Ifat Entsorga, cita por excelencia del mercado tecnológico medioambiental global

Lluís Coll, ingeniero industrial, Environmental Advisor14/12/2010

14 de diciembre de 2010

Del 13 al 17 de diciembre tuvo lugar la feria Ifat Entsorga, a la que asistieron más de 110.000 visitantes de 185 países del mundo y en la que participaron 2.730 expositores procedentes de 49 países en una superficie de 200.000 m2. Un escenario lleno de oportunidades para compañías, empresarios y profesionales. A estas alturas, Ifat Entsorga, considerada la feria sobre medio ambiente más importante de Europa, hace de puente con otros certámenes de mercados asiáticos y latinoamericanos.

En Ifat Entsorga se mostró maquinaria y tecnología originaria de diversos países, cuyo ranking encabezó Alemania. Por debajo, se situaron equipos provenientes de Austria, Italia, Suiza, España, Polonia, República Checa, Dinamarca, Federación Rusa, Holanda y Francia. En su momento, viajé a la feria para establecer negociaciones con empresarios alemanes, así como detectar qué maquinaria, equipos e innovaciones tecnológicas se podían incorporar a procesos productivos españoles y cómo mejorar también las plantas medioambientales actuales. En realidad, era la primera vez que viajaba a la feria de Múnich y me ha impresionado su alto nivel y cantidad de empresas expositoras, sobre todo alemanas. Así, constaté la gran cantidad de fabricantes industriales para el mercado medioambiental: agua, residuos y energías renovables. Me gustó descubrir la dinámica empresarial y cultural, solo detectable in situ e inmiscuirme, sin muchas cargas, y con una buena predisposición al ‘open-mind’. En concreto, pude observar un conjunto de principios y decisiones bien ejecutadas, alrededor de los mercados tecnológicos para la fabricación de maquinaria y la creación de empresas. Aspectos que también conocemos de las ferias españolas pero que a pesar de su simplicidad y articulación no pasan desapercibidas.

De esta forma, llegué a la conclusión de que la accesibilidad desde el centro de la ciudad, los accesos de los aeropuertos y toda su logística es muy de agradecer. También, comprobé otros principios culturales: el empleo de la lengua inglesa como medio de comunicación con traducciones, catálogos, manuales y su uso oral, más que desarrollado. Asimismo, me congratulo de cómo la investigación y el desarrollo aplicado estaban presentes no solo en las empresas, sino también en la administración pública, con multitud de novedades industriales, sus centros tecnológicos y de qué forma se autopromocionaban. En definitiva, un conjunto de observaciones que me inclina a pensar que el crecimiento industrial alemán está muy avanzado. A ello, se suman unas reglas de juego favorecedoras de mercados internacionales, con su consecuente generación-creación de puestos de trabajo. Empleos que benefician a un mercado laboral cuya tasa de desempleo es muy baja.

“Era la primera vez que viajaba a la feria de Múnich y me ha impresionado su alto nivel y cantidad de empresas expositoras, sobre todo alemanas”
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Además de la buena accesibilidad a la feria, Ifat Entsorga se caracterizó por el nivel y cantidad de compañías expositoras, especialmente en el sector medioambiental.

A mi entender, pude apreciar un mercado tecnológico variable en expansión y en el que se facilita la alineación de empresarios. Alineación en referencia a un conjunto de acciones, sinergias y de competitividad-calidad. Esta última se produce de forma natural, con rigor y apego hacia el trabajo bien hecho. Así a modo de ejemplo, un vendedor de motores de biogás con potencias superiores a 600 kw, me comentó cómo cerró su stand en la feria con más de cinco contratos. La verdad es que no está nada mal. Incorporar motores tecnológicos para producir energía, genera réditos y puestos de trabajo, algo que suena más que bien.

He buscado empresas alemanas para establecer acuerdos destinados al mercado español. Durante esta búsqueda, he comprobado su alta vocación internacional y de qué manera han mostrado interés, haciéndome consultas concretas sobre la dinámica española y sus movimientos actuales. Igualmente, he observado su admiración por los productos industriales y cómo disponen de la suficiente autoestima. Autoestima con la que producir una sana y educativa-referencia. Creo que este concepto de autoestima lo tienen bien asumido, lo que me parece esencial en el crecimiento alemán. Autoestima, educada con calidad continuada, en aras de un saneamiento desde la segunda guerra mundial.

