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El fuerte desnivel a ambos lados de las vías determinó la disposición de la estación en una doble altura cubierta por un único cuerpo

Estación Rivas-Futura del Metro de Madrid, Rivas Vaciamadrid

Por: Joan-Lluís Zamora y José Luis París20/04/2017

La estación de Rivas-Futura del Metro de Madrid, nace como estación intermedia de la línea 9 de la red del ferrocarril urbano madrileño, entre las estaciones de Rivas Urbanizaciones y Rivas Vaciamadrid. El proyecto nació como una parte más de una ordenación urbana de la zona de accesos que finalmente no llegó a completarse.

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Vista del conjunto arquitectónico de la estación de Rivas-Futura, del Metro de Madrid. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.

Los arquitectos autores del proyecto fueron María Antonia González-Valcárcel y Francisco Landínez, con la colaboración de David Landínez y Mónica González Rey, de Landínez+Rey, así como de Rocío Landínez. Desde el mismo momento de su concepción el proyecto de la estación parte del necesario cumplimiento de varios condicionantes funcionales previos. Estos requerimientos están condicionados por posicinonarse como una estación intermedia entre otras dos estaciones de metro ya en funcionamiento, la de Rivas Urbanizaciones y la de Rivas Vaciamadrid. Así, algunos de los condicionantes constructivos era la necesidad de no interrumpir el servicio de trenes ya en circulación durante su construcción, como la necesidad de disponer de un único vestíbulo de acceso previo a los andenes.

Otra de las premisas del proyecto fue su necesario planteamiento de respuesta urbana, así como la misma urbanización de las zonas próximas al acceso, en dicho momento no consolidada. Existía un fuerte desnivel a ambos lados de las vías, lo cual determinó la disposición de la estación en un doble nivel cubierto por un único cuerpo, cada uno de los cuales se desarrolló en continuidad con su nivel y cota.

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Una condición del proyecto fue su planteamiento urbano y urbanización del entorno. La estación se alza en un doble nivel, cubierta por un único cuerpo. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.

Además, los arquitectos asumieron la necesaria incorporación en el volumen del edificio de numerosos servicios y almacenes técnicos del Metro de Madrid.

Todos estos condicionantes influyeron desde el principio en la labor de los arquitectos, tanto durante la redacción del proyecto como durante su ejecución, tal y como explica David Landínez: “En un proyecto como este la posición del arquitecto podemos entenderla desde una doble vertiente. Por un lado, partimos desde su actitud propositiva, es decir, el arquitecto no está disponiendo desde un primer momento, sino que forma parte de un engranaje mucho más complejo, con intereses diversos que finalmente han de resultar compatibles. Por ello, el arquitecto ha de conseguir también que el resto de agentes comprendan su razón, pero, simultáneamente, debe comprender la de cada uno de los intervinientes para conseguir que al final, desde la arquitectura, se consiga conciliar y determinar una respuesta única y completa, capaz de observar desde la función, desde el mantenimiento, desde su gestión y desde la inversión las razones de cada uno de los implicados”.

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Detalle de acceso a la estación desde el basamento. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.

Tras esa actitud de comprensión propositiva, surge la de las propias necesidades de ejecución de la obra: “En el momento de la ejecución de la obra, y desde las determinaciones del proyecto, la posición del arquitecto se ha de fundamentar en el seguimiento y en la fidelidad a cada una de las respuestas y de las reflexiones contenidas en la propuesta originaria, desde el territorio de la arquitectura. Esa fidelidad en las respuestas se alcanza no solo desde la misma complementariedad y en el ejercicio con otras disciplinas, sino que reside también en el reto mismo de abordar, desde la arquitectura, la compatibilización de toda propuesta. Y a la vez, esa fidelidad en la lectura, evidentemente, debe de ser a su vez flexible en sus respuestas siendo estas capaces de irse transformando en una iteración y en perfeccionamiento continuo. Los, ‘a priori’, ingredientes de acción son arquitectónicos y son enunciables, luego, la complejidad de su definición surge en la interacción del juego a cinco, seis o diez bandas” , explica David Landínez.

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Foto:Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.
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Alzado y sección longitudinal de la estación.

Para albergar los servicios de Metro de Madrid y salvar el desnivel existente, los arquitectos propusieron la construcción de un basamento que generase un espacio público o plaza de acceso previa y determinase, en el único acceso con el que se quería que contase la estación, un espacio urbano, puente, no solo vinculado a los flujos de acceso y tránsito urbano entre uno y el otro lado de la vía, sino con la intención de generar un verdadero espacio estancial y de relación vecinal en vinculación directa con la entrada a la estación. En la resolución de este espacio se involucra la propia arquitectura como referente: “Como siempre – explica Landínez-, los referentes son los clásicos de la arquitectura. Podemos abordarlos desde una distinta formalización, pero al final nuestros ingredientes son los de la misma arquitectura desde que esta se describe como disciplina. En este proyecto la arquitectura trasciende de lo meramente funcional y observa hasta su razón urbana, de conexión y referencia, y con la voluntad de resolver todos los condicionantes topográficos y funcionales, así como de destino del edificio, a los que se unen, además, los de necesaria generación de espacio público”.

