Seguridad alimentaria: 35 años protegiendo la salud humana y animal

13/06/2014

13 de junio de 2014

Europa depende ahora más que nunca de su Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) a fin de garantizar que nuestros alimentos cumplen algunas de las normas de seguridad alimentaria más rigurosas del mundo. Además del papel clave que ha desempeñado desde su creación hace 35 años para garantizar la seguridad de los alimentos, el informe anual de 2013 sobre el sistema RASFF señala que se trata de una herramienta esencial para rastrear los productos hasta su origen y retirarlos cuando se detecta un fraude.

Tonio Borg, comisario responsable de Salud de la UE, ha declarado que “el sistema RASFF es una herramienta indispensable para responder a los riesgos en materia de seguridad alimentaria en Europa, puesto que permite un intercambio rápido de información a fin de proteger a los consumidores europeos” y ha concluido diciendo que “hoy estamos aún más cerca de los consumidores europeos a través de una herramienta en línea innovadora, el nuevo portal de los consumidores del sistema RASFF, que les permite acceder a información sobre anuncios de recuperación y advertencias públicas de las autoridades de salud pública y los operadores económicos del sector en un determinado país de la UE”.

El informe que se presenta hoy abarca el año 2013, período en el que se transmitieron a través del sistema RASFF un total de 3.205 notificaciones originales, de las cuales 596 fueron clasificadas como notificaciones de alerta, 442 notificaciones de información para seguimiento, 705 notificaciones de atención y 1.462 notificaciones de rechazo en frontera. Estas notificaciones originales dieron lugar a 5.158 notificaciones de seguimiento, lo que representa una media de 1,6 por notificación original. Las notificaciones de seguimiento pueden conducir a una serie de medidas, por ejemplo: recuperación, retirada, incautación y destrucción de productos alimenticios. El número total de notificaciones transmitidas a través del sistema RASFF en 2013 registró un descenso del 9% con respecto a 2012.

Algunos de los problemas más importantes fueron los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos debido a la presencia de virus de la hepatitis A detectados en mezclas de bayas y fresas, reacciones adversas causadas por complementos alimenticios con ingredientes potencialmente peligrosos, la E.coli productora de toxinas Shiga (STEC) en la carne y los residuos de plaguicidas en los productos de origen vegetal. De las 3.205 notificaciones originales transmitidas en 2013 a través del sistema RASFF, la gran mayoría (2.710 o un 84,6%) se refirieron a alimentos, 272 (8,5%) a piensos y 223 (6,9%) a materiales en contacto con los alimentos. Aunque no se detectaron riesgos en materia de seguridad alimentaria, el sistema RASFF fue decisivo para garantizar un intercambio rápido de toda la información relativa a los productos alimenticios adulterados con carne de caballo. De este modo, durante el primer semestre de 2013 y más adelante, los Estados miembros pudieron acelerar sus investigaciones y obtener una imagen más clara a fin de rastrear el fraude hasta su origen.

Algunos indicios apuntan a la necesidad de intercambiar información sobre asuntos de fraude alimentario. Por ello, la Comisión está desarrollando un sistema informático para los fraudes alimentarios inspirado en el sistema RASFF que reforzará el trabajo de la recientemente creada Red de la UE contra el Fraude Alimentario. Este sistema informático proporcionará una plataforma para la cooperación administrativa transfronteriza entre las autoridades nacionales a fin de facilitar el flujo de información sobre prácticas engañosas y fraudulentas en el sector alimentario y perseguirlas más allá de las fronteras. Creada hace 35 años, la red RASFF facilita el flujo transfronterizo de información entre sus miembros y desempeña un papel clave a la hora de garantizar un elevado nivel de seguridad alimentaria para los ciudadanos de Europa, ha recorrido un largo camino desde sus modestos inicios. Dicha red permite un intercambio rápido de información entre los Estados miembros y la Comisión cuando se detectan riesgos para la salud pública en la cadena alimentaria humana y animal. Todos los miembros de la red RASFF (la EU-28, la Comisión, la Efsa, el Órgano de Vigilancia de la AELC, Noruega, Liechtenstein, Islandia y Suiza) tienen un servicio permanente a fin de garantizar que las notificaciones urgentes se envíen, reciban y respondan de manera colectiva y eficiente. Gracias a la red RASFF se han evitado muchos riesgos en materia de seguridad de los alimentos antes de que pudieran perjudicar a los consumidores europeos.

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