Quizás no solo sea tanto mi formación de ingeniero industrial, sino mi experiencia e interés personal por el arte de la forja, los que me inclinan a extrapolar, con ciertos matices, mi propia reflexión sobre una Alemania industrial. Básicamente, se está construyendo una Alemania ‘forjadora’ mundial de maquinaria y tecnología. Al respecto, me interesó evaluar la gran cantidad de constructores de máquinas y de plantas de agua, residuos, energías renovables, así como de bienes de equipo municipal. Fue un ejercicio mental interesante.

Alemania ha mantenido un arte constructivo y lo ha transpuesto a sus procesos industriales , agregando una dimensión global y social. No se trata de una complicada imposición o de unas megaestructuras complejas. Más bien, parece un proceso educativo y continuado. Un proceso bien aplicado, con valores y principios, decisiones arriesgadas y una autoestima lejos de un folklore oportunista. En este sentido, entiendo cómo la forja del herrero se inicia con un proceso mental previo. A través de una visualización mental y la materialización física de una herramienta. Se crea una imagen mental y espacial-dimensional, se controla simultáneamente su conformación con la temperatura de la llama y se ajusta el tempo y el tiempo de proceso. El tempo y la fuerza necesarias están guiadas por la mano, precisa y segura. El herrero utiliza, como referencia, técnicas universales, comunes para todos los herreros con independencia del país e identidad.

“Se construye una Alemania ‘forjadora’ mundial de maquinaria y tecnología. Me interesó evaluar la cantidad de constructores de máquinas y de plantas de agua, residuos, energías renovables, etc.”
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Según el autor, en el certamen pudo vislumbrar un mercado tecnológico al alza, en el que se valora el trabajo bien hecho y que genera empleo.

Hoy en día, la Alemania industrial parece que se construye para un mercado global, nutriéndose de un modelo universal más que de unos postulados identitarios, derivados del concepto de nacionalidad de un producto industrial con una cierta placa CE. Aunque lo fácil es describir o vender lo segundo. Lo importante de la placa, no es su identidad alemana, origen español u otro, sino su proximidad al modelo de utilidad del proceso real. Bastante lejos de un proceso virtual o sostenido financieramente para mantener una cuota arcaica.

En mi opinión, se percibe una producción de tecnología con crecimientos positivos, más seguros cuanto más próximos están al modelo universal que al modelo territorial. Una producción ajena a costes financieros extras, gastados para mantener realidades más o menos impuestas. En la feria, pude contabilizar alrededor de 40 expositores españoles, así como detectar y visitar algunos de los 19 de Cataluña. Entre ellos, había al menos seis que aprecié cómo ofrecían en su stand ‘máquinas físicas reales’ para, de esta forma, vender y transmitir confianza. Se trata de empresas a las que no se puede olvidar por su empuje y su vocación internacional, especialmente en el marco coyuntural actual. Se alinean como las compañías alemanas, aunque fuertemente vinculadas al contexto español. En función de ello, les pregunté cómo veían el mercado y la situación española actual. En este sentido, coincidieron en determinados aspectos no resueltos de la economía y ‘antesala’ española. Aunque las verdaderas salas se hallan en cada comunidad autónoma. En primer lugar, hicieron referencia a la falta de garantía de los cobros y demora en los plazos de pago. Aunque se hayan producido cambios en la Ley, esta admite, desde el punto de vista jurídico caminos legales con los que retrasar el plazo de pago a 120 días o más. En segundo lugar, se refirieron a una cierta asfixia financiera por ‘captación gremial bajo el marco empresarial actual’. Es decir, grandes corporaciones y constructoras que contratan a los medianos y pequeños fabricantes de tecnología. Y ello, con una dinámica de protección de los proveedores diferente a la regulación alemana y francesa.

