Ainia organiza una sesión que revisa técnicas habituales y emergentes, no disponibles aún en el mercado

Giro de 180 grados en la detección de cuerpos extraños en la industria alimentaria

Anna León29/08/2012

29 de agosto de 2012

La presencia de cuerpos extraños –entendidos como contaminantes o sustancias agregadas, de forma accidental, y no relacionadas con los ingredientes del alimento– es muy baja en el proceso de producción. Según Ricardo Díaz, jefe del departamento de Instrumentación y Automática en Ainia, esta problemática se limita al 0,01%, aunque puede generar numerosas incidencias en el sector alimentario, que suele fabricar millones de unidades a bajo coste. Así lo reconocía el pasado 16 de mayo durante la jornada ‘Técnicas de detección de cuerpos extraños en la industria alimentaria’, en el marco de la feria Bta (Barcelona Tecnologías de la Alimentación).
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Foto: www.bta-bcn.com.

La detección de cuerpos extraños es una problemática inherente a la producción de alimentos, desde hace muchos años. Aun así, existe un gran desconocimiento en cuanto a equipos y tecnologías existentes en el mercado, por parte de fabricantes y otros agentes de la cadena alimentaria. Así lo reconocía Ricardo Díaz, jefe del departamento de Instrumentación y Automática de Ainia, centro tecnológico, durante la jornada ‘Técnicas de detección de cuerpos extraños en la industria alimentaria’, en el marco de la feria Bta, el pasado 16 de mayo.

La sesión formaba parte de una serie de actividades, organizadas por Ainia, con motivo de su 25 aniversario. Actos básicamente relacionados con la calidad y la seguridad alimentaria, legislación, biotecnología, alimentos funcionales, envases, etcétera. “A veces nuestros clientes acuden a nosotros sin criterio para seleccionar una técnica u otra en función de su problemática. En Ainia, ofrecemos servicios como reconocimiento y caracterización de cuerpos extraños. Buscamos su origen, de dónde procede, a qué se debe su presencia, etc… y también les ayudamos a identificar las tecnologías que más se adecúan a lo que ellos necesitan”, puntualizó Ricardo Díaz, en el curso de la inauguración de la jornada, donde se hizo una revisión rápida de las principales tecnologías de inspección de materias extrañas, se produjo un intercambio de experiencias entre las empresas ponentes y, finalmente, se repasaron algunas tecnologías emergentes, no disponibles a día de hoy en el mercado, pero útiles en casos de difícil solución.

¿Qué se entiende por cuerpos extraños en los alimentos?

Se habla de cualquier contaminante o sustancia agregada, sin intención, de modo accidental, en un alimento y no relacionado con los ingredientes del mismo. Por un lado, materias extrañas inherentes al producto como huesos de fruta, cartílagos en cárnicos, desechos de productos, pieles, por citar algunos, aunque en general no son especialmente graves. Por otro lado, aquellas materias ajenas al producto y más peligrosas. Es el caso de los fragmentos de cristal en líneas de envasado, debido a una rotura del dosificado. O la presencia de partículas de metal, piezas de maquinaria estropeada, plásticos, piedras, madera e incluso insectos.

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De izquierda a derecha, la mesa con los ponentes que intervinieron en la jornada: Jordi Molines de Multiscan Technologies; Ricardo Díaz de Ainia; Steve Raskin de Luciano Aguilar y Levi Corbacho de Mettler Toledo.

Una problemática con numerosas repercusiones en la industria alimentaria

La presencia de cuerpos extraños en alimentos se limita al 0,01%, aunque no es un porcentaje desdeñable para aquellas empresas que fabrican millones de unidades a bajo coste, en opinión de Ricardo Díaz, jefe del departamento de Instrumentación y Automática en Ainia. Es decir, cómo afecta la aparición de materias extrañas al consumidor, en términos de seguridad alimentaria. “En algunos casos, pueden crear rechazo, pero no suponen daños o perjuicios para el usuario. Aunque no siempre es así. Un trozo de cristal y/o de metal puede ocasionar lesiones y, en consecuencia, una reclamación por parte del consumidor. Hablamos de un porcentaje bajo, entre el 1 y el 2% de los casos. De producirse una reclamación, también puede haber una devolución del lote de producción, con las pérdidas económicas que ello pueda suponer”. Ello puede afectar a la distribución de la empresa productora y dañar la imagen del fabricante. Esto último no tiene presencia en los grandes medios de comunicación pero sí a través de las redes sociales, según el representante de Ainia.

