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Un cubo de cristal cargado de luz día y noche en la Ciudad Grupo Santander

Negocios y visitas en El Faro

Redacción Interempresas23/11/2011

23 de noviembre de 2011

En 2010 se inauguró en la Ciudad Grupo Santander —o Ciudad Financiera Santander, un gran campus de 250 hectáreas donde trabajan y cuentan con servicios diversos, una parte de los empleados de esta compañía bancaria española— uno de sus edificios más singulares: El Faro. Se trata de un centro de negocios cuya antesala es un cubo de cristal, cargado de luz artificial de noche, y traspasado por los rayos naturales durante el día. Su autor, el arquitecto Alfonso Millanes.
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La luz, con diseño de Mario Gentili, y el vidrio, protagonistas del vestíbulo del centro de visitas del arquitecto Alfonso Millanes. Fotos: Philips.

A principios de 2010 se inauguraron los nuevos edificios de la Ciudad Grupo Santander: el centro de negocios; una nueva aula magna, con capacidad para 88 butacas y una zona de información a las visitas con los medios técnicos audiovisuales más avanzados; la nueva urbanización y dársena de autobuses para el traslado de empleados; un nuevo módulo en la escuela infantil, con capacidad para cien niños más; nuevos comedores de directivos; un nuevo comedor para empleados a orilla de uno de los nuevos lagos; y un aparcamiento subterráneo de vehículos con más de 540 plazas. Además, se amplió el centro deportivo y su superficie de aparcamiento.

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Árboles de 10 metros de altura y pantallas LED en las columnas de climatización dan color al interior del cubo de cristal, además de ofrecer soportes de información. Fotos: Grupo Santander.

Bienvenidos al campus

En un terreno contiguo a la entrada principal de la Ciudad Financiera, el arquitecto Alfonso Millanes, planteó el proyecto de un gran centro de recepción de visitas, que sirviera tanto de control de seguridad y acreditación, como de espacio de acogida e información para todo visitante o cliente de Grupo Santander. Tenía también la voluntad de que el nuevo edificio tuviera una finalidad claramente comunicativa. ‘El Faro’ sería la puerta de entrada corporativa del grupo. Su nombre responde a la filosofía que planea sobre toda la ciudad financiera, donde todos los edificios tienen nombres de lugares o referencias cántabras.

En este espacio se mezclan arquitectura, naturaleza y comunicación de última generación. ‘El Faro’ se compone de una serie de pabellones enlazados, cada uno de los cuales encierra una función y un significado diferentes: zonas de recepción e información, 17 salas de reuniones, un auditorio para 82 personas, zonas diáfanas para eventos, exposiciones y presentaciones, y un aparcamiento para visitas de 434 plazas. Rodeado por jardines y zonas verdes funciona como un filtro entre lo construido y el espacio libre.

El atrio

Al visitante se le recibe en un atrio, desde donde pasa a un gran vestíbulo de bienvenida. Este primer pabellón tiene la forma de un prisma horizontal horadado, y su fachada principal es un porche diáfano de 40 metros de longitud por 10 de profundidad. Interior y exterior se separan por una membrana quebrada de vidrio, que permite que la vista vaya más allá, sin interrupción. Sólo los reflejos en los planos de cristal, denuncian la situación de dentro o fuera. El atrio se comunica con el vestíbulo y la cafetería. En esta última, las fachadas laterales son planos de vidrio sin carpintería. Existe una clara voluntad de reducir los elementos estructurales a una expresión mínima. Así, la estructura portante está formada por pilares circulares metálicos de 10 centímetros de sección.

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A la izquierda, dársena de autobuses. Foto: Philips. A la derecha, fachada del auditorio hacia el lago. Foto: Grupo Santander.

El vestíbulo: cubo de cristal

El elemento visual más espectacular del conjunto de ‘El Faro’ es su vestíbulo, alojado en un cubo de cristal, puerta de la Ciudad Grupo Santander. Se trata de una estructura de 30 metros de base y 22 de altura, en cuyo interior se encuentran la recepción y una zona de tránsito con 70 árboles de 10 metros de altura.

Las caras laterales están formadas por una retícula de vidrios de 2,50x2,50 metros, unidos por silicona estructural y soportados por una estructura de barras y cables. Las características técnicas especiales de este acristalamiento lo habilitan para proteger el interior de elevadas temperaturas y soleamiento excesivo.

En su concepción, el arquitecto aspiró a la máxima transparencia del espacio y una percepción mínima de materia, lo que consiguió mediante el uso de vidrio extraclaro. La estructura, de acero inoxidable, tiene un doble orden: una trama ortogonal de elementos estructurales primarios que repiten la retícula del acristalamiento y cuya función es asegurar la estabilidad frente a las fuerzas externas horizontales, y sujetar los vidrios de las fachadas; por otra parte, están los elementos tensos y comprimidos, que trasmiten los esfuerzos al sistema principal.