En Francia, los contratistas de obra pública, tecnología y servicios con la administración están obligados a asegurar pagos a 45 días y proteger así a los pequeños empresarios con trabajo remunerado. Además, estos últimos son los primeros benefactores en caso de suspensión de pagos u otros. Además, en Francia existe la fórmula de revisión mensual de los índices de precios industriales. Esta se actualiza por organismos oficiales y obliga a mantener un poder adquisitivo ajustado a una competitividad más real. Los índices apuntan con una precisión centesimal al euro y reconocen la ‘metier’ más eficiente. Por tanto, reflejan cómo corregir desviaciones de incrementos no justificados de precios en los sectores más retrasados. Así pues, pude conversar con algunos jefes de proyecto alemanes especializados en construcción de plantas de biogás en España y que me facilitaron unas pinceladas acerca del mañana que esperan. En la mayoría de los casos, coincidimos al enumerar las dificultades existentes a la hora de conseguir que la tecnología europea o local funcione engranada. Tecnología engranada con la obra española y su equivalente europea. Dificultades que, no por ser de menor grado, sean propias del carácter español y sentido de progreso diferente del alemán.

“Conversé con jefes de proyecto alemanes especializados en construcción de plantas de biogás en España. Coincidieron al enumerar las dificultades para conseguir que la tecnología europea o local funcione engranada”
“En las plantas españolas se deben mejorar aspectos basados, como mínimo, en factores estructurales”


Tras hablar con jefes de proyecto alemanes especializados en construcción de plantas de biogás, coincidimos en que existían aspectos a mejorar de dichas instalaciones españolas. Aspectos basados, como mínimo, en algunos  factores estructurales y que se repetían también para  empresas españolas. Un aspecto mencionado es el gran peso y volumen de las constructoras nacionales dentro de la economía española y su incidencia. Decisiones que inciden en el “tempo” del desarrollo industrial tecnológico. Dimensionar un diálogo entre constructoras y tecnólogos europeos y locales parece interesante. Sería un diálogo parecido al que establece el proyectista cuando diseña maquinaria para  integrarla en  una  planta medioambiental. Esto es, tener  en cuenta dos efectos simultáneos. Por un lado, el empresario-contratista  ha de valorar el peso del proveedor tecnólogo dentro de la economía de la planta. Tarea como la que realiza  el proyectista, estimando  el caudal másico para la maquina a integrar en el proceso. El proyectista tecnólogo, a diferencia, tiene además en cuenta otro efecto que es el caudal volumétrico. Para el empresario-constructor esto equivale a estimar además de la cantidad de empresas subcontratadas en cadena, el volumen de trabajo y que se mantengan activas durante todo el proceso de la planta. Las dos condiciones se han de mantener durante toda la vida de la planta.


Con una calidad y un nivel altísimo, la empresa constructora española tiene una acción nacional independiente, desde el punto de vista financiero y en la mayoría de casos, de los tecnólogos europeos o nacionales. Pero el proceso, que es conjunto, depende fuertemente del arte industrial de forjar un proceso, ya sea de una máquina o una planta. Así, en general, las constructoras marcan un  ritmo de gestión y buscan la excelencia empresarial. Para ello, reducen los costes de equipos que aparentemente pueden ser imprescindibles para el proceso español. Se ejecutan ‘excelencias’ por autoridad financiera impuesta y no por autoridad  reconocida forjada. Es como si el empresario-contratista solo diseñara en función del peso económico del proveedor en su producto o si solo deseara mantener un volumen de la subcontratación o de trabajo. Sin contemplar el conjunto de los dos factores simultáneos y que son necesarios en un proceso continuado. Y esto sin  mencionar los factores de seguridad que además se deberían tener en cuenta.

En mi opinión, estos aspectos han favorecido la implantación  de tecnología europea en España. Ello se ha realizado con mucho esfuerzo y soportando unos costes agregados de eficiencias muy diferentes de la media europea. El resultado es que la mayoría de plantas españolas ya sean de aguas,  producción de energía por biomasa, biogás u otras pueden mejorar su resultado con un nivel de eficiencia equivalente o superar a la media europea.

Otro aspecto reiterado fue la compra de equipos y servicios locales por la compañía tecnóloga que está sujeta a negociaciones hasta el final de la puesta en marcha y que quizás no cobrará. Aquí la pequeña y mediana empresa se ha situado sin la protección al cobro negociado y con las exigencias de los grandes grupos y a base de mucho músculo financiero. En consecuencia, se ha visto instrumentalizada, financiada por grupos y corporaciones con la  suma de compras a escala. Muy al contrario del modelo alemán y francés. Para la empresa alemana, que se ha implantado con tecnología propia en España, su proceso de internacionalización es un aprendizaje nuevo a reinventar. Para la empresa española tecnóloga quizás su no supervivencia.