Tecnologías convencionales y emergentes

Si bien hay medidas de prevención para evitar la presencia de materias extrañas (mantenimiento de equipos e instalaciones, renovación de piezas, juntas, filtros con vida útil corta, control de plagas para evitar roedores en la zona, pájaros, buena gestión de residuos, por ejemplo), el tiempo y la rutina provocan que éstas se abandonen. A partir de entonces se recurre al empleo de tecnologías al uso, ya sean convencionales o de nueva aparición. Las primeras hacen referencia a métodos mecánicos (equilibradoras, aspiradoras, vibradoras…), equipos de procesado que ayudan a reducir cuerpos extraños eliminando aquellos de mayor o menor densidad que el producto en cuestión, visión artificial para control de calidad en alimentación, rayos X en líneas de producción y detectores de metales. Las segundas, de reciente aparición como la visión láser que no deja de ser una mejora de la visión artificial, tal y como resumieron desde Ainia.

A continuación tomó la palabra Levi Corbacho, de la división D+I (Inspección de Producto) de Mettler Toledo, con la ponencia ‘La seguridad alimentaria: detección de metales’. El área de D+I, en la compañía, abarca tres grandes familias: visión artificial, pesaje dinámico y detección de contaminantes o elementos para seguridad alimentaria, esta última mediante la detección de metales o por rayos X, este último para detectar incluso elementos no metálicos. “Es posible incluso, a través de los rayos X, comprobar la masa de producto y así descubrir si faltan componentes, gracias a su facilidad para traspasarlo. Pero se trata, únicamente de una aproximación, no se puede comparar con la fiabilidad de un pesaje dinámico”, matizó. Reúne una serie de ventajas frente a los detectores de metales: mayor sensibilidad y permite detectar cristales, huesos, piedras, plásticos e incluso elementos de aluminio, aunque es más costoso que un detector de metales. “Al final, se suele emplear este último. Es más económico, precisa de menor espacio de inserción y tiene una mayor morfología. Se adapta a todo: cintas transportadoras, aplicaciones líquidas, caídas en gravedad…”.

“La presencia de materias extrañas puede crear rechazo, pero no supone daños para el usuario. Aunque no siempre es así. Un trozo de cristal y/o de metal puede ocasionar lesiones y una reclamación del consumidor. Entre el 1 y el 2% de los casos”
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Ricardo Díaz, de Ainia, introdujo la jornada e hizo un repaso de las últimas tecnologías emergentes en detección de materias extrañas en alimentos.

Por su parte, Jordi Molines, de Multiscan Technologies, enfocó su presentación hacia la ‘Aplicación de los rayos X al control de calidad’. El ponente se remontó hacia los orígenes de la empresa, en el sector de la aceituna de mesa, centrándose en las dos líneas de actuación: visión artificial e inspección de rayos X. “Mediante la visión artificial analizamos el 100% de la superficie de los productos (cerezas, tomates cherry, etc.) para distinguir defectos y calibre. Podemos separar por color, hasta un total de 30 toneladas por hora en las cintas transportadoras, pero también por características varietales. E incluso podemos seleccionar en función de la calidad”.

Respecto a la inspección por rayos X, se descubren unidades rotas, envases deformados, componentes ausentes, producto en mal estado, nivel de llenado, pesado aproximado, etc. “Se trata de una técnica segura y rápida, que garantiza la calidad del producto. No hace falta un mantenimiento exhaustivo, ni tampoco el control por parte de un operario cualificado”.

Posteriormente, llegó el turno de Steve Raskin, de la firma belga Best, adquirida por Luciano Aguilar, quien versó sobre ‘Nuevos desarrollos en la tecnología de detección de cuerpos extraños y producto de mala calidad utlizando la tecnología de láser’. Una marca que desarrolla seleccionadoras electrónicas por color y forma a través de rayos láser o cámara. Finalmente, la sesión concluyó de la mano del directivo de Ainia quien sintetizó las principales técnicas emergentes de detección de cuerpos extraños, capaces de “ver más allá”. Como la visión espectral, que estima la composición más allá de lo visible, en el infrarrojo. O los ultrasonidos, para así escanear productos envasados detectando cambios de fase, radares y la Resonancia Magnética Nuclear, esta última para lograr información modificando la magnetización de los átomos de hidrógeno del agua. Y por supuesto, la NIR Imaging, con la que se permite ver más allá de la materia.

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Aspecto de la sala donde tuvo lugar la jornada.

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