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"La preocupación por la sostenibilidad es sólo mediática"

Entrevista a Luis de Garrido, arquitecto

Mónica Daluz25/05/2008

25 de mayo de 2008

De Garrido eligió el hotel Omm, en pleno Paseo de Gracia de Barcelona, para mantener nuestra entrevista; un edificio diseñado por un dibujante de cómics… supongo que la elección ya fue un indicio de su 'toque' guasón. Irónico, descarado y contundente en sus afirmaciones, de Garrido es una extraña mezcla de ingenio y convicción, elementos ambos que coloca al servicio de un modo de entender la arquitectura y la vida. Ha hecho de la sostenibilidad su causa, una causa que él mismo da por perdida ante la impotencia frente a una sociedad esclava de la inercia y los poderes fácticos. Hablar con este Risto Mejide de la arquitectura fue tan sorprendente como divertido.
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Luis de Garrido, arquitecto.

¿Cómo define usted ‘arquitectura sostenible’?

Es aquella que intenta cumplir con los siguientes cinco aspectos: optimizar los recursos, tanto naturales como fabricados, porque la construcción suele ser un despilfarro en todos los sentidos; disminuir al máximo el consumo energético; disminuir las emisiones y los residuos; incrementar la salud y el bienestar humano y disminuir costes. En definitiva, una arquitectura que permita la satisfacción de nuestras necesidades actuales, sin comprometer las de nuestros descendientes.

Cuando habla de disminuir al máximo el consumo energético ¿Se refiere a tener en cuenta todo el ciclo de vida de los materiales?

En efecto, no se trata sólo de que el edificio consuma poco, sino de mesurar la energía que se necesita para fabricar un material, transportarlo hasta el lugar donde se va a colocar, colocarlo… incluso derribarlo ¿Para qué voy a traerme una alfombra de Persia si aquí también hay alfombras, con todo el combustible que eso supone? Otra cosa es que la gente esté dispuesta a tener esos datos en cuenta; hay quien dirá: “pues yo me traigo la alfombra de Persia porque me da la gana”, y ante eso sólo cabe la reglamentación o la conciencia, o el sentido común y la profesionalidad.

Aparentemente la sociedad se está volviendo muy sensible al tema…

Usted lo ha dicho: aparentemente. En realidad la sensibilidad es sólo mediática; es la noticia que toca, pero a nadie le interesa como está hecho o de donde viene lo que consume. Sólo se hacen las cosas fáciles de hacer, como otorgar una clasificación energética a los electrodomésticos, con la única finalidad de informar al consumidor; éste, ante dos máquinas, una de clase A y otra de clase C, sólo si entre ellas hay poca diferencia de precio se queda con la A. No hay una reglamentación que obligue a fabricar sólo con clase A. Las empresas tienen carta blanca para seguir fabricando modelos “de los malos”…

La Administración va a otorgar un sello de calificación energética a los edificios...

El sello te lo das tú mismo cuando haces el proyecto y luego lo demuestras. Ese sello apenas tendrá utilidad. La gente no va a hacer ni caso.

Argumente esa aseveración

En un frigorífico el ahorro puede ser hasta del 50 por ciento de su coste de compra; merece la pena pagar un 10 por ciento más. Pero el supuesto ahorro en calefacción en un edificio con sello energético, entre el más eficiente y el menos eficiente, es ridículo frente a los miles de euros que al usuario le cuesta la vivienda… La gente comprará el piso de la promoción del al lado que, sin sello y por el mismo precio le regala un viaje al Caribe… El argumento de un pequeño ahorro (apenas 200 euros al año en el mejor de los casos puede haber entre una vivienda clase A y una clase D) no tiene validez alguna al referirse a las viviendas, ya que tienen un valor de venta un 30 por ciento superior al que deberían tener, y este sobreprecio es gratuito. No tiene correspondencia con nada. Por tanto es un argumento que sirve para un frigorífico, pero es ridículo para una vivienda realizada con la actual trama especulativa y de negocio fácil.

Pero los ciudadanos serán cada vez más conscientes de la importancia de sus elecciones en la preservación del planeta

Lo que beneficia al planeta no sólo es consumir un poquito menos es, sencillamente, que no lo intoxiquemos. Si utilizamos la energía del sol, da igual que una casa consuma mucho o poco; la energía es del sol. Que es gratis y natural. El problema está en los intereses fácticos, que siguen teniendo el poder de las fuentes de energía naturales. ¿Quién vende los captores solares? Al final son los mismos. Las medidas que se están adoptando son un proceso de enmascaramiento de intereses económicos. Lo único que se ha logrado es reducir las emisiones de CO2, pero sólo un poco, y en algunos países, ya que, de hecho, en España las emisiones han aumentado.

Así que ¿sólo un poco?

