpretación de escenas suficiente para dotar al robot de la información adecuada para actuar inteligentemente en entornos “no específicamente preparados para la operación robotizada”, tal como explica Alicia Casals, del departamento de Ingeniería de Sistemas, Automática e Informática Industrial del CREB, de la Universidad Politécnica de Cataluña.

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Armar es un asistente de cocina. Dentro de unos años comprar un electrodoméstico será una banalidad... Lo que se llevará será hacernos con ayudantes que nos sigan a todas partes y acaten todas nuestras órdenes.

Emular a los humanos, ¿por qué?

En robótica de servicio se invierte buena parte del presupuesto en buscar la apariencia humana, a diferencia del sector industrial en el que no importa la apariencia sino la productividad, la efectividad y la seguridad. Crear un robot con piernas en lugar de ruedas constituye un reto tecnológico enorme; es mucho más caro y complejo. El problema radica en que al caminar, el centro de gravedad recae en un solo pie. Y el asunto se complica mucho más si el robot pasa del metro y medio. Entonces, ¿qué justifica esa parte de la inversión? ¿Tan importante es el factor emocional en robótica de servicio en el mercado de consumo?

No hay estudios que lo corroboren en la práctica pero, en teoría, la explicación que aducen los desarrolladores de robots humanoides es que como los humanos desarrollamos nuestro entorno en función de nuestros cuerpos, el robot con forma humana se adapta mejor a dicho entorno. Cuanto más se parezca al humano, en proporciones, le será más fácil moverse bien en entornos humanos. La forma humana sirve para que pueda manejar herramientas, subir escaleras, pulsar un interruptor o abrir una puerta.

Pero hay otra explicación, y es que si la máquina debe convertirse en un acompañante o un mayordomo, en fin, para entrar en un mercado masivo, debe buscarse que al consumidor le sea fácil relacionarse con él porque, como apunta Carme Torras “a la gente le cuesta relacionarse con una máquina”. Si la máquina tiene apariencia humana y, además, emotividad, se facilita su aceptación. Sobre esta cuestión, Torras nos cuenta que “ahora se intenta emular la emotividad en los robots, de manera que, si tienes un mal día el robot te tratará de una determinada manera y si tú estas emocionado él corresponderá y se mostrará contento. Esto tiene mucho gancho” -concluye-.

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Robot aéreo, capaz de volar sin necesidad de piloto humano gracias a su sistema de control y a la información de su posición y orientación suministrada por los distintos sensores a bordo. Desarrollado por la UPM, sus aplicaciones son: seguridad y vigilancia (policía, vigilancia de fronteras, guadacostas), rescate e incendios, inspecciones de instalaciones (tuberías, tendidos eléctricos, presas…), agricultura y pesca (sembrado, regadío, bancos de pesca, …), geológicas y medioambientales (monitorización del clima, movimientos sísmicos, polución…) y comunicaciones y retrasmisión (antenas móviles, filmaciones aéreas, etc.)

Puzzle de un millón de piezas…

Miles de investigadores de todas las disciplinas se hallan a lo largo y ancho del planeta trabajando en el desarrollo de tecnologías robóticas. El conocimiento se halla desperdigado en miles de universidades y centros tecnológicos y todo apunta a que la siguiente fase debería ser el ensamblaje de todas las piezas, la puesta en común del conocimiento; a partir de ahí se podrá empezar a pensar en la fase de comercialización. Sin duda, ese será un momento crítico, pues la introducción del condicionante comercial marcará la línea de las investigaciones, que colocarán su punto de mira en productos con mayor salida en el mercado masivo.

Al hilo de esta cuestión, resulta interesante observar cómo cada zona del mundo enfoca sus líneas de trabajo desde distintas perspectivas. Por ejemplo, Japón se ha especializado en la parte mecánica de la robótica; ahí está Asimo, el humanoide fabricado por Honda, capaz incluso de subir escaleras…, y orienta las investigaciones hacia la creación de robots con aspecto y movimiento más humano, y con fines sociales. En Europa la investigación se focaliza en los sistemas cognitivos. “Se buscan soluciones inspiradas en la biología pero adaptada a los medios tecnológicos artificiales que tenemos”, explica Carme Torras. Aquí el campo es muy amplio, y cada grupo de trabajo aborda la cuestión desde diferentes puntos de vista. Una de las líneas es la creación de mentes artificiales; existen varios programas en Europa que intentan copiar la mente de pequeños mamíferos. El profesor de Cibernética de la Universidad de Reading, Kevin Warwik, ha explicado en recientes declaraciones que se está cultivando tejido neuronal de rata para aplicar a la robótica, de manera que existirá un híbrido, mitad ser vivo, mitad máquina”.