El techo de cristal está diseñado para drenar el agua a los lados, con el punto central elevado. No se ha utilizado piezas triangulares para el acristalamiento, que mantiene el mismo despiece ortogonal que los planos verticales. Para ello, se ha deformado térmicamente los vidrios de las diagonales, hasta obtener una superficie virtualmente horizontal y una cubierta real a cuatro aguas no perceptibles. La estructura se separa del cerramiento 2,5 metros, con lo que se crea un paseo interior que acentúa la sensación de inmaterialidad.

“Buscábamos encerrar un espacio con la menor construcción posible. Con una geometría sencilla, el valor estaría en el vacío encerrado, sólo aire y naturaleza reflejada”, explica Alfonso Millanes. “En nuestra búsqueda de esta intención, tratamos de eliminar la presencia del suelo como límite y elegimos un pavimento de granito intenso pulido y brillante, de modo que reflejara la estructura de acero y los brillos del cristal”, añade el arquitecto.

Luz

La iluminación del pabellón acristalado está dispuesta exclusivamente por el suelo, mediante adoquines luminosos que sustituyen a los correspondientes de granito y luces tangenciales sobre los planos verticales. Por la noche, el vestíbulo se convierte en un faro de luz mediante tecnología LED. Se ilumina la estructura de acero y se pierde el cerramiento y el suelo. Las soluciones personalizadas de Philips se han desarrollado aplicando las ideas del arquitecto, Alfonso Millanes, y del diseñador de iluminación, Mario Gentili. Una luz digital controlada por RDM DMX simula el logotipo del banco en blanco y rojo, los colores corporativos.

"La jaula se convierte en un fanal de luz, una tela de araña metálica que se extiende infinitamente al reflejarse en las superfícies de cristal y en el suelo. Los árboles y las personas quedan dentro de una red infinita de reflejos y brillos", explica el arquitecto.

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Foto: Grupo Santander.
Árboles

En el interior del cubo de cristal se plantaron 70 árboles de 10 metros de altura, que nacen de alcorques enrasados con el solado, buscando “explicitar la frágil separación entre el interior y el exterior, encerrando parte de la naturaleza y dejando escapar la vista hacia el paisaje”.

Los ejemplares son de la especie Bucida Buceras, un árbol endémico de Florida que, a diferencia de la mayoría de especies de interior, presenta diferencias notables según las estaciones, llegando incluso a florecer. Su hoja pequeña y su ramificación copada dibuja una continuidad vegetal, un bosque interior.

Pabellón lateral

Este espacio alberga 8 salas de reuniones modulables construidas con cerramientos de cristal y abiertas en su cara exterior a un jardín de abedules. Al fondo del pabellón hay un salón de actos/conferencias para 100 personas, que comunica con un estanque. El resto de la planta la ocupa un espacio diáfano con luz cenital que procede de lucernarios, ideal para exposiciones o presentaciones, entre otros eventos. Exteriormente, el volumen de este pabellón se cierra con unos planos recortados de granito y placas metálicas de cinc titanio.

Edificio de comedores de negocios

Aunque forma parte del conjunto de ‘El Faro’, es un edificio independiente, con planta semienterrada, 6 metros más baja que el edificio anterior. Sólo la fachada es visible, formada por un frente quebrado de granito bajo cuyo dintel, un cerramiento de cristal y madera se puede plegar y pivotar hasta abrirse por completo.

Los comedores se conectan con el lago mediante una superficie de madera de ipé. En el lateral de ese pantalán se ubica el edificio Puerto Chico, también con fachada acristalada, y cuyo extremo oriental es un salón con tres de sus fachadas directamente sobre el agua.

Marco: Ciudad Grupo Santander

La Ciudad Grupo Santander (CGS) es un espacio de 250 hectáreas donde trabajan 6.700 empleados y se recibe la visita de 15.000 personas al mes. El complejo está ubicado en el municipio de Boadilla del Monte, a 15 kilómetros de Madrid. Por su magnitud, la construcción de la CGS figura como la segunda obra más grande realizada en Europa en 2003, sólo superada entonces por la nueva terminal del aeropuerto de Barajas. El artífice de este proyecto es el arquitecto estadounidense Kevin Roche (Premio Pritzker 1982).

La CGS integra: un complejo corporativo, un centro de visitas, un centro de formación, una residencia, una escuela infantil con capacidad para 500 niños, instalaciones deportivas, dos centros de procesos de datos, un complejo de logística, un centro médico y de mantenimiento, una sala de exposiciones y una torre de comunicaciones. Cuenta, además, con un campo de golf, una escuela de prácticas y el edificio Golf Santander.

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Vista aérea de la Ciudad Grupo Santander, en Boadilla del Monte, cerca de Madrid. Foto: Grupo Santander.
Sobre Millanes

Hace más de veinte años que el trabajo del arquitecto logroñés Alfonso Millanes (1952) está vinculado a Grupo Santander. Millanes ha participado también en actuaciones en otras entidades bancarias, como la reforma de la fachada de Caja de Ahorros La Rioja, proyectos en Banco de Murcia y en oficinas del Banco de Comercio de Portugal (BCI).

En su trayectoria destaca también la rehabilitación del Palacio de los Marqueses de Legarda, en Logroño, o el diseño de la sede central de la Uned en esa ciudad. Todo ello se suma a su experiencia residencial en varios puntos de la geografía española.

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