Le cuento. Sobre la Tierra caen más o menos 1.000 vatios por metro cuadrado, que se pueden captar según la tecnología y los dispositivos tecnológicos que se utilicen; no se pueden situar las placas solares de cualquier forma dentro de un edificio; el edificio Nexus, de Barcelona, es un caso de lo pésimamente que se pueden llegar a colocar… El Sol tiene la manía de salir siempre por el mismo sitio, dar la vuelta por el mismo lugar y ponerse cada día de igual modo. Así de aburrido. De manera que no puedes poner las placas solares donde te venga en gana por muy bonitas que queden; entre los arquitectos y el Sol hay una guerrilla… Muchos arquitectos siguen poniendo las placas donde menos les molestan, o en el mejor de los casos como elemento escultórico, funcionen o no funcionen, porque al ponerlas ese edificio se convierte, como por arte de magia, en ecológico…

Pues bien, de estos 1.000 vatios puede que, de forma milagrosa, se lleguen a obtener la mitad, pero las placas fotovoltaicas tienen una eficiencia energética del 15 por ciento, lo que significa que de los 1.000 vatios que llegan a la Tierra los días más soleados, vamos a recoger, como máximo 75 vatios por metro cuadrado de media; una malísima eficiencia, teniendo en cuenta además que el coste por kilovatio es de mas de 7.000 euros, sin instalación. La cantidad de placas que se necesitan es enorme y esas placas hay que construirlas, con una tecnología que sea rentable (lo que no significa que sea la mejor sino la que la gente esté dispuesta a pagar), con el correspondiente consumo de energía y de emisiones (los que fabrican placas están utilizando gas y electricidad) y a eso hay que sumar que la vida media de esos dispositivos es de 15 años. En su fabricación se ha utilizado energía, se han generado emisiones de CO2 y en 15 años serán pura chatarra. Ya ve, económicamente no se ha hecho nada y energéticamente, bien poco.

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Urbanización “Ecopolis 3000”, en Rubí, Barcelona. Construcción sostenible en la que su autor, Luis de Garrido, ha buscado realizar un prototipo de vivienda, con diseño singular y alto valor añadido, para su promoción masiva.

Todo este asunto parece una conspiración, un engaño a gran escala…

Es una operación de puro marketing. Es una propuesta en base a que el ciudadano está predispuesto a oír un discurso ¿desde cuándo la gente se ha comprado un coche porque emita 20 gramos menos por kilómetro? Es lo que toca…, llega a veces a extremos ridículos como la publicidad de ese fabricante de quesos que miente descaradamente al afirmar tener un cero por ciento de emisiones de CO2. Si analizamos cuanto existe ahora mismo en materia 'bio', vemos que una buena parte es una auténtica farsa.

Si el asunto es tan evidente ¿por qué no hay más leyes reguladoras?

No interesa. Si es tan evidente que el tabaco genera problemas ¿por qué no se prohíbe? Lo mismo con los coches, los electrodomésticos… La razón es que cada cuatro años hay elecciones; todo es un entramado de intereses, un maquillaje. Si se hubiera hecho tanto como se dice ¿por qué este año hemos contaminado más que el año pasado?

¿Entonces? ¿Cuál es la solución?

La gente se mueve por modelos; por el “culo veo, culo quiero”, con perdón. “Si aquel lo tiene ¿por qué yo no?” Se trataría de empezar a que determinadas personas de nivel o ciertos famosillos tengan casas ecológicas de verdad, que corra la voz… No tiene nada que ver ni con la Administración, ni con los arquitectos, por lo menos aquí, en una sociedad como la española…

¿Que sea la demanda la generadora de oferta?

Exacto. ¿Por qué señalizan bien las carreteras? Porque hay miles de accidentes en una curva, y al final le acaban poniendo tantas señales que parece una pista de aterrizaje extraterrestre. Así funciona la Administración: tarde, exageradamente y mal; sólo para llamar la atención.

¿Está usted pensando en cierto documento regulador?

Por supuesto, el CTE llega tarde y es muy malo desde el punto de vista de la sostenibilidad, se ha hecho sólo para llamar la atención de la opinión pública y justificar alguna acción por parte de la Administración. ¿Por qué no regula sistemas constructivos, tipologías arquitectónicas, materiales, pinturas, soluciones constructivas, aislamientos…? Sólo regula lo que es fácil de regular, con independencia de su utilidad. Punto. No es que le falte algo, es que no tiene casi nada. El Código Técnico de la Edificación no tiene nada que ver con la sostenibilidad ni va a ser solución de nada porque sólo se centra en incrementar un poquitín el aislamiento para reducir -supuestamente- el consumo energético, que eso sí es una buena cosa en los países cálidos, en España no. En España, el CTE va a reducir un poquito el consumo energético en invierno, pero lo va a aumentar enormemente en verano, ya que indirectamente, obliga a la colocación de más dispositivos de aire acondicionado en los edificios.