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Los arquitectos idearon un basamento que genera un espacio público al tiempo que alberga los servicios de Metro de Madrid. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.

“En cualquier caso – matiza-, los referentes surgen de la misma lectura de la levedad en oposición a lo terreno, lo matérico, entre lo pesado y lo ligero, un discurso clásico de la disciplina. Estamos jugando con esa dualidad y trabajándola desde su legibilidad, desde esa concepción de pódium masivo de concepción terrena que se conforma y se resuelve en el desnivel y que resuelve así la conexión urbana en un ámbito partido por una vía de ferrocarril, generando espacio público, hasta su complementariedad por oposición con la fachada ligera del volumen superior.”

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La estación combina la dualidad arquitectónica entre lo matérico y la ligereza. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.

Sobre ese basamento, que comprende no solo el mismo acceso, sino que también se corresponde con la conformación del interior de la estación, se dispone una caja de sombra: un umbráculo de comprensión bioclimática realizado casi como un tejido que, alternando elementos lineales conformados por la extrusión del aluminio, consigue dotar a la estación tanto de protección solar como de abrigo. Esta fachada ligera funciona en una doble dirección, ya que deja pasar la luz, pero a la vez protege del soleamiento directo al procurar una secuencia, casi como un tejido, que impide la luz directa y genera una superficie continua de luz al interior por reflexión, y por la noche, un fanal. A su vez, este umbráculo protege la conformación de una caja previa de vidrio que procura un espacio de continuidad entre el espacio público exterior y el espacio contenido al interior de la misma, una estación abierta. En definitiva, una estación que es abrigo y plaza, como explica David Landínez: “El cerramiento primero se conforma como estructura ligera previa, casi como si se tratara de un vaso de vidrio posado sobre un espacio público con vocación de continuidad, abrigo. Lo hemos descrito como abrigo y plaza, porque es plaza desde lo terreno, desde su concepción de puente, urbana y de continuidad y abrigo porque actúa matizando el medio y la intemperie. Pero, en todo caso, al ser una estación abierta, procurando en todo momento la continuidad interior-exterior”.

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Detalle de la fachada y plano descriptivo. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal. 

Un espacio urbano en construcción

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Alzados de sección de la estación. A la derecha, un detalle del conjunto. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.  

La estación de Rivas Futura se ubica en un entorno urbano todavía en desarrollo y en el que a la construcción del zócalo se le iba a dotar de continuidad en su frente suroeste con un hotel que finalmente no se ha terminado desarrollando. Sin embargo, estas variaciones del proyecto original no han supuesto un problema para el desarrollo final del edificio. “Todo proyecto lo afrontamos desde el optimismo como un ingrediente ineludible que ha de formar parte del mismo enunciado. Ese optimismo abre un juego de posibilidades que podrán determinar un fin o bien no tener desarrollo alguno, y esto sucedió en algunos de los planteamientos que el equipo de arquitectos abordó al desarrollar el proyecto, ya que se preveía que al ámbito superior, posterior a la plaza, se le dotase de continuidad con un nuevo puente a proyectar en sustitución del actual puente para tráfico rodado, si bien finalmente no se llegó a realizar. Asimismo, el zócalo debía tener continuidad en la urbanización de las edificaciones colaterales. Por lo tanto, el zócalo además de constituirse como una plaza-puente a ambos lados de la vía se convertía además en un verdadero colector urbano al dotarse de conexión con otras edificaciones. Estas vinculaciones, que aunque como proyectos nos eran ajenos, se llegaron a coordinar con sus respectivos proyectistas y responsables, pero nunca se llegaron a ejecutar”, indica David Landínez.

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Espacio público que da acceso a la estación. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal. 

Desde el punto de vista de las tecnologías utilizadas y de la búsqueda de la experimentación, el desarrollo final del proyecto se basa nuevamente en el optimismo en el uso de elementos y en los conceptos y en las posibilidades que ofrece la industria, pero no solo en una utilización inopinada de los mismos. “Podemos hablar de transparencia, de espacios que buscan la continuidad, de flujos y de la búsqueda de otras relaciones visuales, de circulación o relación, como también hablamos de la voluntad de contener, de captar una gradación de luz; desde la penumbra de los casetones que cierran la estructura hasta la incidencia de la luz directa y sus reflexiones en fachada. Así, los ingredientes o elementos para conseguirlo son en muchos casos una adaptación de aquellos que la industria ofrece, y en lo relativo a la experimentación en la propuesta de las soluciones de la fachada estas obedecen más a una concepción cercana al ‘low tech’ que al “high tech” al reformular el uso de determinados elementos en una propuesta identificable, no por su voluntad sino con el objeto de cumplir con una misión ya determinada en origen.

