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La bodega francesa de la UDPSE es totalmente autónoma en términos de producción y distribución

El éxito de la constancia

Redacción Interempresas09/06/2009

9 de junio de 2009

La Unión de Productores de Saint-Emilion (UDPSE) fue la primera cooperativa vinícola de Gironda, un departamento francés que incluye la región vitícola de Burdeos y tiene 120.000 hectáreas de viñedos. La cooperativa fue constituida en 1932 con sólo diez productores. Actualmente, reúne a 187 viticultores con 800 hectáreas de viñedos y su cifra de ventas ascendió a 27 millones de euros en 2008.

“Cada año, vendemos unos 5 millones de botellas, de los cuales el 42% se exporta”, comenta Bertrand Bourdil, director técnico de UDPSE. “A diferencia de otras cooperativas que venden su vino al por mayor, nosotros embotellamos nuestra producción y somos totalmente autónomos en términos de producción y distribución”.

Sesenta bodegas aportan el 60 por ciento del volumen de negocio de la UDPSE, el 40 por ciento restante consiste en vinos mezclados comercializados bajo las marcas propias de la cooperativa. “Para nosotros, la clave es la autenticidad. Preservamos el buen nombre de Saint-Emilion con vinos de calidad que transmiten una imagen artesanal, a pesar de nuestro tamaño”, explica Bourdil.

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En los últimos cinco años la UDPSE ha invertido unos 8,5 millones de euros en sus instalaciones.

Un crecimiento sostenido

Desde 2003, UDPSE ha invertido unos 8,5 millones de euros en una bodega de última generación con una capacidad de dos millones de litros que puede recibir hasta 800 toneladas de uvas al día. “Nuestras bodegas van desde 0,35 hasta 20 hectáreas. Sin embargo, cada productor sabe que puede contar con nosotros para elaborar el mejor vino a partir de sus uvas, con un carácter muy propio”, dice Bourdil.

Los vinos de Saint-Emilion se elaboran con un 80% de Merlot, un 15% de Cabernet Franc y un 5% de Cabernet Sauvignon. El equipo de la UDPSE trabaja estrechamente con los productores durante todo el año, otorgando primas a los que mejor cumplen las normas de calidad establecidas por la cooperativa. La calidad de cada lote se controla a su llegada y se calcula al instante el importe que corresponde pagar al viticultor, dependiendo de la cantidad y su calidad.

El proceso de fermentación dura aproximadamente una semana, tras la cual el vino se vuelve a macerar durante dos semanas antes de ser prensado y decantado

Las uvas se trasladan cuidadosamente mediante gravedad a cubas de acero inoxidable, cada una con capacidad para 10.000-20.000 litros, donde maceran un máximo de cuatro días. Se añaden levaduras y se sube la temperatura hasta 20-22 °C para activar la fermentación. El proceso de fermentación dura aproximadamente una semana, tras la cual el vino se vuelve a macerar durante dos semanas antes de ser prensado y decantado. A continuación, se trasvasa a toneles y se guardan en la cava, donde hay unos 5.300 toneles. Algunos meses después, se realiza el proceso de clarificación y se embotella en la primavera.

Los precios de los vinos de la cooperativa oscilan entre 5 y 38 euros, y el más vendido es el Aurélius. “Aurélius fue el primer vino de marca de la cooperativa, una mezcla de vinos de las ocho comunas que componen la denominación de origen y, a nuestro modo de ver, representan la esencia de un Saint-Emilion”, dice Bourdil. Cada año, se venden unas 50.000 botellas de Aurélius.

“La clave de un gran vino es la calidad, que se consigue cuando se le trata con respeto. Uno de los secretos es la utilización de las mangueras Trelleborg, y actualmente tenemos más de 1.500 metros”, puntualiza Bourdil. Las mangueras se utilizan cada vez que se trasvasa el vino, por ejemplo, desde las cubas a los toneles. “Quedamos muy satisfechos al pasar de la manguera Citerdial a la Vinitrell. El único inconveniente era el color rojo de las mangueras, que no es un color que el personal de la bodega asocia a la higiene. Pedimos a la empresa que nos hicieran mangueras azules y así lo hicieron.

Los secretos del viticultor

Serge Uhart trabaja como enólogo en la cooperativa de Saint-Emilion desde 2002. Se le preguntó qué se necesita para elaborar un gran vino, y estos fueron los cinco puntos que destacó:

1. Primero, las uvas deben ser buenas. No hay vino bueno sin materia prima de calidad. Y las uvas deben estar sanas y en un punto de madurez perfecta.

2. Tener personal idóneo. Cuando produces grandes cantidades, como aquí, es importante que cada vino conserve su carácter único.

3. Los equipos deben tener la máxima calidad. Debes tener los medios técnicos para asegurar que siempre trabajas en las mejores condiciones posibles.

4. Una atención escrupulosa a la higiene. Todo debe estar en perfecto estado para asegurar que no se introduce nada que pueda deteriorar el vino.

5. ¡Una pizca de je ne sais quoi! El producto trae felicidad a la gente y necesita un toque de magia, “un no sé qué” para crear ese momento especial.

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