Dígame algo bueno

El documento no nombra la palabra sostenibilidad en ningún momento, aunque regula algo el consumo energético. Se reduce a cuatro apartados que tienen que ver con los aislamientos, la iluminación, las calderas y la utilización de energías alternativas; solo regula esas cuatro cosas de las miles que se pueden hacer. Los políticos y las empresas han sido quienes han adornado y añadido la palabreja… Lo que dice el CTE es que tenemos que aislar un poquito mejor los edificios; obliga a poner placas térmicas para generar agua caliente, en algunos edificios; deben ponerse calderas más eficientes y hay que colocar sistemas de iluminación más eficientes.
Este arquitecto valenciano de currículum impresionante, es también doctor en Arquitectura y en Informática. Además, desde el año 1987, Luis de Garrido ha realizado una incesante labor docente y divulgativa, impartiendo conferencias y seminarios en todo el mundo sobre: Inteligencia artificial, Diseño creativo, Diseño publicitario, Arquitectura sostenible, Planeamiento urbano sostenible, Reciclaje sostenible de la ciudad, Arquitectura para la felicidad, Edificios Inteligentes, Arquitectura multimedia, Alimentación, Longevidad, y Salud del Hábitat y Sociología.

La proliferación de edificios bioclimáticos ¿será un plus de valor añadido para contrarrestar la caída de precios del mercado inmobiliario?

Seguramente. Si la gente no compra el promotor sabe que ya no hay chollo; si el producto no se vende se lo tiene que replantear, no por argumentos ecológicos, científicos o éticos, el promotor, por definición, no tiene esos valores, sino por mercado. “Si lo que está de moda es lo 'eco', pues eso haremos…” El gran problema es que la gente piensa que ser ecológico es un depósito para recoger agua o poner unas placas en la azotea.

¿Cómo puede el consumidor saber si lo que le ofrecen es verdaderamente un edificio sostenible?

No lo va a saber nunca. Siempre se ha dicho que el consumidor tiene que tener información y que en base a esa información va a elegir. Pero si el consumidor no se lee ni la etiqueta de ingredientes del tomate frito, ¡como se ve a leer la memoria de calidad del edificio! Pero es que aunque la lea, no tiene ni formación, ni referencias, ni argumentos para saber si lo que lee es bueno o malo.

¿Están hoy preparados los profesionales para abordar la sostenibilidad en la edificación?

Si, hoy y toda la vida. Pero al arquitecto es al último que le interesa ¿Por qué va a complicarse la vida? A no ser un arquitecto como yo, y algunos pocos mas, que nos hemos impuesto por vountad propia esta actividad, porque vemos que es lo sensato y de sentido común. Los arquitectos que construyen mucho no tienen tiempo para este tema… Si no dan abasto, como van a tener tiempo de estudiar, reciclarse y ponerse al día. Además, hay que tener en cuenta que se necesita mucho tiempo y esfuerzo para hacer una verdadera arquitectura sostenible.

Y qué me dice de la rehabilitación

El concepto actual de rehabilitación de dejar las cosas como siempre han estado, tiene que cambiar. Hoy la rehabilitación es una mezcla entre arqueología y Disneylandia. No se atreven a hacer algo actual. No es que los arquitectos sean malos es que son fácilmente vendibles, no se ponen en su sitio y se esfuerzan poco. ¿Se ha fijado que muchos edificios interesantes y creativos los hacen profesionales que no son arquitectos…?

Una ironía…

Muy significativa.

Pero hay cada vez más personas interesadas en habitar en una vivienda más ecológica y saludable

Sí, viviendas particulares biosostenibles ya hay muchas… Se trata de arquitectos jóvenes, con poco trabajo, y les hacen la casa a sus familiares y amigos… Pero urbanizaciones bioclimáticas no hay más de tres o cuatro, y edificios, lo mismo. Hay uno en Madrid, el edificio Pórtico, de Rafael de La-Hoz; ese edificio tiene mucho mérito. Aunque, desde mi punto de vista, se podría haber hecho algo mas efectivo, y muchísimo más económico.

El edificio de la Expo de Zaragoza será bioclimático…

Es un bosque de columnas de cerámica por las que tiran agua y al rezumar refrescan el ambiente, bajando la temperatura 4 o 5 grados. Pero eso no es un edificio, es una escultura. Lo que se ha buscado es el efecto mediático no la sostenibilidad. El edificio no aporta nada, y no tiene el menor interés desde el punto de vista arquitectónico y sostenible. Sólo es un reclamo mediático, pagado por la industria de la cerámica. Los intereses comerciales están latentes.

¿Cree que va a ir in crescendo el que la gente encargue este tipo vivienda sostenible?