La solución de la fachada nos llevó en todo caso a conformar, por extrusión de aluminio, dos perfiles muy sencillos realizados en base a sólo dos matrices y dos modulaciones. Todo lo demás es el resultado de la disposición y/o manipulación de elementos industriales al uso”.

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La estructura de abrigo de la fachada crea una gradación de luz hacia el interior.  Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal. 

Una experiencia de equipo y referencias

El proyecto de la estación de metro de Rivas-Futura surge de la colaboración de un equipo de arquitectos, y así de la confluencia de sus intereses e inquietudes, dando los requerimientos exigidos por el proyecto pie a una confluencia de referencias y reflexiones. David Landínez recuerda, a este respecto: “La partida de los referentes surge desde la misma concepción, ya que no ha de entenderse como una arquitectura de un solo autor, sino como una arquitectura de un equipo que es capaz de aunar objetivos comunes. El equipo estaba formado por cinco arquitectos, a los que podríamos añadir la participación, en aspectos parciales, del resto de intervinientes, desde el promotor a la colaboración de otros profesionales y oficios. Las referencias eran pues, múltiples: cinco arquitectos, inquietudes paralelas, compartidas pero independientes, cada uno aportando en esa investigación y proyecto. Una suma compartida que condujo a la solución final. Recuerdo concretamente, el estudio de las soluciones de fachadas colgadas -como las del St. Catherine´s College, de Arne Jacobsen, en Oxford, que estaban entre las referencias que estudiamos y que en algún aspecto se pueden identificar en la solución de la fachada de la estación. Ese era un buen ejemplo de cerramientos colgados con una brillante solución en la solución de la transmisión de los esfuerzos horizontales generados por el viento al resto de la estructura”.

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Detalle de la fachada conformada por perfiles de aluminio extrusionado. Modulación. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.

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Interior de la estación. Foto: Miguel de Guzmán / Imagen Subliminal.

Una de las soluciones que se desarrolló para la fachada de la estación se hizo en colaboración de la empresa Wicona, que adaptó una de sus soluciones a los requisitos de la obra en la ejecución del muro cortina. “Fue fundamental esta colaboración con Wicona en la solución constructiva planteada para el muro cortina de la estación. La solución de la fachada descolgada de aluminio nos determinaba la necesidad de transmitir los esfuerzos horizontales de viento que asumía hacia la estructura portante de la estación, dispuesta en el interior, y esta debía de realizarse atravesando el muro cortina. Este no podía someterse a ninguna solicitación añadida. Por lo tanto, surgió una colaboración muy provechosa con Wicona para determinar el tipo de perfil adecuado y cómo esta solución industrial debía de adaptarse para atender los requerimientos concretos del proyecto. Se empleó, así, una tecnología patentada, de catálogo por así decirlo, pero Wicona supo ser versátil con las necesidades específicas que requería el proyecto. Este fue un claro ejemplo de una industria que sabe adaptarse y coordinarse con los responsables del proyecto para desarrollar la solución concreta requerida en cada momentos”, confirma David Landínez.

Ficha Técnica

Localización: calle Aurelio Álvarez, s/n - Rivas Vaciamadrid, Madrid

Arquitectos Autores:

  • Mª Antonia González-Valcárcel Sánchez-Puelles - Francisco Landínez Gutierrez
  • David Landínez González-Valcárcel - Mónica González Rey - (Landínez+Rey | equipo L2G arquitectos, slp [eL2Gaa])
  • Rocio Landínez González-Valcárcel

Colaboradores: Francisco Pérez Cárdenas (quantity surveyor) y Yolanda Fuertes (Delineación)

Contratista: Aldesa Construcciones, SA

Promotor: TFM - Transportes Ferroviarios de Madrid, S.A. y Metro de Madrid, SA

Fotografía: Miguel de Guzmán | Imagen Subliminal

Carpintería de aluminio – Muro cortina: Wicona

Perfiles de aluminio de fachada: Cofus Persianes

Vidriería: Vitro Cristalglass

Aislamiento térmico: BASF

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Joan-Lluís Zamora, a la izquierda, junto a David Landínez. Foto: AFL.

Empresas o entidades relacionadas

BASF Construction Chemicals España, S.L.
Cofus Persianes, S.L.
Wicona

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