Polimar Poliéster - Equipos para el tratamiento de aguas residuales

Fosas sépticas: con diferentes capacidades

Foto de Fosas sépticas
Las aguas residuales llegadas a la fosa (afluente), son diluidas en la superficie de contacto, quedando retenidos en la parte superior del primer compartimento los flotantes (grasas y detergentes), decantando los sólidos al fondo por gravedad. Posteriormente, en esta cámara de digestión, las fermentaciones anaerobias descomponen los sólidos en gas metano, anhídrido carbónico e hidrógeno. Ya en el último compartimento de la fosa, se estabilizan los afluentes, disminuyéndose al máximo los movimientos hidráulicos que arrastrarían una subida de materias orgánicas en suspensión sobre la tubería de salida.

El filtro biológico es un complemento final, después de un tratamiento a base de fosas sépticas de decantación digestión.

Las aguas aguas tratadas en la fosa séptica, se conducen a la entrada del filtro biológico, repartiendose en el interior mediante un distribuidor estático situado sobre la masa filtrante, compuesta por un material plástico especial que facilita la fijación de una película zoogleal, con espacio suficiente para permitir la recirculación de aire.

La reposición de oxígeno necesario para la oxidación de la materia orgánica disuelta o en forma coloidal que percibe el filtro, se consigue mediante la convección natural de aire atmosférico y la ayuda de tuberías de ventilación instaladas en la entrada y salida de filtro biológico. Una vez realizado este tratamiento, se consigue un agua desprovista de sólidos en suspensión totalmente clarificada y sin materia orgánica susceptible de ulteriores descomposiciones, lo que permite a esta agua que pueda ser utilizada para riego de drenaje.

Las fosas sépticas disponen de diferentes capacidades entre 1.300 l y 30.000 l.