Desde el Instituto Español de Oceanografía (IEO) se han estudiado los beneficios de las reservas marinas en las langostas rojas

La langosta, un crustáceo que escasea cada vez más

Eva Carreño20/12/2011
Hay más de 67.000 especies diferentes de crustáceos y aún faltan por descubrir muchísimas más. Entre los crustáceos más famosos nos encontramos con las langostas, los camarones, los cangrejos, los percebes... que respiran por medio de branquias y presentan un caparazón duro formado por quitina y caliza.
En los fondos rocosos, entre los 20 y los 70 metros nos encontrarnos con la langosta, un crustáceo decápodo andador que se alimenta de crustáceos, moluscos, algas, restos orgánicos y gusanos. Suele encontrarse en el Mar Mediterráneo (especialmente en las islas Baleares, Córcega, Cerdeña y el noroeste de Túnez, así como en el mar Adriático y Egeo) y en el Atlántico (Azores y Madeira por encima de 26ºN en la costa oeste de África, Marruecos, la Península Ibérica y en la costa oeste de Inglaterra e Irlanda).

Caracterizada por tener unas antenas muy largas, capaces de sobrepasar la longitud total del cuerpo del animal; por su cola en forma de abanico fuertemente musculada que les permite nadar; y por la presencia de pinchos en el costado de sus segmentos abdominales; la langosta carece de pinzas y presenta un caparazón robusto de color rojo o violeta parda; además, los ejemplares más jóvenes tienen una banda longitudinal amarilla en la parte superior de su cuerpo.

La langosta tarda entre cuatro y cinco años en alcanzar la madurez, edad en la que alcanzará un tamaño aproximado de 20 cm. Aunque con el paso del tiempo, la langosta puede llegar a medir 40 centímetros y pesar 4 kilogramos.

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Foto: Rafael Leal

La larva de la langosta es diminuta y, antes de tener el tamaño reglamentario para el consumo (a partir de 23 centímetros) sufrirá más de 20 mudas. Aunque en cada puesta pueden llegar a tener hasta 100.000 huevos, la langosta escasea cada vez más, por este motivo se están realizando intentos de cría en varios lugares.

Justamente por este motivo, investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) han estudiado los beneficios de las reservas marinas en las langostas rojas; con el objetivo de evaluar las repercusiones del cese de la pesca en la Reserva Marina de las Islas Columbretes (RMIC) sobre la langosta roja, Palinurus elephas, sus comunidades asociadas y sobre las pesquerías adyacentes, así como mejorar y ampliar los conocimientos sobre su biología y ecología.

El estudio del IEO, en colaboración con el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), ha demostrado tras dos décadas de protección en la Reserva Marina de las Islas Columbretes –conjunto de cuatro grupos de islas volcánicas que sumadas poseen 0,19 km2 situadas a 48,2 km al este del cabo de Oropesa (Castellón)– que la fecundad de la langosta roja en la reserva es 30 veces superior que en los caladeros adyacentes abiertos a la pesca.

Aunque la reserva ocupe el 18% del área, contribuye a más del 80% de la producción regional de huevos
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Los resultados de este estudio han resultado ser muy claros. Aunque la reserva ocupe menos del 20% del área, contribuye a más del 80% de la producción regional de huevos, ya que la producción de huevos en la reserva ha aumentado un 40%, siendo 30 veces superior a la producción en las zonas explotadas.

Los investigadores del IECO aseguran que el beneficio reproductivo neto del área protegida a nivel regional se estima en seis veces el que se produciría si la reserva marina no existiese; concluyendo así el primer estudio en el que se cuantifica el beneficio de proteger el potencial reproductor de una población explotada a largo plazo.

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