No. Hace 20 años que me dedico a esto -fui el primero en España- y llevo oyendo lo mismo desde entonces: que si te vas a hacer de oro, que si es el futuro… y cada vez tengo menos trabajo. La gente lee que existen casas sostenibles y cree que cumpliendo la normativa actual ya se consiguen. Por ello y, debido a la gran cantidad de arquitectos que hay en España, todos tienen algún amigo o conocido que es arquitecto, y por confianza, se lo encargan a él, en lugar de confiar en un especialista. El amigo arquitecto será una barrera a la sostenibilidad; a no ser que le digas tú que ponga tal o cual pintura, él va a utilizar los materiales que siempre ha puesto, para no pensar…

En los próximos años veremos mucha información en los periódicos, pero será un castillo de naipes, sólo humo; se hablará mucho, se presentaran a la prensa proyectos de edificios sostenibles, pero no se darán argumentos, y ningún periodista va a decir que tal o cual proyecto es una tomadura de pelo… Ahora está de moda, pero dentro de tres años habrá pasado la moda de la sostenibilidad sin apenas haberse construido edificios sostenibles. Es muy lamentable.

“El CTE llega tarde y es muy malo desde el punto de vista de la sostenibilidad”

Lo que está claro es que los proveedores de materiales ecológicos van a ver ampliado su mercado

Eso es lo que va a ir mejorando. Las pinturas, por ejemplo serán más ecológicas, de modo que el amigo arquitecto, de forma indirecta, acabará poniendo pintura ecológica.

El tema de la salubridad es un buen argumento par sensibilizar al consumidor

Sí, pero lo que no se ve es muy difícil de demostrar.

Hábleme de las geopatías de los edificios

Las ondas electromagnéticas en contacto permanente con las personas resultan muy perjudiciales para la salud, la cuestión es dar con profesionales capaces de detectar y definir estas geopatías; es un tema muy escabroso, un campo en el que se requiere una precisión milimétrica y en el que está actuando cantidad de gente no profesional. Lo mismo ocurre con el Feng Shui. Te tienes que fiar, pero ¿en base a qué? Es un problema; no hay escuela, nadie te da un titulo que certifique tus conocimientos. Le pondré un ejemplo. En el año 95, cuando se inauguró el Master Edificios Inteligentes y Construcción Sostenible, que dirigí, en la Escuela de Aparejadores de la Universidad Politécnica de Barcelona, invité a un grupo de 10 profesores, por separado, sin que ninguno supiera del requerimiento hecho a los otros nueve, y les pedí que, como expertos en la materia, -adular el ego funciona de maravilla-, me hicieran un informe de geopatías del edificio en cuestión. Todos me dieron sus planitos y… ¡tan sólo dos coincidieron en su diagnóstico! El resto, no se parecían en nada unos a otros.

Cambiando de tercio, sus intervenciones en Construmat son siempre impactantes; después de la Vitro House y la 4R House el listón está muy alto ¿Con qué nos va a sorprender en la próxima edición?

En este momento estamos en fase de negociaciones con la organización de la feria, no hay nada cerrado, pero éste es el proyecto: se llama 1D-House, una casa ecológica de base prefabricada de hormigón que se construye en un solo día. Como primicia le diré, y de este extremo todavía no está informada la organización de la feria, que un ala, bien una habitación o un atrio central, aún no lo sé…, estará hecha de sacos. Me interesa el saco. Es el único material que te permite construir un edificio en cualquier parte. Te lo llevas vacío y lo rellenas in situ. Es muy interesante hacer estructuras: colocarlos uno encima de otro, hacer un muro con ellos y luego compactarlos. Por ahí irá la cosa…

Es usted muy ingenioso; se nota que pone todo su ser en su trabajo

Es lo que me hace vivir. Aunque a veces tengo la sensación de estar en un espectáculo circense, de ser un payaso, porque hago cosas que no hace nadie, y mientras, los demás están ganando dinero; mi impacto en la sociedad es sólo mediático. A la hora de la verdad la sociedad se mueve por dinero, por inercia, el stablishment no deja espacio para transformaciones.

Así, a pesar de sus innovadoras propuestas, si le pregunto por la arquitectura que viene, sobre lo que veremos en el futuro, intuyo que nada nuevo bajo el sol…

Seguirá igual que hasta ahora. Va a haber más de lo mismo. Hace 20 años la manera de construir era igual que ahora, excepto pequeñas modas, en nuestros edificios hace el mismo calor, el mismo frío y se consume la misma energía. No hay grandes cambios de base.

¿La razón es que no hay grandes cambios político-sociales?

Ahora hay una bonanza económica que no generará transformaciones profundas. Tendría que haber una crisis ecológica de verdad, que a la gente no le salga agua por su grifo, que se muera intoxicada… Entonces habría un cambio radical de las posturas de todos…

Mejor nos quedamos como estamos ¿no le parece?

Pues sí ...

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