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El año pasado fue colocada en el Hospital San Juan de Dios, de Barcelona, la primera mano biónica en Europa. i-LIMB, desarrollada por la empresa escocesa Touch Bionics, es capaz e mover y de doblar todos los dedos de forma muy similar a la mano humana, con precisión y con diferentes niveles de agarre.

Robots invisibles. Así son los ambientes inteligentes

Mientras esperamos la llegada de los robots humanoides, siempre nos quedará la domótica. Una domótica evolucionada conceptualmente, contrapuesta a la contundencia de una máquina con forma humana. Los investigadores en la materia aseguran que sobre el año 2013 viviremos en un entorno rodeados de interfaces intuitivos e inteligentes diluidos en objetos cotidianos, que crearán un ambiente capaz de reconocer y responder a la presencia de los humanos. La visión de la inteligencia ambiental sitúa a las personas en el centro de su universo, en el que es la tecnología la que se adaptará a las personas y no al revés.
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El aspirador robótico Roomba es el robot más vendido del mundo.
En los entornos de inteligencia ambiental los individuos interactúan con dispositivos tecnológicamente complejos, en ámbitos médicos, el hogar, los espacios públicos y los espacios de aprendizaje, como museos y escuelas. En estos entornos, el ambiente debe reconocer la presencia de las personas y ubicarlas en un contexto, tanto geográfico como de actividad. Las aplicaciones computacionales que utiliza deben integrarse en el contexto cotidiano de forma no intrusiva, con modalidades de interacción naturales, simples y apropiadas para los usuarios individuales y su contexto asociado. Los sistemas de la llamada inteligencia ambiental (AmI) deben resolver temas como el reconocimiento y acomodación a la diversidad de dispositivos; personalización y adaptación de los sistemas; comprensión de la dinámica del contexto; soporte a la colaboración y cooperación entre los componentes distribuidos de los sistemas AmI; y desarrollo de sistemas que se caracterizan por su autonomía, ofreciendo así capacidades como autogestión y automantenimiento.
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El robot Asibot, desarrollado en la Universidad Carlos III, es un brazo capaz de moverse por la habitación “conectándose-reptando” de conector a conector en las paredes y realizar tareas de asistencia a personas discapacitadas.

Domótica, ¿para qué y para quién?

El imparable proceso de convergencia tecnológica acaecido con el advenimiento de la digitalización de los datos y los soportes de almacenamiento y transmisión de los mismos, ha causado la irrupción en nuestra sociedad de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. La idea de aplicar las TIC al hogar ya se barajaba hace dos décadas y nació en Francia bajo la denominación de «domotique» (domo -casa- y robótica). Los cambios en la estructura y en la función de la vivienda como fruto de esta incursión tecnológica en el ámbito doméstico, han traído una nueva visión de la vida en el hogar, que ha dejado de ser un lugar sólo para dormir, comer o reposar, deviniendo espacio de ocio y trabajo. Pero, ¿qué se entiende por domótica?

Los investigadores aseguran que en menos de una década cualquier familia de clase media tendrá acceso a este tipo de casas inteligentes.

Los hogares digitales permitirán a sus propietarios controlar la seguridad de su vivienda, utilizar sistemas de videoconferencia, recibir teleasistencia, información ciudadana, efectuar la compra o recibir atención sanitaria ‘on line’, simular presencia en el hogar, configurar diferentes ambientes o realizar actividades programadas por el usuario con hasta un año de antelación. Los moradores de estas viviendas podrán utilizar estos servicios y comunicarse con el resto de partes de la casa -la iluminación, los electrodomésticos, cámaras, sensores, vídeoporteros, sistemas de audio o vídeo- a través de pantallas táctiles conectadas vía radio al sistema de gestión, que se adaptará a las necesidades de cada usuario.

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El perrito robot Aibo, de Sony, puede encargarse de la videovigilancia de la vivienda. Es capaz de aprender y tiene ‘personalidad’ programable. También envía fotos al móvil y al correo electrónico.

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