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La compañía ha puesto en el mercado más de 200.000 unidades de este tipo de máquinas

JCB celebra el 40º aniversario de sus manipuladoras telescópicas

Redacción Interempresas02/06/2017

Ahora que JCB se prepara para celebrar el 40º aniversario del inicio de la producción de la manipuladora telescópica, hacemos un recorrido por su línea de producción en el Reino Unido para ofrecer una perspectiva detallada de los procesos de fabricación que convierten a la manipuladora telescópica de esta empresa en la más vendida del mundo.

Desde la salida al mercado de su primera manipuladora telescópica en 1977, JCB construyó la número 200.000 en 2016 y este año celebra cuatro décadas de esta emblemática máquina. Ahora hay disponibles más de 30 modelos de manipuladoras telescópicas, aunque el número de opciones de motor, transmisión, pluma y cabina permiten fabricar más de 1.000 configuraciones de máquina en el corazón de las instalaciones de JCB en Rocester.

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Manipuladoras telescópicas JCB antes de pasar uno de los test de calidad.

Cada año se utilizan más de 35.000 toneladas de acero para la construcción del chasis, las patas estabilizadoras y las plumas. La chapa de acero se introduce en dos líneas de producción principales, una para las plumas y otra para el chasis, con una zona de producción secundaria para las patas estabilizadoras. El acero se corta mediante un láser controlado por ordenador y máquinas de corte por plasma CNC.

Se utiliza una prensa de 650 toneladas para formar la sección de caja de la pluma, que se suelda mediante soldadura por puntos con instalación inicial de los casquillos, mientras que los laterales del chasis se taladran y perforan con todos los orificios necesarios. Se necesitan 45 minutos para fabricar los dos laterales del chasis, y otros 7-12 minutos de taladrado y perforación.

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El acero se corta mediante un láser controlado por ordenador y máquinas de corte por plasma CNC.

Todas las estructuras del chasis y la pluma se sueldan por puntos a mano. Hasta el 70% de la soldadura del chasis y la pluma se realiza mediante robots soldadores y los operarios manuales completan las soldaduras de difícil acceso. Cada año se utiliza la increíble cantidad de 14,5 millones de metros de alambre de soldadura en la fábrica de manipuladoras telescópicas.

Una mandrinadora doble completa el diámetro final de los puntos de montaje de la pluma, para garantizar que los dos orificios estén perfectamente alineados. Dos centros de mecanizado controlados por ordenador taladran, perforan y acaban las secciones de la pluma hasta dejarlas listas para el montaje.

Después, las plumas, el chasis y los estabilizadores pasan por un proceso de pintura que dura dos horas, empezando por un granallado para eliminar la contaminación y preparar el acero para la pintura.

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Todas las estructuras del chasis y la pluma se sueldan por puntos a mano.

Todos los componentes se pintan antes del montaje para garantizar un acabado de alta calidad. JCB gasta 73.000 litros de imprimación y 50.000 litros de barniz cada año para pintar las manipuladoras telescópicas.

Los componentes acabados se cuecen a 90-120°C hasta lograr un robusto revestimiento protector para la máquina. Aunque el amarillo es el color más popular, los clientes también pueden pedir las manipuladoras telescópicas con sus propios colores.

300 empleados trabajan en fabricación y otros 460 en el montaje de la manipuladora telescópica. Las secciones de submontaje se encuentran a ambos lados de las líneas de montaje principales, preparando el cableado, los motores y las transmisiones, las cabinas y los conjuntos de ejes. Estos se introducen en las líneas principales según las necesidades, garantizando que la producción avance rápidamente a lo largo de todo el proceso.

Los ejes de JCB se instalan con las ruedas y se unen al chasis. Después es el turno de los bloques de válvulas hidráulicas, émbolos y cilindros de la división de componentes hidráulicos de la fábrica de Rocester.

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Inicio del proceso de ensamblaje de las manipuladoras telescópicas JCB.

Los motores de JCB Power Systems se conectan a las transmisiones de JCB Transmissions, y los escapes y otros accesorios se añaden en las líneas de submontaje.

Hay alrededor de 3.000 componentes en una manipuladora telescópica JCB y con más de 1.000 configuraciones distintas, todos los pasos de la fabricación están estrictamente coordinados. Con 35 etapas de construcción, se necesitan alrededor de ocho horas para montar por completo una manipuladora telescópica.

Las cabinas de la manipuladora telescópica llegan totalmente acabadas y se instalan junto con el sistema de refrigeración de la máquina. Tres puntos de inspección garantizan que todas las máquinas cumplen los exigentes niveles de calidad de JCB.

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Línea de montaje de los motores en las manipuladoras telescópicas de JCB.

Se añaden los aceites y líquidos y se arranca el motor. Todas las manipuladoras telescópicas pasan por un dinamómetro de rodillos, y el motor y la transmisión se someten a 13 minutos de pruebas de velocidad para calibrar la línea motriz.

Una vez que se calientan, las manipuladoras telescópicas entran en una cabina UVXPOSE que emplea luz ultravioleta para comprobar la integridad de los componentes hidráulicos. Los líquidos iniciales contienen un aditivo de seguimiento que es fácilmente visible bajo la luz UV.

A continuación pasan a unas instalaciones de pruebas externas, donde diez operarios realizan pruebas de funcionamiento intensivas. Esto incluye calentamiento, pruebas de dirección y pruebas de peso. También se instalan y prueban los accesorios que se hayan pedido.

Después las máquinas entran en una segunda sala oscura UVXPOSE para someterse a comprobaciones como parte de un control de calidad adicional, antes de dirigirse al centro de inspección previa a la entrega.

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Manipuladoras telescópicas JCB en una de las líneas de ensamblaje.

En agosto de 2016, JCB abrió el Centro de Atención al Cliente de Manipuladoras Telescópicas. Todas las máquinas van de la inspección previa a la entrega (PDI) al CFC, donde se comprueban de nuevo. Se colocan las pegatinas y se completa la personalización, con la incorporación de las cajas de herramientas, las luces y otros equipos opcionales.

La verdadera innovación del CFC es el Centro de Calidad. Todos los modelos de manipuladora telescópica cuentan con el sistema telemático LiveLink de JCB, que transmite información al Centro de Calidad. También se importan datos del centro de servicio técnico web de JCB y de las llamadas de los clientes. Un equipo reúne toda la información disponible de las manipuladoras telescópicas de todo el mundo.

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Inspección de los equipos en el Centro de Atención al Cliente de Manipuladoras Telescópicas JCB.

Si se identifica algún problema, el equipo inicia una investigación de la causa y si está relacionada con la fabricación, se le puede comunicar a la fábrica rápidamente. Después, el Centro de Calidad hace un seguimiento de la siguiente oleada de máquinas que se fabriquen para garantizar que se mantenga el máximo nivel de calidad.

El sistema mejora en gran medida la velocidad de la comunicación desde el campo, que normalmente tardaría semanas en llegar a fabricación.

Empresas o entidades relacionadas

JCB Maquinaria, S.A.

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